The strongest warrior of humanity - Capítulo 54
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 54 - 54 Capitulo 54 Un paseó
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
54: Capitulo 54 Un paseó 54: Capitulo 54 Un paseó —¡Bien!
Es hora de que me muestren todo lo que han aprendido desde la clase de ayer.
No se preocupen, solo será algo práctico.
No todos pueden dominarlo en un día, así que tómenselo con calma, ¿sí?
Todos los alumnos estaban visiblemente inseguros, como si la confianza se hubiera desvanecido por completo.
Por otro lado, la estudiante Lucia permanecía concentrada, enfocando su energía para controlar el flujo de Maná.
Al observarla, noté algo extraordinario: lo logró en solo diez segundos.
—¡Increíble!
—murmuré asombrado—.
¿De dónde sacó ese potencial?
¿Quién es realmente esa niña?
Miré hacia los demás.
Solo siete alumnos consiguieron dominar el ejercicio.
Pero algo me llamó la atención: Melissa y Carlos.
¿Qué estarán tramando esos dos?
—Esto podría ser crucial…
—susurré—.
Pero también una locura.
Que dos jóvenes estén a la par de esa mujer…
Aun así, los demás se esforzaban.
Una sonrisa se dibujó en el rostro del profesor.
“Estos chicos…
se esfuerzan de verdad.
Quizás, solo quizás, sean los nuevos héroes del futuro.” —Ojalá pudieras ver esto, profesora Saranshi Yoshai —murmuró el maestro con nostalgia—.
Pero claro…
estás demasiado ocupada.
Suspiró.
—Últimamente, han ocurrido demasiadas cosas.
Los demonios no son el único problema: los elfos, los enanos, los hombres bestia…
incluso los dragones.
Solo faltan cinco meses para el festival anual…
—¿Podrán mis alumnos competir contra ellos?
—se preguntó en voz baja—.
No lo sé…
pero creo en ellos.
Pero algo salió mal.
Carlos perdió la concentración.
—Maldición…
¿por qué?
—gruñó entre dientes.
Hay algo que no dejo de pensar…
cada vez que intento concentrarme, los recuerdos de mi vida anterior regresan.
Veo cómo mis amigos mueren frente a mí.
Sé que es difícil, pero debo superarlo.
Debo volverme fuerte.
Recordó aquellas palabras: “Para concentrarte, debes olvidar tus pensamientos y emociones.
Solo así alcanzarás la calma.” Sonrió, con los ojos cerrados.
—Lo entiendo…
ahora comprendo.
Entonces, el Maná de Carlos se expandió, envolviéndolo como un vendaval invisible.
La energía se desató en un impulso brillante que llenó todo el campo de práctica.
—¿¡Vieron eso, chicos!?
—¡Sí!
—respondió uno de ellos—.
¡Es increíble!
Su Maná es gigantesco…
realmente es alguien digno de admirar.
—¿Qué opinas tú, Miguel?
—preguntó otro.
—Carlos…
—dijo Miguel con seriedad—.
Tiene un potencial enorme, pero no talento nato.
Aun así…
será un problema para las Diez Grandes Familias.
—Pero recuerden —añadió—, él no es el único.
Hay otros más fuertes.
Solo es cuestión de entrenamiento.
Miró hacia el cielo, pensativo.
La vida puede ser hermosa…
pero también cruel.
Algunos lastiman sin razón.
No entiendo qué lo motiva a seguir adelante.
Tal vez…
su dolor lo impulsa.
—Bueno, la clase terminó.
Es hora de irnos —dijo Miguel.
—¡Sí, vamos contigo!
—respondieron los demás.
Miguel frunció el ceño.
—Espero que las cosas no se vuelvan tan graves en el futuro…
o todos seremos aniquilados.
Los alumnos se retiraron.
Solo quedaron unos pocos.
—¿Por qué siguen aquí, idiotas?
—gruñó Carlos.
—No seas tan grosero —replicó Shiro con una sonrisa—.
Es verdad lo que dice el más inútil de la escuela.
—Tal como dice Gojo—añadió otro.
Gojo apretó los puños.
—¿¡Qué mierda dijiste!?
Shiro soltó una carcajada.
—¡No sé si eres torpe o el más tonto que he conocido!
Pero alguien se aproximaba.
Natsu, visiblemente irritada.
—¿Carlos…?
¿Por qué no viniste a buscarme ayer?
—preguntó con tono helado.
—Natsuki, espera…
antes de que me golpees, déjame decirte que mi crédito venció ayer.
¡Por favor, regresa más tarde!
Gojo y los demás estallaron en risas.
—¿Muy gracioso, verdad?
Antes de que pudiera reaccionar, Natsu lo golpeó.
Carlos salió disparado y se estrelló contra la pared.
—Maldición…
olvidé que los puños de Natsu son mi mayor debilidad…
Se levantó con dificultad.
—De todos modos, vine aquí porque quería hablar contigo sobre un asunto familiar.
—¿Ah, sí?
¿De qué se trata?
—Sobre la niña que trajiste ayer.
Carlos se quedó inmóvil.
—¿Yue…?
Maldición, lo olvidé por completo.
Tomó a Natsu de la mano y salieron del aula apresurados.
—¿Cómo sabes sobre ella?
—Me lo contó tu hermana.
Tenía curiosidad…
¿de verdad es tu hija?
Dime la verdad, ¿me estás siendo infiel?
—¡No, no, no, Natsu!
Nada de eso.
Te contaré lo que realmente pasó.
—Está bien.
Te escucharé mientras caminamos.
Pero quiero conocerla.
Caminaron juntos.
Carlos le contó todo lo ocurrido.
Natsu lo escuchaba en silencio.
—No puedo creerlo…
—susurró—.
Fui una tonta por pensar que me engañabas.
—Lo sé, Natsu.
Pero necesitabas saber la verdad.
—Gracias…
ahora me siento más tranquila.
Sonrió tímida.
—¿Crees que le agradaré?
—No lo sé —respondió él—.
Pero estoy seguro de que le gustará tu compañía.
Natsu se mostró nerviosa.
¿Me aceptará como su madre?
¿O me rechazará?
—No lo sabremos hasta conocerla.
—Carlos suspiró—.
Espero que no esté triste porque no fui ayer.
El dolor de cabeza del golpe aún latía, pero sonrió.
Ella me ama, aunque me mate a golpes.
Finalmente, llegaron a la habitación.
Antes de tocar, la puerta se abrió.
Yue corrió hacia él, llorando.
—¡Papá!
¡Pensé que ya no querías verme!
¡Pensé que me abandonarías!
¡No quiero quedarme sola!
Carlos se agachó, sorprendido.
—¿Estabas llorando…?
—Sí…
tuve un sueño feo.
Soñé que te ibas de mi vida.
—¿Qué…?
Natsu lo detuvo con un gesto.
—No la presiones.
Creo que entiendo lo que quiso decir.
Soñó…
que te asesinarían.
—¿Asesinarme…?
—Sí.
Esa persona…
la que aparece en sus sueños.
Carlos la miró fijamente.
—Yue…
¿quién es ella?
Yue bajó la cabeza.
Natsu cambió el tema de inmediato.
—Ella es…
tu mamá.
—¿¡Mamá!?
—Así es —respondió Carlos—.
Esta señorita que ves aquí es tu madre.
Yue corrió hacia ella y la abrazó con fuerza.
—¡Mamá!
¡Mamá!
Natsu, sonrojada, la sostuvo entre lágrimas.
—Me dijo mamá…
qué adorable.
No solo es linda…
es bellísima.
Se parece a su padre.
Tiene mi lado infantil.
Sonrió, emocionada.
No puedo quejarme.
Es increíble que me acepte como su madre.
Mientras ellas reían juntas, Carlos se quedó pensativo.
El sueño…
esa persona…
¿Quién podría ser?
Me preocupa.
Debo averiguarlo.
Pero si no es ninguno de ellos…
podría ser otro.
El verdadero asesino.
Recordó las palabras del Dios antiguo: “No importa lo que hagas, él vendrá y te matará.” Si es así, hay algo que debo descubrir.
Me dieron una segunda oportunidad…
y pienso aprovecharla.
Vivo momentos felices con ellas, aunque Yue sea una semi-dragona.
No importa.
Tengo razones para seguir.
Mi venganza contra mi hermano…
esta vez no saldrá como él quiere.
Te haré pagar por todo el daño que causaste.
Por tu culpa perdí a todos.
Mis camaradas…
mis amigos…
murieron por tu traición.
La guerra, el sufrimiento, el odio… todo lo que soporté, lo hice por ti, porque confié en ti.
Mis amigos me dieron la espalda…
pero sé que están aquí, dentro de esta escuela.
Tarde o temprano, nos volveremos a encontrar.
Y esta vez, ninguno de ellos tendrá un final feliz.
Recordó a Kratos y Charlotte, devastados, sin sonreír.
¿Qué les pasó…?
Sus rostros no eran los mismos.
—Llegaste demasiado lejos, Kronos…
—murmuró—.
Buscaré la verdad.
Y cuando los encuentre…
los salvaré.
Caerás, hermano.
Y cuando lo hagas, mi sed de venganza desaparecerá.
Podré descansar…
y liberar a mi antiguo yo.
Cambiaré todo con mis propias fuerzas, aunque tenga que derramar hasta mi última gota de sangre.
Yue lo observó curiosa.
—Mamá, ¿por qué papá se comporta tan raro?
Natsu rió suavemente.
—No lo sé, cariño.
Pero tu papá tiene muchas cosas en la cabeza.
—¿Eh…?
—Claro que sí.
Y hablando de eso…
¿qué te parece si te compro un helado, pequeña Yue?
Los ojos de Yue brillaron.
—¡Sí, quiero ir contigo!
—Perfecto.
—Natsu tomó su mano—.
Carlos, iremos a comprarle un helado.
¿Vienes?
—Me encantaría, pero…
Yue lo miró con esa carita irresistible.
Carlos suspiró.
—Está bien, iré con ustedes.
—¿Oíste, papá?
—gritó Yue feliz—.
¡Nos va a acompañar!
Y Natsu sonrió dulcemente.
—Sí, Yue.
Estoy feliz…
muy feliz.
Continuará…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com