Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 76

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 76 - 76 capitulo 76 jamás debieron subestimar
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

76: capitulo 76 jamás debieron subestimar 76: capitulo 76 jamás debieron subestimar Punto de vista de la Elfa Sentí un alivio que jamás había sentido… alguien había respondido a mi llamado.

Pero no creí… que fuera un humano.

Lo observé detenidamente.

Se veía joven, quizás de mi misma edad… aunque no puedo estar segura.

Su mirada era seria, sus ojos de un azul intenso… y su cabello negro contrastaba con la ropa llamativa que llevaba puesta.

¿Será un noble?

Mi mente estaba llena de dudas e inseguridad… pero había algo en él… algo diferente.

A través de sus ojos… no vi maldad.

Vi protección.

Vi… una esperanza.

Pero… ¿puedo confiar en él?

Tengo miedo… Tengo miedo de ser traicionada por otro humano.

Desde que salí de mi reino para explorar el mundo, todo fue tan hermoso… hasta que ellos llegaron.

Los caballeros.

Huí con todas mis fuerzas… pero me atraparon.

Y entonces conocí… el verdadero horror.

No quería ser esclavizada.

Pero miré a los demás… y entendí que no era la única.

Ellos también estaban rotos.

Y mi corazón… cayó más y más hacia la oscuridad.

Me preguntaba una y otra vez: ¿Realmente tengo que vivir esta vida?

¿De verdad merecemos este destino?

No es justo… No es justo que tengamos que pagar por lo que no hicimos.

Yo solo quería conocer el mundo… quería convencer a mis padres de que las razas podrían vivir juntas algún día.

Quizás estudiar en una academia… o aprender sobre la cultura humana.

Soñaba con eso.

Y sin embargo… aquí estoy.

Encadenada.

Humillada.

A punto de perderlo todo.

Pero entonces… lo vi.

Aquel chico… ese humano… derribó a un imperial él solo.

En ese instante… algo en mí se iluminó.

La oscuridad que me envolvía… se desvaneció.

Sentí una luz… una luz cálida y poderosa… abrazarme lentamente.

Era como si la noche tuviera su propia galaxia… como si las estrellas quisieran protegerme.

Alrededor de él… la luz brillaba con más fuerza.

Era hermoso.

Era… libertad.

Gracias a su presencia… pude tranquilizar mi corazón.

Respiré hondo y observé a los demás: todos estaban asustados, deprimidos… con los ojos rotos, como si ya hubieran aceptado su destino.

Pero no podía permitir eso.

Me levanté y hablé con voz firme: —Sé que tienen miedo… pero no se preocupen.

Él vendrá por nosotros.

Y cuando lo haga… nadie volverá a tocarnos.

Una chica enana me miró con dudas: —¿De verdad… podemos confiar en ese humano, elfa?

—Sí.

—respondí sin vacilar—.

Tal vez no podamos confiar en los demás… pero podemos confiar en una sola persona.

Ese chico está arriesgando su vida por nosotros, aunque ni siquiera nos conoce.

No podemos perder la esperanza.

¡Podemos salir de aquí!

Hubo silencio… Hasta que un vampiro, encadenado al fondo, habló por primera vez: —Mantengan la calma… —dijo con voz grave—.

Ese chico… es el que todos estamos esperando.

Alguien que se atreve a desafiar a su propia raza.

Él no es como los demás humanos… ni como los nobles podridos que se creen dioses.

Ese chico… tiene algo diferente.

Mis ojos se encontraron con los suyos, y por un segundo sentí… que todos pensábamos lo mismo.

—Él podría ser… la salvación que necesitábamos.

Me levanté y alcé la voz para todos: —Hay muchos nobles egoístas, incrédulos y despiadados… pero él no es uno de ellos.

Está luchando solo… para darnos una oportunidad de vivir en paz.

Así que les pregunto… ¿le daremos una oportunidad?

El silencio fue profundo.

Nadie habló.

Pero… todos levantaron la mirada.

Y en sus ojos pude leerlo claramente: Si vamos a confiar en alguien… que sea en él.

Que sea… el que nos guíe hacia un mundo donde la discriminación… desaparezca para siempre.

Lo único que podíamos hacer era esperar… hasta que un estruendo sacudió el carruaje.

¡Una explosión afuera!

Los caballeros estaban siendo aplastados… o mejor dicho humillados.

Golpe tras golpe, eran derrotados por un chico de apariencia joven… demasiado joven para tener ese poder.

—¿Q-Qu… quién es ese chico?

—preguntó alguien con la voz quebrada.

La elfa lo observó desde la pequeña rendija del carruaje.

Su rostro palideció… y al mismo tiempo, una sonrisa nerviosa empezó a formarse en sus labios.

—J-ja… ja… ja… —rió con incredulidad—.

Esto tiene que ser una broma… ¿Cómo puede ser tan fuerte?

Los demás la miraron.

Sus palabras eran una mezcla extraña de temor y fascinación.

—¿Acaso tiene maná ilimitado?

—susurró alguien.

Yo también tenía mis dudas… pero una idea más peligrosa cruzó mi mente: ¿Y si… no es un simple chico?

¿Y si es… un dios que cayó del cielo?

Una chispa infantil brilló en mis ojos, pero enseguida sacudí la cabeza.

No era momento para volverme traviesa… tenía que mantener la calma.

Aunque… viéndolo pelear… solo parecía estar jugando con ellos.

—Oigan… —dije con una sonrisa pícara— ¿y si preparamos unas palomitas mientras vemos el espectáculo?

Las miradas se volcaron hacia mí.

Algunos no supieron si reír o temerme.

—¿Acaso esa niña… se está emocionando porque están siendo masacrados?

—murmuró uno de los prisioneros.

Un chico bestia, con una cicatriz sobre la ceja, soltó una carcajada.

Sus ojos ardían como brasas.

—Je… en mis tiempos ningún joven se atrevía a desafiar a los suyos… Pero es verdad lo que dice ella… —apretó el puño con fuerza—.

Esto es un espectáculo.

Levantó la mirada, con fuego en el alma: —¡Que arda Troya!

Por un lado, Carlos había hecho estallar todo el bosque.

El aire se volvió denso… casi irrespirable.

Una ráfaga ardiente rugía entre los árboles, como si la tierra misma gritara de dolor.

Carlos caminaba entre las llamas.

Su figura se movía lenta… pero implacable.

—Les diré una última vez… —su voz retumbó como un trueno—.

¿Qué es lo que busca su rey?

Entonces ocurrió algo extraño… Una silueta comenzó a surgir detrás de él.

Como si un fantasma estuviera reflejándose en su propio cuerpo.

Los caballeros lo vieron… y palidecieron.

—N-no… e-es imposible… —tartamudeó uno de ellos—.

¿Acaso… conoces a ese caballero…?

Carlos frunció el ceño.

No entendía a qué se referían… Pero ellos sí.

Ellos sabían perfectamente de quién hablaban.

—Imposible… —murmuró otro mientras temblaba—.

¿Acaso conoces… al Caballero Oscuro?

El ser más temido… de todos los tiempos… Carlos se quedó inmóvil por unos segundos.

—¿Caballero oscuro…?

—repitió lentamente—.

Así que saben quién es… ¿Y también saben por qué él… tuvo que convertirse en lo que es ahora?

Los caballeros tragaron saliva.

No respondieron.

La mirada de Carlos cambió.

Sus ojos se volvieron fríos… como la hoja de una guadaña antes de caer sobre una garganta.

—Buscaré la verdad… por mi cuenta —dijo con voz seca, sin emociones—.

Y una vez que la encuentre… Los mataré.

Uno por uno.

Sin contenerme.

Alzó su mano, y el fuego a su alrededor pareció obedecerle.

—Rey del Imperio… todo lo que hagas.

Todo aquel con quien estés relacionado… No importa si me envías a tus secuaces.

Todos acabarán muertos.

—¡Todos, no pierdan la compostura!

¡Debemos capturarlo vivo sin importar lo que…!

No logró terminar la frase.

Mi espada cortó su cabeza en un solo movimiento.

La sangre salpicó mi mejilla… tibia… viscosa… pero ya no sentía nada.

Miré a los otros cuatro que quedaban.

Se pusieron en guardia.

Y entonces… parpadearon todos al mismo tiempo.

El impacto vino de inmediato.

Uno me golpeó por sorpresa.

Retrocedí, pero otro apareció detrás de mí… y otro por encima.

Solo pude reaccionar a tiempo.

Bloqueé con mi espada, giré sobre mi talón y lancé una patada brutal.

Luego asesté un corte directo al cuello del que tenía enfrente.

Su carne se abrió como tela vieja… y cayó de rodillas.

Retrocedí lo más rápido posible… Pero las otras dos figuras habían desaparecido.

Aprovecharon las sombras.

Se movían por los árboles… como espectros.

Ni siquiera podía verlos.

Sentí varios cortes atravesando mi cuerpo.

Cada línea de sangre ardía… dejando marcas profundas en mi piel.

—Ya veo… —murmuré entre risas, mientras una sonrisa siniestra se dibujaba en mi rostro.

Los miré a ambos con calma… y cerré los ojos.

Me concentré.

Sostuve mi espada… y adopté la postura de mi padre.

Pétalos de Luz del Alma.

El campo cambió.

Una brisa suave… pero intensa… comenzó a girar alrededor mío.

Pétalos luminosos se levantaron desde el suelo, bailando en el viento como si el cielo se abriera para mí.

Caminé lentamente hacia ellos.

Cada paso que daba… lanzaba un corte invisible.

Las sombras fueron partidas.

Mitad carne, mitad polvo… sus cuerpos desaparecieron entre los pétalos.

La sangre se mezclaba con la luz.

Era hermoso.

Era mortal.

Todos habían caído ante mí.

—Solo queda uno… —susurré—.

El que me golpeó primero.

Y aunque trató de huir… ya era tarde.

Tomó el camino equivocado.

Porque en ese bosque… habita una criatura que ha estado demasiado hambrienta.

Y hace días que no come.

Por otro lado… El último soldado corría desesperado.

—Ese maldito niño… ¡es un monstruo!

¡Debo avisarle al rey lo que acabo de ver!

Pero… algo lo observaba desde lo alto de un árbol.

Ojos amarillos.

Respiración agitada.

Hambre.

Aprovechó que el soldado bajó la guardia… y saltó.

—¿Q-qué… qué mierda es esa cosa?

—gritó el hombre— ¡¡No me puedo mover!!

¡¡Alguien, ayúdeme!!

Pero ningún sonido llegó a nadie… Las garras enormes de la criatura lo atraparon.

El soldado gritó con toda su alma.

—¡¡NOOO!!

¡¡NO QUIERO MORIR AQUÍ!!

¡¡NO, NO, NOOO!!

—las lágrimas corrían por su rostro.

Pero fue inútil.

La bestia aplastó su cráneo de una sola mordida.

…Y elcaballero quedó en completo silencio.

Continuará.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo