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The strongest warrior of humanity - Capítulo 24

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  4. Capítulo 24 - 24 capitulo 24 - Paseo discusión y sorpresa
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24: capitulo 24 – Paseo, discusión y sorpresa 24: capitulo 24 – Paseo, discusión y sorpresa Un nuevo día amanecía.

—¡Vaya, qué rápido pasa el tiempo!

—murmuré—.

Hoy es 14 de julio.

Pensé en qué cosas productivas podía hacer y una sonrisa se dibujó en mi rostro: sería buena idea pasar el día con mi hermana y mi madre.

Me cambié de ropa y bajé las escaleras.

En la sala estaban mi madre y mi hermana, sentadas conversando.

Entré y las saludé.

—¡Hermano, buenos días!

—¡Buenos días, Karen!

—¡Buenos días, madre!

Ellas guardaron silencio por un instante.

—No es nada importante, hijo —dijo mi madre, con voz que sonaba a evasiva.

Yo no me lo creí.

—Pensé que hablaban de algo interesante; quería unirme a la charla.

—No solo hablamos, preparamos el desayuno —dijo mi madre, algo nerviosa—.

Karen miraba al otro lado, incómoda.

—Oigan, ¿qué me están ocultando?

—pregunté—.

—Hijo, alguien vino a verte —me dijo mi madre, sonriendo con calidez.

—¿Alguien vino a verme?

¿Quién, madre?

—pregunté curioso.

—Deberías verlo por ti mismo —me respondió ella.

Acepté y fui a atender a la persona.

Antes de salir, mi hermana me susurró al oído: “¿Crees que hicimos bien en no decirle nada a Carlos?” Siempre hay que mantener silencio cuando tu hermano es dramático —pensó Karen—.

Mejor no alterarlo.

Salí al jardín: el césped estaba impecable, el aire fresco y la vista tranquila.

Allí estaba ella: una chica de cabello rojo y ojos azules brillantes, con una sonrisa alegre, tomando una taza de té.

Era Natsuki.

—Así que eras tú —susurré al acercarme.

Ella, sin aviso, me escupió en la cara.

¡El té estaba realmente caliente!

Grité de dolor.

—¿Qué te pasa?

¿Por qué me escupiste?

—pregunté.

—Saliste de repente; ¿cómo iba a saber que estabas detrás de mí?

—contestó Natsuki, indignada—.

La culpa es tuya, idiota.

—¿¡Idiota!?

—dije, sorprendido—.

¿Acaso no prefieres que te golpee?

—respondió ella con una mirada perversa.

—Mierda… la regué —pensé—.

Intenté arreglarlo: “No te lo tomes a mal, lo dije sin pensar”.

Natsuki se enfureció y me dio un golpe en la nuca.

Caí al suelo.

—Eso fue porque eres un tonto, Carlos —dijo, con una sonrisa traviesa—.

La próxima vez tendrás que tener más cuidado.

—¿Próxima vez?

—protesté—.

¡Esto apenas empieza!

Natsuki conjuró una pequeña bola de fuego frente a mí.

—¡Eso es trampa!

—grité—.

No puedes atacarme así.

—¿Quién dijo que no puedo?

—se rió.

Una fuerte explosión estalló a nuestro alrededor; terminé en el suelo.

Natsuki se lanzó sobre mí, aplastando mi estómago con su peso.

Su sonrisa se volvió cercana, íntima.

—Al verte de cerca mi corazón late rápido, Carlos —susurró—.

¿Qué haré contigo?

—No seas tímida —le dije—.

Estás muy cerca, pero… ¿qué tiene de malo?

—Después de todo, estamos comprometidos —me recordó.

Su alegría era contagiosa.

—Tengo una sorpresa para ti —dijo Natsuki con brillo en los ojos—.

¿Quieres saberla?

Cierra los ojos.

Cerré los ojos, intrigado.

Sentí algo pequeño rozar mi cuello.

Abrí los ojos y vi la sorpresa: una cadena con un colgante en forma de corazón.

En el dije, nuestras iniciales: N de Natsuki y C de Carlos, junto con nuestros apellidos.

Era un regalo —tierno y hermoso.

—Gracias, Natsuki —dije con sinceridad.

—No tienes que agradecer —respondió ella—.

Lo hice porque te amo.

Han pasado tres años, y cuando estoy contigo me siento en paz, aunque seas terco y siempre metas la pata.

—¿Eso fue un cumplido o un insulto?

—pregunté, confundido.

—Puede ser cualquiera de las dos —se encogió de hombros—.

Solo quería darte esto, para que ninguna mujer intente coquetear contigo.

Tengo que proteger a mi futuro prometido.

—¿Eres de las celosas?

—bromeé.

Natsuki frunció el ceño con aire amenazante.

—Más te vale tener cuidado con lo que dices —advirtió—.

Te puedo matar a golpes si me provocas.

Su feroz gesto me asustó un poco.

Aun así, la veía con cariño: amable, honesta, divertida y encantadora.

Me alegré de haberla conocido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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