The strongest warrior of humanity - Capítulo 48
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48: capitulo 48 La mañana del evento 48: capitulo 48 La mañana del evento Hoy era un buen día para asistir a clases…
aunque no dormí nada bien.
Gojo no paraba de gritar anoche, pero parece que Shiro logró detenerlo a tiempo.
Me levanté de la cama y caminé hacia Gojo.
Estaba completamente golpeado.
-Esta vez sí te pasaste, Shiro…
-murmuré mirando alrededor-.
Ahora que lo pienso, ¿dónde está Shiro?
Giré la mirada y ahí estaba: amarrada a su cama.
Una carcajada escapó de mi boca.
El sonido despertó a Gojo de golpe.
-¡Buenos días, bella durmiente!
-le dije entre risas-.
¿Cómo estuvo tu noche?
-¿Te parece gracioso?
-gritó indignado-.
¡Estuve tres horas soportando a esa loca demente!
Gojo resopló frustrado.
-Pero al final encontré una soga y la até.
Problem solved.
Suspiré con resignación.
-Bien…
ya es hora de que te des un baño, Gojo.
Recuerda que hoy es la ceremonia de los nuevos ingresos.
Gojo me miró con los ojos abiertos de par en par.
-¡Es verdad!
Lo había olvidado.
Gracias por recordármelo.
Me voy a duchar…
y procura que esa mujer no se me acerque.
-Está bien -respondí con una sonrisa divertida.
Suspiré.
-Veamos…
es hora de despertar a la enana más molesta.
Me acerqué a Shiro, que aún dormía profundamente.
Tenía un aspecto tan adorable que dudé en despertarla.
Me incliné un poco…
y justo cuando iba a hacerlo, ella abrió los ojos furiosa.
-¿Qué estabas a punto de hacer?
-preguntó con tono amenazante.
-¿Yo?
-Pues claro, ¿a quién más le hablo?
-Ah…
cierto.
Solo quería despertarte.
Shiro me observó, aún con desconfianza.
-Está bien, esta vez te perdono…
solo porque eres tú.
Si hubiera sido otro, lo habría molido a golpes por tocarme mientras duermo.
Suspiré atónito.
-Bueno, ya es hora de que también te des un baño, Shiro.
-Lo sé -respondió con una sonrisa alegre.
Shiro se dirigió a la ducha, y yo me quedé esperando a que saliera Gojo.
Mientras tanto, mis pensamientos se mezclaban.
¿Será que veré a Mio hoy?
Han pasado días desde la última vez que la vi.
Espero que todo salga bien…
aunque últimamente las cosas se han vuelto demasiado extrañas.
Gojo salió del baño secándose el cabello.
-Ah, ¿aún estás aquí, Carlos?
-Sí, esperaba que salieras.
Quiero darme un baño, pero tardas demasiado.
Gojo me miró con desdén.
-Deberías apurarte, Carlos.
Ah, y una cosa…
después quiero hablar contigo de algo interesante, ¿sí?
-Está bien -le respondí, algo confundido.
Pasaron diez minutos y salí de la ducha.
Me cambié rápidamente, poniéndome mi uniforme, y esperé a que Gojo y Shiro estuvieran listos para ir a la ceremonia.
-¿Qué estarán haciendo esos dos?
Llegaremos tarde -murmuré, fastidiado.
Finalmente, ambos salieron de la habitación.
-¡Por fin!
-exclamé-.
¿Qué estaban haciendo?
-Nada -respondió Gojo molesto-, esta mocosa me estaba fastidiando y por eso tardamos.
Suspiré.
-Tiene sentido…
pero bueno, vámonos ya.
Los tres nos dirigimos hacia el salón donde se llevaría a cabo la ceremonia.
Entre la multitud, alcancé a ver a Natsu hablando con una chica.
Cuando me acerqué, descubrí que se trataba de Mio.
Una sonrisa apareció en mi rostro.
-¡Oigan, chicos!
-los llamé.
-¿Qué pasa, Carlos?
-preguntó Gojo tranquilamente.
-Quería preguntarles si hoy darán los resultados de los exámenes.
