The strongest warrior of humanity - Capítulo 150
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 150 - Capítulo 150: Capitulo 150 no debí hacerla enojar
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 150: Capitulo 150 no debí hacerla enojar
Todos los estudiantes estaban usando sus núcleos. Caminé lentamente entre ellos, observando uno por uno, asegurándome de que todo estuviera bajo control. Sabía que el riesgo era real. Si cometían un error, no solo se desmayarían… podían morir.
El ambiente se volvió pesado. El aire parecía más denso, como si algo invisible estuviera presionándonos desde todas direcciones. Cada núcleo reaccionaba de forma distinta. Algunos temblaban, otros brillaban con violencia, y unos pocos… se sentían inestables, peligrosos.
No era fácil de creer. Cada estudiante tenía defectos secundarios, grietas invisibles que podían romperse en cualquier momento.
Entonces lo sentí.
Catorce energías comenzaron a elevarse al mismo tiempo.
Mi expresión cambió. Esas presencias no eran normales. Sus núcleos estaban creciendo demasiado rápido, como bestias despertando de un largo sueño. Un error más… y todo podría colapsar.
¡”Esto…”!, pensé con un nudo en el pecho.
¡”Esto será lo más importante que veré este año”!
Lucia se acercó a mí frunciendo el ceño. Su voz era baja, pero había nervios en ella.
¡”Me alegro de que estén intentando hacerlo”!
¡”Gracias a ti pude crear algo más, pero dime…”!
Dudó un segundo antes de continuar.
¡”¿Cómo funciona?”!
¡”El mío cambió…”!
Levantó la mano con cuidado.
¡”Ahora es una estrella”!
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda. La miré con más atención, analizando su energía.
¡”Eso depende de cómo usas tu magia y de la presión de tu poder”!
¡”El mío también es extraño, al igual que el tuyo”!
Cerré los ojos por un instante, recordando todo lo que había leído… todo lo que creía saber.
¡”Según los libros, los núcleos son circulares”!
¡”Eso era lo que pensaba…”!
Abrí los ojos lentamente.
¡”Hasta que vi esto”!
Volví a observar a los estudiantes. Algunos sudaban, otros respiraban con dificultad. Shiro mantenía el control, pero su oscuridad se movía como algo vivo. Miguel tenía un núcleo firme, pesado, como una montaña a punto de romperse.
Y Lucia…
¡”Tal vez los núcleos nunca fueron iguales”!
¡”Tal vez cada uno refleja lo que somos en verdad”!
Sentí miedo. No por mí… sino por ellos.
Algo no estaba bien. Estas evoluciones eran demasiado rápidas. Demasiado perfectas. Como si alguien… o algo… estuviera empujándolos desde el otro lado.
Tragué saliva.
¡”Algo es algo…”!, pensé.
Pero en el fondo lo sabía.Desde ese momento, dejé de ver el mundo como antes.
Y entendí que lo que acabábamos de despertar… ya no podría detenerse.
El aire se volvió pesado, casi sofocante. Sentía cómo algo invisible nos observaba, como si el mismo mundo estuviera conteniendo la respiración. Fue entonces cuando la voz de Lucia rompió ese silencio inquietante.
¡”Si nadie puede detenerlo…”!
Levanté la mirada lentamente.
¡”Entonces dime algo, Carlos”!
¡”¿Qué fue lo que te ocurrió en estos meses?”!
Su tono no era acusador, pero tampoco tranquilo. Había miedo, duda… y algo más profundo.
¡”Antes no eras así…”!
Sus palabras resonaron dentro de mí.
¡”Además…”!, continuó, dando un paso más cerca.
¡”Aún sigues siendo mi caballero leal”!
Sentí un nudo en el pecho.
Lucia dudó un instante antes de hablar de nuevo, como si temiera la respuesta.
¡”Quería preguntarte algo…”!
Asentí en silencio.
¡”¿Estás libre este fin de semana?”!
No respondí de inmediato.
¡”Quería saber si podrías acompañarme a mi reino”!
¡”Mis padres quieren conocerte”!
Eso me tomó por sorpresa.
¡”Les hablé de ti…”!, dijo bajando un poco la voz.
¡”Quieren conocer al hombre que yo elegí”!
Mis pensamientos se agitaron.
¡”Eres alguien apreciado”!
¡”Eres una persona amable, honesta y sincera”!
Sus ojos brillaban.
¡”A veces no logro entender tu forma de pensar…”!, confesó.
¡”Pero sé que tus intenciones son buenas”!
El silencio volvió a caer.
¡”Con todo lo que está pasando…”!, agregó.
¡”Me alegro mucho de haberte conocido”!
Tragué saliva.
¡”Fuiste alguien maravilloso”!
Sentí mi rostro arder.
¡”Ya, ya, lo sé…”!, respondí con torpeza.
¡”No tienes por qué decirlo”!
Pero mi mente ya estaba en otro lugar.
¿Por qué los padres de Lucia querían conocerme?
Durante esos dos meses averigüé cosas de mí que no conocía. Cosas que prefería no recordar. Cosas que ahora parecían inevitables.
No solo era el comienzo de mi vida.
Era el inicio de algo mucho más grande.
Algo peligroso.
La reunión se acercaba.
Pensé en faltar.
Pensé en evitarlo.
Pero no podía hacerlo.
Había algo que debía enfrentar.
Algo que ya estaba en marcha.Y aunque no lo dijera en voz alta, sabía una cosa con certeza:Después de eso…
nada volvería a ser igual.Una chica se me acercó, estaba nerviosa y tímida.
¡”Oye… tú eres Carlos, verdad”!
La miré con curiosidad.
¡”Ehh… sí. ¿Por qué la pregunta?”!
¡”¿Ocurrió algo, señorita?”!
Ella dudó un momento antes de hablar, jugueteando con sus dedos.
¡”Ah… pues yo pensaba…”!, dijo en voz baja.
¡”Si podrías enseñarme a usar mi núcleo”!
Levantó la mirada con inseguridad.
¡”Tengo problemas para despertarlo…”!, continuó.
¡”No sé si tenga talento para hacerlo”!
Su voz tembló un poco.
¡”Se me hace muy difícil y… quisiera saber si tú…”!
Antes de que terminara la frase, asentí con una leve sonrisa.
¡”Oh, por supuesto”!
¡”Déjame hablar un poco más con…”!
No alcancé a terminar cuando alguien tomó mi mano de repente. Sentí un tirón suave pero decidido.
Lucia estaba ahí, sonriendo de una manera peligrosa y traviesa.
¡”Ve a ayudarla”!
¡”Yo seguiré con mi entrenamiento”!
Se inclinó un poco hacia mí.
¡”Iré a ver a Shiro para hablar de algo importante”!
Suspiré con resignación.
¡”Está bien, Lucia”!
¡”Nos vemos en la siguiente clase”!
Ella soltó una pequeña risa.
¡”Jejeje… por supuesto, maestro de campos de barreras ocultas”!
Se despidió con una sonrisa confiada antes de alejarse.
Entonces me giré hacia la chica, que me estaba mirando fijamente, como si aún no creyera lo que acababa de pasar.
¡”¿Ocurre algo?”!
Parpadeó varias veces.
¡”Es verdad…”!, dijo con timidez.
¡”¿Cómo te llamas, por cierto?”!
Se puso rígida al instante.
¡”A-ahh… y-yo m-me llamo S-Salma”!
Su voz apenas era audible.
¡”Un gusto conocerte, Salma”!, respondí con calma.
¡”Me alegro de que me hayas dicho tu nombre”!
La observé con atención.
¡”Debes ser de mi clase, ¿no es así?”!
Su cabello era morado claro, caía suavemente sobre sus hombros. Sus ojos eran de un negro claro, profundos y brillantes. Tenía una sonrisa tímida pero agradable. Además, era un poco alta, ahora que lo pensaba mejor.
Algo en ella me decía que su núcleo no estaba dormido.
Solo estaba esperando el momento correcto para despertar.
¡”Muy bien, Salma… solo respira y exhala despacio”!, le dije con voz firme.
¡”Yo te ayudaré a despertar tu núcleo”!
Ella asintió en silencio y se sentó en el suelo. Cerró los ojos con fuerza, como si estuviera preparándose para algo que no comprendía del todo.
Yo me coloqué detrás de ella.
Apoyé mis manos con cuidado, dejando fluir mi maná lentamente, analizando cada reacción, cada pulso. Me concentré con todas mis fuerzas, empujando mi percepción más allá de lo normal.
Entonces lo vi.
Un núcleo llamativo, violento, diferente a todo lo que había visto antes. No era circular.
Era un triángulo oscuro y rojizo, girando lentamente, como si estuviera observándome.
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
Era demasiado parecido al mío.
Y peor aún… había algo ahí dentro.
Una presencia.
¡”Oye, Salma”!
¡”Dime qué sientes ahora mismo”!
Su respiración se volvió irregular.
¡”B-bueno…”!, respondió con dificultad.
¡”Puedo sentirlo…”!
Sus manos temblaban.
¡”Es muy agresivo…”!, continuó.
¡”Siento que me está lastimando por dentro”!
Fruncí el ceño.
¡”Ya veo…”!, murmuré.
¡”Entonces tu núcleo es mucho más peligroso”!
Tragué saliva.
¡”Al igual que el mío”!
Ella abrió los ojos de golpe.
¡”E-ehhh…”!
¡”¿En verdad lo dices en serio?”!
La miré con firmeza.
¡”Claro”!
¡”¿Por qué mentiría sobre algo así?”!
Me incliné un poco más cerca.
¡”Tienes potencial, Salma”!, dije con honestidad.
¡”Siempre te has esforzado”!
¡”Puedo ver todo lo que has intentado hasta ahora”!
Pasaron varios minutos.
El aire empezó a sentirse pesado.
De pronto, una energía oscura brotó del cuerpo de Salma como una ola salvaje. El impacto fue brutal. Sentí el golpe directo en el pecho, mis pies se deslizaron hacia atrás y casi caí al suelo.
Pero no me rendí.
Apreté los dientes y resistí.
¡”Tranquila, Salma”!, le dije, forzando la voz.
¡”No pierdas el control”!
La energía seguía saliendo sin parar.Su núcleo estaba desbordándose.Su poder estaba fuera de control.Lo entendí en ese instante.Esto no iba a ser sencillo.
Y si fallaba…Salma podría perderlo todo.Esto se estaba volviendo demasiado complicado.No creí que ella tuviera un poder así.Comparado con el mío… podía decirlo sin dudarlo.Salma podría llegar a ser alguien de mi mismo calibre.
Si la hubiera conocido antes… tal vez habría sido una rival perfecta.No solo por su poder, sino por la presión que emanaba su núcleo.Era peligroso.Era hermoso.
Podría ser extremadamente útil.Una sonrisa apareció en mi rostro sin darme cuenta.Tal vez… incluso podría quitarle el puesto a Yuki.Entregarle ese lugar a Salma no sería mala idea.Ni modo, Yuki…
En ese instante, el mundo se detuvo.
El aire se volvió pesado.
Demasiado.
Me reí, una risa breve, casi inconsciente… hasta que sentí algo.
Algo muy mal.
Una presión sofocante recorrió mi espalda, como si una mano invisible me estuviera estrangulando el alma. Giré lentamente la cabeza.
Ahí estaba.
Yuki.
Había aparecido de la nada.
Su mirada era seria.
Fría.
Peligrosa.
Tragué saliva.
Mierda… creo que la cagué.
Una sonrisa tranquila, demasiado tranquila, se dibujó en su rostro.
¡”Veo que te estás divirtiendo mucho, verdad, jefe”!
Se acercó a mí sin prisa.
Colocó su mano sobre mi hombro derecho… y apretó.
El dolor fue inmediato.
No era solo físico.
Era una presión que atravesaba el cuerpo y llegaba directo al núcleo.
Mis piernas temblaron.
Sentí miedo.
Un miedo real.
Vaya… sí que logré hacer enojar a Yuki.
¡”Vamos, Yuki”!
¡”No quiero problemas”!
¡”Sabes que lo decía de broma”!
Me hice el tonto.
Intenté sonreír.
Intenté parecer relajado.
Pero ella no soltó la presión.
¡”¿Te haces el tonto solo para salirte de este problema?”!
Su voz era calmada… demasiado calmada.
Suspiró.
Su mirada se volvió aún más seria.
¡”Qué idea tan estúpida”!
El aire vibró.
En ese momento entendí algo muy claro.
Salma tenía un poder aterrador.
Pero Yuki…
Yuki era el verdadero peligro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com