The strongest warrior of humanity - Capítulo 166
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Capítulo 166: capitulo 166 Un despertar ha nacido
Creo que ya es hora de regresar hacia arriba. Tengo algo pendiente por hacer. Veamos qué tan poderosa me he vuelto. Salí como una bomba desde lo profundo del lago, provocando que el agua se elevara en una columna de vapor y energía. El Dios Nocturno, Gojo y los demás se quedaron petrificados al sentir una presencia bastante aterradora que distorsionaba el aire. Sin que nadie pudiera seguir mi rastro, ya estaba detrás de la entidad.
Invoqué la Lluvia de Rayos de Oscuridad, pero esta vez la energía tomó una forma física y colosal. Un dragón enorme de escamas marrones y ojos afilados que brillaban con una sed de ira insaciable emergió de las sombras. Sus largas garras se expandieron hacia el Dios Nocturno, agarrándolo con una fuerza que hizo crujir su aura divina. El dragón lo estampó contra la superficie del mar con una violencia que sacudió los cimientos de la tierra.
Es hora de que veas mi verdadero dominio. Entre la vida y la oscuridad se crea la vida eterna de sangre. ¡Mi mundo, muéstrate de lo que somos capaces! Campo Insomnio Neutral. El cambio fue radical y absoluto. El mundo que conocíamos desapareció en un parpadeo. El lago, las montañas y el cielo fueron reemplazados por un vacío infinito, un agujero negro salpicado de estrellas que giraban a una velocidad vertiginosa. En este espacio, yo era la ley y la ejecución.
Gojo me miraba con una expresión que nunca le había visto: puro asombro. Parece que te veo muy sorprendido, Gojo. Por ahora déjame esto a mí. No quiero que tú ni esa chica se entrometan. Es algo personal lo que tengo que hacer. Es mi deber mantener bajo control a Carlos y, para lograrlo, lo voy a liberar de las garras del Dios Nocturno ahora mismo.
El Dios Nocturno intentó levantarse dentro de mi dominio, pero descubrió que en el Campo Insomnio Neutral, sus poderes se filtraban hacia el vacío. Yo caminaba sobre la nada, acercándome a él con la elegancia de un depredador ápice. Mis nuevos brazos brillaban con una luz rosada y azul, listos para desgarrar la conexión entre la entidad y el cuerpo de mi amigo.
Ya no eres el cazador, le dije con una voz que resonaba en cada rincón del agujero negro. Eres solo un parásito que ha olvidado su lugar. El Dios Nocturno gritó de rabia, intentando invocar su propia oscuridad, pero solo logró escupir más sangre negra. La mirada de Carlos, atrapada tras el velo de la posesión, se fijó en mí. Por primera vez en esta batalla, el miedo cambió de bando
Cerré mis ojos por un segundo, ignorando la presión del vacío. Sin gritar, solo mencioné con una voz que cortó el aire Descielos de la Muerte Escarlata. La hoja de mi espada respondió al llamado, vibrando con una intensidad que recordaba a una Excalibur, pero con una esencia mucho más oscura y antigua. El Dios Nocturno me miró con una sonrisa cargada de maldad. Vaya, vaya, te has vuelto fuerte, pero dime algo, ¿qué fue exactamente lo que hiciste?
¿Crees que te lo diré, pedazo de chatarra?, respondí con desprecio. Creas lo que creas que eres, no serás capaz de ganarme en el cuerpo de Carlos. Porque él está luchando desde adentro. Parece que tu plan salió tal como esperabas, Tanaka Sánchez. El rostro de la entidad se contrajo al escuchar ese nombre, dándose cuenta de que sus secretos ya no estaban a salvo.
En un instante de sincronía perfecta, Carlos y yo activamos el Reino Temporal. Fuera de nosotros, el tiempo se detuvo por completo. Gojo, Eime y Emperor permanecieron en silencio, mirando nuestras figuras inmóviles en medio del campo de batalla. Pero dentro del Reino, la realidad era una pesadilla sangrienta. Carlos estaba sentado en un trono de piedra negra, mirando al Dios Nocturno con una frialdad y una decepción que helaban la sangre.
Llevaba una corona de espinas negras puesta. Mientras estaba sometido, Carlos había logrado despertar un Reino Temporal único, alimentado por su técnica de Espada de Sangre y Luna de Sangre. El mundo se distorsionaba mientras gotas de sangre corrían debajo de su trono, formando un océano escarlata. La luna se iluminó con un brillo carmesí y los ojos de Carlos cambiaron a un rojo profundo, fusionando el poder nocturno con la esencia sangrienta de su linaje.
Creo que ya es hora de que aparezca la Red Blood Association, sentenció Carlos con una voz que no parecía humana. Su Líder Supremo los está llamando. De las sombras del Reino Temporal empezaron a emerger figuras encapuchadas, una legión de guerreros que habían jurado lealtad a la sangre mucho antes de que esta era comenzara.
Los ojos de Carlos mostraban un vacío absoluto, el vacío de alguien que ha aceptado su destino como el soberano de la destrucción. Una sonrisa orgullosa apareció en mi rostro a pesar de la gravedad de la situación. Ha pasado tiempo desde la última vez que te vi en este estado, mi querido alumno, susurré. El Dios Nocturno se encontró atrapado entre dos fuerzas imposibles mi espada escarlata y el trono sangriento de Carlos. La cacería había terminado ahora comenzaba la ejecución.
Varias sombras se hicieron presentes de golpe en medio del caos. Yuki, Kai, Fer, Eime y Eric se manifestaron con auras penetrantes y siniestras que brotaban de sus cuerpos como un fuego oscuro que consumía la realidad. Los sesenta y ocho guardianes de Carlos rodearon el área formando un círculo de protección absoluta ante el reencuentro entre el Dios Nocturno y Yuki. La presión en el aire era insoportable y el suelo vibraba bajo el peso de tantas voluntades poderosas reunidas en un solo punto.
El Dios Nocturno rompió el silencio con una voz cargada de una ironía cruel. Oh ya veo que es muy interesante y que todo tiene sentido ahora, dijo mientras miraba a los recién llegados. Déjame decirte algo, por casualidad ¿eres el Demonio Nocturno? Al escuchar esas palabras los ojos de Carlos se endurecieron con una expresión de designio absoluto. Ya veo, así que ya sabes quién soy de verdad, respondió Carlos mientras una sombra de amargura cubría su rostro.
Por supuesto, continuó el Dios Nocturno con una sonrisa de pura maldad. Fuiste tú quien acabó con la vida de todos en tu vida anterior. Carlos Tanaka Sánchez, conocido como el Demonio Nocturno. Un niño que nació con una maldición que jamás podría ser reparada entre la vida y la muerte. Solo existen las llamas del infierno que un ser humano no debería poseer al nacer. Durante años todos te miraron como un arma poderosa, una que todos deseaban usar para cumplir los placeres de los nobles y la realeza.
La entidad caminó a través de los recuerdos de Carlos mientras los guardianes permanecían en un silencio sepulcral, observando cada movimiento. En aquellos años fuiste tú quien al final se quedó solo. Viste morir a cada aliado y a cada amigo que hiciste en la vida. Fueron asesinados por los altos mandos y los abismales, pero no solo fue eso. En tu lucha desafiaste a los clanes más poderosos de mi época en tan solo cinco años.
La diferencia es que los masacraste a todos por el odio y la venganza de los caídos que habían estado a tu lado, sentenció el Dios Nocturno buscando romper la estabilidad mental de Carlos. Es algo admirable de ti ser alguien capaz de todo pero que ni siquiera fue capaz de mantenerlos a salvo. Estas palabras resonaron como un trueno en la mente de Carlos, recordándole el peso de cada vida que no pudo proteger y el rastro de sangre que dejó su paso por el mundo antiguo.
Shiro apretó los puños al ver cómo el enemigo intentaba usar el pasado de Carlos para hundirlo en la desesperación. Los guardianes sintieron la fluctuación en la energía de su líder, pero no retrocedieron. Yuki mantuvo su mirada fija en la entidad, sabiendo que la verdad dolía pero que era necesaria para que Carlos aceptara su verdadera naturaleza. El Dios Nocturno se deleitaba con el sufrimiento que causaba, creyendo que al recordar su fracaso como el Demonio Nocturno, Carlos finalmente se entregaría a la oscuridad definitiva.
Veo que estás muy informado de todo, dijo Carlos con una voz que vibraba con una furia contenida. ¿Acaso mi hermano te lo contó? Debería tener sentido. Desde que fui ejecutado por las personas en las que más confié y me dieron la espalda, nunca me imaginé nada sobre los planes de mi hermano mayor. Y ahora que tú estás aquí de regreso, ¿solo viniste para matar a Shiro o me equivoco? La mención de su hermano mayor trajo un aire gélido al campo de batalla, revelando una red de conspiraciones que se extendía por siglos.
El Dios Nocturno soltó una carcajada que resonó como metal chocando entre sí. ¿Por qué tú sabes lo que hiciste hace mil años? Mataste… Si vamos a hablar de asesinatos tú ni te salvas, niño estúpido. Mira lo que tú mismo ocasionaste. Solo mataste porque creías que si hacías todo bien tendrías el respeto y el valor suficiente para poder ayudar a tu hermano. Pero fue un error de tu parte. ¿Sabes cuáles fueron las verdaderas causas de la muerte de tus amigos y de tus padres?
El Dios Nocturno mostró una sonrisa peligrosa mientras continuaba con su tortura psicológica. ¡Jajajajajajaja! Qué patético. Para ser alguien tan significativo como tú, no eres nada. No sabes el gusto que me dio que hubiera alguien tan fuerte y similar a mí, pero resultaste ser tan inútil. ¿Para qué alguien como tú nacería con esas llamas del infierno? Algo que solo nos afectaría a todos menos a mí. Porque hace tiempo hubo un héroe que fue capaz de dar algo de pelea. Fue el primer héroe de hace mil años y tú sabes quién es. Shiro Shimizu.
Al mencionar el nombre de la Shiro original, la atmósfera del lugar se volvió irrespirable. Es una pena que haya muerto de forma tan aplastante, continuó la entidad con una risa incrédula que hacía temblar el lugar. Incluso los abismales sintieron el verdadero terror de un Nocturno en aquel entonces. La revelación de que la Shiro del pasado fue aniquilada de forma tan brutal dejó a la Shiro actual en un estado de shock absoluto, mientras Carlos sentía cómo sus propias llamas del infierno comenzaban a desbordarse por la agonía del recuerdo.
El Dios Nocturno se regocijaba en el caos emocional que había sembrado. Los guardianes estaban a punto de lanzarse al ataque, pero la presión de la entidad era tan vasta que parecía encadenarlos al suelo. Carlos apretó su espada con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. El pasado no solo era una carga, era una trampa diseñada por su propio hermano y ejecutada por el monstruo que ahora habitaba su interior.
Ah por cierto, ¿qué fue de tu honorable caballero Henry? ¿Acaso él fue quien te salvó para recordar quién eras? El Dios Nocturno soltó las palabras como si fueran veneno. Qué estúpido es. Para qué hacer recordar a alguien si en verdad lo dejaste morir a su suerte. Aunque sea algo tan triste no me intriga para nada, para mí murió por ser el más débil. ¿Qué pasa ahora Carlos? ¿Acaso estás asustado? ¿Tienes miedo de quebrarte? Solo por intentar cambiar el destino de los Reinos. Nadie sabe lo que es vivir una vida llena de convicción y destrucción. Todos ustedes serán devorados por un Dios.
Carlos bajó la mirada por un segundo mientras el silencio pesaba sobre el campo de batalla. Pero de pronto unas palmadas sonaron en sus hombros y una sonrisa de serena determinación salió de su rostro. Tal vez tengas razón, dijo Carlos levantando la vista. Henry no murió por ser débil. Él dio su propia vida para darnos una segunda oportunidad a mí y a sus camaradas. No voy a tolerar que alguien como tú use su nombre para mancharlo. Él es el humano más humano que he conocido en toda mi vida. Él fue el ejemplo de lo que yo jamás logré entender.
Te guste o no él tiene mucho más valor que tú. Al escuchar esto el Dios Nocturno frunció el ceño con una furia incontenible. ¡Niño insolente de mierda! Parece que te estás metiendo con la persona equivocada. Sin decir ninguna palabra más la entidad parpadeó frente a nosotros con una velocidad asesina. Carlos reaccionó al instante usando su Espada Sangrienta para bloquear el impacto. Nuestras espadas vibraban con una explosión de energía cada vez que chocaban y ambos se movían de forma no humana distorsionando el espacio.
Yo no me quedé atrás e intervine usando mis Cortes de Oscuridad. Carlos y yo nos coordinamos de manera instintiva usando nuestros movimientos para confundir los sentidos del Dios Nocturno. Cada vez que él intentaba golpear a Carlos mis cuchillas de sombra lo obligaban a retroceder y cuando intentaba centrarse en mí la sangre lunar de Carlos amenazaba con atravesar su defensa. La velocidad de los intercambios era tan alta que solo quedaban estelas de luz roja y púrpura en el aire.
Cada golpe y cada choque de nuestros ataques se volvía más pesado como si estuviéramos moviendo montañas con nuestras manos. La presión atmosférica colapsó bajo la magnitud de nuestras técnicas coordinadas. El Dios Nocturno rugió de frustración al ver que no podía romper nuestra sincronía. De pronto una ráfaga de viento devastadora nacida del epicentro del choque nos hizo retroceder a todos violentamente.
Nos detuvimos a varios metros de distancia con las espadas aún vibrando por la fricción. Carlos respiraba con dificultad pero sus ojos brillaban con el fuego de las llamas del infierno ahora bajo su control. Shiro se mantuvo firme a su lado con su aura rosada fluyendo como un río de tiempo. El Dios Nocturno nos miraba con odio puro dándose cuenta de que la voluntad de Henry seguía viva a través de nosotros y que este simple humano y su maestra estaban a punto de lograr lo imposible.
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