-Ah, sobre eso -respondió Shiro con expresión pensativa-, por lo que tengo entendido, los anunciarán hoy mismo durante la ceremonia.
Noté que su tono era más serio de lo habitual.
-No te veo muy animada, Shiro.
¿Ocurre algo?
-le pregunté con cierta preocupación.
-No es nada, Carlos -respondió fría-.
Solo que esto es muy aburrido para mí.
Estar sentada escuchando discursos es algo que detesto.
Solté una carcajada nerviosa.
-Sí, ya lo imaginaba.
A ti nunca te gustan estas cosas.
Pero bueno, solo será por hoy.
Los maestros estaban sentados, observándonos con orgullo.
Bueno…
casi todos.
Uno de ellos tenía una expresión distinta: no estaba contento.
Parecía enfurecido.
Su mirada se cruzó con la mía, llena de desprecio.
No entendía por qué.
Era como si mi sola presencia le molestara.
Decidí no darle importancia.
Por ahora, lo único que me interesaba era saber cómo quedé en los exámenes.
Entonces, una voz grave resonó en el salón: -¡Atención, alumnos de la Academia Ryouou Clannad!
El director Kiato Tsukikawa les dará la bienvenida oficial.
El director subió al estrado con paso firme.
-Gracias por venir -comenzó-.
Estoy feliz de verlos a todos aquí.
Sé que tuvieron un largo viaje y que el examen fue duro.
Algunos no lograron pasar, otros debieron retirarse…
pero créanme, sus esfuerzos no fueron en vano.
-Si se preguntan por qué hay una estatua en el patio, la razón es simple: una mujer dio su vida en una batalla desgarradora contra los demonios del abismo.
No era un oponente cualquiera.
Era una criatura de nivel amenaza.
Solo los Diez Héroes Legendarios habrían podido enfrentarla…
pero ellos desaparecieron hace años.
-Esa mujer aspiraba a convertirse en uno de ellos.
Luchó con valentía, dio su vida por salvarnos a todos.
Su nombre era Sara Yamamoto.
Un murmullo recorrió el salón.
El director continuó.
-Pero ella no fue la única que luchó aquel día.
Hubo otra persona que logró regresar con vida.
Su nombre es Hina Sánchez.
Peleó sin dudar, sin vacilar, sin esperanza…
y aun así, no se rindió.
Me quedé helado.
El director estaba hablando…
de mi madre.
Sentí un nudo en la garganta, pero también orgullo.
Fue increíble lo que logró…
ojalá algún día pueda ser tan fuerte como ella.
«Eso no lo sabremos», pensé.
«Pero tengo un largo camino por recorrer.
Y sé que algún día lograré mis objetivos».
Apreté los puños.
-¡Me convertiré en el guerrero más fuerte de la humanidad!
Y cuando lo haga…
traeré la paz que todos merecen.
El director prosiguió: -Como les decía, esas dos grandes mujeres detuvieron al demonio, salvando al reino…
pero a un alto costo.
Todos nos preguntamos cuál fue ese precio.
-Los caballeros caídos también dieron todo en esa batalla.
No hay que olvidar su sacrificio.
Lucharon por su patria, por su gente, por sus hijos.
Cumplieron su propósito como los caballeros más leales al reino.
-Este es el ejemplo de quienes dieron su vida, no huyendo del combate, sino enfrentándolo hasta el final.
-Y recuerden…
incluso aquella estudiante que fue despreciada, a quien le dijeron que jamás lograría nada, terminó triunfando.
Eso nos enseña que no importa cuántas veces te humillen o te hagan caer, siempre hay una forma de levantarse.
El director alzó la voz, mirando a todos.
-Antes de finalizar, quiero darles un último consejo: ¡Luchen por sus sueños!
No dejen que las palabras de los demás los detengan.
Habrá obstáculos, caerán, pero se levantarán una y otra vez.
Una breve pausa llenó el silencio del salón.
-Y ahora, cambiando de tema…
Hoy anunciaremos a los diez mejores estudiantes con la puntuación más alta.
Continuará…
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