Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 154

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 154 - Capítulo 154: capitulo 154 esto no puede estar pasando por qué tu
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 154: capitulo 154 esto no puede estar pasando por qué tu

—Tú qué vas a saber de mí, maldito arrogante —escupió Dani—. Te crees que lo sabes todo, pero en realidad solo eres alguien patético. Pero qué más da… no puedes ponerme una mano encima, ¿o no quieres que te expulsen por ser lo que eres?

Solté una risa corta, sin humor.

—Ay, Dani… en verdad solo me das lástima. ¿De verdad crees que me van a expulsar? —di un paso al frente—. Lo único que voy a hacer es enseñarte cómo se educa a alguien. Tú eres el que no entiende nada. ¿Quién te crees para ponerle una mano encima a Milin?

Dani soltó una carcajada llena de desprecio.

—Oh, no me hagas reír. ¿A mí qué me importa esa debilucha? Es débil porque quiere serlo. Siempre dependiendo de los demás. A veces los humanos son tan patéticos, tan estúpidos y arrogantes… se creen héroes cuando en realidad no son nada. ¿Justicia? ¿Quién está buscando justicia aquí? Todos ustedes, insignificantes, no valen nada. Igual que tú, Carlos.

Sentí cómo algo se rompía dentro de mí.

—Ahora ya sabes por qué Kronos y yo somos tan—

No lo dejé terminar.

Mi puño impactó contra su rostro con una fuerza destructiva. El sonido fue seco, brutal. Volví a golpearlo. Una vez más. Y otra. Y otra.

Cada golpe llevaba toda mi rabia, todo mi odio acumulado.

Y él… él solo se reía.

Se reía mientras su cuerpo recibía los impactos, mientras la sangre caía, mientras se burlaba sin importar nada.

Milin quedó horrorizada. Su cuerpo estaba paralizado por el miedo al verme así. Sus ojos temblaban. No quería que ellas vieran esto. No así.

Pero ya estaba cansado.

Cansado de ver cómo los fuertes se aprovechan de los débiles.

Cansado de mirar hacia otro lado.

Milin jamás debió vivir ese tipo de acoso. Esa violencia.

¿Quién se atreve a hacerle algo así?

Mi respiración era pesada. Mis manos temblaban.

En verdad… solo me daban ganas de matarlo.

Ya no podía contener mi rabia.

Ni mi odio.

Ellos dos… ya habían cruzado un límite del que no hay regreso.Pero cuando estuve a punto de darle un golpe más, él lo detuvo.

Su mano atrapó mi puño con una fuerza absurda. En el siguiente instante sentí cómo mi cuerpo era lanzado hacia atrás. El mundo giró. Forcé mi cuerpo a reaccionar, giré en el aire y, por pura suerte, logré recuperar el equilibrio al caer, retrocediendo varios pasos hasta quedar de pie.

Levanté la mirada.

Sus ojos… ya no eran los mismos que había visto antes.

—Creo que será mejor que se salgan ahora —dijo con una voz fría, completamente distinta.

No tuve tiempo de responder.

El golpe me alcanzó de lleno. Mi cuerpo salió volando y atravesé la habitación, estrellándome contra el exterior. El impacto me dejó sin aire.

—¡Carlos! —gritaron las chicas al mismo tiempo.

Parpadeé… y él ya no estaba frente a mí.

Apareció detrás de mí sin hacer el menor ruido.

—Sabes, Carlos —susurró con desprecio—, a veces no entiendo cómo alguien como tú se junta con gente tan débil. Deberías estar con los más fuertes. ¿Para qué perder el tiempo?

Giré con dificultad, sintiendo el dolor recorrerme el cuerpo.

—Esas dos no valen nada —continuó—. Son basura. Y la basura debe ser eliminada.

Extendió su mano.

Un destello comenzó a formarse, una energía peligrosa apuntando directamente hacia ellas.

Me mordí el labio con fuerza.

No había tiempo.

No había opciones.

—¡No…!

Activé magia de teletransportación en el último segundo.

El ataque pasó justo por el lugar donde ellas habían estado un instante antes.

Mi corazón latía con violencia.

Había logrado evitarlo…

pero sabía algo con absoluta certeza.

Esto ya no era una simple pelea.

Y él… ya no estaba jugando.Ese loco planea matarlas.

Maldición… ¿cómo es que mi hermano se convirtió en esto? Antes no era así. Esa mirada… esa sonrisa tan retorcida… me recuerda demasiado a Kronos.

Sentí un nudo cerrarse en mi pecho.

Ya no tenía otra opción.

Si seguía así… tendría que matarlo.

No por odio.

Sino porque la forma en la que me habló… ya no era él.

Entonces una voz resonó dentro de mi mente.

Saca a las chicas de aquí… no podrás detener a ese tipo. Mi cuerpo está…

—¿Qué mierda…? —susurré.

Esa voz…

No.

No puede ser.

Mi rostro se horrorizó. Un frío absoluto recorrió mi espalda. La idea era demasiado absurda… demasiado terrible.

Pero lo confirmé.

Dani está muerto.

—Maldita sea —gruñí—. Dime quién eres. Maldito bastardo que está usando el cuerpo de mi hermano. ¡Dímelo ahora mismo o te juro que…!

—¿Qué decías?

Estaba frente a mí.

No lo vi venir.

Su mano izquierda atravesó mi pecho sin piedad, apuntando directo a mi corazón.

—¡Gh…!

Escupí sangre al instante. Mis piernas fallaron y caí al suelo, el dolor explotando por todo mi cuerpo.

—Q-qué diablos… está pasando… —jadeé, apenas respirando.

—¡Carlos!

Milin corrió hacia mí, seguida de Merlin.

—Ustedes dos —dije con dificultad—, vayan y busquen a Shiro… ahora mismo.

—¡Pero Carlos…!

—¿Acaso no entienden? —grité con desesperación, sin apartar la mirada de él—. ¡Vayan ahora mismo! ¡No hay tiempo!

No quería quedarme solo.

No quería enfrentar a eso usando el cuerpo de mi hermano.

Pero si no lo hacía…

las mataría sin dudarlo.

Merlin apretó los dientes.

—Está bien —dijo—. Iremos a buscarla. No sé quién es esa cosa… pero la encontraré.

—Milin, quédate con Carlos.

—¡No! —protestó—. ¡No podemos dejarte aquí!

—Oye, tranquilo —dijo Merlin con firmeza—. Iré rápido. No voy a dejar que mueras, estúpido.

Milin negó con la cabeza, con lágrimas en los ojos.

—M-mi hermana tiene razón, Carlos… no podemos dejarte aquí solo…

Yo apreté los puños, temblando.

Porque en el fondo lo sabía.

Si daban un paso en falso…

este lugar se convertiría en una tumba.Me levanté con dificultad. Cada respiración me quemaba el pecho, pero ya no quedaba otra opción.

Cambié de decisión.

No sé qué le hicieron a mi hermano… pero ya entendí quién eres.

—Dime algo —murmuré, con la voz cargada de rabia—. ¿Por casualidad no eres aquel Traídor?

Levanté la mirada. Sus ojos no parpadearon.

—El que cayó del cielo cuando todos le dieron la espalda —continué—. Cuando no tenías nada… él te acogió, ¿verdad?

Mi corazón latía con furia.

—Dios de la guerra… Daniel.

El aire se volvió pesado.

—Eres aquel Traídor que Lucifer envió —dije con los dientes apretados—. Con razón estaba atento a todo. Qué ingenuo fui por no darme cuenta antes.

Extendí mi mano y mi espada sangrienta respondió. Surgió vibrando, latiendo como un corazón vivo. La levanté y su forma cambió, el filo se alargó y se curvó hasta convertirse en una guadaña.

Ya no había alternativa.

—Tendré que eliminarte.

El poder comenzó a desbordarse.

—Dios de la guerra —continué—. El primer dios que desafió a toda la humanidad.

Di un paso al frente.

—Cuando los otros dioses te dieron la espalda fue porque sabían que te estabas volviendo demasiado poderoso —mi voz temblaba de furia—. Te expulsaron del reino divino y te convertiste en un caído.

Apreté con fuerza la guadaña.

—Dios de la guerra de la muerte.

El silencio era absoluto. Incluso el mundo parecía contener la respiración.

—Un ser que debió ser eliminado desde hace eras —susurré—. Pero no lo hicieron.

Sentí la rabia subir como fuego.

—¿Por qué no te mataron? —grité—. ¡Por qué dejaron que siguieras con vida!

Mi sombra se alargó bajo mis pies.

Porque ahora lo entendía.

Ese error…

estaba a punto de cobrarse su precio.Él habló con una sonrisa oscura, perversa. Algo antinatural se dibujó en su rostro, como si disfrutara cada segundo.

—Oh… así que ya sabes quién soy —dijo con burla—. Maldito humano. No pensé que alguien como tú lo descifrara tan rápido.

Su voz me atravesó.

—Pero lo que dices es verdad —continuó—. Yo debí haber muerto hace siglos.

Dio un paso al frente.

—Y lo más extraño de todo es que me dejaron con vida —rió en voz baja—. Gracias a eso ahora sabes que no tienes ninguna posibilidad de ganarme, insignificante bastardo.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

—Pero para bien y para mal no son lo mismo —añadió—. Digamos que tuve que usar a tu querido hermano.

Mi respiración se detuvo.

—Por cierto… ya está muerto —dijo con un tono burlón—. Es una pena, ¿verdad?

Cada palabra era un golpe directo al pecho.

—Aún puedo escucharlo —continuó, inclinado hacia mí—. Cómo suplicaba por su vida. Solo quería volver a ver a su familia… y a su preciado hermanito.

Algo dentro de mí se quebró.

Las palabras de Daniel me destrozaban por dentro. Sentí un vacío insoportable, una presión en el pecho que me ahogaba. Quise gritar, quise llorar, pero no salió nada.

—Perdóname… Dani —susurré, con la voz rota.

Me moví a una velocidad desesperada, impulsado solo por rabia y dolor. Ataqué con la guadaña, descargando todo lo que tenía, pero él lo bloqueó con facilidad.

Con su espada de guerra.

Mis ojos se abrieron con horror.

—Eso no puede ser… —murmuré—. ¿Cómo es posible que aún porte esa espada?

Retrocedí tan rápido como pude. Mi mente era un caos. Nada de esto tenía sentido.

¿Por qué… por qué estaba pasando esto?

¿Por qué él tuvo que pagar ese precio?

Un recuerdo me atravesó.

En mi vida anterior, Dani siempre fue bueno conmigo. Siempre estuvo ahí. Pero cuando cumplí los veinte años… él murió.

Lo mató un monstruo desconocido.

Y ahora…

su cuerpo era usado por algo mucho peor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo