The strongest warrior of humanity - Capítulo 7
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 7 - 7 capitulo 7
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
7: capitulo 7 – EL DESPERTAR 7: capitulo 7 – EL DESPERTAR Oscuridad.
Un sonido lejano.
Una voz suave llama mi nombre.
—¿Carlos?…
¿Carlos?
Abro los ojos lentamente.
La habitación está en penumbra.
Mi cuerpo pesa como si el mundo entero me hubiera caído encima.
—Demonios… ¿qué fue lo que pasó?
—susurro—.
Me desmayé por un segundo… ¿cuánto tiempo he estado dormido?
Una figura se distingue frente a mí: mi madre.
Está sentada, con la cabeza recostada a un lado.
Se había quedado dormida.
De pronto, abre los ojos y corre hacia mí.
—¡Carlos!
¡Me alegro mucho de que te hayas despertado!
Creí que algo te había sucedido… Sonrío con suavidad.
—Perdón, madre.
Te preocupé demasiado… pero estoy bien, no tienes que preocuparte tanto.
Ella suspira de alivio.
—¿Sabes cuánto tiempo estuviste dormido?
—No lo sé… ¿horas?
—pregunto.
—Casi cuatro días, hijo.
—¿¡Cuatro días!?
—me levanto de golpe, incrédulo.
La cabeza me da vueltas.
Me apoyo contra la pared.
Los recuerdos me golpean: la pelea con mi hermana, la caída, el agotamiento.
Todo vuelve de golpe.
—Había luchado con mi hermana… y terminé así —murmuro.
Mi madre me mira con preocupación.
—Hijo… tienes que arreglarte —dice con tono serio.
—¿Pasó algo?
—pregunto.
—Verás… las Doce Grandes Familias vendrán a ver a tu padre.
Incluso vendrán los hijos de esas familias.
Me quedo en silencio unos segundos.
—Ya veo —respondo pensativo—.
Entonces… vendrán para conocernos, ¿no es así, madre?
—Así es —responde ella—.
Supongo que es algo importante.
—Lo raro —añado— es que vengan hasta aquí.
Debo estar alerta, por cualquier cosa.
—Bueno, hijo, solo venía a decirte eso.
Te dejo descansar —dice con una sonrisa antes de salir.
—Gracias, madre —le respondo.
Cuando se va, suspiro.
Hay cosas que no entiendo… ¿será porque mi hermana despertó su poder?
Sacudo la cabeza, me levanto, voy a ducharme.
El agua fría me despeja la mente.
Luego me cambio y salgo de la habitación.
Camino por el pasillo.
De repente, una voz alegre me llama.
—¡Buenos días, hermano!
Es Abrán, que se acerca con una sonrisa amplia.
—Buenos días, Abrán —respondo—.
¿Cómo estás?
—Bien, gracias.
Me alegra verte recuperado.
Quería preguntarte algo… ¿podrías ayudarme con algo?
—Claro, dime —respondo con amabilidad.
—Se trata de mis hermanos Dani y Kronos —dice, con tono preocupado.
—Ya veo… ¿qué pasa con ellos?
—No los he visto desde hace tiempo.
—Si no me equivoco, se fueron de aventura por el reino —respondo pensativo.
—Sí, pero es raro que acepten misiones… —Podría ser algo bueno o malo, no lo sé con claridad, Abrán.
—Cambio el tema—.
Quería preguntarte algo sobre las Doce Grandes Familias.
Mi hermano me mira sorprendido, como si no pudiera creer que lo ignoro.
—¿De verdad no sabes quiénes son?
—dice.
—No del todo —respondo.
—Las Doce Grandes Familias son los doce patriarcas más fuertes de cada linaje —explica—.
Siempre compiten entre sí, rivalizan por quién es el más poderoso.
—Ya veo… con razón mi madre parecía tan preocupada —murmuro.
—¿Dijiste algo, Carlos?
—No, nada —respondo rápido.
Abrán sonríe.
—Bien, vámonos.
Nos esperan.
—Sí, vamos, hermano.
El salón principal está lleno de presencia.
Las Doce Grandes Familias nos observan con miradas frías, calculadoras, casi asesinas.
Puedo sentir la presión de su poder.
Sus ojos… como si ya hubieran visto la guerra.
Camino entre ellos, intentando mantener la calma.
De repente, escucho una voz familiar.
—¡Hermano, por aquí!
—es Karen, mi hermana.
Me dirijo hacia ella, pero al pasar, tropiezo con alguien.
Una chica cae al suelo.
—¡Ah!
—exclamo—.
¡Pido disculpas!
No vi que estabas ahí.
Permíteme ayudarte.
Le tiendo la mano.
Ella me mira, con una mezcla de molestia y sorpresa.
—¡Cielos contigo!
Deberías tener más cuidado —dice.
Su cabello rojo brilla bajo la luz del salón.
Sus ojos, también rojos, tienen un brillo encantador.
Lleva un vestido azul que resalta su figura.
No puedo dejar de mirarla.
—Oye… ¿por qué me miras así?
—pregunta, sonrojada.
—Lo siento… es que… te ves realmente hermosa —respondo sin pensar.
La chica se sonroja aún más.
—¡I-idiota!
—grita, apartando la mirada.
—Perdón por mis modales —añado rápido—.
No te he dicho mi nombre.
—Soy Carlos Tanaka Sánchez.
—Un placer conocerte, Carlos —dice ella—.
Yo soy Natsuki Yoshida Kawa.
—Así que tú eres Natsuki… un placer —respondo con una sonrisa.
Ella me observa en silencio, como si pensara en algo.
¿Tanaka Sánchez?
repite en su mente.
¿El hijo del Santo de la Espada?
Un día después de la ceremonia, Natsuki recibe un llamado de su padre.
—Hija, te mandé llamar para que vengas conmigo a la ceremonia —dice él—.
Se realizará en la casa del Santo de la Espada.
—¿De verdad?
—pregunta ella, sorprendida.
—Sí.
La razón es que quiero hablarte de algo importante.
Natsuki lo mira con atención.
—¿De qué se trata, padre?
—Si llegas a toparte con el hijo del Santo de la Espada… trátalo con respeto.
Será tu futuro prometido.
—¿¡Prometido!?
—exclama ella, sorprendida—.
¿A qué te refieres?
—Hace unos años, uno de sus hijos despertó su poder a los tres años de edad.
Increíble, ¿verdad?
—dice el padre—.
Desde entonces, Josué y yo sellamos una alianza entre ambas familias.
Natsuki asiente lentamente.
—Entiendo… si es así, debo cumplir con mi deber como heredera.
No puedo fallarte, padre.
Ese chico… será quien me libere de mi maldición.
De regreso en la ceremonia, Natsuki busca con la mirada.
Ve a Carlos, acompañado por una chica.
Duda un momento, luego se acerca.
—Hola, Carlos.
—saluda con una sonrisa.
—¡Natsuki!
Qué gusto verte de nuevo.
—responde él.
Karen, curiosa, los mira a ambos.
—Hermano, ¿quién es esta chica?
—Ah, verás, pasó un accidente —dice Carlos nervioso.
—¿Desde cuándo eres tan torpe, hermano?
—ríe Karen.
Carlos la mira con seriedad.
—¿Te estás burlando de mí?
—¡No, no!
—dice ella riendo y sale corriendo antes de que él pueda alcanzarla.
—Como esperaba… solo sabes esconderte, hermana —dice Carlos suspirando.
Se vuelve hacia Natsuki.
—Disculpa las tonterías de mi hermana menor.
—No hay problema —responde ella con amabilidad.
—Y dime, ¿qué te trae por aquí, señorita Natsuki?
—Podrías dejar de decirme “señorita” —responde ella, divertida.
—Solo intento ser educado —dice él.
—No me refería a eso —añade—.
Verás, hay algo que tengo que decirte… Carlos la mira con curiosidad.
—Tu padre y mi padre… —dice ella—.
Va a sonar raro, pero… al parecer estamos comprometidos, tú y yo.
Carlos queda inmóvil.
—¿Qué?
¿Tienes que estar bromeando, verdad, Natsuki?
—¿Cómo crees que bromeo con algo así?
—dice ella con una sonrisa ligera.
—Esto tiene que ser una locura… si mi padre hizo eso, ese viejo loco… —murmura Carlos entre dientes—.
¿Cree que puede hacer alianzas y decidir mi futuro así?
Suspira, luego sonríe con resignación.
—Supongo que no me queda de otra.
Espero que nos llevemos bien a partir de ahora.
Natsuki sonríe.
—Lo mismo digo… mi querido prometido.
Continuará…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com