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The strongest warrior of humanity - Capítulo 39

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  4. Capítulo 39 - 39 Capítulo -39El Comienzo del Caos
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39: Capítulo -39El Comienzo del Caos 39: Capítulo -39El Comienzo del Caos El nombre del caballero que me observaba con esos ojos fríos era David Ishida.

Su presencia era imponente.

Lo que sentí hace un momento… ¿acaso era aura?

—“Interesante”, murmuró David con una leve sonrisa.

“El mocoso logró resistir mi aura.

Tal como dijo el capitán, este chico es alguien… admirable.” Volteó hacia Masha.

—¿Qué opinas tú?

¿Ves algo en él?

Masha cruzó los brazos, pensativa.

—No lo sé… no siento nada especial.

Pero tú sí sentiste algo, ¿verdad?

David sonrió con un aire de misterio.

—¿Quién sabe?

Quizás sí.

Pero hay algo en su mirada… es penetrante.

Oye, comandante Sasha, ¿qué opinas tú de este chico?

Sasha observó en silencio, su expresión era una mezcla de juicio y curiosidad.

—Tal como dice Masha… no siento nada especial.

—Su tono se volvió más serio—.

¿Estás bromeando, verdad?

David soltó un leve suspiro.

—Bien, como sea, vayamos directo al grano.

El ambiente se tornó tenso.

—Se trata de la criatura —continuó—.

No sabemos con exactitud qué es, pero según el informe de los soldados… la vieron.

Una figura extraña.

Y según lo que dijeron, ese monstruo acabó con más de doscientos soldados en tan solo una hora.

Un silencio mortal llenó la sala.

Masha no podía creerlo.

David estaba impactado.

Pero la comandante… su rostro era puro acero.

Su mirada afilada era como una espada que podía atravesarte en cualquier momento.

Y entonces… ocurrió.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

Esa sensación…

—¿Esa cosa… está aquí?

—susurró Masha con el rostro pálido.

Un estruendo sacudió el suelo.

El cuartel general explotó, envuelto en humo y fuego.

Masha retrocedió, gritando: —¿Qué demonios está pasando?!

Entre las ruinas, una presencia oscura emergió del humo.

La comandante habló, con voz firme: —Prepárense.

Esa aura… será mejor que estén listos.

Y lo vimos.

Una figura encorazada avanzó entre las sombras.

Su armadura negra, intrincada y afilada, parecía esculpida por la oscuridad misma.

Una corona de tres puntas brillaba débilmente sobre su cabeza.

De su espalda colgaba una capa desgarrada.

En su mano, una espada oscura, tan inmensa como el miedo que nos provocaba.

—¿Qué demonios es eso?

—preguntó David, temblando.

Nadie respondió.

Todos estábamos paralizados.

El monstruo giró lentamente la cabeza… y vino hacia mí.

—¡Mío, aléjate!

—grité.

No tuve tiempo de reaccionar.

Su espada impactó contra mí y salí volando, arrastrado por la fuerza del golpe.

—¡Carlos!

—gritó Mío, con desesperación.

Me levanté con dificultad, sosteniendo mi espada.

—No te preocupes… Mío.

—Mi voz temblaba, pero sonreí—.

Esto recién empieza.

Masha corrió hacia el enemigo, lanzando un corte relampagueante.

Pero fue inútil.

El Caballero Oscuro detuvo su ataque con una sola mano.

Masha giró para golpearlo con el puño, logrando empujarlo unos pasos atrás.

—¡¿Qué haces, Masha?!

—gritó Sasha—.

¡Retrocede ahora mismo!

Pero ya era tarde.

El Caballero Oscuro la golpeó con tal fuerza que su cuerpo salió despedido, cayendo inconsciente entre los escombros.

—¡Maldición!

—rugió David—.

Sasha, debemos luchar juntos.

Si peleamos separados… no lo venceremos.

Sasha asintió.

—Todos a sus posiciones.

Esta será… una batalla desgarradora.

Desenvainé mi espada.

El aire se llenó de presión y chispas de energía.

Corrí hacia él.

Nuestras espadas chocaron.

Un estallido de luz nos envolvió.

El Caballero Oscuro me observó fijamente.

Su mirada era como una grieta en la realidad.

No sabía qué veía en mí, pero una cosa era segura: no dejaría que se saliera con la suya.

Con fuerza, hundí mi espada en su brazo izquierdo.

Pero algo no estaba bien… Mi maná estaba siendo absorbido.

—¡Maldición!

—grité, soltando el arma.

Salté hacia arriba, giré en el aire y descargué un puñetazo brutal en su casco, haciéndolo caer de espaldas.

Recuperé mi espada e intenté rematarlo, pero desapareció detrás de mí, dándome un golpe que me hizo retroceder varios metros.

Clavé mi espada en el suelo y murmuré: —Magia de fuego… ¡Llamas Carmesí!

El campo se encendió.

El fuego cubrió todo alrededor.

Solo quedábamos él y yo.

Nuestras miradas se cruzaron otra vez.

Ambos caminamos lentamente, con las espadas listas.

Y entonces, corrimos.

Una colisión de acero, luz y oscuridad.

Usé Golpe de Luz, lanzándolo por los aires.

Pero giró en el aire, cayendo de pie, avanzando directo hacia mí.

Sus movimientos eran monstruosos.

El suelo temblaba.

El aire ardía.

Una ráfaga de energía cortó las llamas, y de entre ellas, una luz surgió.

Era Sasha, emergiendo del fuego.

—¿Acaso tienes problemas peleando solo?

—gritó, desafiante—.

¿Crees que puedes derrotarlo tú solo?

Le lancé una mirada fría.

—No lo sé… quizá sí.

Pero te diré algo: si interrumpes mi lucha, serás tú quien muera aquí.

Este monstruo está fuera de tu alcance.

Sasha apretó los dientes.

—Maldito… eres demasiado arrogante, niño.

Luego sonrió con fiereza.

—Está bien.

Déjame ayudarte con esto.

—Ni que lo digas —respondí, sonriendo también—.

Será un placer, comandante.

Ambos sonreímos, con una expresión siniestra compartida.

Nos movimos al unísono.

Dos rayos de energía cruzaron el campo.

El Caballero Oscuro giró su espada, bloqueando nuestros ataques con fuerza descomunal.

Saltó, usando llamas oscuras que atraparon a Sasha.

Me lancé hacia él y lo golpeé con todo mi poder, haciéndolo retroceder.

Pero volvió.

En un instante apareció frente a mí, atacando sin tregua.

Bloqueé su espada, el impacto me recorrió todo el cuerpo.

Sasha rompió las llamas con su propia energía, cortando la oscuridad en dos.

El Caballero Oscuro levantó su espada, una sombra se extendió.

Yo y Sasha respondimos al unísono.

Una esfera de luz brotó de nuestros cuerpos, expandiéndose a lo largo del campo.

El aire vibró.

La tierra tembló.

Tres auras brillaban ahora con intensidad.

La suya, la de Sasha… y la mía.

Los tres avanzamos al mismo tiempo, nuestras espadas alzadas, nuestras miradas firmes.

El sonido del acero cortó el silencio.

El Caballero Oscuro giró su espada, saltando hacia nosotros.

Sasha y yo nos impulsamos en dirección contraria, atacando al mismo tiempo.

La luz… y la oscuridad… colisionaron.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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