The strongest warrior of humanity - Capítulo 29
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29: capitulo 29 – Los Señores del Abismo 29: capitulo 29 – Los Señores del Abismo La sala era amplia, construida con piedra negra.
Las antorchas ardían con fuego azul, proyectando sombras que danzaban sobre las columnas.
En el centro, un trono tallado en obsidiana.
Sobre él, Lucifer, príncipe del Abismo, observaba la ventana cubierta de cristal rojo.
Su voz resonó grave, fría.
—Ah… vaya.
Parece que las cosas no están saliendo como yo quiero.
Después de controlar al humano de Kenzo, al final solo fue una herramienta inútil.
Después de todo, ese dios antiguo murió de forma patética.
Pero… ya obtuve lo que quería.
El eco de sus palabras retumbó en el salón.
Lucifer era alto, delgado, de piel pálida y ojos oscuros como la noche.
Su presencia imponía, su mirada contenía siglos de malicia.
—Lucifer… —susurraron algunos demonios entre las sombras—.
El más poderoso de los príncipes del Abismo.
Lucifer giró la mirada hacia el horizonte, a través de la ventana.
Su voz volvió a romper el silencio.
—Ese chico llamado Carlos Sánchez… es alguien fuerte.
Hace mil años que no encuentro un humano así.
Aunque… no es el único.
Una mueca de desprecio cruzó su rostro.
El fuego de las antorchas titiló.
—Hace unos años Astaroth apareció en el castillo del Reino del Sol.
Pero no tuvo éxito.
Fue derrotado por una simple humana.
Nunca imaginé que él terminaría muriendo.
Lucifer se reclinó en su trono, dejando escapar un suspiro cansado, casi divertido.
—Ah… pero aun así, tras todas mis conquistas, nunca he fallado.
Siempre soy el que tiene todo.
Y si quiero algo… lo consigo de inmediato.
No importa cuántas vidas estén en juego.
El aire se volvió más denso.
Sus ojos brillaron con un fuego carmesí.
—Para mí, la vida de los humanos no tiene valor.
Me da asco todo lo que hacen.
Teniendo poder y fama, destruyen a otros sin sentido.
Son tan estúpidos… creyendo que con esos logros pueden obtenerlo todo.
Lucifer se inclinó hacia adelante, con una sonrisa torcida.
—Bueno… eso para mí no es nada.
Pero ustedes, muchachos… ¿qué opinan?
¿Creen que ese tal Carlos sea una amenaza para nosotros?
Una risa siniestra recorrió el lugar.
Uno de los demonios del Abismo dio un paso al frente.
Su armadura negra reflejaba la luz del fuego.
—Mi señor… —dijo con voz grave—.
Soy Ling .
Lucifer lo miró con interés.
Ling era conocido como el Rey de la Lucha, uno de los demonios más poderosos del Abismo.
—Como tú lo dices, Lucifer —continuó Ling—, no sabemos qué tan poderoso es ese humano.
Pero deberíamos esperar… conocerlo más a fondo.
Lucifer asintió levemente.
—Eh… tal vez tengas razón, Ling.
¿Pero aun así… qué propones?
—Yo digo que enviemos a uno de nuestros esclavos a la Academia.
Para observar.
Lucifer entrecerró los ojos.
—Ah… la Academia… Supongo que no es mala opción.
Pero debemos ser cuidadosos.
No quiero que nos descubran tan pronto.
—No tienes por qué preocuparte, mi señor —replicó Ling, haciendo una reverencia—.
Déjamelo a mí.
Yo me encargaré de los preparativos.
Lucifer lo observó con curiosidad.
—Ahora que lo mencionas… encontré a unos chicos muy interesantes.
Una voz femenina surgió desde la penumbra.
—¿Te refieres a esos mocosos?
Una figura apareció desde las sombras.
Era Sayu Taylor, una demonio de ojos anaranjados brillantes y mirada afilada como la de un dragón.
Su cabello, largo y oscuro, caía sobre una capa carmesí.
—Tienen un talento potencial esos chicos —añadió Lucifer, sonriendo con malicia—.
¿Sabes cómo se llaman?
Sayu arqueó una ceja.
—Dinos sus nombres.
Lucifer levantó su copa de vino.
El líquido rojo reflejaba las llamas.
—Kronos Sánchez y Dani Sánchez.
El silencio fue absoluto.
Todos los demonios lo miraron, sorprendidos.
—¿Qué?
—gruñó Lucas Jonathan, otro de los señores del Abismo—.
¿Lucifer… esos mocosos son hermanos de Carlos?
Lucifer sonrió lentamente.
—Es correcto, Lucas.
Aunque… no exactamente.
Los demonios intercambiaron miradas inquietas.
Lucifer continuó, con tono tranquilo pero lleno de veneno.
—Ellos están bajo mi control.
En realidad… están muertos.
Pero su hermano no lo sabe.
Modifiqué algunas cosas.
Ahora son alumnos de tercer año en la Academia… la misma donde estará Carlos, este mismo año.
Una carcajada retumbó entre las paredes.
Ling cruzó los brazos.
—Vaya… parece que tienes algo en mente, Lucifer.
El príncipe del Abismo levantó su copa, el reflejo del fuego bailando en sus ojos.
Una sonrisa siniestra curvó sus labios.
—Esto… será solo un espectáculo.
El sonido del cristal chocando llenó la sala.
El fuego se intensificó.
Continuará…
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