The strongest warrior of humanity - Capítulo 68
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68: capitulo 68 un destino que debo cambiar 68: capitulo 68 un destino que debo cambiar Estaba solo en un mundo donde yo no podría ganar, pero ahora todo cambiará.
Ya no voy a dejar que me usen como una simple marioneta.
Ambos intercambiamos miradas; el aire se tensa.
Nuestras espadas se cruzan con una fuerza brutal, desatando una explosión que sacude el suelo.
El humo nos rodea, tragándonos como si quisiera borrar nuestra existencia.
En mi mano, ya sostenía una espada: el Separador de Almas.
Lucifer no sabía qué era esa arma… pero yo sí.
Sabía que era la única forma de librarme de él, aunque fuera solo por un tiempo.
Él no está realmente aquí.
Nunca lo está.
Todo lo que hace es manipular desde las sombras, controlando a todos sin que nadie se dé cuenta.
Vaya… eres alguien molesto, niño.
Pero sabes algo: aunque logres expulsarme de tu cuerpo, yo ya conseguí lo que buscaba.
Y todo es gracias a ti, niño ignorante.
Las palabras de Lucifer resonaron en el aire como un veneno que quemaba desde dentro.
—¿De qué estás hablando, Lucifer?
¿Qué es lo que estás tramando?
¿Acaso no será que…?
Una sonrisa torcida se dibujó en su rostro, esa sonrisa que siempre anuncia desastre.
—Por supuesto, Carlos Sánchez… traer de regreso a Astaroth a la vida.
Bajé la mirada por unos segundos.
Astaroth, eh… Hace tiempo que Sara acabó con él, pero ahora ella ya no está en este mundo.
Todo lo que yo haga… ¿no servirá de nada?
La duda golpeó mi mente como una sombra pesada.
Pero aun así, hay cosas que quiero experimentar… cosas que quiero probar.
Tal vez tenías razón, Shiro: encontrar compañeros que estuvieran dispuestos a darlo todo sin importar lo que pase.
Si eso es lo que buscas… entonces este camino no solo va a ser duro.
Será lo más oscuro que ocurrirá con el paso de los años.
Aun así, recordé unas palabras de Yuki: “Dentro de seis años nos volveremos a ver.” Cuando ese día llegue, todos estaremos felices de su regreso.
Carlos Tanaka Sánchez… conocido como el Demonio Nocturno.
Caminé lentamente hacia él.
Dejé ir mis emociones.
Peleé sin contenerme.
Ambos salimos disparados sin detenernos, y el lugar donde estábamos comenzó a derrumbarse a nuestro alrededor.
Fuera del ambiente… Karen y Miguel se habían puesto de pie.
Su voluntad era tan poderosa que estaban dispuestos a morir por él.
Una gran ráfaga de viento resonaba por los cielos, y todos estábamos atrapados en un caos absoluto.
Un ejército surgió detrás de Lucifer, extendiéndose como una sombra que devoraba el horizonte.
—Oh… así que te pusiste de pie, Karen, y tú también, Miguel.
No creí que ustedes dos tenían una fuerza de voluntad tan admirable —escupió Lucifer, con desprecio—.
Todo lo que hacen es lo más estúpido que he visto en mi vida.
Su mirada se clavó en ellos como una amenaza viva.
—¿Qué es lo que los mantiene en esa posición?
¿Acaso es por Carlos?
Una sonrisa lenta se formó en su rostro, una que anunciaba algo peor que la muerte.
—Vaya… este chico tal vez sea una gran amenaza.
No solo para mí… sino para todos los que están presentes.
Y las cosas que has hecho… todo será borrado.
Un silencio pesado cayó entre todos… hasta que él habló otra vez, con un tono más oscuro.
—No lo digo por mí… sino por él.
Ese que siempre está ahí… el que mira a través de las sombras.
Alguien… La sonrisa de Lucifer se ensanchó.
—Tarde o temprano… regresarás, ¿no?
—Shiro, ¿qué hacemos?
—preguntó Gojo, con el viento golpeando su abrigo mientras el suelo temblaba bajo sus pies.
—¿No es obvio?
Nuestro plan no cambió en nada.
Tú y yo, y Lucía, Karen y Miguel… nos enfrentamos a él.
Le pondremos fin a esto —respondió Shiro sin apartar la mirada del horizonte donde el caos seguía creciendo.
—¿Pero qué pasará con el ejército?
—Tú tranquilo, pequeño.
Freya, Natsu, Mio y Melissa se encargarán de eso.
Por ahora, nuestra presa es nada más y nada menos que el ladrón de cuerpos.
Gojo sonrió de lado, provocador.
—Vaya… ya se te hizo costumbre, ¿verdad?
—¿Bromeas?
Si ni siquiera puedes ganarme tú solo —Shiro arqueó una ceja, lista para soltar otra estocada verbal.
—Oh, vamos, señorita Shiro, no seas tan presumida.
—¿Presumida yo?
Mira quién habla… el que quería lucirse ante Lucifer.
¿A poco eres de esos que siempre dicen: “Nah, yo ganaré sin dudarlo”?
Gojo soltó una risa suave, pero sus ojos mostraban algo más profundo.
—Bueno… eso es lo que decimos los más fuertes.
—Su voz bajó un poco—.
Tal vez tienes razón.
Los más fuertes siempre permanecen solos en el mundo, luchando por sobrevivir.Shiro Hizo una pausa, tragando un pensamiento que le pesaba.
—Aunque… la verdad, eso es lo que yo viví.
Me siento muy sola, es evidente… pero no quiero sentir cosas de amor por alguien.
Siempre me he preguntado qué se siente ser amada… Sacudió la cabeza.
—Bueno, eso ya es otra historia.
Por ahora mi prioridad es salvar a este pedazo de mierda de Carlos.
Ambos avanzaron.
Las piedras rotas crujían bajo sus botas.
—Ellos dos se dirigieron en esa dirección —dijo Shiro, señalando una grieta entre los escombros.
—Hay que seguirlos ahora mismo.
—Entendido, Gojo.
Mientras tanto, a lo lejos, Lucía observaba a Lucifer con un desprecio tan frío que podía cortar el aire.
¿Ese tipo de verdad va a seguir con esto?
Aunque mi ataque sí lo dejó medio muerto… tal vez porque Carlos no dejó que usara su regeneración.
Es la primera vez que veo algo así en mi vida.
¿Un humano regenerándose a este nivel?
Su corazón dio un latido seco… algo no encajaba.
Algo me dice que él… Negó con la cabeza, apartando la idea.
No era momento de teorías.
Inspiró hondo y dejó que el mana fluyera por sus manos.
Chispas de distintos colores brotaron alrededor de sus dedos.
Ya he leído libros, y con la ayuda de los profesores comprendí cómo se usa cada uno de los elementos: poder, control… todo.
Debería ganarme un premio por hacer esto.
Una sonrisa maliciosa se formó en su rostro, iluminada por el aura que la envolvía.
—Ni modo, Carlos.
Ni de mí te salvas.
Ya es hora de que seas mi esclavo por un mes.
Sí… es una excelente idea.
Créeme, lo vamos a pasar muy bien.
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