Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 47

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 47 - 47 capitulo 47 La conversación con Shiro
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

47: capitulo 47 La conversación con Shiro 47: capitulo 47 La conversación con Shiro —¿Oye, Shiro, te puedo preguntar algo?

—Claro —respondió Shiro, tranquila.

—Bueno… verás, hoy fue muy raro para mí, y me gustaría saber qué sabes acerca del poder nocturno.

Shiro no dijo una sola palabra.

Su expresión cambió de inmediato; me miró con seriedad.

—¿Por qué me preguntas eso ahora, Carlos?

—Sé que es raro, pero hay cosas que aún no sabes de mí.

Si te lo digo, es porque quiero entender cómo fue que desperté mi poder a los cinco años.

En mi vida anterior lo hice a los veinte… Eso fue extraño.

No tenía el talento para portar este poder, y cada vez que lo uso no logro comprenderlo del todo.

Mi madre lo tuvo hace años, pero ella no fue la única.

Miré hacia el suelo, pensativo.

—Además de mi madre, hay otras personas que no conocemos.

Quisiera saber su origen.

Guardamos silencio unos segundos.

—Bueno… si no quieres contarme, está bien, no tienes por qué preocuparte, Shiro.

—No, de todas formas te lo contaré.

—Su voz se tornó firme—.

Hace mil años, un humano se convirtió en dios nocturno por varias razones.

La primera: el uso del poder nocturno.

Ninguna persona puede soportarlo.

Mi hermano y yo logramos dominarlo, pero nos tomó mil años.

Me quedé quieto, sin respirar.

—¿Mil años…?

—Sí —asintió Shiro—.

Y hay riesgos mortales al usarlo.

Si te preguntas por qué, la respuesta es simple: cada vez que alguien lo usa, hay dos consecuencias.

Primera: puedes perder tu humanidad y convertirte en un dios.

Segunda: si llevas tu cuerpo al límite, puede destruirte desde adentro.

Es por eso que debes entrenar duro, Carlos.

Es lo único que puedo decirte.

—Lo sé… podría morir si lo uso estando al borde de la muerte.

Sé lo riesgoso que es, Shiro.

—Y lo más importante: no dejes que el poder te domine.

Contrólalo, o de lo contrario… —Lo sé.

Me matarás si algo llega a pasar dentro o fuera de la academia.

Es difícil dominarlo… igual que la magia.

Shiro suspiró, observándome con calma.

—Entonces tendrás que entrar a las clases de magia, de control y equilibrio de poder.

Ah, y una última cosa… no debes contarle a nadie acerca de tu poder.

—¿Por qué no quieres que nadie se entere?

—pregunté con seriedad.

Shiro bajó la mirada.

—Porque estamos siendo cazados, Carlos.

—¿Qué dijiste?

—Tal como lo oyes.

Todos los usuarios del poder nocturno han sido asesinados.

No sé cómo, pero solo quedamos unos pocos… siete, quizás.

—Ya veo… —susurré.

El viento sopló suavemente.

Shiro me miró con una expresión más tranquila.

—Sabes, hoy me hiciste sentir muy bien.

No suelo confiar en los demás, pero tú eres diferente.

—¿Has estado sola mucho tiempo, verdad?

—Así es.

Y la razón por la que te reté a un duelo fue para saber si eras alguien en quien podía confiar.

Necesito compañeros dispuestos a darlo todo.

Shiro sonrió, girando con las manos detrás de la espalda.

—Eres una persona honesta y amable, Carlos.

Aunque seas serio, sigues siendo amable.

Somos compañeros, después de todo… aunque mañana será un día molesto.

De pronto, alguien se acercó.

No logré distinguirlo al principio, pero cuando lo vi, supe que se trataba de Natsuki.

—¡Han pasado dos semanas sin vernos, Carlos!

—Tienes razón, Natsuki.

—Le sonreí falsamente—.

No sabía que ya estabas aquí.

Pensé que llegarías mañana con Mio.

—Me equivoqué.

Y bien, ¿qué te trae por acá?

—Nada, solo vine a verte.

Después de todo… estamos comprometidos.

—¿Qué?

—exclamó Shiro, sorprendida—.

¿Comprometidos?

—Lo que dice es verdad, Shiro.

Perdón si no te lo dije antes, jejeje.

Shiro bajó la mirada, forzando una sonrisa.

—No te preocupes, Carlos —dijo con tono amenazante—.

Todo está bien.

No hay por qué disculparse.

—Por cierto, Carlos, ¿quién es ella?

—preguntó Natsuki, insegura.

—Déjame presentarlas.

Natsuki, ella es Shiro.

—Hola, Natsuki.

—Hola, Shiro.

Encantada de conocerte.

—Lo mismo digo.

—El tono de Shiro cambió apenas.

Ambas se miraron fijamente.

—Parece que nos llevaremos bien en el futuro —dijo Natsuki, sonriendo.

—No lo creo —susurró Shiro, distante—.

Solo confío en Carlos.

Tú aún no eres digna de mi confianza, mocosa.

—¿Qué?

Pero si solo quería hacer amistades.

—Tal vez con otros, sí.

Conmigo no será tan fácil.

—¡Vamos, no se peleen!

—intervine.

—Será mejor que cierres la boca, Carlos, si no quieres que te dé una paliza.

Suspiré.

—Shiro, deja de comportarte como una niña.

Natsuki soltó una risa contenida.

—Jajaja, hasta yo te tengo respeto, Shiro.

—¡Eso te incluye a ti, idiota!

—¿Qué?

¿Por qué?

—¡Porque todos nos están mirando mientras discuten!

Además, alguien está haciendo apuestas sobre quién ganará la pelea.

Shiro rodó los ojos.

—Eres molesto, Carlos.

Pero en fin, haré lo que dices… aunque esto no ha terminado.

—Sonrió con desafío—.

Pronto volveré.

—Sí, sí, lo que sea, niña berrinchuda.

Natsuki frunció el ceño.

—¿Carlos, vas a dejar que me hable así?

—No sé de qué me hablas —dije fingiendo demencia.

—Pero tranquila, no lo dijo para molestarte, ¿verdad, Shiro?

—Oh, vamos, Carlos.

Claro que lo dije porque es verdad.

—Oye… no me estás ayudando mucho, Shiro.

Ella soltó una leve risa.

—Bueno, no importa.

Por cierto, Natsuki, ¿quieres acompañarnos a comprar dulces?

—¿Dulces?

—Sí, ocurrieron muchas cosas.

—Bueno, si se trata de ti, te acompaño.

—Perfecto.

Iremos los tres.

Sin discusiones.

No me hagan enojar.

Ambas asintieron.

Suspiré aliviado.

—Gracias a Dios que todo salió bien.

Mientras caminábamos, no podía dejar de pensar en lo que Shiro dijo: “Perder tu humanidad…” Quizás el dios nocturno perdió la suya al luchar solo contra un ejército y desaparecer sin dejar rastro.

En la cafetería El aroma a dulces llenaba el aire.

El lugar era amplio, con luces cálidas y vitrinas repletas de colores.

—¿Ya pensaron qué comprarán?

—Yo quiero pastel de fresa —dijo Shiro con brillo en los ojos.

—Y yo pediré uno de chocolate —agregó Natsuki.

—No tengo hambre por ahora —respondí con una sonrisa.

Pero al mirar a Shiro, noté algo extraño.

¿Celos, quizá?

Una sonrisa siniestra se dibujó en mi rostro.

—¿De qué te ríes, Carlos?

—De nada, nada… solo recordé un chiste.

Nos sentamos en una mesa vacía.

Las miradas de los demás se posaban sobre nosotros.

Shiro, mientras comía su pastel, preguntó con naturalidad: —Natsuki, ¿cómo tú y Carlos se conocieron?

Natsuki sonrió, algo nerviosa.

—Es una larga historia… Shiro probó su pastel y gritó emocionada: —¡Qué delicioso postre!

Mientras ellas reían, yo pensaba en la promesa que le hice a Henry: encontrar a su hija.

Esperaba verla pronto.

—Carlos y yo nos conocimos en la fiesta de las diez grandes familias —dijo Natsuki—.

Fue organizada por tu padre y el mío… para anunciar nuestro matrimonio.

Aunque, sinceramente, fue forzado.

Shiro suspiró, murmurando apenas: —Así que ese era tu plan, Josué… Astuto, como siempre.

En otro lugar, Josué estornudó.

—¿Por qué siento escalofríos?

—dijo sin entender.

De vuelta en la mesa, Shiro comentó: —Entonces eso fue lo que pasó entre ustedes dos.

—Sí, pero hay más.

Justo después ocurrió un accidente.

—¿Qué quieres decir con eso?

—preguntó Shiro.

—Uno de los tres reyes de la lanza atacó el lugar.

Carlos se enfrentó a él… pero todo comenzó a derrumbarse.

Después de eso, no recuerdo mucho.

Natsuki bajó la voz: —Carlos sabe quién era.

Shiro lo miró fijamente.

—¿Quién era, Carlos?

—¿Has oído hablar del Dios Antiguo?

Shiro se levantó de golpe, apoyando las manos en la mesa.

—¿Qué dijiste?

Repite ese nombre.

—El Dios Antiguo.

Fue él quien me atacó.

No quería que existiera en este mundo.

Pero alguien lo manipulaba… uno de los más fuertes del Abismo.

—¡Eso no tiene sentido!

¿Cómo un dios puede ser manipulado?

—Lo sé.

Es difícil creerlo.

Pero algo está por venir, y no será nada bueno.

Shiro comprendió enseguida.

—Hablas de una guerra sin fin, ¿verdad?

—Exacto.

Todos estarán en peligro si no nos fortalecemos.

Ella asintió lentamente.

—Será difícil.

Apenas comenzamos en la academia.

Pero debemos investigar, esperar… prepararnos.

Si tan solo estuvieras aquí, Sara… —pensó Shiro—.

Si Astaroth murió, alguien intenta revivirlo.

Y si lo logra, será un desastre.

¿Será que su objetivo es Carlos?

Shiro lo miró con frustración.

Maldita sea… quieren eliminarlo.

Debo protegerlo.

Hina, protegeré a tu hijo.

Somos amigas, después de todo.

Una leve sonrisa adornó su rostro mientras lo observaba con calma.

El dormitorio Tras despedirnos de Natsuki, Shiro y yo regresamos al dormitorio.

Al entrar, Gojo nos esperaba adentro.

—Vaya, hasta que llegan.

¿A dónde fueron?

—A comprar dulces —respondí.

—¿Oh?

¿Acaso tú y Shiro ya son novios?

Shiro se sonrojó.

—¡Idiota!

—gritó, lanzándose a golpearlo.

Yo me senté en la cama, disfrutando el espectáculo.

—Vaya, ver a Gojo siendo golpeado por una mujer… esto sí que es divertido.

—¡Carlos, ayúdame!

—gritó Gojo, desesperado.

—Lo siento, amigo, tú empezaste.

Además, te lo mereces por decir mentiras.

—Eres muy malo conmigo… pensé que éramos amigos.

—Jajaja, vamos, Gojo.

Solo tienes que soportar a Shiro.

Yo ya me acostumbré a ser golpeado por cierta persona… Me estremecí al recordar a Natsuki.

—Definitivamente estoy traumado —murmuré—.

Mejor me voy a dormir.

Me recosté y cerré los ojos, dejando a Gojo solo con Shiro.

—¡Esto no tiene sentido!

—gritó él mientras la amarraba con una cuerda en su cama.

Gojo estaba completamente golpeado, pero sobrevivió como un campeón.

Cayó al suelo, llorando y murmurando sus últimas palabras antes de dormir: —Facilito… Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo