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The strongest warrior of humanity - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 capitulo 6 el despertar de la santa
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6: capitulo 6 el despertar de la santa 6: capitulo 6 el despertar de la santa Al comienzo del entrenamiento, Karen se concentra en encontrar su propio camino.

Esto es solo el principio de un nuevo sendero, más allá de los límites humanos.

Es el concepto de controlar su flujo de magia, ya que su especialidad se dirige hacia la Magia.

Al verla con mis propios ojos, sentí una curiosidad fuera de lo normal.

Pero lo que me sorprendió fue cómo Karen dominó la magia en tan solo veinte minutos.

—¡Ahh, lo logré, hermano!

—Eso es solo el comienzo, hermana.

Bien, ahora intenta usar magia tipo elemental.

—¿¡Magia elemental!?

La magia elemental es un concepto que nadie en este mundo comprende del todo.

Es el conocimiento que permite a una sola persona usar varios elementos al mismo tiempo, y no solo eso, sino también combinarlos para hacerlos más fuertes.

Es algo que yo mismo creé hace tiempo.

Supongo que soy un genio después de todo.

Aunque no tenía talento, mi poder se manifestó hace tres años.

Ahora que lo pienso, tengo siete años… qué rápido pasa el tiempo.

Pero mi hermana aún no sabe cómo usarlo.

Una sonrisa se dibuja en mi rostro.

Parece que tendré que enseñarle cómo hacerlo.

—Bien, Karen, pon mucha atención.

—¡Sí, entendido, hermano!

—Solo cierra los ojos y concéntrate en el tipo de hechizo que quieras usar: fuego, agua, viento, tierra, luz u oscuridad.

Esos son los elementos que pueden usar algunos, dependiendo de su flujo de maná.

Ahora dime, ¿qué sientes, hermana?

—Lo puedo sentir… es algo brillante.

Al decir eso, me quedé con la boca abierta.

—Ya veo… así que tu elemento es la luz.

El poder divino se manifiesta en mi hermana, haciendo que un rayo dorado ilumine todo su cuerpo.

—¡Pero qué demonios…!

Me doy cuenta de que esto es algo que ni siquiera yo había previsto.

Al parecer, Karen despertó su aura y su magia al mismo tiempo, algo extremadamente raro.

En mi vida anterior, ella había despertado su poder a los doce años, en la academia.

Pero parece que esta vez… estoy cambiando el futuro.

Sin embargo, algo anda mal.

Su energía se descontrola.

—¿¡Karen!?

Un grito sale de su boca.

—¡Ahhh!

Hermano, ¡ayúdame!

¡No puedo controlar…!

Su poder se desborda.

En un segundo, desaparece de mi vista y aparece detrás de mí, como si su conciencia hubiera desaparecido por completo.

Parece que tendré que detenerla antes de que pierda el control.

Intento usar magia de control mental, pero es inútil.

Su poder divino es mucho más fuerte de lo que imaginaba.

Una sonrisa se escapa de mis labios.

—No me queda de otra más que pelear contra mi propia hermana… El encuentro entre hermanos había comenzado.

Mientras tanto, el patriarca siente una presión divina dentro de su oficina.

—¿Qué es esta sensación?

¿Acaso uno de mis hijos despertó un poder divino?

Josué Tanaka se dirige rápidamente hacia la sala de entrenamiento.

Desde lejos, observa cómo sus dos hijos luchan entre sí.

Minutos antes de su llegada, la batalla continúa.

—¡Karen, reacciona!

—grité una y otra vez, pero no me responde.

Ambos chocamos con fuerza, liberando una energía mágica inmensa a nuestro alrededor.

Una explosión me lanza hacia atrás; salgo ileso, pero una herida arde en mi brazo izquierdo.

Debo encontrar la forma de detenerla antes de que su poder la consuma por completo.

—Perdóname, Karen, por lo que haré.

Esto te dolerá más que nada en este mundo.

Dejo ir mis emociones.

Karen ataca sin piedad, pero esquivo con velocidad.

Mi cuerpo se mueve instintivamente, más rápido que sus ojos.

Lanzo un golpe reforzado con maná: “Puño de acero”.

Karen sale volando, pero no basta para detenerla.

Nos movemos al mismo tiempo; nuestras espadas chocan en un destello.

—¡No dejaré que caigas bajo el control de tu propio poder!

Punto de vista de Karen Tanaka Sánchez ¿Dónde estoy?

¿Qué es este lugar?

—Parece que entraste a un nuevo camino… —una voz resuena a mi alrededor.

—¿Quién eres tú?

—pregunto, asustada.

Frente a mí aparece una persona de cabello dorado y ojos igualmente dorados.

Su mirada es dulce, pero también seria.

—Te preguntas por qué perdiste el control al dominar tu poder divino —dice—.

Es porque, al hacerlo, tocaste un nivel que aún no puedes manejar.

Me quedo en silencio.

—El flujo de aura, el maná, la esgrima… no solo es poder divino.

Dentro de ti se está gestando una transformación.

Cuando tu poder madure, podrás usarlo libremente.

Pero por ahora, déjame ayudarte, mi querida Santa de la Espada.

—¿Santa de la Espada?

¿A qué te refieres con eso?

—pregunto confundida.

—Pronto lo sabrás.

Por ahora, estás luchando contra tu hermano.

Déjame tomar tu lugar un momento.

Prometo no hacerle daño.

Solo quiero ver quién es realmente.

A pesar de mi miedo, asiento.

Una luz dorada envuelve mi cuerpo.

—Dime, ¿cómo te llamas, deidad?

—Mi nombre es Akira Yasuka.

Soy una deidad… y fuiste elegida por mí.

—¿Una razón?

¿A qué te refieres?

¡Dímelo ahora mismo!

—No te asustes, Karen.

Se aproxima una guerra, y no eres la única elegida.

Habrá otros que conocerás en el futuro.

Mi consejo es este: hazte más fuerte, lo más posible.

Todo lo que amas puede ser arrebatado.

Si no quieres perderlo, abandona tus miedos y conviértete en la más fuerte.

—Está bien, Akira… confiaré en ti.

De vuelta en el campo de batalla, mi hermano se mueve con una velocidad imposible.

Ni siquiera puedo seguirlo con la vista.

Akira toma el control de mi cuerpo y sonríe.

Punto de vista de Carlos Tanaka Sánchez No entiendo por qué mi hermana no reacciona… pero sé que quien está frente a mí no es ella.

—¿Quién eres?

—le pregunto con firmeza.

—Vaya, así que notaste mi presencia, humano.

Eres perspicaz.

Si quieres salvar a tu hermana, tendrás que enfrentarme.

Aunque te advierto… no tienes ninguna posibilidad de ganarme.

No respondo.

Me muevo con velocidad, usando “Dios del Rayo”.

Atravesé su defensa.

—¿Qué…?

¡Imposible!

—exclama Akira, atónita.

—¿Decías que no tenía posibilidades?

—respondo con una sonrisa sombría—.

Cometiste un error al tomar el cuerpo de mi hermana.

La deidad no responde, pero puedo ver en sus ojos que empieza a divertirse.

—Veamos qué tan fuerte eres, mocoso.

¡Te haré pagar por esta humillación!

—Inténtalo.

Akira desata una técnica divina: Espada de Mil Mundos.

Intento bloquear, pero su fuerza es abrumadora.

Salgo disparado contra una pared, el impacto deja un hueco enorme.

Ella ríe.

—¿Eso era todo, humano?

¿Creíste que podrías ganarme?

Pero entonces, mi poder se desata.

El aire tiembla, el suelo cruje.

Una sed de sangre recorre el campo.

—¿Qué es esta sensación?

—murmura Akira—.

No puede ser… ¿acaso ese humano…?

—Poder Nocturno —susurro.

El ambiente cambia por completo.

Akira tiembla.

El Poder Nocturno… un don reservado a los seres más fuertes de la humanidad.

—Así que fuiste elegido por el dios nocturno —dice ella.

—No necesito que me lo recuerdes.

A mi alrededor, espadas comienzan a materializarse, flotando en un campo oscuro.

—No intentes escapar —le advierto—.

Este es mi dominio.

—Debo admitirlo… eres un monstruo —dice Akira con una sonrisa torcida.

—No es la primera vez que me lo dicen.

Mis espadas giran en una tormenta mágica.

Combinan elementos: viento, fuego, oscuridad y luz.

Akira se sorprende.

—¿Qué clase de poder es este…?

—El poder de alguien que ya perdió todo —respondo—.

Nadie tiene derecho a decidir si debo vivir o morir.

Mi voz se endurece.

—Yo soy un lobo nocturno… y los lobos no temen a nada.

Punto de vista del Patriarca Josué Tanaka La vida no es fácil.

Mis recuerdos, mi pasado como ser humano… están llenos de cosas que ni yo mismo puedo mirar sin dolor.

Las cosas que están ocurriendo ahora confirman mis sospechas.

Según la investigación sobre los dioses antiguos, hay un traidor oculto en el reino, esperando el momento exacto para desatar una crisis que pondrá en peligro a toda la humanidad.

Como Santo de la Espada, no soy el único que lo sabe.

Otros también investigan, incluso aquella elfa que visité.

Si juntamos lo que vimos, estamos al borde de una guerra que podría acabar con todo.

En ese instante, siento una poderosa cantidad de energía mágica a mi alrededor.

—¿Qué está pasando…?

—murmuro—.

¿Será en la sala de entrenamiento?

Debo llegar lo antes posible.

El poder que siento… no solo es magia.

Es poder divino.

Eso significa que… un Santo de la Espada ha nacido dentro de mi familia.

Corro hasta la puerta, la abro de golpe, y me quedo helado.

La fuente de ese poder no es otro que mi hija, Karen.

Ella está luchando contra su hermano a muerte.

Mis ojos no pueden creer lo que ven.

—¿Qué demonios está ocurriendo?

—susurro.

No puedo intervenir.

No todavía.

Esta es una batalla entre ellos, una prueba que deben superar por sí mismos.

Solo me queda mirar, y esperar.

De vuelta en el campo de batalla, ambos se mueven a una velocidad imposible.

La pelea se alarga, los golpes resuenan como truenos.

—Esto no puede seguir así —pienso—.

Debo salvar a mi hermana.

Solo queda un último movimiento.

—Acabemos con esto, Carlos Sánchez —dice Akira con voz solemne—.

Con un solo ataque veremos quién es el vencedor.

—Me parece bien —respondo, sin dudar.

Akira concentra su magia, creando una enorme esfera de fuego dorado, como si un sol hubiera nacido entre sus manos.

Yo reúno mi poder elemental: oscuridad, viento y luz.

Los combino.

El aire vibra.

Una técnica única se forma ante mí.

—Corte Dimensional Celestial.

Mi poder se eleva en forma de un dragón de pura energía.

Akira, decidida, lanza su ataque: —¡Llamas Carmesí Estelar!

Ambos poderes colisionan.

Una explosión devora el campo.

Todo tiembla.

Luz y oscuridad se mezclan, hasta que el silencio lo cubre todo.

Entre los escombros, solo una figura permanece en pie.

Una espada brilla en su mano.

Soy yo.

Carlos.

He derrotado al dios Akira Yasuka, el ser que había tomado el cuerpo de mi hermana.

—Ugh… mierda… —susurra Akira, de rodillas—.

Nunca pensé que esto terminaría así.

Su mirada se suaviza.

—Bueno, hora de cumplir mi promesa… Oye, Karen, ya puedes recuperar tu cuerpo.

Solo quería saber quién era tu hermano.

Akira sonríe débilmente.

—Te daré un último consejo… vigílalo.

Es muy importante, para todos los dioses… incluso para nuestro Señor.

Te lo encargo.

—Lo haré —responde Karen, recuperando su conciencia mientras el dios desaparece lentamente.

Yo apenas puedo mantenerme de pie.

Mi cuerpo está al límite.

La herida arde, la respiración me cuesta.

El patriarca, que ha presenciado todo, da un paso al frente.

—Derrotaste a tu hermana sin temor, Carlos… —dice con voz grave—.

Eres digno de tu nombre.

—No hay necesidad de halagos, Patriarca… —respondo con dificultad—.

Solo… quería salvarla.

—Déjame llevarla —añade él con serenidad—.

Descansa.

Has hecho más de lo que cualquiera podría.

Asiento.

Mis fuerzas se agotan.

El peso de la batalla me hunde.

El mundo se vuelve borroso.

Caigo de rodillas.

Y antes de perder el conocimiento, una última idea cruza mi mente: > “Debo seguir adelante… aunque el dolor me consuma.” El silencio llena la sala.

La luna asoma entre las ruinas del techo, bañando todo con su luz plateada.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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