The strongest warrior of humanity - Capítulo 60
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 60 - 60 Capitulo 60 te salvaré
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
60: Capitulo 60 te salvaré 60: Capitulo 60 te salvaré -¿Así que este es el fabuloso plan del que tanto te jactas?
-preguntó Gojo, como si no supiera que, si ambos se enfrentaban a Lucifer, tendrían una mínima, casi ridícula, posibilidad de salir con vida.
-Por supuesto, mujer rompecorazones.
Pase lo que pase, solo tenemos que demostrar que somos los más fuertes de toda la academia.
¡Nada más y nada menos!
-¿Estás completamente segura de que esto va a funcionar?
Porque, obvio, no crees ni en Dios, ¿verdad, Gojo?
-Confía en mí, será pan comido.
Solo necesitamos una estrategia que lo abarque todo.
Debemos estar listos para lo que venga.
-Dejemos que ellos se encarguen por unos minutos, mientras conservamos nuestras reservas de maná.
¿Quieres que te cure o qué?
-Solo dímelo, por si acaso, Gojo.
No quiero que, cuando Carlos regrese, te encuentre partido en dos.
¡No sería un buen espectáculo!
-¿De verdad te gusta hacerme sentir mal, eh?
-Vamos, Gojo, no seas un llorón.
¿Recuerdas aquella primera noche con Carlos?
Cuando se fue a dormir y te dejó completamente indefenso, y yo te di la paliza de tu vida.
¡Qué tiempos!
Gojo apretó los dientes.
No estaba soportando a Shiro.
-¿Ahora me ignoras?
Luego no te quejes cuando te robe tu colección de libros escondida debajo de tu cama -dijo ella con una sonrisa traviesa.
-Ya basta de charlas.
Primero, hay que curar esas heridas.
Mientras tanto, al otro lado, Miguel se debatía en silencio.
“¿De verdad esto tiene algún sentido?” No entendía por qué Carlos había sido controlado por un demonio abismal.
“Algo no cuadra aquí.
Algo pasó antes de que ese idiota de Shirou atacara a Carlos.
Si no fuera por él, Carlos no estaría así.” “Nunca hablamos mucho.
¿La razón?
No me interesaba.
Pero lo observé.
Lo vi entrenar, correr todas las mañanas antes de clases.
Y al verlo ahora, sé que ya no es el mismo.
Es solo un juguete en manos de alguien más.” “A veces me pregunto si lo que hago está bien.
¿Es normal sentirme frustrado?
¿Soy un mal hijo?” Todos parecían tener vidas perfectas, menos él.
“Nunca tuve una infancia feliz.
Me esforzaba por hacer que mi padre estuviera orgulloso de mí, pero él nunca decía nada.
Siempre me ignoraba.” “Cuando conocí a Carlos, vi algo en él…
algo familiar.
No quería aceptarlo.
Tal vez lo odié por eso.
La única persona que me trató como a un verdadero hijo fue mi abuelo.” “Sería cruel morir aquí.
Miro a Lucía y a Melissa, mis compañeras, y me pregunto por qué pelean, qué las mantiene de pie.
Todos tenemos heridas, pero no podemos cargar a los demás con ellas.
Ellos también sienten dolor.” “Solo hacemos lo que podemos.
Hiko…
no sé nada sobre ti.
Igual que Mei, solo conozco sus nombres por los exámenes.
Siempre me pregunto si algún día podré ser amado, si tendré un amigo que escuche mis problemas.” “¿No he sido un buen amigo?
¿Un buen hijo?
¿En qué fallé?
¿No merezco una vida feliz?
Solo me queda una opción: salvarte, Carlos.” Miguel cargó contra Lucifer.
Su espada brilló, el aire vibró.
Saltó, apuntando directo al pecho izquierdo del demonio.
El golpe fue detenido con un solo dedo.
-Qué valiente eres, humano -dijo Lucifer con una sonrisa torcida-.
No creí que tuvieras fuerza para levantarte.
¿Qué te mantiene de pie?
Miguel lo miró de frente.
-Por él estoy luchando -dijo-.
Carlos, sé que me escuchas.
Por favor, vuelve con nosotros.
No dejes que te usen.
En otro lugar, dentro del abismo de su propia mente, Carlos Tanaka Sánchez escuchó una voz familiar.
“¿Quién me está llamando?” Estaba solo, atrapado en su infierno personal.
Uno a uno, los rostros de sus amigos y familiares se desvanecían.
Una figura apareció frente a él.
-¿Estás bien, muchacho?
Carlos levantó la vista.
-¿Henry…?
No pudo contener las lágrimas.
Cayó de rodillas.
-No pude salvarte.
No fui lo bastante fuerte.
Lo intenté…
pero fallé.
Henry sonrió con calma.
-Lo sé, pero la vida continúa.
Ellos están luchando por ti.
Hizo una pausa, bajó la mirada.
-Por cierto, ¿cómo va tu relación con mi hija?
Es encantadora, ¿verdad?
Carlos soltó una débil sonrisa.
-Tu hija es igual a ti.
Siempre feliz, aunque…
Henry desvió la mirada, melancólico.
El silencio los envolvió.
Continuará…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com