Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 55

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 55 - 55 capitulo 55 pasatiempos
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

55: capitulo 55 pasatiempos 55: capitulo 55 pasatiempos Luego de salir de la habitación con Natsu y Yue, alguien nos esperaba afuera.

Se trataba de Karen y Shirou, parados frente a la puerta, mirándonos como idiotas.

—¡Ah!

—exclamé sorprendido.

—¡Hermano!

¿Qué haces aquí tan temprano?

—dijo Karen, riendo nerviosa.

—Nada, hermana.

Solo pasaba a visitar a Yue —contesté con una sonrisa que se escapó de mi rostro—.

Dime, mi pequeña hermanita…

¿qué fue lo que le dijiste a Natsuki?

—Bueno, hermano…

ya sabes.

No tenía otra opción.

Sabes muy bien que no soy buena guardando secretos.

Llevé la mano a mi rostro con fastidio.

—¡Sabía que algún día pasaría esto!

Deberías aprender de mi hermano Abrán; él sí sabe guardar secretos.

No como tú, que se los cuentas a todo el mundo.

—¡Y tú, Shirou!

¿Por qué dejaste que mi hermana…?

—¡A mí no me veas así, Carlos!

—respondió encogiéndose de hombros—.

No es mi culpa que tu querida hermanita sea así.

—¿Ah, sí?

Entonces hablemos de “hermanitas”.

Como su hermano, deberías controlar a la tuya.

Siempre anda molestándome a mí y a Gojo.

¡Y no solo eso!

¿Sabes lo que tuve que soportar dentro de la habitación junto con ella?

—¿De verdad?

—preguntó Shirou, divertido.

—¡Es un monstruo!

—grité frustrado.

—Bromeas —rió Shirou—.

Es un encanto, Carlos.

Te falta compasión, amor y ternura.

—¿¡Ternura!?

¡Hablas en serio!

Esa mujer es un demonio.

Imagínate: no dormí en toda la noche pensando que se despertaría y me haría una de sus bromas.

—¿Qué broma te hizo?

—¡Lo que me hizo fue horrible!

Fui al baño unos segundos, y alguien apagó la luz.

Cuando la encendía…

se apagaba sola.

Pensé que era un fallo, pero cuando volteé, alguien estaba en la bañera.

Fui a revisar…

y no había nadie.

Pero vi algo en el techo…

—¿En el techo…?

—¡Sí!

¡Shiro estaba arriba del techo del baño!

No sabes el susto que me dio.

¡Grité como loco!

¡Fue horrible!

¡Fue horrible!

Shirou se echó a reír.

—Ya no te pongas tan dramático, Carlos.

Solo fue un susto.

Además, no creo que mi hermana sea capaz de hacerte eso.

—¿Lo estás negando?

—Sí —dijo con una sonrisa burlona, imitando mi tono—.

—¿De qué te ríes, idiota?

—¿Yo?

De nada.

Vamos, deberías estar tranquilo.

Por cierto, hace unos días me dijiste que querías hablar conmigo de algo importante.

—¿De qué se trata, Shirou?

—Sobre eso…

hay algo que debo contarte.

Pero con Yue y tu novia aquí, no es momento.

Tiene que ver con lo que ocurrió años atrás.

Tal vez algo similar vuelva a pasar…

y es de suma importancia.

Miré a Shirou con seriedad.

Su expresión cambió.

—Debe ser un tema delicado.

—Nos vemos en el patio de la escuela —dijo él.

—¿Te parece bien?

—No tengo problema.

Nos veremos a las seis y veinte de la tarde.

—Perfecto.

Entonces nos vemos ahí.

Si me disculpas, me iré con Natsu.

Nos vemos más tarde, Shirou.

Y tú, Karen…

no hagas nada malo.

—Sí, sí, lo tendré en cuenta.

Ambos nos despedimos.

—Bien, vayamos por esos helados, Natsu.

—Te veo muy contento, Carlos.

—Después de todo, Yue está feliz de que estemos juntos otra vez, ¿verdad?

—¡Sí, papá!

—dijo Yue con una sonrisa brillante.

Me quedé mirándolas a las dos.

Me alegra haber salvado a Yue.

No sería nada sin ella.

Tener una hija es una gran responsabilidad…

debo cuidarla y protegerla de quien sea.

Porque sé que, en algún momento, dejaré de existir.

No sé cuándo, pero siento que estoy en peligro de desaparecer.

¿Será que yo soy un error?

¿Que no debí existir?

Siempre me he preguntado por qué me quieren muerto…

¿será que descubrieron que soy un Nocturno?

Por eso mi madre y mi padre murieron cuando tenía diecisiete.

Estoy destruido por dentro.

Si no fuera por Shirou…

y por ella…

no habría seguido adelante en este cruel mundo.

Pensamos que podríamos vivir en paz.

Pero a veces, esa paz no existe.

La gente puede ser cruel.

A veces dudo si vale la pena salvarlos…

pero hay algo que me mantiene firme: la esperanza que queda en la humanidad.

Si tan solo hubiera cambiado las cosas aquel entonces…

mis padres seguirían vivos.

No entiendo por qué los demonios del abismo quieren arrebatar vidas.

¿Acaso no sienten dolor ni compasión por quienes suplican por ellas?

Lo he visto todo.

No confío en ninguno de ellos…

pero conocí a alguien: Amadeus.

Tú fuiste la razón por la que te salvé de ese maldito lugar.

Aunque te convirtieras en demonio, no fue por maldad…

sino por venganza.

Perdiste todo: tus padres, tus seres queridos, el amor de tu vida.

Los viste morir en aquel ataque.

Y ellos te convirtieron en lo que nunca quisiste ser.

Hay cosas que jamás perdonaré.

Pero si algún día nos reencontramos, te juro que te salvaré sin dudarlo.

Tú fuiste una víctima más…

y no dejaré que esto se repita.

No ahora.

Mientras tanto, en el mundo abismal…

Amadeus caminaba lentamente, mirando al cielo.

Se preguntaba si algún día encontraría la paz y la esperanza.

Si alguien la ayudaría a salir de aquel infierno del que nunca quiso formar parte.

La venganza la consumía.

Solo vivía para vengarse de Lucifer.

De vuelta en el mundo real, Carlos y Yue se divertían juntos mientras Natsu los observaba con una sonrisa tranquila.

Me alegra que se diviertan…

tal vez debería unirme a ellos.

Aunque hay algo que no puedo contarle a él…

Mi maldición.

Algún día tendré que hablarle de eso.

Pero antes, debo encontrar una forma de liberarme.

Hace años fui maldecida por un mago oscuro.

Nunca entendí por qué a mí.

Tal vez porque mi padre no pudo ayudarlo cuando más lo necesitaba.

Siento que todo lo que pasa es culpa mía…

no quiero ser una carga, pero hago lo mejor que puedo.

Nunca olvidaré el día que lo conocí.

Aunque nuestro matrimonio fue forzado, terminé interesándome en él.

Es amable, aunque detesta que lo molesten.

¿Será normal que sienta esto…?

Esa atracción, ese cariño…

ese amor.

Él me hizo sentir algo que nunca había sentido: ser amada, respetada.

Aunque siempre lo golpeo, él siempre está ahí.

Y eso…

eso es lo que más me gusta de él.

Ojalá estemos juntos por la eternidad.

Si algo le ocurriera…

no sé qué haría.

No quiero imaginar una vida donde él no esté.

Natsu respiró hondo.

No podía rendirse.

Quería ser útil en las batallas, en el entrenamiento.

Aunque ya dominaba el fuego y el hielo, buscaba aprender más.

Quizás la esgrima sea buena idea, pensó.

Podría ser útil.

Sonrió.

—Creo que traje mi cámara…

Se acercó a Carlos y Yue.

—Este…

¿qué les parece si nos tomamos una foto familiar?

—preguntó tímida.

—¿Tú qué opinas, Yue?

¿Quieres una foto con mamá?

Yue sonrió con entusiasmo.

—¡Siiii!

¡Tomemos muchas, papá!

—Está bien, como diga mi niña consentida —dije, acariciando su cabeza.

—Será mejor que la tome antes de que se den cuenta —murmuró Natsu.

Tomó varias fotos.

—Qué lindos se ven los dos juntos…

—susurró con ternura.

Me siento feliz de compartir algo lindo con Carlos y nuestra pequeña Yue.

No pensé que ser madre me haría encariñarme tanto con ella.

Pero su expresión cambió.

No puedo estar tranquila…

Yue nos contó sobre su sueño.

¿Por qué querían asesinar a Carlos?

¿Cuál es el motivo?

¿Otra vez quieren hacerle daño?

¿Qué buscan de él?

Miró la cámara unos segundos, pensativa.

Carlos se acercó y la abrazó.

—¿Estás bien, Natsu?

—preguntó con voz suave.

Ella no quería preocuparlo.

—Sí, estoy bien.

Solo pensaba en el futuro…

en lo que pasará con nosotros.

Si nos casaremos, si viajaremos juntos…

Hay tanto que quiero aprender y valorar.

Pero tengo miedo, Carlos.

Mucho miedo de perderte.

Carlos la miró con ternura.

—Recuerdo la promesa que me hiciste —dijo ella con una sonrisa temblorosa.

—Por supuesto que la recuerdo —respondí.

No supe qué expresión poner.

—Sé cómo te sientes, Natsu.

Yo también tengo miedo de que algún día todos ustedes mueran.

Todos tememos a la muerte.

Pero debemos disfrutar la vida que nos queda.

Porque no sabemos si nos volveremos a ver.

—Y por eso —le dije— no dejaré que nada de este mundo les pase.

Ni a ti, ni a ellos.

Un sabio me dijo una vez: “Si en verdad valoras algo, protégelo hasta el final.

No importa si terminas herido o caído.

Protégelo, porque no sabes cuándo volverás a verlo.” Natsu y yo bajamos la mirada.

Ambos sabíamos lo que podría pasar si uno de los dos caía.

—¡Papá!

¡Mamá!

¿Están bien?

—preguntó Yue, acercándose.

No sabía lo que ocurría, pero nosotros hicimos lo mejor posible para no preocuparla.

—Todo está bien —le dije—.

Ven, acércate.

Tomémonos una última foto.

Carlos la abrazó, y con una mirada encantadora, los tres se animaron.

Natsu usó su magia de viento, elevando la cámara para capturar el momento.

Con una sonrisa compartida, dijeron juntos: —Una sonrisa…

por siempre.

Y en esa imagen, sellaron su promesa: “Daremos nuestro mejor esfuerzo, juntos.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo