The strongest warrior of humanity - Capítulo 148
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 148 - Capítulo 148: capitulo 148 estoy de regreso en la academia
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 148: capitulo 148 estoy de regreso en la academia
¡”Muy bien, me tengo que ir, hermana”!. Ah, por cierto, antes de salir de mi habitación… al menos ve hoy a la academia. Yo luego te alcanzo.
¡”Sí, sí, ya te oí”! —respondió con desgano—. Nos vemos ahí más tarde.
Salí de mi habitación dejándola atrás y bajé por las escaleras. Mío me estaba esperando. Ya traía puesto su uniforme.
Vaya… qué rápida. ¿De dónde lo consiguió? Además, noté algo distinto. Parecía que habían cambiado el emblema de la academia. Ese uniforme nuevo se veía raro para mí. Tendría que preguntarle de una vez.
¡”Oye, Mío”!, ¿de dónde sacaste ese uniforme?
¡”Ahh, bueno”! —respondió con naturalidad—. Este uniforme es nuevo. Lo mandaron hoy mismo. Aquí está el tuyo, deja te lo traigo.
Una sonrisa curiosa apareció en su rostro.
¡”Te verás bastante bien”!.
¡”¿Ah, sí?”!
¡”Claro”!.
Bueno, si ella lo decía, no tenía problemas. Me quedé ahí esperando.
¡”Solo no te tardes, por favor”!.
¡”¿Vamos, por quién me tomas?”! ¡”Ni que fuera Freya”!. Ella siempre se pone ropa exótica… aunque, siendo honesto, le queda bien. Solo porque es bella no significa que apruebe ese tipo de ropa.
¡”¿Asustada, Mío?”!
¡”Ni un poquito, idiota”! —me lanzó una mirada filosa—.
¡”Oye, oye, no te pongas agresiva”!. Ya pareces a Natsuki más de lo normal.
Mientras hablábamos, pensé en el uniforme. Blanco, con chamarra negra y una corbata roja y negra. No esperaba algo así de Mío… aunque las medias se me hacían un poco extrañas.
Como sea, Mío se fue a traer mi uniforme. Yo me quedé esperando, pensando en Karen. Mejor la vigilaba un poco, no fuera a ser que todavía no se hubiera arreglado. Si no, tendría que subir a regañarla.
Poco después, Mío regresó. Y no estaba bromeando. Ese uniforme me quedaba… perfecto.
Así que subí a mi habitación para cambiarme. Los pantalones eran cómodos, negros. La chamarra blanca resaltaba bastante. Se notaba que Mío me conocía mejor que nadie.
Al final me acomodé la corbata. Al salir de la habitación, me encontré con Karen. Estaba recargada en la pared, esperándome.
¿Y ahora qué se cree? ¿Que está mostrando su poder o qué?
Di un paso frente a ella.
¡”Pero mira qué galán”!. ¿A dónde tan guapo, hermano?
¡”Vaya, no sabía que mi hermosa hermana me hablaba de esa manera”!.
Ella frunció el ceño, pero sonrió.
¡”Ah, ¿sí?”!. Ya veremos cómo nos va más tarde. Así que cuídate mucho.
Apartó la mirada y se fue caminando.
Antes de todo eso, obviamente me había dado un baño. No pensaba ir así, todo mugroso después de la batalla que tuve. Aun así, me sentía feliz. Saber que mi hermana estaba mejor… solo por eso valía la pena.
Sabía que el dios de la espada, Akira, estaba tratando de consolarla. Él tenía razón. Yo soy un gran problema. Pero pronto veré cómo solucionar esto.
Por ahora, le pediré un favor a Saleh. Quiero que sea el maestro de mi hermana. Yo ya me siento preparado. Ahora es su turno de enfrentar sus propios miedos.
Cada uno carga con cosas similares. Y para eso, debemos estar preparados.
Di un paso al frente para no hacerlas esperar a las chicas.
Bajé por las escaleras y ahí estaba Mío, sonrojada mientras sonreía.
¡”¿Ves?, te lo dije, te queda bien”!
Guardé silencio un segundo.
¡”Nah, es broma”! —dije con una sonrisa—. Bueno, como sea, hay que irnos. Hoy debo darles una sorpresa a esos idiotas para que vean de qué estoy hecho. Además, Gojo estará feliz de verme.
Antes de irnos, pasamos a desayunar. Después de eso nos levantamos de la silla y salimos afuera. Ahí estaban mi madre y Saleh esperándonos.
¡”Awww, qué lindo se ve mi hijo”!
¡”¡Mamá, me estás avergonzando enfrente de Saleh!”!
¡”Oh, vamos, no seas tan malo con tu madre”! —respondió con una sonrisa—. ¡”Igual tú, Karen, te ves preciosa!”!
¡”Gracias, mamá”! —asintió ella con una leve sonrisa—.
¡”Bueno, es hora de irnos”! —dijo mi madre con calma.
¡”¿A qué te refieres?, ¿tú también vendrás?”!
¡”No”! —respondió—. ¡”Solo Saleh los llevará con su magia. Después él y yo tenemos cosas que hacer, así que no se preocupen por nosotros!”!.
Me quedé pensativo unos segundos.
¡”Bueno, si tú lo dices, está bien por mí”! —respondí—. ¡”Entonces es hora de ir a la academia!”!.
Luego de que Saleh usara su magia en nosotros, ya habíamos llegado a tiempo. Gracias a él, todo salió bien. Ahora solo quedaba hacer algo.
Miré a las dos. Parecía que se llevaban bien, así que las dejé solas por un rato. Yo avancé para entrar a la escuela, pero en cuanto crucé la entrada sentí todas las miradas encima de mí.
¡”Oye, ¿ese chico quién es?”! —murmuraron varios chicos.
¡”¿Acaso es nuevo?”!
¡”Se ve bastante atractivo… ¿estará soltero?”! —susurró una chica.
Era obvio que no me iban a reconocer. He cambiado mucho. Solo los saludé con una leve sonrisa y seguí caminando hasta llegar a mi clase. De lado abrí la puerta y, de repente, un puño se detuvo a centímetros de mi rostro.
Era Shiro.
¡”Eh… ha pasado un tiempo, Shiro. No nos vemos desde hace mucho!”!
Ella se quedó paralizada.
¡”¿Quién eres tú? ¿Y cómo sabes mi nombre?”!
Sonreí con calma.
¡”Bueno, es porque soy alguien que te conoce muy bien. ¿Acaso no me reconoces?”!
Sus ojos se abrieron de par en par.
¡”¿Qué diablos… eres tú, Carlos? ¿Pero qué te pasó?”!
¡”No es nada”! —respondí—. ¡”Solo tuve un leve entrenamiento!”!.
Shiro me observó con atención. Notó algo extraño. Su expresión se volvió seria, pero al mismo tiempo sus mejillas se sonrojaron.
¡”Has cambiado mucho”! —dijo con voz tímida—. ¡”Pero me alegro de que estés aquí. Han pasado muchas cosas desde que te fuiste… además, hay un problema!”!.
Bajó la mirada.
Mi expresión se endureció.
¡”Cuéntame cuál es el problema!”!.
Ella dudó un segundo.
¡”Aquí no sería lo mejor. Vamos al patio, ¿te parece?”!.
Asentí sin dudar.
¡”Claro, no tengo ningún problema con eso, Shiro. De todos modos, yo también quiero hablar contigo de algo importante!”!.
Salimos del salón mientras sentía que algo pesado Esperé que no fuera nada grave. Además, no había visto a ninguno de los chicos. Eso era raro. Era la primera vez que no veía a Gojo.
¡”Espero que esté bien!”!, pensé.
Shiro y yo nos sentamos en el patio, mirando el exterior. Las nubes se deslizaban lentamente bajo el sol del día más brillante. El ambiente era tranquilo, demasiado tranquilo para lo que estaba a punto de decirme. Ella apoyó la mano en su mejilla y suspiró.
¡”Bien, es hora de ir directo al grano, Carlos!”!
Su voz era seria.
¡”Déjame decirte algo… Lucifer encontró la reliquia!”!.
Me quedé congelado. Mi mirada se clavó en Shiro, más atento que nunca. Ella continuó sin apartar los ojos del cielo.
¡”Eso no es todo, hay más!”!
Tragó saliva antes de seguir.
¡”Mi hermano y los demás tuvieron un enfrentamiento en la mazmorra. Hubo varias víctimas… siete de ellos murieron!”!.
Sentí un golpe seco en el pecho.
¡”No sé qué está ocurriendo!”! —continuó—.
¡”Gojo y Shirou lucharon contra un abismal, pero la batalla fue desgarradora. Aun así, ellos lograron lo que querían y les dieron una advertencia!”!.
Apreté los puños.
¡”¿Qué advertencia?”! —pregunté con la voz baja.
Shiro cerró los ojos un segundo y repitió las palabras tal como se las dijeron.
¡”Díganle a su líder, Carlos, que se arrepentirá por habernos humillado de esta manera. Espero que aprenda de sus errores, insignificantes y estúpidos humanos!”!.
El silencio me dominó.
Eso solo era una advertencia… pero no pensé que estuvieran tan furiosos conmigo. Además, estaban equivocados. Creían que yo era quien manejaba a esos chicos, cuando en realidad era Mael. Yo no tenía nada que ver con esas decisiones.
Respiré hondo.
¡”Por casualidad, dime algo!”! —dije con calma forzada—.
¡”¿Cuándo fue exactamente?”!.
Tenía que saberlo.
¡”Fue hace un mes exactamente!”! —respondió Shiro sin dudar.
Mi expresión se endureció aún más.
¡”Eso no es todo!”! —añadió—.
¡”Hay una persona que quiere verte. Es de suma importancia!”!.
La miré de reojo.
¡”Te refieres a Mael, ¿verdad?”!.
Ella abrió un poco los ojos, sorprendida.
¡”Exacto… pero, ¿cómo es posible que lo sepas?”!.
Solté una leve sonrisa, aunque por dentro todo ardía.
¡”Bueno, Shiro, en verdad soy alguien que ya está atento a todo lo que pasa!”! —respondí—.
¡”Y esto es más preocupante de lo que parece. Ese traidor lo está haciendo muy bien!”!.
Me levanté lentamente y miré al frente, al horizonte.
¡”Pero no te preocupes!”! —añadí con voz firme—.
¡”Ya falta poco para el festejo. Y cuando llegue ese momento… ya sabes lo que tenemos que hacer!”!.
Shiro me observó en silencio.Ambos lo sabíamos.Cuando ese día llegara.Has cambiado mucho, Shiro. No eres la misma que yo conocía. Aun así, ¿sabes algo? Me siento bien al verte bien por ahora. Dime, ¿qué quieres hacer hoy?, ya que no vi a Gojo ni al resto. Quería preguntarte si…
Ella me interrumpió de inmediato.
¡”Nada en particular!”! —dijo, desviando la mirada—.
¡”Pensaba si podríamos, ya sabes…”!.
Ah, ya veo. ¿Sobre eso, verdad?
Suspiré con calma.
¡”¿Quieres distraerte un poco en el salón?”! —propuse—.
¡”Será mejor regresar, las clases están a punto de empezar. Luego veremos lo que habías dicho. Tengo algo que hacer, así que vamos!”!.
Le extendí la mano. Shiro dudó un segundo, pero al final la tomó. Sonrió, nerviosa, como si ese simple gesto le acelerara el corazón.
Se habrá vuelto fuerte… —pensó Shiro en silencio—.
Desde aquí puedo sentir una energía bastante monstruosa en su interior. Cada vez que lo miro, me siento más tranquila… no, más feliz. Me alegra que se haya hecho más fuerte. Eso me calma.
Vamos, Shiro, cálmate. Solo es Carlos… aunque ha cambiado mucho. No te desesperes, ni por nada de este mundo.
Entramos nuevamente a la escuela y regresamos a nuestra clase. El profesor William había llegado justo a tiempo. Al cruzar la puerta, él me miró y asintió con una leve sonrisa.
¡”Buenos días!”!.
Le devolví el saludo y caminé hasta mi asiento. Shiro se sentó a mi lado. Al instante, sentí varias miradas clavarse en nosotros. Toda la clase estaba impactada.
Los murmullos no tardaron en aparecer.
De seguro ya están creando rumores… pensaban que Shiro ya tenía novio.
La miré de reojo. Curiosamente, a ella no parecía molestarle. La chica fría que conocí ya no estaba. Ahora la veía nerviosa, tímida, con las mejillas ligeramente sonrojadas. Antes no era así.
Algo dentro de mí me lo dijo con claridad.
Las cosas se van a poner feas de ahora en adelante…
Y esta vez, no habrá forma de evitarlas.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com