The strongest warrior of humanity - Capítulo 40
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 40 - 40 Capítulo40 - Golpe del Destino
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
40: Capítulo40 – Golpe del Destino 40: Capítulo40 – Golpe del Destino El aire temblaba.
Tras ese instante, Sasha y yo liberamos nuestras auras, un resplandor cegador que desgarró el suelo.
Nos movimos a una velocidad casi invisible, intentando golpear al Caballero Oscuro con nuestras espadas.
Pero él…
nos detuvo.
Un solo golpe suyo bastó.
Su puño me impactó en el estómago con una fuerza tan brutal que salí disparado por los aires, chocando contra las rocas y el polvo del campo.
Me arrodillé con dificultad, escupiendo sangre.
No podía dejar que esto siguiera así.
—¡Oye, Sasha!
—grité, sujetando mi espada—.
¡Debemos pensar en un plan!
Sasha esquivó otro corte oscuro, el sudor resbalando por su rostro.
—¡¿Y qué sugieres que hagamos?!
—respondió entre jadeos—.
¡Cada vez se vuelve más fuerte!
Es como si su fuerza de voluntad estuviera por encima de la nuestra.
Tenía razón.
Cada vez que lo atacábamos, él crecía.
Como si nuestra energía alimentara su poder.
—Vaya… no sabía que estaban teniendo tantos problemas —dijo una voz desde lo alto.
Giré la cabeza.
David apareció entre el humo, su espada descansando sobre el hombro, una sonrisa en el rostro.
—Déjenme unirme a la fiesta —dijo, bajando al campo de batalla—.
Los he estado observando, y ese tipo… tiene un poder abrumador.
Incluso está por encima de nosotros.
Pero si atacamos los tres juntos, tal vez podamos lograrlo.
Antes de responder, una voz femenina interrumpió con tono divertido.
—¿¡Cómo que los tres!?
Oye, no seas tan cruel, David.
—Era Masha, acompañada por Mío y el Capitán de los Caballeros—.
Aún estamos aquí, ¿recuerdas?
Mirarlos a todos juntos me hizo sonreír.
Sabía que aquello podía ser una masacre… pero también era nuestra única oportunidad.
Pensé, en silencio: > “Esto se volverá un infierno.
Pero si realmente queremos derrotarlo, debemos darlo todo, aunque uno de nosotros no salga con vida.
Nuestro deber es superar los obstáculos que el destino nos lanza.” La suerte rara vez estaba de nuestro lado.
Y una pregunta se repetía en mi mente: > “Si alguien muere hoy… ¿qué pasará conmigo?” Respiré hondo.
No podía dejar que el miedo dominara mi espíritu.
—¿Cómo terminará esto si uno de nosotros cae?
—susurré.
—¿Por qué siempre llegamos a este punto?
¿Será porque… no podemos ganar?
Por un momento, sentí que mi cuerpo se hundía en la desesperanza.
Pero no era hora de llorar.
No ahora.
Levanté la cabeza con decisión.
—¡Debemos sacarlo del reino!
—dije con firmeza—.
¡Tengo una idea!
—Te escuchamos, Carlos —respondió Sasha, empuñando su espada.
—Si luchamos aquí, todo terminará destruido.
Los habitantes podrían morir.
Primero debemos sacarlo del reino, y después… lo enfrentaremos con todo.
Masha asintió.
—Estoy de acuerdo.
Pero dime, ¿cuál es el siguiente paso?
—A eso voy —dije con una sonrisa cansada—.
Debemos buscar un lugar donde podamos usar toda nuestra fuerza sin piedad.
David soltó una carcajada.
—Eso me agrada.
—Solo falta decidir a dónde lo llevaremos —agregó Sasha.
—No se preocupen —respondió con seguridad—.
Ya sé cuál será el lugar perfecto.
Nos miramos.
Nadie más necesitó palabras.
Todos nos preparamos.
Masha y yo juntamos nuestras espadas.
La energía comenzó a reunirse entre nosotros, formando una esfera de luz que crecía, girando, palpitante, desbordante de poder.
—¡Combinemos nuestros ataques!
—grité.
De mi espada emanó una Estocada de Luz, mientras Masha invocaba su técnica: Dragón de Agua.
Ambos ataques se fundieron, convirtiéndose en un rugido celestial que iluminó el campo entero.
—¡Estocada del Dragón de Luz!
—rugimos al unísono.
El rayo impactó directamente en el Caballero Oscuro, envolviéndolo en un torbellino de energía sagrada.
Su cuerpo salió volando por los cielos, arrastrado por la fuerza de la explosión.
—¡Ahora!
—grité, concentrando mi poder.
Usé Dios del Rayo, apareciendo detrás de él en un destello azul.
Mi golpe final lo atravesó como un trueno, lanzándolo a kilómetros de distancia, hasta caer en un lago más allá de las murallas del reino.
El agua estalló.
El eco retumbó en el cielo.
—Ahora solo queda una cosa… —murmuré, respirando con dificultad—.
Usar toda nuestra fuerza para derribarte, Caballero Oscuro.
El viento soplaba con furia.
El campo ardía con los restos del combate.
Y aún… sabíamos que esto no había terminado.
Continuará…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com