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The strongest warrior of humanity - Capítulo 17

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  4. Capítulo 17 - 17 capitulo 17 UN NUEVO AMANECER
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17: capitulo 17 UN NUEVO AMANECER 17: capitulo 17 UN NUEVO AMANECER La luz del amanecer se filtraba por la ventana.

El viento rozaba suavemente las cortinas.

Hina abrió los ojos, recordando las palabras que había dicho hace un mes.

Un día nuevo… el día en que hablé con Shiro para que me entrenara.

Sabía que algo grande se aproximaba.

Suspiró, mirando el techo.

—Supongo que ahora sí… —murmuró—.

Si Shiro se siente decepcionada de mí, no la culparía.

No soy buena con la espada.

Pero lo que sí tengo… es magia.

Se incorporó.

—Hoy será difícil.

No soy tan talentosa como mis compañeras, pero… —apretó el puño— haré lo mejor que pueda.

Se levantó de la cama y salió de su habitación.

El aroma del té llenó el aire.

Mientras lo preparaba, sus pensamientos se perdieron en el pasado.

—Han pasado ya… ¿un mes?

—susurró, mirando su reflejo en la taza.

El rostro de Josué cruzó su mente: el chico que la había salvado.

Recordó su mirada, su voz, la manera en que la defendió.

Su corazón se aceleró.

—¿Qué es este sentimiento?

—se preguntó.

¿Podía ser amor?

Pensó en él: amable, atento, caballeroso.

Su rostro se tiñó de rojo.

—No sé si tengo derecho a sentir algo por alguien como él… —dijo bajito, cubriéndose el rostro con las manos.

Recordó sus palabras aquel día: “Eres una bella dama.

Hermosa.” Sus mejillas ardieron.

—Idiota… —susurró, sonriendo.

Pero su momento se interrumpió.

Algo se movió arriba, en el techo.

—¿Qué es eso…?

—entrecerró los ojos—.

Espera, eso es… ¡Una araña!

—¡AAAAHHHHH!

—gritó, cayendo al suelo.

—¡Dios!

¿Por qué siempre me asusto por cualquier cosa?

—se regañó a sí misma.

Una risa suave resonó detrás de ella.

Shiro estaba allí, con una expresión burlona.

—Vaya… parece que alguien va a necesitar ayuda psicológica —dijo entre risas.

—¡Oye!

¡No te burles solo porque le tengo miedo a una araña!

Shiro cruzó los brazos.

—Vamos, al menos admitelo.

Te veías tan adorable diciendo “¡Ahhh, una araña!” —no pudo contener la risa.

—¡Mejor cállate, Shiro!

—dijo Hina, roja como un tomate.

—Solo digo la verdad.

Shiro cambió de tono.

—Por cierto, hoy saldremos.

—¿A dónde?

—Al mundo de los dragones.

Hina parpadeó.

—¿E-en serio?

—Sí.

Es ahí donde entrenaremos.

Habrá gente que te enseñará muchas cosas, Hina.

Después iremos a la ciudad de los elfos, para que aprendas a controlar tu magia y tu energía espiritual.

Y luego… a la ciudad de los enanos, donde te forjarán una espada única.

Hina la escuchó con los ojos muy abiertos.

Era demasiado para asimilar.

Pero una sonrisa se formó en su rostro.

—Esto… esto es solo el principio.

LA REUNIÓN EN LA ACADEMIA Ambas entraron a la sala de dirección de la academia.

El ambiente era tenso.

Los maestros estaban reunidos, escuchando la explicación de Hina.

Sus palabras sobre los demonios que vagaban libres dejaron la habitación en silencio.

El director Kiato entrecerró los ojos.

—Sabes lo que ocurrió hace quinientos años, ¿verdad?

—Sí, director —respondió Hina—.

Si lo que digo es cierto, debemos actuar.

William, otro maestro, se levantó.

—Estoy de acuerdo.

Lo que dice la alumna Hina Sánchez tiene sentido.

Si encontramos a los diez héroes legendarios, podremos detener los planes de los demonios.

Hina levantó la mano.

—Si se refiere a los diez grandes héroes… nadie sabe dónde están.

Desaparecieron después de derrotar al dios demonio del tiempo.

Un murmullo recorrió la sala.

La profesora Karma Yoichi dio un paso adelante.

—Dijiste que irás al mundo de los dragones, ¿cierto?

—Así es —respondió Hina, decidida.

Karma sonrió.

—Director, tengo una propuesta.

¿Qué le parece si toda la academia acompaña a Hina y Shiro?

Un silencio.

Luego, el director sonrió con aprobación.

—Si todos están de acuerdo… que así sea.

Dentro de una semana, partiremos al territorio de los dragones.

EL ENTRENAMIENTO DE LA ESPADA El sol caía sobre el campo de práctica.

Shiro lanzó una espada de madera.

Hina la atrapó en el aire.

—Te enseñaré lo básico —dijo Shiro con tono firme—.

Atacar, contraatacar, moverte con agilidad, anticipar emboscadas.

Y sobre todo… resistencia.

Día tras día, Hina entrenó.

Corría, caía, se levantaba.

Su cuerpo dolía, pero su espíritu crecía.

Una semana después, su entrenamiento había dado fruto.

—Bien, basta de charlas —dijo Shiro, desenvainando su espada—.

Ponte en guardia, Hina.

Ambas se miraron.

El viento soplaba entre ellas.

Dos posturas distintas.

Dos estilos.

El choque fue inmediato.

Chispas saltaban cada vez que el metal se cruzaba.

Hina retrocedió, bloqueando.

Shiro atacaba con fuerza controlada, observándola con calma.

—Apenas puedes moverte —dijo—, pero mejoras rápido.

—Lo sé —respondió Hina jadeando—.

Pero no me rendiré.

De pronto, Hina desapareció.

Reapareció detrás de Shiro, atacando con velocidad cegadora.

—¿Qué demonios…?

—susurró Shiro.

La energía de Hina crecía.

Su espada temblaba con una fuerza espiritual.

—Esto… se está poniendo interesante —dijo Shiro, alzando la vista.

Desató su técnica: Danza de la Espada.

Cientos de espadas flotantes aparecieron a su alrededor, girando con luz azul.

—¡Rayo de la Destrucción!

—gritó.

El impacto fue devastador.

Hina salió volando, el cuerpo herido… pero sonriendo.

—No hay marcha atrás —dijo entre jadeos—.

Este combate es solo el comienzo.

Cerró los ojos, concentrándose.

Todo se volvió negro.

Silencio.

Estaba en otro lugar.

Oscuridad.

Agua.

Ecos.

—¿Dónde estoy…?

—susurró.

—Este es… mi mundo interior.

Una espada emergió de la nada.

Oscura.

Solitaria.

La Espada de la Oscuridad.

—La vi por primera vez… abandonada al final de los tiempos.

—susurró Hina—.

Pero aun así… me eligió.

La energía fluyó por todo su cuerpo.

Su espada de madera se transformó en una hoja negra brillante.

Shiro observó, impactada.

—Esa… ¡esa es la Espada de la Oscuridad!

Hina levantó la mirada.

—Perdón por la demora, Shiro.

Me quedé atrapada en un mundo desconocido.

Shiro desenfundó su arma.

—Ya veo… no hay nada más que decir.

Desató su poder.

Espada del Anochecer.

Una hoja violeta surgió del inframundo, curvándose hacia su objetivo.

Ambas cargaron.

El aire explotó cuando sus ataques chocaron.

La tierra tembló.

El fuego y la oscuridad se mezclaron en una danza devastadora.

—¡Choque de Onda Expansiva!

—gritó Shiro.

Una onda invisible barrió el campo.

Hina fue lanzada por los aires, herida, pero aún de pie.

—No… me rendiré.

—sostuvo sus dos espadas.

Usó su técnica: Golpe de Arena.

Corte diagonal.

Corte aéreo.

Estocada de Demonio.

Una secuencia perfecta, veloz, feroz.

El suelo tembló.

Las espadas de oscuridad cruzaron el aire con un brillo negro.

Shiro apenas pudo contener el impacto.

Una sonrisa cruzó su rostro.

—Vaya… parece que ya despertaste, Hina.

Ambas quedaron frente a frente, respirando con dificultad.

El campo de batalla estaba destruido.

La energía flotaba en el aire como un eco divino.

El silencio se hizo eterno.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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