Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 56

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 56 - 56 capitulo 56 nuestra batalla será legendaria
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

56: capitulo 56 nuestra batalla será legendaria 56: capitulo 56 nuestra batalla será legendaria Al contrario, gracias a Natsu logramos comprender nuestros miedos.

Habían pasado unas cuantas horas y, al parecer, me alegra ver que ellas dos se la están pasando bien.

Eso me tranquiliza un poco.

Aunque recordé que tenía que retirarme.

Me levanté de la silla, pero entonces Natsu me miró con sus ojos achinados, frunciendo la nariz y sacando la lengua ligeramente.

Su expresión era de desagrado.

—¿Te vas a ir, verdad?

Suspiré en voz baja.

Sí, recordé que tenía que verme con Shirou en el patio trasero de la escuela.

—Oh…

lo había olvidado —dijo Natsu, haciendo un puchero.

Las comisuras de sus labios bajaron, sus ojos estaban a punto de llorar, desanimados, con un leve sonrojo.

Su expresión era pura tristeza.

—¿De verdad te tienes que ir?

—No me hagas esa cara…

no me hagas recordar lo que me hiciste ese día.

—Vamos, no seas aguafiestas.

Solo fue un accidente.

—¡Los accidentes no existen, Natsu!

—Además, es algo que tengo que hacer.

Solo cuida bien de Yue mientras no esté.

Ah, y ni se te ocurra contarle nada a Yue de tus traumas.

—¿Y por qué no puedo?

—preguntó Natsu con el ceño fruncido, una ceja levantada y la mandíbula adelantada en un puchero desafiante.

—Porque eres demasiado terca, por si no lo sabías.

—Me siento ofendida…

La expresión de Carlos era pensativa y melancólica; sus ojos sombreados y la boca sutilmente hacia abajo transmitían tristeza y contemplación.

—Bueno, como sea, me iré.

—Carlos se alejó corriendo, pero tropezó y cayó al suelo.

Natsu y Yue lo miraron; ambas no pudieron contener la risa.

—Bueno…

en fin, de cabo que ni quería que se burlaran de mí.

Quedé como un tonto frente a ellas.

Después de levantarme, me fui avergonzado.

Solo hice que se rieran de mí.

Suspire en voz baja, intentando cambiar de tema.

Ya estaba afuera de la escuela…

pero no veía al payaso de Shirou.

—¿Qué estará tramando…?

¡¡¡¿Qué diablos?!!!

Carlos fue golpeado desde una distancia mayor, pero logró poner ambos brazos hacia abajo, elevándose rápidamente hacia atrás.

—No sé qué fue eso, pero al parecer solo venías para atacarme por la espalda, ¿no?

—Eres demasiado rápido, Carlos.

No esperaba eso de ti —dijo Shirou, apareciendo detrás de mí sin que me diera cuenta.

«¡Qué mierda!», pensé.

¿Cómo apareció detrás de mí?

¿Acaso puede ocultar su presencia?

Tengo que averiguar por qué me atacó así, de la nada.

—Oye, ¿en qué tanto piensas?

No te distraigas, ¿me entendiste?

O solo harás que me decepcione de ti.

—¡¿Qué demonios te pasa, Shirou?!

Me seguía atacando.

No tenía más remedio que contraatacar.

Apreté el puño y lo golpeé con fuerza en el abdomen, mandándolo volar lejos.

—No tenías por qué ir tan lejos, Carlos.

Solo diviértete un poco —dijo Shirou, completamente emocionado tras recibir el golpe.

Los latidos de su corazón corrían como fuego por sus venas.

—Hace cuánto no sentía esta sensación…

—Su sonrisa era siniestra, sus ojos retorcidos.

Carlos lo miró confundido.

—¿Qué se trae este loco…?

Eres peor que tu hermana.

Igual de loca.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Carlos.

Hacía tiempo que no veía a Shirou así.

Como en los viejos tiempos, pensó.

Aún recuerdo el día en que tú y yo nos convertimos en grandes enemigos…

pero sabía que compartíamos la misma vibra, la misma esencia en combate.

Shirou sonrió con intensidad, sosteniendo una espada en su brazo derecho.

Se preparaba para atacar.

Solo pude mirarlo unos segundos.

Cuando parpadeé, ya no estaba.

Había aparecido arriba de mí.

Su hoja descendía directo a mi ojo derecho.

Por suerte, logré esquivarlo usando el Dios del Rayo.

Una luz intensa brilló en mis ojos.

Penetrante, trascendente.

En este momento sabremos quién de los dos es el más fuerte.

—Espero que estés preparado, Shirou —le dije—, o de lo contrario estaré decepcionado de ti.

Shirou me respondió con una sonrisa amarga.

—No tienes por qué preocuparte.

Te prometo que estaré a la altura de tus expectativas, ¡mi querido amigo!

Ambos tomamos postura de combate.

Cada movimiento, cada respiración, cada cruce de mirada… estaba perfectamente equilibrado.

Salimos disparados a gran velocidad.

Las espadas se cruzaron, la energía vibró en el aire.

Giré rápidamente, lanzando una estocada de luz glaciar.

El ataque impactó, pero Shirou también me había herido sin que lo notara.

La sangre me brotó de la boca.

—Te dije que no te decepcionaría.

¿Qué pasa, Carlos?

¿Te veo desconcertado…

vas a llorar?

Reí como un enfermo.

—¿Bromeas?

Esto apenas comienza.

¡Te haré tragar este ataque, y espero que lo disfrutes, querido amigo mío!

—¿No crees que es demasiado?

—preguntó Shirou, con un tono más serio de lo habitual.

Pero ya nada importaba.

Mi poder era inestable.

No podría contenerme más…

y no quería terminar matándolo.

Debo encontrar un punto para moverme libremente…

Pero ya era demasiado tarde.

Había lanzado mi ataque más potente.

El impacto fue brutal, una explosión retumbó por toda la academia.

Dentro, todos oyeron el estruendo.

Corrieron hacia afuera: Mei, Mio, Freya, Hiko, Gojo, Miguel…

Todos presenciaron algo que jamás debieron ver.

—¿Tal vez debería parar…?

Pero me distraje.

Shirou me golpeó con fuerza, estrellándome contra el suelo.

Un enorme cráter se abrió.

Solo podía verlo.

Su espada emanaba una luz ardiente: Corte de Luz Nocturna.

Respondí con Corte Mundial, pero era demasiado tarde.

El filo de Shirou me alcanzó.

Mi brazo fue cercenado sin que lo notara.

Grité de dolor.

—¡Maldito Shirou!

Te lo dije, ¿no?

¡Nunca te distraigas en una batalla!

Gojo gritó desde lejos: —¡Oye, Shiro!

¿No crees que deberías detener a tu hermano mayor?

Shiro estaba paralizada de miedo al ver mi brazo mutilado.

—¿Qué diablos estás haciendo, hermano?

¿Acaso quieres matarlo?

—Después de todo lo que hicimos, ¿vas a echarlo a perder así?

—dijo Gojo acercándose.

Puso las manos sobre mis hombros—.

Ey, no te alteres.

Sé que estás así por lo que viste, pero confía.

Carlos puede manejarlo.

Miguel observaba, aterrado.

—¡Maldición!

¿Por qué siempre te metes en problemas, Carlos?

¿Por qué ese chico le cortó el brazo?

¿Acaso quiere matarlo?

Melissa y Lucía corrieron hacia la escena.

—¿Qué demonios…?

—Lucía no podía creerlo.

Sus ojos temblaban al ver a Carlos sin un brazo.

—No creí que en verdad me terminarías cortando un brazo…

pero sabes…

creo que no debiste hacerlo.

—¿A qué te refieres…?

¡Eso es imposible!

—balbuceó Shirou.

Todos lo vieron: el brazo derecho de Carlos se regeneraba, como si nada.

Desde otro lugar —más allá de este mundo— alguien los observaba.

Una chica de cabello morado, ojos brillantes del mismo tono, estaba sentada en un escritorio, mirando fijamente a Carlos.

—Vaya, vaya…

así que el niño del que tanto me hablaba mi otro yo es más que Carlos Tanaka Sánchez.

Hijo de mi mejor amiga, Hina Sánchez, y de mi fiel amigo, Josué Tanaka…

Hacía tiempo que no veía algo así.

—¿Tú qué opinas, Noelle?

Noelle estaba junto a ella, observando al chico con atención.

—Carlos Tanaka Sánchez…

primera vez que oigo ese nombre.

¿Así que es él, del que tú misma nos hablaste?

—Exactamente.

Y por suerte, muy pronto volveremos a vernos en persona.

Me pregunto qué reacción tendrá Hina cuando se entere de que, en realidad, no morí.

—Hablando de eso, dijiste que hace unos años derrotaste a un demonio superior abismal, ¿no?

—Así es, Noelle.

Pero aun así, hemos seguido investigando tras su muerte.

Su plan era revivir a Astaroth, y la verdad…

eso me inquieta.

—Lo sé, Sara.

Pero si eso llegara a ocurrir…

¿te enfrentarías de nuevo a él?

Sara sonrió apenas.

—Buena pregunta.

Si lo reviven, podría darme algunos problemas.

—¿Perderías?

—preguntó Noelle, con una mirada pálida.

—¿Bromeas?

Es obvio que lo vencería.

Pero, de todos modos, solo podemos mirar.

Recuerda: debemos permanecer ocultas.

—Es verdad…

—susurró Noelle—.

Han pasado años desde que destruyeron nuestros mundos.

Y si esto sigue así, vendrán aquí…

para aniquilar a ese niño.

Y ahí sí no podremos hacer nada por él.

Lo sabes, Sara…

aún no tenemos noticias de los Diez Héroes Legendarios.

—Hemos encontrado pistas —respondió Sara—, pero hay dos posibilidades: La primera, que estén escondidos como nosotros, buscando el momento adecuado para aparecer.

Y la segunda…

Sara la miró, seria.

—¿La segunda?

—La segunda es que lucharon contra el Dios Nocturno…

y murieron al intentarlo.

—¡Tienes que estar bromeando!

—Sara golpeó el escritorio con fuerza—.

—No te pongas así —dijo Noelle, calmada—.

Sé que para ti fueron una inspiración.

Pero debes aceptar que podrían estar muertos.

Sara apretó los puños.

—O tal vez…

lograron huir del combate.

—No te desanimes —continuó Noelle—.

Encontré una pista sobre el Héroe de las Sombras.

Sara levantó la vista, una chispa de esperanza encendió sus ojos.

—¿De verdad?

—Sí.

Pero no te va a gustar lo que voy a decirte.

—¿Por qué…?

—Porque el Héroe de las Sombras está dentro de la academia donde estudia el hijo de tu amiga.

Sara se quedó helada.

—No me digas que esa persona es hijo de…

—Sí, Sara.

El Héroe de las Sombras no es otro que Abraham Tanaka Sánchez, el hermano menor de Carlos y Karen Tanaka Sánchez.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo