Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 46

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 46 - 46 capitulo 46 El golpe y el desafío
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

46: capitulo 46 El golpe y el desafío 46: capitulo 46 El golpe y el desafío Al momento de ser golpeado por Shiro me di cuenta de que ella es completamente diferente.

No es igual a como la conocí en mi vida anterior.

Pero lo que estoy viendo… ¿por qué aún sigue en la academia?

¿O acaso será que…?

Bueno, lo que haya pasado no tendría sentido para mí, pero si Shiro está en mi habitación, eso solo puede significar una cosa: es mi compañera de cuarto.

—Demonios… —murmuré—.

Podría haberme tocado con alguien mejor, pero con Shiro… debes estar bromeando.

—¿Eres Tanaka Sánchez?

—preguntó ella.

Veo que ya se dio cuenta de quién soy.

—Por supuesto, es tal como dijiste —le respondí con frialdad.

Una sonrisa se formó en su rostro.

—Entonces, si eres un Sánchez, demuéstrame lo fuerte que eres.

—¿Qué?

¡Espera, espera!

¿Acaso quieres que peleemos ahora mismo?

—Claro.

¿O eres débil y cobarde?

—¡No soy un cobarde!

—le devolví la mirada, seria.

—Oh… —su sonrisa se ensanchó—.

Entonces vamos afuera, ¿qué te parece?

—Me parece bien —respondí con una mirada fría.

Ambos salimos al exterior.

Todos los estudiantes nos observaban.

—¿Quiénes son esos?

—pregunté.

—Supongo que los de nuevo ingreso.

Pero entre ellos, una persona destacaba.

Un chico de cabello blanco, ojos azules y sonrisa confiada.

Siempre con aire relajado, apuesto y peligroso al mismo tiempo.

Si no mal recuerdo, su nombre era Gojo Akinori, uno de los más fuertes de las Diez Grandes Familias.

Me sorprende verlo aquí.

No pensé que me encontraría con el más fuerte de toda la academia.

—¿A quién miras tú?

—preguntó Shiro.

—A nadie que te importe.

—Vaya, no sabía que me responderías así… supongo que tendré que educarte.

—¡No me hagas reír!

Tú fuiste quien me obligó a luchar delante de todos.

—Quiero saber con quién comparto habitación.

No quiero compañeros débiles —dijo con firmeza.

Sus palabras me dolieron.

Era verdad que aún no soy tan fuerte… pero ¿cómo fue que derroté al dios antiguo?

Eso solo ocurrió cuando desperté mi poder nocturno, aunque todavía no logro dominarlo por completo.

Pero recuerdo lo que dijo mi madre: “Eres lo suficientemente fuerte.

No dejes que las palabras de los demás te afecten.” Sé lo que es perder a alguien.

Lo viví en carne propia.

Si esto es una prueba, debo darlo todo… ¿no es así, Henry?

No puedo quedarme de brazos cruzados.

El enfrentamiento El aire se volvió denso.

Shiro y yo nos observábamos sin decir palabra.

Ambos desenvainamos nuestras espadas.

En la mente de Shiro: Si es verdad que Carlos es hijo de Hina… será difícil contenerme.

Una sonrisa apareció en su rostro.

—Empecemos.

Desaparecimos al mismo tiempo.

Las espadas chocaron, haciendo vibrar el suelo.

Shiro esquivaba mis golpes con agilidad, mientras yo, sin mostrar emoción alguna, ejecutaba mi técnica: Espada Sangrienta — Sangre Trascendente.

Cortes precisos, rápidos, letales.

Ella los esquivaba, pero uno la alcanzó, dejando un fino rasguño en su mejilla.

—Ya veo —dijo ella con una sonrisa helada—.

Ese ataque es fuerte… pero es raro que no sienta ninguna emoción en ti.

¿Acaso…?

¿Podría ser que haya despertado su poder a esta edad?

Si es así… podría cambiar el rumbo de la historia.

O de la humanidad.

Mientras nuestras miradas se cruzaban entre ataques, Shiro pensaba: Esa fuerza, esa determinación… es como si estuviera viendo al mismísimo Dios Nocturno.

Pero negó con la cabeza.

No puedo sacar conclusiones.

Primero debo conocerlo… o matarlo yo misma.

Yo, en cambio, la observaba fijamente.

—No te concentras, Shiro.

Pero tengo que demostrar que soy digno de ser tu compañero.

Ella dio un salto atrás.

—¡Corte Dimensional!

El golpe me alcanzó.

Quedé cubierto de heridas, pero seguí en pie.

—¿Debes de estar bromeando, Carlos?

¿Cómo puedes resistir eso?

—¿Qué, acaso pensaste que huiría?

Tú fuiste quien me llamó débil y cobarde.

—¡Te demostraré que no soy alguien que huye!

—Este chico… —pensó Shiro— sí que es problemático.

De pronto, desaparecí de su vista.

Aparecí detrás de ella y la golpeé con el puño, haciéndola estrellarse contra el suelo.

—¿Cómo se movió tan rápido?

—murmuró.

—Esa técnica… no puede ser… Técnica de la Espada: Luz Glaciar.

Shiro reaccionó al instante.

—¡Magia Oscura: Corte Dimensional!

Ambos ataques chocaron, creando una onda destructiva.

La explosión arrasó el campo.

Todo a nuestro alrededor ardía.

Y entonces… el tiempo se detuvo.

La interrupción Una figura flotaba sobre nosotros, sonriendo con calma.

—Vaya, casi matan a todos los estudiantes.

¿Acaso quieren destruir el lugar?

—su voz resonó entre el silencio congelado.

Shiro me miró, confundida.

—¿Esa persona… detuvo el espacio-tiempo?

—Sí —le respondí—.

Es Gojo Akinori, de las Diez Grandes Familias.

El más fuerte de todos nosotros.

—¿En serio?

No sabía que era uno de ellos —susurró ella.

Gojo rió.

—Incluso Carlos lo sabe: mi familia es la más fuerte.

Aunque claro, la tuya no se queda atrás, Carlos.

—Lo sé mejor que nadie —respondí—.

Pero si tanto quieres pelear, al menos invítame una taza de té, ¿no?

—¿Qué carajos dijiste?

¿Una taza de té?

—Por supuesto.

¿O no te gusta el té?

—Bien… te lo daré, pero a golpes, idiota.

Shiro se rió.

—Jajaja, ya ves, Carlos, te darán una paliza.

—¡Pero si no lo insulté!

—protesté.

—Rechazaste su duelo, genio —dijo burlona.

—¿Por qué siempre me pasa esto?

Primero una loca me reta, y ahora el tipo más fuerte quiere pelear conmigo… Gojo bajó, sonriendo.

—En efecto, cara bonita.

También soy tu compañero de cuarto.

—¡¿Qué?!

—grité—.

¡Todo se fue a la mierda!

—Vaya —dijo Shiro con una sonrisa traviesa—.

Esto será divertido.

Imagínate, Gojo y yo en el mismo cuarto contigo.

Un verdadero dolor de cabeza.

—Dios, ¿por qué me abandonas justo cuando quiero descansar?

—susurré.

—Porque casi destruyes la academia —dijo Gojo, riendo—.

Pero bueno, ya basta de sus peleas de pareja.

—¡No es mi novio!

—gritó Shiro sonrojada—.

¡Y si lo fuera, también lo golpearía hasta que me pida perdón de rodillas!

—Qué carajos… —murmuré, fastidiado.

Gojo rió de nuevo.

—Bueno, dejémoslo en empate, ¿qué dicen?

—Por mí está bien —dije.

—¡Oye, oye!

¡Aún no terminamos!

—gritó Shiro.

—Vamos, Shiro, acepta.

Si lo haces, te compraré muchos dulces.

Sé que no puedes resistirte.

Ella se quedó callada… —Bueno… si se trata de dulces, está bien.

Solo por esta vez.

Gojo se carcajeó.

—Vaya, Carlos, el conquistador de las locas.

Me sorprendes.

—Mejor cállate, Gojo.

Te debo una.

—Nada de eso.

Algún día seremos buenos amigos —dijo, sonriendo—.

Espero que encontremos algo de alegría en este mundo.

El espacio-tiempo se rompió y todo regresó a la normalidad.

Ambos caímos al suelo.

—Empate, entonces —dije.

—Tal como quería —respondió Gojo.

— Los hermanos —¡Carlos!

—gritó Abrán al encontrarme.

Antes de poder hablar, me dio un golpe en la nuca.

—¡Oye!

¿Por qué fue eso?

—Siempre te metes en problemas —respondió preocupado.

—Fue un malentendido.

Ella es mi compañera de cuarto.

Me atacó primero.

—¿Ah, sí?

Lo hubieras dicho antes.

—¡Iba a hacerlo, pero me golpeaste antes!

—repliqué.

—En fin, ¿dónde están mi hermana y Yue?

—En su dormitorio.

Me dijeron que conocieron a un chico amable… aunque algo extraño.

—¿Y cómo se llama?

—Shirou.

—Ya veo… bueno, lo dejaré pasar.

Tengo que regresar a mi dormitorio.

—Nos vemos mañana, hermano.

Y no te metas en problemas.

—Sí, sí, lo prometo.

Nos despedimos.

Los dulces Apenas di unos pasos, escuché una voz familiar.

—¿A dónde crees que vas, Carlos?

—No… no puede ser —susurré—.

Dios, ¿por qué me abandonas justo cuando quiero descansar?

—¿Qué pasa, Shiro?

—¿Acaso lo olvidaste?

—¿Olvidar qué?

—¡Mis dulces, idiota!

—Ah, cierto… los dulces.

Bien, vamos por ellos.

—Uff, pensé que te habías olvidado.

—Su sonrisa se suavizó.

Me sorprende verla así… En mi vida anterior siempre fue fría conmigo.

Tal vez las cosas están cambiando.

Por ahora, pasar tiempo con Shiro no suena tan mal.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo