Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 151

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 151 - Capítulo 151: capitulo 151 es un placer verlos de nuevo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 151: capitulo 151 es un placer verlos de nuevo

Suspiré, nervioso.

Ver a Yuki así solo significaba una cosa.

Ella había decidido acercarse otra vez.

Y eso no era algo pequeño.

Por ahora solo sería una visita, o al menos eso quería creer. La última vez que vino a verme fue hace años, cuando todo era distinto. No pensé que nuestro siguiente encuentro sería tan cercano, tan directo… líder y subcomandante frente a frente otra vez.

Pero eso no era todo.

Había visto demasiado en ella.

Y yo apenas estaba recuperando fuerzas que había perdido en el pasado.

Aún no estaba completo.

Me faltaba mucho para alcanzar mi antigua fuerza.

Una fuerza que, cuando despertara del todo, nadie podría detener.

Solo unas pocas personas serían capaces de hacerme frente.

El resto…

jamás sabría quién fui alguna vez.

Yuki habló.

—Veo que usted no aprende, ¿verdad, líder?

—Recuerde esto.

—No vine aquí para pelearme con usted.

Su voz era firme, pero algo se quebró al final.

—Solo que…

Apartó la mirada.

Sus ojos decían lo contrario a sus palabras.

Había algo más.

Algo que ni siquiera yo conocía.

La observé con atención.

—Yuki.

—Te conozco mejor que nadie.

—Dime qué está pasando.

—¿Acaso no viniste solo a regañarme?

—¿O hay algo que te inquieta?

El silencio se alargó.

Ella apretó los dientes.

—Así es…

Levantó la mirada lentamente.

—Pero… ¿cómo lo supo?

—No intento ser cautelosa ni nada por el estilo.

—Solo me sorprende que usted sea capaz de captar todo esto.

Solté una exhalación lenta.

—Me conoces mejor que nadie, Yuki.

—Sabes perfectamente cómo soy.

Entonces ocurrió.

Yuki sintió algo en mí.

Una energía.

No era solo poder.

Era una sensación de destrucción absoluta, como si todo a mi paso pudiera ser devorado sin dejar rastro.

Sus ojos temblaron.

Por un instante…

pareció que quería destruirme.

O tal vez…

temía lo que estaba despertando dentro de mí.

Mi cuerpo se tensó al instante.

Me mantuve alerta.

Porque en ese momento lo entendí.

Esto ya no era una simple visita.

Ni una conversación casual.

Algo se estaba moviendo en las sombras.

Y Yuki lo sabía. Pido mis sinceras disculpas no puedo hablarlo pero le diré esto el está.. —Lo sé, Yuki.

—Mi madre me lo contó todo.

Mi voz salió baja, cargada de preocupación.

—Parece que él ha regresado.

—Su presencia… es lo que me deja inquieto.

—No sé cuál sea su objetivo, pero si se le ocurre aparecer aquí…

—tendré que detenerlo.

Apreté los dientes.

—Tal vez no sea lo suficientemente fuerte para enfrentarlo de frente…

—pero al menos podré entretenerlo por un rato.

La idea era peligrosa, pero no dudé.

—Sabes mejor que nadie que cuando se trata de alguien que amenaza lo que protejo…

—siempre estoy dispuesto a pelear.

—Aunque tenga que quedarme atrapado mil años luchando contra él.

El silencio se volvió pesado.

Luego continué.

—Necesito que llames a los sesenta y ocho que quedan.

—Tráelos ahora mismo.

—Quiero decirles unas palabras…

—y también darles una sorpresa.

Yuki me observó con seriedad.

—Está bien, Carlos —asintió levemente.

Desapareció.

Me quedé con Salma, concentrado en mantener su poder bajo control. Su núcleo seguía inestable, palpitando con una energía peligrosa. No iba a pelear con ella, y mucho menos destruir su núcleo.

Sería un desperdicio.

Además… era muy tímida.

Demasiado.

Y mientras más tímida, más peligrosa se volvía.

Eso me trajo recuerdos.

Debería estar feliz. Había encontrado personas realmente fuertes.

Emanuel, por ejemplo.

Lo noté desde el primer momento.

Había algo peligroso en él. No solo su poder, sino su mirada. Las cosas que nos dijimos. Todo lo que vimos.

Era monstruoso.

Él no era alguien que debiera subestimar.

—Es capaz de matar si así lo desea —pensé.

Solo imaginarlo era aterrador.

Pero también teníamos algo en común.

Venganza.

Odio.

Personas que nos habían arrebatado.

