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The strongest warrior of humanity - Capítulo 149

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Capítulo 149: capitulo 149 una nueva enseñanza

Las clases ya habían comenzado. William llevaba más de dos horas explicando cómo usar las barreras de rango superior. El ambiente se había vuelto denso, pesado, casi sofocante.

¡”Muchos de ustedes se preguntan qué es el máximo ocho”! —dijo con voz firme—.

¡”Pero en realidad hay más que eso. En total existen veinte rangos”!.

Un murmullo recorrió el aula.

¡”Nadie ha llegado jamás al rango veinte. Solo unas pocas personas lo lograron… y lamentablemente murieron a temprana edad”!.

El silencio se apoderó del salón.

¡”Ahora bien”! —continuó—.

¡”¿Alguno de ustedes ha alcanzado al menos el rango ocho?”!.

Nadie respondió.

Sabía que esto pasaría.

Lucía me miraba fijamente desde el fondo del aula. Esa mirada… no era sorpresa. Era molestia. Como si cada segundo que pasaba la irritara más. De pronto levantó la mano.

¡”Profesor, yo soy la primera en—”!.

No la dejé terminar.

¡”Profesor”! —interrumpí con voz clara—.

¡”He alcanzado el rango nueve en campos de barrera”!.

El salón explotó en murmullos.

Todos se quedaron en shock.

Lucía apretó los dientes. Su expresión se deformó por completo. Sus ojos ardían como si acabara de declararle la guerra.

Ya es hora de recuperar mi lugar como el mejor.

Le devolví la mirada con una sonrisa peligrosa y, sin pudor, le saqué la lengua.

William quedó paralizado.

¡”¿Joven Carlos… es verdad lo que dice?”! —preguntó con incredulidad—.

¡”¿Realmente ha llegado a ese rango?”!.

Sus ojos brillaban de emoción.

¡”Claro”! —respondí—.

¡”Si quiere, puedo hacer una demostración. Luego les explicaré cómo lograrlo”!.

Me levanté de mi asiento y caminé hasta el frente del salón. Sentía todas las miradas clavadas en mí.

¡”Oye… ese en verdad es Carlos?”! —murmuró un chico—.

¡”¿En qué momento cambió tanto?”!.

Miguel permanecía en silencio. Tranquilo. Serio. Como si nada de esto le sorprendiera. Lo conozco. Seguro ya está analizando cómo copiar mi estilo.

Suspiré.

¡”Han pasado dos meses desde que dejé la academia por asuntos importantes”! —dije—.

¡”Así que como recompensa les enseñaré cómo llegar a este rango. Presten mucha atención, especialmente si quieren usarlo en el festival o en cualquier evento importante”!.

El aula quedó completamente en silencio.

¡”Muy bien. Aquí van tres consejos”!.

Cerré los ojos.

Mi energía se expandió.

La barrera creció, envolviendo no solo el edificio, sino toda la escuela.

¡”Ya está”! —dije con calma—.

¡”Pueden mirar por la ventana”!.

Todos corrieron hacia los ventanales.

Los gritos no tardaron.

Era imposible de creer.

¡”Ahora díganme”! —continué—.

¡”¿De qué color es mi barrera?”!.

Una chica de cabello rojo claro levantó la voz.

¡”Es azul oscuro… como el cielo nocturno”! —dijo—.

¡”Brilla de una forma increíble. Es hermosa y aterradora al mismo tiempo”!.

Sonreí.

¡”Exacto”!.

Un chico levantó la mano.

¡”Carlos, tengo una duda”!.

¡”Adelante”! —respondí—.

¡”Estás en tu derecho”!.

El chico tragó saliva.

¡”Cuando activaste la barrera… no sentí maná”! —dijo—.

¡”¿Es una barrera invisible?”!.

Asentí.

¡”Correcto”!.

Respiré hondo.

¡”Cuando uno analiza su maná, no solo lo transfiere”! —expliqué—.

¡”Lo transforma en algo que va más allá de la fuerza o la inteligencia humana”!.

Caminé lentamente frente a ellos.

¡”Para lograrlo, deben pensar, analizar y comprender cada detalle de su poder mágico”!.

Los miré uno por uno.

¡”Esto requiere una concentración absoluta del núcleo celestial”!.

Una pausa.

¡”Es algo nuevo para ustedes”! —concluí—.

¡”Pero si están dispuestos… yo les enseñaré cómo lograrlo”!.

El silencio que siguió no fue normal.Era expectación.Era miedo.Era admiración.

¡”Muy bien”! —dije con calma—.

¡”Ya que vieron eso, es hora de pasar a la segunda fase. Todos iremos afuera”!.

Caminé hacia la puerta con tranquilidad. Los estudiantes comenzaron a moverse de inmediato, incluso el profesor William nos siguió. Una vez afuera, el aire se sentía distinto, más abierto, más tenso.

Me detuve, relajado, observando el cielo.

Entonces Lucía se acercó a mí. Su ceño estaba fruncido y su expresión mostraba molestia. No entendía por qué reaccionaba así.

¡”Oye”! —dijo—.

¡”¿Qué mosca te picó?”!.

¡”Antes no eras tan participativo y desde que llegaste hoy has cambiado mucho. Te ves más… maduro”!.

¡”¿Qué fue exactamente lo que te pasó?”!.

La miré con seriedad.

¡”No es nada grave, Lucía”! —respondí—.

¡”Solo decidí dar un paso adelante”!.

Ella se quedó en silencio, escuchando.

¡”Eres atenta, inteligente”! —continué—.

¡”Y sabes exactamente hacia dónde quiero llegar con todo esto”!.

¡”Por eso te declaré la guerra hace tiempo… aunque en realidad era con Gojo”!.

Su expresión cambió.

¡”No lo he visto”! —agregué—.

¡”Y me preocupa”!.

Bajé un poco la voz.

¡”Ya me enteré de lo que pasó. Lucifer consiguió lo que quería y ahora todos estamos en riesgo”!.

¡”Pero no quiero alarmarlos”!.

¡”Esto lo hago por el bien de todos”!.

Me giré hacia los estudiantes.

¡”Por ahora mi deber es enseñarles cómo usar correctamente una barrera. Solo observen”!.

Di un paso al frente. Me senté en el suelo por un segundo y los miré uno a uno.

¡”Bien”! —dije—.

¡”Aquí va el segundo consejo. Y también aprenderán cuál barrera es superior y cuál no”!.

¡”Lo que diré puede sonar absurdo, pero presten atención”!.

Sin decir nada más, liberé mi magia.

Elementos y no elementos se combinaron al mismo tiempo. Fuego, agua, viento, tierra, luz, oscuridad. Todo se mezcló en una sola masa de poder.

Una enorme esfera de energía se formó sobre mis manos.

La apunté hacia el cielo.

Disparé.

La esfera impactó directamente contra la barrera que había creado antes. Una explosión ensordecedora sacudió el aire. El cielo vibró. El sonido retumbó por toda la escuela.

Muchos retrocedieron por instinto.

Cuando el humo se disipó, el silencio cayó.

La barrera seguía intacta.

Ni una sola grieta.

Los estudiantes quedaron paralizados, algunos con los ojos abiertos de par en par. Otros temblaban. Otros sonreían, emocionados, casi nostálgicos.

¡”Eso es increíble”! —exclamó alguien—.

¡”No se rompió”!.

William dio un paso al frente, completamente animado.

¡”Carlos”! —preguntó—.

¡”¿Cómo hiciste eso?”!.

Sonreí levemente.

¡”Al principio mi barrera era débil”! —expliqué—.

¡”Pero tras varias pruebas llegué a una conclusión”!.

Me puse de pie.

¡”Para que una barrera sea fuerte, primero deben dominar lo básico. Una barrera normal”!.

¡”Después pasarán a las barreras avanzadas, donde se mezclan con magia para crear un reforzamiento”!.

Miré el cielo una vez más.

¡”Una barrera bien reforzada puede resistir incluso el impacto de un meteorito”!.

Los murmullos crecieron.

¡”Pero lo más importante es la barrera superior”! —continué—.

¡”Una vez que dominen lo básico y lo avanzado, deberán concentrarse en el flujo de su maná y unir todo lo aprendido”!.

Di un paso hacia ellos.

¡”Si lo hacen correctamente, podrán alcanzar el rango ocho o incluso el nueve en cuestión de un mes”!.

El silencio era absoluto.

¡”Esta es su prueba”! —concluí—.

¡”Por ahora les enseñaré a crear su núcleo. Luego aprenderán cómo evolucionarlo a otro nivel”!.

Por primera vez, vi algo distinto en sus miradas.

Esperanza.

Ambición.

Respeto.

Entonces comenzaron los aplausos.No eran simples palmas.Era admiración genuina.

¡”Bien, vamos por la última explicación”! —dije—.

¡”Ahora se trata de sus flujos de maná y de su núcleo”!.

Levanté una mano.

¡”El principal es el maná”!.

¡”Por ejemplo, observen esto”!.

Activé una barrera que cubrió completamente mis brazos. La energía vibraba alrededor de ellos. Entonces miré a Shiro.

No hizo falta decir nada.

Ella entendió de inmediato.

Shiro liberó su magia de oscuridad y atacó directo hacia mí.

Crucé ambos brazos para cubrirme.

¡BOOM!

Una explosión potente estalló frente a todos. El impacto levantó polvo y una onda de choque sacudió el lugar.

Varios estudiantes se estremecieron y retrocedieron, pero cuando el humo comenzó a disiparse, notaron la diferencia.

La barrera estaba destrozada.

¡”¿Se… se rompió?”! —murmuró Lucía, sorprendida—.

¡”¿Cómo es posible?”!.

Asentí con calma.

¡”¿Ven?”! —dije—.

¡”Tal como les expliqué, una barrera normal no puede resistir ataques que superan los límites de la humanidad”!.

¡”Por eso es necesario reforzar tanto su magia como sus barreras, para que al menos puedan soportar este tipo de impactos”!.

Miguel se acercó un poco más, con expresión pensativa.

¡”Ya veo”! —dijo—.

¡”Así que esa era la barrera inferior”!.

¡”Con razón éramos tan débiles”!.

¡”Pero ahora, con tu explicación, queda algo claro”!.

Me miró fijamente.

¡”Eres alguien brillante, Carlos”!.

¡”Al igual que Lucía”!.

¡”Si esto fuera una competencia, sería un empate entre ustedes dos”!.

No pude evitar reír.

¡”Tienes razón”! —respondí—.

¡”De todas formas, ella ganaría”!.

¡”Sé que es buena en muchas cosas en las que yo no lo soy”!.

¡”Por eso existe una gran diferencia entre nosotros”!.

Lucía desvió la mirada, pero una leve sonrisa traicionó su expresión.La última lección había quedado clara.Todos los estudiantes parecían haberlo entendido, así que decidí hablar de una vez sobre el núcleo.

¡”Muy bien, ahora presten atención”! —dije con voz firme—.

¡”Les hablaré sobre el núcleo y los niveles que se pueden alcanzar”!.

¡”Todos tomen asiento”!.

Esperé a que obedecieran.

¡”Cierren los ojos”!

¡”Dejen fluir su núcleo”!.

¡”Apliquen un poco más de presión y una concentración más profunda”!.

¡”Solo respiren”!.

¡”Luego suéltenlo poco a poco”!.

¡”Sientan su núcleo con calma”!.

El ambiente se volvió silencioso.

¡”Ahora díganme”! —continué—.

¡”¿De qué color es su núcleo?”!.

Uno a uno comenzaron a responder, mencionando distintos colores.

Lucía habló en voz baja.

¡”El mío… es plateado”! —dijo—.

Asentí con seriedad.

El plateado era uno de los más fuertes que existían.

El mío, sin embargo, era distinto.

Activé la Visión de Dragón para asegurarme de que todo estuviera en orden.

Y entonces lo vi.

…Vaya sorpresa.

¡”Qué núcleos tan salvajes hay aquí”!, pensé.

Había una energía peligrosa en varios de ellos, pero tres destacaban de forma abrumadora.

Los núcleos de Lucía, Miguel y Shiro.

Esos tres eran, sin duda, los más fuertes del grupo.

Pero no fue lo único.

Al ampliar mi visión, noté catorce estudiantes más con un potencial anormal.

Esto ya no era una simple clase.Esto… se estaba poniendo mucho más interesante.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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