The strongest warrior of humanity - Capítulo 26
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 26 - 26 capitulo 26-EL VIAJE AL PUEBLO
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
26: capitulo 26-EL VIAJE AL PUEBLO 26: capitulo 26-EL VIAJE AL PUEBLO El carruaje avanzaba por el camino de piedra, sacudiéndose ligeramente con cada bache.
Afuera, el paisaje se extendía bajo un cielo azul despejado.
Natsuki miraba por la ventana, apoyando el antebrazo en el borde y la mejilla sobre la muñeca.
Una sonrisa tranquila se dibujó en su rostro.
—Qué hermosa vista, ¿no lo crees, Carlos?
—Supongo que tienes mucha razón —le respondí, mientras observaba el reflejo del sol sobre los prados.
Los ojos de Natsuki se iluminaron al ver un grupo de caballos blancos galopando a la distancia.
Sus cuerpos eran robustos, de cuellos largos y orejas erguidas.
Las colas se movían con elegancia, levantando polvo dorado del camino.
—Parece que no estás aburrida —le dije con una media sonrisa—.
Te entretienes solo mirando caballos.
Por mi parte, apenas podía mantener el equilibrio.
El vaivén del carruaje me revolvía el estómago.
—Ugh…
creo que voy a vomitar…
—¡Vamos, no seas gallina!
Tienes que aguantar —respondió Natsuki, burlona.
—Lo sé, pero…
—¡Nada!
—interrumpió ella, divertida—.
A veces pienso que no me gusta que me des órdenes.
Parezco tu mascota.
—¿Mascota…?
—bufé—.
Si lo fueras, ya te estaría alimentando, ¿no crees?
—Eres un idiota —replicó Natsuki con tono desafiante—.
Solo sabes dormir y tropezar.
Sus palabras fueron más dolorosas que cualquier golpe.
—¿Ya casi llegamos?
—pregunté, cansado.
—Sí, ya casi —respondió ella, mirando el horizonte—.
Deberías tranquilizarte un poco, Carlos.
—Pero si tú fuiste quien me invitó, ¡no te quejes!
—dijo, mostrando una sonrisa perturbadora.
Cada vez que hacía eso, realmente me daba miedo.
Horas más tarde, el carruaje se detuvo.
Nos bajamos y el aire fresco del pueblo nos recibió.
Las calles estaban llenas de gente, el sonido de los mercados y las risas llenaban el ambiente.
EL ENCUENTRO Nos dirigimos hacia un restaurante cercano, pero antes de entrar vi algo que me heló la sangre.
Un grupo de chicos molestaba a una chica.
Cabello rubio y lacio, ojos amarillos brillantes.
Llevaba una playera roja, una falda amarilla larga y zapatillas transparentes.
Su rostro…
su mirada… no podía ser.
Mío Amaya.
La chica que había muerto en mi vida anterior.
No podía creerlo.
—Estás viva…
—susurré—.
Esta vez no permitiré que mueras.
Uno de los chicos la sujetó del brazo.
—¡Oye, te dije que vinieras con nosotros!
—gritó.
Ella lo rechazó con firmeza.
El chico, furioso, la golpeó, haciéndola caer al suelo.
Lágrimas corrieron por sus mejillas.
Camino hacia él con la sangre hirviendo.
Cuando intentó agarrarla del cabello, lo detuve.
Lo sujeté del brazo con fuerza, mi mirada se volvió oscura.
—Oye, basura —le dije con voz baja y fría—.
¿Qué derecho tienes tú para ponerle un dedo encima?
—Eso no es asunto tuyo.
Será mejor que te vayas si no quieres quedar en ridículo frente a tu chica —contestó con arrogancia.
Una sonrisa siniestra se dibujó en mi rostro.
—Natsuki, toma a la chica y aléjate —ordené.
—¡Entendido!
—respondió, levantando a Mío y llevándola a un lado.
—¡No podemos dejarlo solo!
—gritó Mío, con preocupación—.
Lo van a lastimar.
—No te preocupes —le dijo Natsuki con confianza—.
Ese chico es fuerte.
Confía en él.
EL COMBATE Los agresores se abalanzaron sobre mí.
Esquivé el primer golpe con facilidad.
—¿Qué diablos…?
—balbuceó uno de ellos.
—Eres demasiado lento —dije, provocándolo.
—¿Qué dijiste?
—Que deberías correr más, amigo.
Su furia aumentó.
—¿Crees que eres valiente solo porque está tu chica aquí?
—¿Y qué pasa con eso?
¿Te da derecho a lastimar a los demás?
Tú no eres nadie.
El chico desenfundó un arma, seguido por los otros dos.
—¿De verdad creen que las necesitan?
—reí, levantando una mano—.
Yo puedo pelear sin una.
Corrieron hacia mí.
Esquivando los ataques, aproveché el hueco en su defensa y lancé un golpe directo.
El impacto lo mandó al suelo.
—¡Puaj!
—escupió sangre.
Los otros dos se acercaron, gritando.
Extendí la mano.
El aire se agitó.
Una muralla de fuego surgió frente a mí, envolviendo el lugar con un resplandor anaranjado.
Luego invoqué el viento: un tornado se levantó bajo los pies de los enemigos, lanzándolos por los aires.
Avancé entre el fuego, mi voz resonó con firmeza: —Si vuelvo a verlos molestar a alguien… yo mismo les cortaré las cabezas.
¿Quedó claro?
El terror se reflejó en sus rostros.
Salieron corriendo como cobardes, tropezando entre sí.
DESPUÉS DE LA BATALLA Solté un suspiro.
—Parece que ya saqué la basura del día —murmuré.
Me volví hacia ellas.
—¿Están bien?
Mío seguía temblando, sus mejillas sonrojadas.
Una voz tímida, casi quebrada, escapó de sus labios.
—M-muchas gracias… por defenderme.
No sé cómo agradecerte.
Le sonreí con sinceridad.
—No fue nada.
Solo quería ayudar.
—Ah, es verdad —dijo ella, algo nerviosa—.
No te he dicho mi nombre.
Encantada… soy Mío Amaya.
Su sonrisa iluminó el momento.
—El gusto es mío, Mío —respondí—.
Aunque ya sabía quién eras.
Esta vez… pensé, mirando el atardecer sobre el pueblo… esta vez, no dejaré que tu destino termine igual.
Continuará…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com