The strongest warrior of humanity - Capítulo 164
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Capítulo 164: capitulo 164 ¿Shiro podría morir?
El Dios Nocturno se llevó a Shiro creyendo que era la debilidad de todos, pero no se dio cuenta de que Eime lo seguía con una velocidad superior para detenerlo. Yuki no debería saber sobre esto. Si llegara a enterarse de que nuestro líder fue poseído por el Dios Nocturno sería una gran tragedia. No quiero que ella tenga que revivir ese trauma del pasado.
Eime analizaba la situación mientras volaba entre las nubes. Shiro no es la misma que conocí en la vida anterior de Carlos. ¿Algo me dice que en su juventud era así de débil? No veo a la guerrera más fuerte de todos los tiempos. Hay algo que la impide avanzar. ¿Será porque su verdadero yo está sellado y por eso ni se ha dado cuenta de lo que está pasando? Cielos, si mis palabras son correctas entonces estamos más jodidos de lo que ya estábamos.
¡Eime! La voz de Carlos resonó de repente a través de su mente con un esfuerzo sobrehumano. Tienes que matarme ahora mismo. Si no lo haces él matará a todos. Eime apretó los dientes con fastidio. Ya te lo había dicho idiota, no vas a morir. ¿Por qué no entiendes? La mirada de Eime mostraba incomodidad por las ocurrencias de Carlos. Lo que importa ahora es salvar a Shiro.
¿Tienes alguna idea Carlos? ¿Crees que tengas una oportunidad de desafiarlo dentro de tu mente? El tono de Carlos cambió a uno más analítico. Veamos, si el Dios Nocturno llega a tener el control total de mi cuerpo me causaría problemas serios. ¿Te dejarás vencer por un don nadie Carlos? Una sonrisa siniestra apareció en el rostro del chico, reflejada en su paisaje mental. Por supuesto que yo ganaría si fuera un combate de mentalidad pura.
Déjame esto a mí. Creo que tengo una idea Eime. Es momento de romper el sello, ¿no es así? Eime se tensó al escuchar la propuesta. Espera un momento Carlos, ¿no me digas que planeas traer a Shiro de regreso solo rompiendo su sello ahora mismo?
Recuerda esto Eime, ella es la única que puede derrotar al Dios Nocturno. Sé lo fuerte que es. Si ni siquiera yo fui capaz de ganarle ninguna vez es porque ella está por encima de todos nosotros. Yo soy el tercero más fuerte. El segundo es su hermano. Pero ella es la cima. La entidad que habita en mi cuerpo no sabe que acaba de secuestrar a su propia destrucción.
Bien este es el plan Eime. Luego de varios minutos ella entendió cada parte del plan a la perfección. Emperor recibió la orden directa de Eime para atacar al Dios Nocturno sin ninguna restricción. Una luz cegadora brotó del filo de su espada mientras preparaba la técnica más peligrosa del mundo. ¡Golpe Cósmico Estelar de la Luz!
El poder de su magia y su aura se fusionaron creando una manifestación del cosmos mismo que iluminó cada rincón del cielo oscuro. A través de esa luz estelar una lluvia de hechizos masivos brotó del impacto apuntando directamente hacia el Dios Nocturno. Los ataques fueron disparados a una velocidad que superaba la percepción humana mientras el tiempo mismo comenzaba a volverse pesado y denso.
Justo cuando el Dios Nocturno intentaba repeler la lluvia cósmica alguien apareció frente a nosotros. Era un chico que yo no conocía, con el cabello blanco como la nieve y unos ojos azul celeste que recordaban la profundidad del mar. Su presencia hacía que la realidad vibrara con una frecuencia desconocida. Sin decir una sola palabra se lanzó al ataque contra el Dios Nocturno con una ferocidad implacable.
Un rayo de luz púrpura destructiva surgió de sus manos mientras creaba miles de ataques potenciados al tres mil por ciento. La potencia de su magia era tan absurda que el espacio alrededor de la entidad comenzó a colapsar. El Dios Nocturno se vio rodeado por el ataque estelar de Emperor y la tormenta púrpura del misterioso joven quedando atrapado en un vórtice de energía pura que desintegraba todo lo que tocaba.
¡Malditos insectos!, rugió la entidad mientras intentaba levantar una barrera de sombras que se resquebrajaba bajo la presión de los ataques conjuntos. Nunca había sentido una presión tan coordinada desde la guerra de hace mil años. Shiro observaba desde su posición cómo el plan de Carlos y Eime estaba dando frutos. El cuerpo de Carlos estaba siendo protegido por la misma luz que lo atacaba, filtrando el daño para que solo la entidad sufriera las consecuencias.
Eime miró al chico del cabello blanco con sorpresa y sospecha. No sabía quién era pero su poder era la pieza que faltaba para inclinar la balanza. Shiro aprovechó este momento de vulnerabilidad total del enemigo para cargar su propia energía ahora que el sello estaba roto. El aire se llenó de un olor a ozono y magia antigua mientras los tres guerreros mantenían al Dios Nocturno contra las cuerdas esperando el golpe final de la Reina
La persona que atacó se trataba de Gojo Akinori, el chico al que Shiro siempre molestaba. Él fue directo al centro del conflicto para ayudar. Gojo se dio cuenta de inmediato que la persona frente a él ya no era Carlos, sino un impostor que quería destruirlo todo para hacerlo ver como un simple villano sin convicción. El ataque combinado de Emperor y Gojo estalló frente a la entidad, envolviéndola por completo en una explosión similar a una bomba atómica siniestra que recorrió los aires. La ráfaga de viento se volvió violenta por los choques de energía masiva.
A través del humo espeso surgió el Dios Nocturno lanzándose hacia Gojo con la intención de matarlo. Pero Gojo, con una calma aterradora, detuvo el espacio tiempo desapareciendo de su vista y reapareciendo para golpearlo con una fuerza descomunal mediante una simple patada. El Dios Nocturno salió disparado como un proyectil, cayendo con violencia en un lago cercano mientras Gojo lograba sostener a Shiro firmemente en sus brazos para ponerla a salvo.
¿Qué pasa princesa? ¿Acaso tu príncipe azul estaba bajo el agua? Es una pena terrible, ¿verdad? Gojo miró a Shiro con una sonrisa ladeada, rompiendo la tensión con su actitud arrogante de siempre. Mujer loca, ¿qué te pasa ahora? Te veo muy traumada. Por primera vez en la historia, un simple usuario del infinito le estaba haciendo frente a un monstruo que había aniquilado un millón de mundos eternos. Un simple humano estaba humillando al Dios más temido.
Desde el fondo del lago, una columna de agua negra se elevó hacia el cielo. El Dios Nocturno emergió con el rostro desencajado por la furia. Su regeneración lo mantenía en pie, pero su orgullo estaba herido de muerte. Nunca nadie lo había tocado de esa forma, y mucho menos un mortal que jugaba con las leyes del espacio. Shiro, aún en brazos de Gojo, sintió cómo el poder del sello roto terminaba de fluir por sus venas, dándole la claridad necesaria para ver que Gojo no era un simple estudiante, sino alguien que ocultaba un secreto tan profundo como el infinito mismo.
Dime Shiro Shimizu, ¿qué fue lo que pasó exactamente? Ya ni siento la magia de Carlos por completo. Gojo mantenía su guardia mientras interrogaba a la chica, pero el Dios Nocturno no se había dado por vencido. Una sonrisa retorcida y siniestra surgió desde debajo del agua seguida de una carcajada llena de desprecio. ¡JAJAJAJA! Qué hermoso, un simple mortal me ha mostrado algo interesante. Valdrá la pena pisotear a todos a la vez. Qué agonía, no veía algo así desde hace quinientos noventa años. De tantos mundos que he viajado no había visto a un usuario del infinito. Esto es algo nuevo para mí, pero sabes algo, no eres el único que puede tener estos trucos.
El aire se volvió tenso de inmediato. Una energía siniestra oscura con brillos azules surgió del cuerpo de la entidad bañándola en un aura aterradora. Esta batalla no será como las anteriores, esto es personal. El ser más temido de la historia contra el estudiante más fuerte de la actualidad. Dos leyendas mirándose a los ojos con una sed de matanza que hacía vibrar el universo.
Shiro estaba aterrada. Algo en su interior no quería ver a nadie más morir. Los recuerdos de su infancia y lo que estaba pasando en la actualidad la estaban destrozando por dentro, nublando su juicio de guerrera. En un arranque de frustración y dolor, se bajó de los brazos de Gojo para atacar al Dios por su cuenta. Desapareció a una gran velocidad intentando asestar un golpe definitivo, pero su ataque fue detenido con una facilidad espantosa.
¡Nooo Shiro! El grito de Gojo desgarró el aire pero ya era demasiado tarde. El Dios Nocturno se movió con una precisión quirúrgica y le arrancó ambos brazos de un solo tirón. La sangre caliente salpicó el rostro de la entidad mientras Shiro lanzaba un grito de agonía pura que helaba la sangre. ¡AHHHHHH! El líquido vital no paraba de brotar mientras ella caía en un estado de shock traumático.
Sin un ápice de remordimiento, el Dios Nocturno giró lo más rápido posible y le propinó un golpe descendente devastador. El cuerpo mutilado de Shiro salió disparado hacia abajo, cayendo con un estruendo en el Lago de los Reyes de Mares Celestiales. El agua sagrada se tiñó de un rojo intenso mientras el cuerpo de la chica se hundía en las profundidades.
Gojo Akinori se quedó paralizado por una fracción de segundo, viendo cómo el agua devoraba a Shiro. El Dios Nocturno lamió la sangre de sus dedos con una mirada de satisfacción pura. ¿Y bien, usuario del infinito?, preguntó la entidad con una voz que parecía venir del mismo infierno. ¿Todavía crees que puedes jugar a ser el héroe en mi mundo? La verdadera batalla de desgaste acababa de comenzar y el precio de entrada había sido la vida de la persona que Gojo debía proteger.
Maldito bastardo. Gojo bajó la mirada mientras el aire a su alrededor comenzaba a crujir bajo una presión gravitatoria insoportable. Por segunda vez en su vida, sus ojos comenzaron a cambiar de forma, adquiriendo ese brillo gélido y absoluto que solo usó una vez contra Lucifer. Su aura surgió con una fuerza tan devastadora que el suelo bajo sus pies se convirtió en polvo. Sin decir una palabra más, desapareció en el espacio.
Un estruendo metálico sacudió la atmósfera cuando las espadas de Gojo y el Dios Nocturno chocaron en el centro del lago. Ambos se movían a una velocidad que desafiaba la lógica, siendo solo visibles por los destellos de luz que dejaban tras de sí. Emperor y Eime no se quedaron atrás y aparecieron de inmediato para flanquear a la entidad, uniendo sus fuerzas en una ofensiva total.
Era un combate de uno contra tres. Un duelo que parecía equilibrado para el Dios Nocturno, pues se enfrentaba a un ejército de nivel dios por sí solo. Sin embargo, por mucho que hicieran, la escala de poder de la entidad seguía pareciendo inalcanzable. Tal vez Eime fuera la única capaz de resistir por varios días contra él en una batalla sin fin alguno, pero el tiempo era un lujo que no tenían mientras Shiro se hundía en las profundidades.
Los tres estaban metiendo una presión asfixiante sobre el enemigo. Emperor lanzaba estocadas de luz cósmica que cortaban el tejido de la realidad, mientras Eime usaba su magia antigua para sellar las rutas de escape de la entidad. Gojo, impulsado por una furia fría, utilizaba el infinito para golpear desde ángulos imposibles, haciendo que cada uno de sus ataques fuera una sentencia de muerte espacial.
Varios choques de sus espadas hacían vibrar el mundo con ondas destructivas que evaporaban el agua del Lago de los Reyes al instante. El Dios Nocturno se defendía con una sonrisa que nunca desaparecía, bloqueando y desviando la danza de acero y magia con una elegancia aterradora. Las ondas de choque de sus ataques estaban destrozando las montañas lejanas, convirtiendo el campo de batalla en un cráter vacío donde solo existía la voluntad de matar.
A pesar de la presión coordinada de los tres guerreros más fuertes de la actualidad, la entidad parecía estar alimentándose del conflicto. Cada vez que Emperor o Gojo lograban rozar su piel, el aura azul oscuro del Dios Nocturno se volvía más densa, preparándose para una explosión de energía que podría borrar a los tres de la existencia en un solo parpadeo.
Gojo Akinori sabía que no podían seguir así por mucho tiempo. El intercambio de golpes estaba agotando el oxígeno y la realidad misma empezaba a agrietarse. Aprovechando que Emperor y Eime mantenían ocupados los flancos del Dios Nocturno con una lluvia de estocadas y hechizos, Gojo decidió apostarlo todo en un solo movimiento.
El tiempo pareció congelarse para Gojo. Sus ojos azules, ahora convertidos en espejos de un vacío absoluto, analizaron cada átomo del aura del enemigo. Encontró una pequeña fisura, un punto donde la energía de Carlos y la del Dios Nocturno no terminaban de encajar perfectamente. ¡Ahora fuera de mi camino! Con un impulso de velocidad que distorsionó el espacio, Gojo atravesó la defensa de sombras.
Extendió sus dedos índice y corazón. ¡Técnica Imaginaria: Destello del Infinito Absoluto! No fue una explosión convencional, sino una esfera de presión infinita que comprimió todo el aire en un punto milimétrico justo sobre el pecho del Dios Nocturno. La entidad, por primera vez, mostró una expresión de genuina sorpresa antes de que el espacio colapsara sobre su cuerpo.
El impacto fue silencioso al principio, seguido de un rugido sónico que barrió todo el lago. El golpe crítico conectó directamente en el esternón, provocando que la armadura de sombras se hiciera pedazos como si fuera cristal golpeado por un mazo de hierro. La fuerza fue tan masiva que el Dios Nocturno escupió una cantidad ingente de sangre negra, y su cuerpo salió proyectado hacia atrás, rompiendo la barrera del sonido varias veces antes de rebotar sobre el agua.
Eime y Emperor no perdieron el tiempo. Al ver la armadura destruida, lanzaron una cadena de ataques de seguimiento que impidieron que la entidad recuperara el equilibrio. Gojo aterrizó sobre la superficie del agua jadeando, con los ojos sangrando por el esfuerzo de usar tanto poder, pero con la satisfacción de haber expuesto el núcleo vulnerable del enemigo.
¡La barrera ha caído! Gritó Emperor mientras preparaba su espada para un golpe de gracia. Sin la protección de su aura divina, el Dios Nocturno estaba expuesto. Sin embargo, desde el fondo del Lago de los Reyes, una luz dorada y pura comenzó a emerger, respondiendo al derramamiento de sangre de Shiro. El agua empezó a arremolinarse violentamente, creando un embudo que conectaba las profundidades con la superficie, justo donde el Dios Nocturno intentaba recomponerse.
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