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The strongest warrior of humanity - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 capitulo 19 - TERRAZA DEL ATARDECER
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19: capitulo 19 – TERRAZA DEL ATARDECER 19: capitulo 19 – TERRAZA DEL ATARDECER Al salir de la habitación de mi hijo, me dirigí hacia la terraza.

Caminé despacio, el aire tibio rozaba mi piel mientras el sol comenzaba a ocultarse tras las montañas.

Pero alguien ya me estaba esperando allí.

Era mi esposo, Josué.

-Parece que todo te fue bien al hablar con Carlos -dijo con una leve sonrisa.

-Sí…

-respondí con suavidad.

-Pero antes, ¿por qué no salimos afuera?

Así podremos hablar con calma.

-Me parece bien -le respondí sonriendo también.

Ambos caminamos hacia la barandilla.

-Y bien…

¿de qué hablaron tú y Carlos?

-preguntó Josué, sin apartar la mirada del horizonte.

-Ah…

-suspiré-.

Le conté una historia sobre mi vida personal, y los logros que cumplí.

-¿OHH?

¿Y le contaste todo lo que pasó hace más de veinte años?

-No aún…

-mi voz bajó un tono-.

No le conté lo que ocurrió en la guerra.

Hace años…

tantas personas murieron.

Quedamos pocos sobrevivientes, pero la mayoría fueron torturados.

Recuerdo sus cuerpos marcados…

sus rostros desfigurados…

sin ojos, sin manos.

Era como si les hubieran arrancado pedazos del alma.

Josué me miró con tristeza.

-¿Te sientes culpable de no poder salvarlos?

-Me siento culpable de todo lo que ocurrió -dije bajando la mirada-.

Era lo único que no pude evitar…

incluso cuando estaba a punto de ser asesinada por uno de los demonios del abismo.

-¿Mencionando eso…

fue cuando Sara…?

-No…

-lo interrumpí con frialdad-.

No dije absolutamente nada sobre Sara.

Guardé silencio unos segundos.

Luego, miré al vacío.

-Lo recuerdo como si hubiera sido ayer…

FLASHBACK – EL REINO DEL SOL El aire olía a fuego y a muerte.

El reino del sol ardía por completo.

Las llamas devoraban los muros, los gritos llenaban el cielo, y los ciudadanos corrían desesperados pidiendo ayuda.

-¡Todos los que puedan, ayuden!

-grité.

Entre el humo y la ceniza, apareció una figura imponente: un demonio alto, de ojos oscuros y brillantes, su cuerpo retorcido y su sonrisa…

una de pura malicia.

La presión que emanaba era sofocante.

-¡Mierda!

-grité-.

¡Todos los ciudadanos salgan ahora mismo!

El miedo se apoderaba de todos.

Yo no podía permitirlo.

-¡Háganse a un lado!

-ordené, levantando mi espada.

Usé magia de viento: Remolino de Destrucción.

Una corriente letal giró en espiral, perforando el brazo izquierdo del demonio.

Este gritó de dolor.

Aproveché el momento.

Me moví a toda velocidad con mis espadas de oscuridad.

El demonio conjuró un hechizo de sombras, atrapándome entre muros oscuros.

Creyó que había ganado…

Pero en un abrir y cerrar de ojos, rompí el sello en pedazos.

Salí de las sombras, lanzándome sobre él.

Una de mis espadas se hundió en su pecho; el demonio cayó rugiendo, pero aún intentó golpearme.

Lo esquivé.

Una energía oscura envolvió mi arma, y con un grito final le corté la cabeza.

-¡¡¡KUUUUGH!!!

El cuerpo del demonio cayó sin vida.

Respirando agitada, miré hacia el castillo.

Algo dentro me llamó la atención.

Entré…

INTERIOR DEL CASTILLO El hedor a sangre era insoportable.

El suelo, las paredes…

todo estaba cubierto de cuerpos y heridas.

Los caballeros del reino habían sido masacrados.

-Llegué demasiado tarde…

-susurré-.

Si hubiera llegado a tiempo, esto no estaría pasando.

Un grito rompió el silencio.

-¡AUXILIO!

Corrí hacia el fondo del pasillo, hasta llegar a una puerta.

La abrí con fuerza.

Allí estaba el rey, sostenido por una criatura espeluznante.

Un demonio con apariencia humana.

Sus ojos morados oscuros brillaban con perversión, su cabello negro le caía hasta los hombros, y su sonrisa…

era tan retorcida como encantadora.

-Vaya…

no sabía que aún había sobrevivientes en este castillo -dijo el demonio con voz calmada.

Su tono me heló la sangre.

-¿Quién demonios eres?

¡Responde ahora mismo!

-Vamos, no te alteres…

-rió-.

No estoy haciendo nada malo.

Solo hago justicia.

-¿¡Justicia!?

-exclamé-.

¿Estás bromeando?

-Y si te dijera que no…

-sus ojos se entrecerraron-.

Hay cosas que no sabes.

Te daré una oportunidad: lárgate.

No estoy interesado en niñas sin educación.

-¿¡Qué dijiste!?

¡Cómo te atreves a hablarme así!

El demonio soltó una carcajada.

-Eres tan divertida que debería darte un Óscar por tu actuación.

-¡Basta!

¡Suelta al rey ahora mismo!

-Ah…

qué aburrida eres.

Yo esforzándome por hacerte reír, y tú gritando.

En mis tiempos las mujeres sabían cuándo callar.

Las de ahora son tan tediosas que me dan ganas de dormir.

Ya no había palabras.

Solo rabia.

Corrí hacia él con mi espada, invocando magia de tierra.

Un gólem de piedra surgió del suelo, me elevó y me lanzó hacia el demonio.

Con un golpe preciso, le corté el brazo y logré liberar al rey.

-¿Se encuentra bien, su majestad?

-pregunté.

-Sí…

muchas gracias.

Pero salga de aquí, pronto llegarán refuerzos.

-Entendido.

Pero apenas el rey se alejó…

el demonio me embistió, lanzándome contra la pared con brutal fuerza.

-¡Diablos…!

-tosí sangre-.

¡No lo vi venir!

-¿Cómo te atreves, humana?

-rugió él-.

¿Cortarme?

¿A mí?

¿Sabes cuál es tu lugar?

Le sonreí con ironía.

-No sabía que los demonios tenían sentimientos…

ups, se me escapó.

Su ira estalló.

Atacó con cortes demoníacos que esquivé con dificultad.

Pero logró tomarme de la muñeca y lanzarme con fuerza.

Giré en el aire, usé teletransportación, y aparecí detrás de él.

Mi espada rozó su cuello.

-Eres muy persistente -gruñó.

-Lo mismo digo.

Pero antes de seguir…

dime tu nombre, demonio.

-¿Para qué?

-Por curiosidad.

Él sonrió.

-Mi nombre es Astaroth, uno de los más fuertes del Abismo.

Mi corazón se detuvo por un instante.

-No puede ser…

-No hay necesidad de sorprenderse, Hina Sánchez -dijo con voz fría.

-¿Cómo diablos sabes quién soy?

-No necesito decirlo.

Yo…

lo veo todo.

-¿Cuál es tu objetivo?

¿Qué buscas en este mundo?

-He venido a tomar lo que me corresponde -respondió con una sonrisa.

-¿De qué diablos hablas?

-Conquistar este castillo.

Bueno…

al menos eso era parte de mis planes, hasta que tú apareciste.

No sé quién eres, pero no dejaré que arruines mis propósitos.

Incluso si intentas detenerme, no tienes posibilidad alguna de ganar contra mí.

Una ráfaga de viento sacudió todo el lugar.

Una presión oscura llenó la sala.

Un rayo de energía atravesó el aire; apenas pude esquivarlo.

Cuando miré atrás, Astaroth ya estaba a mis espaldas.

Su golpe me lanzó al suelo.

El dolor me atravesó el cuerpo.

-¡Ugh…

mierda…!

-tosí sangre-.

No puedo moverme…

Astaroth levantó su mano.

-Magia de gravedad.

El peso del mundo cayó sobre mí.

No podía respirar.

El suelo se quebraba bajo la presión.

-¿Qué pasa?

¿Solo gritas?

-se burló-.

Aumentaré un poco más…

El aire desapareció.

Mi cuerpo temblaba.

No podía soportar más.

Y entonces…

una figura luminosa apareció golpeando a Astaroth con una fuerza brutal, lanzándolo lejos.

El peso desapareció.

Intenté respirar, levantando la mirada.

Frente a mí estaba una chica de cabello morado, ojos brillantes y una sonrisa radiante.

-Lamento la demora, niña bonita -dijo suavemente-.

¿Estás bien?

Una lágrima cayó por mi mejilla.

-Ha pasado tanto tiempo…

Sara se erguía en medio del campo, sosteniendo sus dos dagas.

Su mirada desafiante se clavó en Astaroth.

-Yo seré tu oponente…

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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