Él ya había matado.

Eso me recordó a alguien más.

Sacudí la cabeza.

—Luego pensaré en eso…

Esperé.

Pasaron varios minutos.

Entonces el espacio se distorsionó.

Un portal se abrió de golpe, sacudiendo todo a mi alrededor. Una presión brutal llenó el lugar. Varias figuras comenzaron a salir una tras otra.

Ahí estaban.

Yuki.

Eime.

Kai.

Y el resto de ellos.

Todos se quedaron inmóviles al verme.

Mi apariencia… la de un niño.

Era incómodo.

Pero aun así, verlos de nuevo…

Me hizo sonreír.

—Tal como usted ordenó —dijo Yuki—.

—He traído a todos.

Uno a uno se acercaron.

Y se arrodillaron ante mí.

—¡Es un honor verlo, líder supremo de los Guardianes! —dijeron al unísono.

Sus voces resonaron con respeto.

Uno de ellos habló después.

—Es un gran honor verlo, mi señor.

Era un hombre alto, joven y musculoso.

—Creímos que había muerto.

—Pero cuando Yuki nos dio la noticia…

—cuando nos dijo que seguía con vida…

Su voz tembló.

—Todos nos sentimos felices al saber que aún estaba con nosotros.

Asentí lentamente.

—Tienes razón, Fer.

—Me alegra verte aquí.

Respiré hondo.

—Y bien, debo avisarles algo.

—Después de hoy, no volveremos a vernos durante seis meses.

Un murmullo recorrió al grupo.

—Nos reuniremos en enero del próximo año.

—Quería esperar dos años…

—pero dadas las circunstancias, no puedo hacerlo.

Mi mirada se endureció.

—Ustedes ya saben por qué.El ambiente se volvió denso.La amenaza ya estaba en marcha.Y esta vez… no habría marcha atrás.

—Bien —dije con voz firme—.

—Esta es la primera orden.

Recorrí a todos con la mirada.

—Desde hoy quiero que vigilen cuidadosamente todas las ubicaciones que les daré más adelante.

—Cada movimiento, cada anomalía, cada presencia…

—me lo informarán de inmediato.

Hice una breve pausa.

—Y otra cosa…

Mi expresión cambió.

Una mirada intimidante nació en mi rostro.

—No quiero que se metan en problemas innecesarios.

—Eviten el combate siempre que puedan.

—Ya saben la razón.

El aire se volvió pesado.

—No estamos solos en este mundo.

Respiré hondo antes de continuar.

—Hay personas que quieren destruirme.

—Que quieren verme muerto.

Apreté el puño.

—Pero eso no es lo peor.

—Lo más turbio es que quieren usarme como sacrificio.

Algunos apretaron los dientes.

—Ya lo han oído antes.

—Cuando fui borrado de la existencia…

Levanté la mirada.

—Ustedes saben de lo que son capaces.

—Hemos vivido una vida de destrucción y conquista.

—Y saben perfectamente que nunca he perdido contra mi enemigo.

Una leve sonrisa apareció.

—Bueno…

—tal vez pierda contra Shiro.

Algunos soltaron una risa nerviosa.

—Pero ustedes conocen su deber.

—Saben lo que significa ser un guardián.

Fer se levantó de golpe.

Esa mirada…

La que había extrañado.

Determinación pura.

—¿Dices que alguien quiere borrarte? —dijo con voz dura—.

—¿Con qué derecho?

—¿Dices que te usarán como sacrificio?

Sus ojos ardían.

—¿Quién lo pidió?

—Ellos creen que pueden usarte solo porque fuiste el ser más temido.

—Al igual que el dios nocturno.

Negó con la cabeza.

—Pero tú y él no son lo mismo.

Fer dio un paso al frente.

—Quien se atreva a desafiarnos…

—no nos derrotará.

Sonrió con ferocidad.

—No perderemos contra un debilucho.

—Haremos lo que usted ordene, Carlos.

Asentí.

—Antes de eso, Fer…

—hay algo más.

Mi voz se volvió grave.

—Busca a los sobrevivientes de hace mil años.

—Quiero negociar con ellos.

Los murmullos comenzaron.

—No quiero que los Abismales los manipulen.

—No quiero que los usen como armas.

—Ni como simples herramientas.

Clavé la mirada en todos.

—Debemos evitar eso.

Respiré profundo.

—Para lograrlo, necesito algo de ustedes.

—Entrenen.

Mi tono fue tajante.

—Una guerra se aproxima.

—Y si yo caigo…

—todos caemos.

El silencio fue absoluto.

—No puedo permitir que esto continúe.

—Él ya consiguió lo que quería.

Pronunciar ese nombre pesó como una maldición.

—Astaroth regresará.

—Y no hay nadie que pueda derrotarlo.

Mis manos temblaron apenas.

—No quiero que mi madre viva otra vez ese horror.

—No quiero verla llorar.

Levanté la mirada, decidida.

—Protégela.

—Vigílenla.

—Si algo ocurre… actúen de inmediato.

Respiré hondo una última vez.

—Y por último…

Mi expresión se suavizó.

—He estado pensando en un nuevo nombre para nuestra organización.

—Un nombre que reemplace al anterior.

Los observé uno por uno.

—Quería que ustedes lo supieran primero.

—Son mi familia.

—Lo más valioso que tengo.

Mi voz se volvió más humana.

—Me han acompañado en mis peores momentos.

—Lo he perdido todo.

—He fallado más veces de las que puedo contar.

Bajé la mirada un segundo.

—Pero cuando los conocí…

—me dieron valor.

—Me dieron motivación.

Levanté la cabeza.

—Muchos de ustedes ya no son los mismos.

—Ahora son capaces de derrotar a un dios.

Una leve sonrisa apareció.

—Gracias a mí…

—y al entrenamiento que les di hace tiempo.

Respiré y hablé con claridad.

—Por eso les revelo el nuevo nombre.

El silencio fue total.

—Red Blood Association.

Los observé con intriga.

—Ese será nuestro nombre.

—Pero quiero saber qué piensan.

Todos quedaron en silencio.

Me miraban.

Entonces algo cambió en sus expresiones.

Kai sonrió, una sonrisa peligrosa.

—Es un nombre digno de nosotros.

Eime caminó hacia mí lentamente.

Su mirada…

Intensa.

Placentera.

—Vaya… —murmuró—.

—No has cambiado nada.

Suspiré internamente.

—Como sea…

Mientras ellos lo analizaban, yo solo pensaba en una cosa.

—Esto apenas comienza.

—Tengo una duda —habló una voz grave.

Todos giraron el rostro.

Era un chico semi humano.

Ojos azul oscuro.

Cabello gris claro.

Una presencia que imponía respeto incluso en silencio.

Eric.

Uno de los grandes.

—Además del nombre… —continuó—

—y de las indicaciones que nos enseñó…

Su mirada era firme, pero inquieta.

Eric pertenecía a una de las razas más poderosas de los semi humanos bestia.

En el pasado fue un depredador absoluto.

Su forma de matar era aterradora, siniestra.

Una cacería sin piedad.

Yo ya me había enfrentado a él una vez.

Y sabía algo que los demás no.

Eric era más peligroso que muchos de los presentes.Incluso perdió contra mí.Desde ese día, cambió.

Se volvió el más leal.

Siguió mis enseñanzas.

Dejó de caminar solo.

Quería ser como yo.

Y, de algún modo… lo logró.

Ahora todos lo respetaban.

—No tengo ningún problema con el nombre —dijo al fin—.

—Pero hay algo que me inquieta.

Bajó un poco la voz.

—Sé que ha estado ocupado.

—Creí…

—creí que nos había olvidado.

El silencio cayó como una losa.

Lo miré fijamente.

—Vamos, Eric —respondí con calma—.

—Nunca haría eso.

Mi voz fue sincera.

—Ustedes son mi familia.

—Somos un clan.

Di un paso al frente.

—No lo olviden.

—Sus vidas me importan más que la mía.

Mis ojos se endurecieron.

—Si alguien intentara matarlos…

—haría lo que fuera necesario.

Respiré profundo.

—Por ahora, solo háganme caso.

—Ya es momento de que se retiren.

Una leve sonrisa apareció.

—Me alegra mucho volver a verlos.

—De verdad.

Miré a todos.

—Quería hablar más con ustedes…

—pero confío en que habrá tiempo.

Asentí.

—Eso es todo.

—Pueden retirarse.

—Como usted ordene.

Uno a uno, todos asintieron.

Se levantaron.

Y atravesaron el portal.

El lugar quedó en silencio.

Solo quedábamos nosotros.

Kai.

Eime.

Yuki.

Fer.

Fer dio un paso al frente, como si quisiera quedarse.

Pero se detuvo.

Conocía bien a Yuki.

Demasiado bien.

Era celosa.

Y no le gustaba que le diera más atención a los demás.

El ambiente volvió a tensarse.

Y yo lo supe.

—Esto aún no ha terminado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo