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The strongest warrior of humanity - Capítulo 58

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  4. Capítulo 58 - 58 capitulo 58 - El Despertar de la Oscuridad
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58: capitulo 58 – El Despertar de la Oscuridad 58: capitulo 58 – El Despertar de la Oscuridad —Lo que debo hacer ahora… pensar, planear cómo librarme de esta amenaza.

Pero seamos sinceros, sabía perfectamente que no podría ganar contra él.

Aun así, ¡hell no!

No voy a quedarme quieta esperando morir.

Puedo enfrentarme a todos, sola, sin miedo a ser acorralada como un maldito ratón en una trampa.

Desde el primer momento, mientras esos monstruos corrían como bestias desatadas hacia mí, él solo se quedó ahí… mirando, disfrutando del espectáculo.

Su sonrisa era la de alguien que goza viendo el mundo arder.

Pero yo no pienso caer tan fácil.

Con mi magia de oscuridad, las púas negras brotaron del suelo, afiladas como cuchillas de obsidiana.

Los monstruos se detuvieron por un instante, sorprendidos, justo antes de ser atravesados brutalmente.

El aire olía a sangre y ceniza.

Todos me miraban con esos ojos vacíos, intentando intimidarme, pero yo no parpadeé.

Sentí el nudo en el estómago, el miedo golpeando como un tambor, y aun así me obligué a girar la cabeza, a no pensar en lo peor.

Uno de ellos se abalanzó sobre mí con una espada oxidada.

¡Salté!

Mi cuerpo se movió antes que mi mente.

Giré en el aire y esquivé el golpe, aterrizando en una rodilla.

Otro monstruo vino por detrás, pero… ya era tarde.

—¡Ahora, Félix!

Freya dio la orden, y su compañero dragón invocó las Escamas Glaciales.

El impacto fue devastador.

Un rugido ensordecedor, fuego y hielo colisionando, y los cuerpos de los monstruos se pulverizaron como ceniza en el viento.

La explosión iluminó el campo de batalla.

Freya quedó en medio del cráter, jadeando, con los ojos ardiendo de determinación.

Desde lejos, alguien murmuró: —No puedo creerlo… esa chica maneja la magia como si hubiera nacido para destruir ejércitos.

Pero la verdad era cruel: ella estaba sola.

Podía ganar algo de tiempo, sí… pero nadie vendría a rescatarla.

Afuera, su cuerpo estaba inconsciente, colapsado en medio del caos.

Shirou observaba desde la distancia.

Su respiración se cortó cuando vio el cuerpo de la chica tendido junto al de su amigo, Carlos.

El silencio duró apenas unos segundos, antes de que una bofetada rompiera el aire.

¡Paf!

Shiro, su hermana, con lágrimas en los ojos, lo miró furiosa.

—¿Sabes lo que acabas de hacer, imbécil?

¿Cómo se te ocurre atacar a Carlos de esa manera?

¡Sabes que no podemos llamar la atención!

¿O acaso ya olvidaste lo que ocurrió hace mil años?

Shirou tragó saliva, temblando.

—Lo siento, Shiro… no fue mi intención, pero… mi instinto me decía que no moriría.

Shiro lo miró con una rabia helada.

—Espero que esta sea la última vez que desobedeces una orden.

Si te pasas de la raya… Carlos no saldrá vivo.

Shirou bajó la mirada.

Pero algo lo hizo estremecerse.

Carlos… se estaba levantando.

El aire se volvió denso.

El silencio… sepulcral.

—¡Carlos!

¿Estás bien?

—gritó Shirou, corriendo hacia él.

No hubo respuesta.

Carlos estaba de pie, inmóvil, con la mirada vacía, sosteniendo su espada.

De repente, en un destello brutal, ¡la hoja atravesó el abdomen de Shirou!

Un chorro de sangre salpicó el suelo.

—¡C-Carlos… qué demonios…!

—jadeó, cayendo de rodillas.

Su mente no entendía nada.

Ese no era su amigo.

—¿Quién eres?

¡Respóndeme!

Entonces, una voz fría, grave, resonó dentro del cuerpo de Carlos.

—Oh, vaya, mira quién se presenta en el escenario: tú, Shirou.

El tono era burlón, casi divertido.

Shirou se quedó helado.

—¿Cómo… sabes mi nombre?

—Porque todavía estoy vivo —respondió la voz—.

O bueno, eso creo.

Shirou sintió un escalofrío mortal.

El rostro de Carlos se torció lentamente, sus ojos cambiaron a un rojo intenso.

Lucifer.

El aire tembló.

Freya, dentro de la mente de Carlos, lo sintió.

Su respiración se cortó.

El espacio se deformaba, su entorno se derrumbaba.

Su magia se desvanecía.

“Maldita sea…” pensó.

“Si no hago algo pronto, desapareceré.” Aun agotada, se lanzó otra vez al combate, cortando monstruos con precisión milimétrica.

Su cuerpo se movía por puro instinto, impulsado por el deseo de sobrevivir.

Pero la criatura en las sombras la estaba esperando.

Lucifer.

—¿Así que tú eres la que se esconde en esta mente?

—dijo él, caminando entre la oscuridad.

—No pensé que esperarías hasta que me quedara sin maná para dar el primer golpe.

Bien jugado… Lucifer sonrió, esa sonrisa que helaba la sangre.

—Te lo prometí, humana.

Tendrás una muerte honorable.

Freya apretó los dientes.

El suelo se resquebrajaba bajo sus pies.

La mente de Carlos estaba al borde del colapso.

—¿Qué está pasando allá afuera…?

—susurró.

—¿Cómo te llamas?

—preguntó ella, con el poco aliento que le quedaba.

Lucifer se inclinó, su rostro a pocos centímetros del suyo.

—Soy quien juega con ustedes.

Mi nombre… es Lucifer, el rey demonio abismal.

La oscuridad explotó detrás de él.

Freya sintió el pulso del terror puro.

Diez mil años de maldad concentrados en un solo ser.

—¿Lucifer…?

—murmuró, con la voz quebrada.

Él rió, un eco monstruoso que retumbó por toda la mente.

—Vamos, no hay razón para asustarse.

Humanos y demonios somos parecidos, solo que ustedes mueren más fácil.

Freya apretó los puños.

Su corazón latía como un tambor de guerra.

—¡No pienso rendirme!

—gritó, activando su última invocación.

El cielo mental se rasgó.

Félix rugió, envuelto en fuego azul.

“Ataque Final: Lanza del Juicio.” Lucifer levantó una ceja, sonriendo.

—Interesante.

La explosión fue monumental.

El aire ardió.

El suelo desapareció.

Ambos fueron tragados por un torbellino de luz y caos.

Cuando la detonación cesó, solo el eco del viento quedó.

Y en medio de las ruinas mentales, una figura seguía de pie.

Lucifer… sonreía.

—¿Eso fue todo?

Qué decepción, humana.

Freya cayó de rodillas, su cuerpo hecho polvo, pero con una sonrisa débil.

—Tal vez… pero al menos te arrastré conmigo… Y entonces, el mundo explotó una última vez.

Un estallido blanco lo consumió todo.

Fin del acto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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