The strongest warrior of humanity - Capítulo 45
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45: capitulo 45 ciudad esmeralda 45: capitulo 45 ciudad esmeralda “Era algo raro pensar lo que estaba ocurriendo después de mi reencarnación.” Hay cosas que debo encontrar… respuestas.
Tal vez ni siquiera yo mismo entienda lo que busco.
—Carlos, ¿en qué estás pensando?
—preguntó Abrán.
—Nada… ¿por qué preguntas?
—Pensaba en cómo sería nuestro ingreso a Ryouou Clannad.
—Es verdad… la verdad no tengo la menor idea.
¿Y tú, Karen?
¿Cómo crees que sería nuestro ingreso?
—Ah, pues no tengo idea —respondió ella—.
Pero tal vez sea lo mismo que contaron nuestros padres: una evaluación de nuestras habilidades o magia.
—Mmm… tiene sentido, más o menos.
En fin, creo que ya llegamos, chicos.
—¡Es verdad, ya llegamos!
—dijo Abrán con emoción—.
¡Se ve hermoso el lugar!
—Es cierto, todo es pacífico y tranquilo —añadió Karen, mirando a su alrededor—.
Aunque… Carlos, ¿ni siquiera sabes el nombre de la ciudad?
—No tuve tiempo de investigarlo, pero si no me equivoco, se llama Ciudad Esmeralda, ¿verdad?
—Por supuesto —respondió ella sonriendo—.
Después de todo, estamos aquí para empezar algo nuevo.
¿Por qué no nos divertimos un poco antes de ir a la academia?
Carlos sonrió.
—¿Qué opinas, Abrán?
¿Nos divertimos o prefieres ir a la academia primero y ver nuestras habitaciones?
—Prefiero ir a Ryouou Clannad —dijo él con calma—.
Quiero investigar un poco.
Además, la ceremonia para los nuevos ingresos comienza mañana.
Carlos soltó una pequeña risa.
—Siempre tan serio.
Pero está bien, supongo que tienes razón.
—Bueno, si él dice que vayamos, hagámosle caso —respondió Karen encogiéndose de hombros.
—Bien, bien —dijo Carlos—.
Iremos primero a la academia y después nos divertimos.
¿Qué les parece mi idea?
—¡Me parece perfecto, hermano!
Hasta que dices algo bueno.
—Karen soltó una carcajada.
—No diré nada, porque luego terminas haciendo un berrinche.
—Uy, ¿acaso me tienes miedo?
—bromeó ella.
—Vamos, Carlos —murmuró Abrán—.
No caigas en sus provocaciones, solo aguanta.
El camino hacia la academia era corto.
En el trayecto, las calles se llenaban de estudiantes con sus uniformes.
Voces, risas, y un aire de energía nueva llenaban el ambiente.
De pronto, una chica de cabello plateado y ojos verdes se acercó con paso elegante.
—Hola, mucho gusto —dijo con una sonrisa—.
Soy María Kimura, de segundo año.
—Encantado, María —respondió Carlos—.
Soy Carlos Tanaka Sánchez, y ellos son mis hermanos.
—¿Tanaka Sánchez?
—repitió ella, sorprendida—.
¿Eres hermano menor de Kronos y Dani?
Carlos quedó en silencio unos segundos.
Aquellos nombres resonaron en su mente, provocándole un nudo en el pecho.
—No… no es nada —respondió, forzando una sonrisa—.
Sí, son mis hermanos mayores.
—Ya veo —dijo María con amabilidad—.
Bueno, cambiemos de tema.
¿Quieren que les cuente cómo funciona este instituto?
—¡Claro!
—respondieron los tres al unísono.
María respiró hondo antes de hablar.
—Aquí, cada persona está por una razón.
Algunos buscan perfeccionar su magia, otros su dominio con la espada.
Pero no todos logran quedarse… Algunos son expulsados por no tener talento, y otros… por acoso.
Los profesores intentan controlar eso, pero… Su voz se quebró.
Bajó la mirada.
—¿Entonces muchos alumnos sufren acoso?
—preguntó Carlos.
—Sí —respondió ella en voz baja—.
Más de los que imaginas.
Carlos cruzó los brazos y asintió lentamente.
—Eso es un problema grave… pero entiendo.
Pronto eso terminará.
María lo miró sorprendida.
—¿Qué quieres decir con eso?
Él le sonrió con serenidad.
—No te preocupes por ahora.
Mejor cuéntanos sobre la magia.
—Sobre eso… es un tema largo —respondió ella con una sonrisa tímida—.
¿Qué les parece si mañana se los explico con más calma?
—Está bien —asintió Carlos.
—Bueno, nos vemos mañana.
Fue un placer hablar contigo, Carlos.
—Igualmente, María.
Carlos la observó alejarse.
Una sonrisa apenas perceptible se dibujó en su rostro.
—Así que esa es la razón por la que mis hermanos están aquí… Esto se pondrá interesante.
Su mirada se ensombreció.
—Tarde o temprano… terminarán muertos.
Pero aún no es el momento.
Hay cosas que debo hacer antes.
Camino unos pasos y se detuvo de golpe.
—Mierda… olvidé a Yue.
Miró a su alrededor.
Karen y Abrán ya no estaban.
—¿A dónde se fueron?
Les dije que no se movieran… Bueno, da igual.
Buscaré mi habitación.
Llegó a los dormitorios y abrió la puerta de su cuarto.
Había algunas cosas acomodadas, pero nadie a la vista.
—Parece que alguien llegó antes que yo… El ambiente cambió.
Algo no estaba bien.
—Eres buena ocultando tu presencia… —murmuró.
Desde el techo, una figura descendió con ligereza.
Una chica de cabello azul y ojos del mismo tono lo observaba con frialdad.
—¿Quién eres y por qué estás en mi habitación?
—preguntó Carlos.
—¿Mi habitación?
—respondió ella con desdén—.
Te equivocas.
Carlos frunció el ceño.
—Mi nombre es Carlos Tanaka Sánchez.
¿Y tú, mujer del diablo, por qué me atacas?
La chica lo miró con desprecio.
—Mi nombre es Shiro Shimizu Noguchi.
Carlos se quedó inmóvil.
Aquel nombre despertó un recuerdo distante.
—Así que… nos volvemos a encontrar, Shiro.
Después de tanto tiempo.
Continuará…
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