Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 42

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 42 - 42 Capítulo 42-El Último Caballero
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

42: Capítulo 42-El Último Caballero 42: Capítulo 42-El Último Caballero El campo de batalla temblaba.

Nadie podía creerlo.

Nuestros ataques no le habían hecho ni un solo rasguño.

El Caballero Oscuro caminaba lentamente entre el humo, con una mirada fría, vacía de toda emoción.

Desapareció por un instante.

Un destello, un corte limpio.

El brazo izquierdo de David cayó al suelo.

Su grito de dolor rasgó el aire.

—¡Mierda!

¿Cómo fue que me cortó el brazo!?

—¡Estás perdiendo demasiada sangre!

¡Hay que detener la hemorragia!

Masha corrió hacia él, pero el Caballero Oscuro se adelantó.

Un golpe brutal la lanzó por los aires, haciéndola chocar contra una roca.

Antes de que pudiera reaccionar, apareció detrás de ella, clavando su espada en su ojo derecho.

El grito de Masha desgarró el silencio.

El Caballero levantó su espada para rematarla, pero Sasha intervino, bloqueando el ataque con toda su fuerza.

La presión fue tan abrumadora que tuvo que retroceder, escalando entre piedras mientras el enemigo la perseguía con una velocidad imposible.

Cortes.

Golpes.

La sangre comenzaba a teñir su armadura.

El Caballero Oscuro levantó su espada para asestar un golpe final al rostro de Sasha… pero Carlos apareció.

Su espada atravesó la mano del enemigo.

—¡No dejaré que mates a más personas… ya no más!

—rugió Carlos.

El Caballero Oscuro lo miró con calma.

—¿Te preocupas tanto por ellos… más que por ti mismo?

¿Por qué insistes en seguir peleando?

Carlos apretó los dientes.

—Porque tengo que darlo todo para salvarlos.

¡No quiero verlos morir frente a mis ojos otra vez!

El enemigo entrecerró los ojos.

—¿Niño… acaso tú…?

Carlos no respondió.

Una fuerza oscura emergió desde su interior, envolviéndolo en un aura siniestra.

Por primera vez, todos lo vieron diferente.

Sus ojos cambiaron.

Su energía se volvió devastadora.

Una onda destructiva estalló frente a todos, arrasando el terreno.

El lago cercano se transformó en un resplandor de luz celeste, tan hermoso que parecía un cielo estrellado.

Carlos levantó su espada.

—¡Lluvia de Espadas!

—gritó.

Miles de hojas etéreas cayeron desde el cielo, persiguiendo al Caballero Oscuro.

Él retrocedía, esquivando, pero era inútil: las espadas se multiplicaban sin fin.

—¡Te lo dije!

—rugió Carlos— ¡No dejaré que mates a nadie!

Sus ojos ardían de furia y cansancio.

Dio un paso hacia adelante… pero una voz lo detuvo.

—¡Por favor, ya detente!

—gritó Mío, corriendo hacia él con lágrimas—.

¡No tienes que hacerlo solo!

¡No quiero que termines muriendo!

Todos lo miraban, confundidos, con miedo y tristeza.

Carlos bajó la mirada.

—¿Por qué… por qué se preocupan por mí?

Su voz tembló.

—Todas las personas que estuvieron conmigo… las vi morir frente a mis ojos.

No dejaré que eso vuelva a pasar.

Ignoró las súplicas de Mio.

—Lo siento… pero no puedo quedarme de brazos cruzados —dijo con firmeza—.

Prefiero mil veces sacrificarme antes que verlos morir.

Desenvainó dos espadas.

—Caballero Oscuro… acabemos con esto.

Ambos desaparecieron al mismo tiempo.

El choque de sus espadas estremeció el aire.

Carlos esquivaba, bloqueaba, y cada movimiento creaba explosiones de energía.

El Caballero Oscuro sonreía.

—Eres impresionante, niño.

Hace mucho que no sentía algo así.

Me emociona… Sus ataques se volvieron más veloces.

Carlos respondió con una mirada fría.

Ambos se lanzaron de nuevo al combate, girando, cortando, desatando un duelo que parecía romper el mundo.

Carlos reunió todo su poder.

—¡Dios de la Espada: Corte Mundial!

El impacto sacudió el campo.

El Caballero cayó de rodillas, herido, pero no vencido.

—Eres fuerte, niño… —dijo jadeando—, pero esto no ha terminado.

En un instante, desapareció y apareció detrás de Carlos.

Su espada atravesó su pecho derecho.

El grito de Carlos estremeció el aire.

Cayó al suelo, sin poder moverse.

—¡Vamos… muévete!

—se decía a sí mismo—.

¡Aún tienes que seguir luchando!

Pero su cuerpo no respondía.

Un rayo de luz celeste atravesó el campo, impactando al Caballero Oscuro.

Era Mío.

Corrió hacia él, desesperada, sosteniéndolo entre sus brazos.

—¡Eres un idiota!

—lloró.

Carlos intentó hablar, con voz débil.

—¿Por qué no se fueron cuando pudieron?

Mío lo abrazó más fuerte.

—Porque no puedo aceptar que mueras… Ya has hecho demasiado por todos nosotros.

Una voz se escuchó a lo lejos.

—Tiene razón, muchacho… Era el Capitán de los Caballeros, herido, observando desde las sombras.

—Luchaste con todo… pero no es suficiente —dijo con una sonrisa débil—.

Aun así, estoy orgulloso de ti.

Se acercó lentamente.

—Muchacho… quiero pedirte un favor.

Cuida de mi hija, Melissa, cuando ingreses a la academia.

Enséñale a ser fuerte.

Carlos lo miró con asombro.

—¿Por qué me pides eso?

Henry —el Capitán— sonrió.

—Porque un caballero siempre da todo, sin importar el precio.

Porque debes aprender a levantarte, incluso cuando el mundo se derrumba.

En su mente, Henry recordó una voz pequeña y alegre.

> “Papá, cuando sea grande quiero ser como tú.

Seré la más fuerte y te ayudaré siempre.” Ese recuerdo lo atravesó como un rayo.

—Te lo pido una vez más, Carlos… —dijo Henry—.

Dile a mi hija que la amo, y a mi esposa… que su caballero murió no por ser débil, sino por ser el más fuerte.

Carlos bajó la cabeza, temblando.

—Lo siento… —susurró.

Henry colocó una mano sobre su hombro.

—Un caballero tiene un deber que cumplir.

Se giró hacia sus hombres.

—¡Huyan!

¡Esa es una orden!

—¡Capitán, no!

—¡Dije que se fueran!

El silencio fue sepulcral.

Nadie quería dejarlo, pero una orden era una orden.

—Todo en la vida debe arriesgarse —dijo Henry—.

¿De qué sirve llamarse caballero si no se da todo?

Los demás se retiraron entre lágrimas.

Carlos gritó: —¡No puedes hacerlo solo, Henry!

Henry sonrió, sin mirar atrás.

—Un caballero vive para proteger a los suyos.

Ese es el camino que elegí.

El Caballero Oscuro emergió del lago, imponente.

—¿Aún aquí?

Pensé que huirías.

—No.

Un caballero no huye —respondió Henry, firme.

El enemigo inclinó la cabeza.

—Dime tu nombre.

—Henry.

—Eres digno de respeto, Henry.

El caballero más noble del amanecer.

Henry cerró los ojos un instante, recordando el rostro de su esposa, la sonrisa de su hija recién nacida.

—Viví una buena vida… —susurró—.

Ahora, es hora de dar el último paso.

Ambos alzaron sus espadas.

El choque fue brutal.

Golpes, fuego, viento, oscuridad.

Una danza mortal.

Henry reunió lo último de su espíritu.

—¡Novena Técnica… Espada del Alma!

Las auras de ambos se cruzaron en una explosión que iluminó todo el lago.

Cuando el polvo se disipó, Henry estaba de rodillas.

Su corazón atravesado.

El Caballero Oscuro lo sostuvo antes de que cayera.

—Peleaste por tu familia y tus amigos.

Te ganaste mis respetos.

Jamás te olvidaré, Henry.

Henry sonrió.

—El resto… dependerá de ti, Carlos.

El Caballero lo dejó caer lentamente en el lago.

El cuerpo de Henry flotó, sereno, mientras el amanecer teñía el agua de oro.

—Eres el guerrero más fuerte que he conocido —susurró el Caballero Oscuro—.

Que descanses en paz.

Los ojos de Henry se cerraron, con una sonrisa en su rostro.

Desde algún lugar más allá… seguiría animándolos.

Fin del capítulo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo