Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 78

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 78 - 78 capitulo78 entre un caballero y su princesa
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

78: capitulo78 entre un caballero y su princesa 78: capitulo78 entre un caballero y su princesa Punto de vista de Hina Sánchez Pasaron unas horas desde que mi hijo se arrodilló ante la princesa del reino Frostglen.

No creí que fuera capaz de dar un paso tan firme al frente… pero lo hizo.

Cuando lo miré, vi algo en sus ojos… Una determinación que me recordó mis propios pasos, muchos años atrás.

Esa mirada… me trajo recuerdos que creí olvidados.

Recuerdos de cuando viví en el reino de los dragones, conocido como Drakenthorn.

Un reino hermoso… majestuoso… tan antiguo como el mismo fuego.

Solo pasé algunos años allí, durante mi entrenamiento.

Pero fueron años que me marcaron.

Recuerdo claramente cuando conocí al Rey de los Dragones.

Sentí una presión inmensa… una fuerza tan abrumadora que ni siquiera yo podría vencer en ese momento.

Aunque… si ahora usara todo el poder que poseo… Tal vez sería capaz de derribarlo sin dudarlo.

Pero no puedo pensar en eso ahora.

Mi hijo ya es el caballero leal de Lucia Hayashi.

Y ese juramento… lo cambió todo drásticamente.

Me preocupa lo que pueda ocurrir a partir de ahora.

Por eso debo entrenar a esa niña.

La voz firme de Lucía… su decisión… fueron cosas que realmente llamaron mi atención.

Si logro hacerla fuerte… tal vez algún día pueda defenderse sola… sin ayuda de mi hijo.

Pero… debo respetar su decisión.

Si él eligió ser su caballero… no puedo hacer nada para cambiarlo.

Suspiré… en voz baja.

El aire se sintió un poco más frío.

Cielos… mis hijos crecen tan rápido.

No sé nada de Kronos ni de Dani.

Han pasado muchos años desde la última vez que los vi… Y algo en ellos no está bien.

Lo presiento.

Desde que Carlos llegó a mi vida… me hizo más feliz de lo que jamás creí posible.

Pero no se quedan atrás Karen y Abrán… Ellos también son mi adoración.

Los amo con toda mi alma.

Me recuerdan a mí cuando era niña… Una sonrisa escapó de mi rostro al pensarlo.

Estar con ellos… compartir momentos… Me hace sentir realmente viva.

Debería hablar con Karen y Yue, mi nieta.

Sigo investigando la muerte del Dragón de la Felicidad.

No puedo permitir que ese sea su final.

Hay demasiadas cosas que no cuadran… Alguien tuvo que haber terminado con ella.

Pero mi verdadera pregunta es… ¿Quién?

Debo encontrar pistas… Sigo pensando en lo que ocurrió hace años.

Tenía solo 15… cuando Sara… Aún la extraño.

Después de su muerte… muchas cosas se rompieron dentro de mí.

Yo quedé rota.

Vacía.

Perdida.

No comía.

No dormía.

No me cuidaba físicamente.

Mis ojos estaban desgastados… Cansados de vivir… Cansados de seguir respirando.

En esa lucha… yo también quise morir.

Shiro y su hermano se fueron de la academia al notar lo mal que estaba.

Yo… apenas podía mantenerme en pie.

Bajé la mirada.

Estaba completamente deprimida.

Quería soltar todo… Gritar… Llorar… Romperme en mil pedazos… Pero no lo hice.

Me mantuve de pie.

Con más fuerza.

Porque entendí que rendido… significa olvidar.

Y tú, Sara… tú nunca te rendiste.

“Debo seguir… con mi vida.” Eso me repetía cada día… aunque mi voz temblaba.

Pero sabes, Sara… Todo lo que soy… Todo te lo debo a ti.

Tú fuiste mi mejor amiga.

Incluso más que Shiro.

Y aunque él es como un hermana… Tú siempre serás la más cercana a mí.

Respiré… Y di un paso al frente.

Mi mirada se endureció.

Apreté el puño, mientras envolvía mi cabello en mi mano.

Era casi un juramento silencioso.

—Debo caminar… si deseo ser la mejor de todos.

Porque mi título como… la Princesa Emperatriz de la Oscuridad… …no fue otorgado en vano.

Pasaron algunas horas… Los invitados de mi hijo llegaron por fin.

Pero esta vez… algo me sorprendió.

Eran más chicas de lo que esperaba.

Mi mirada cambió… No sabía si estar celosa… o regañar a mi hijo por traer mujeres a la casa.

Aunque… admito algo.

Siento que mi hijo se ha vuelto popular en la academia.

Pero entonces lo vi.

Al chico de cabello blanco… con ojos azules.

Ahí mi curiosidad despertó.

—¿Será… de la familia Akinori?

—pensé.

—¿Tendrá la sangre de esos prodigios… igual que su madre?

Silencio.

Solo observé.

Con calma.

Con cautela.

Ojalá su madre, su padre y su hija estén bien… donde quiera que estén.

Por ahora… observaré al hijo por un tiempo.

La vista era hermosa… Las flores danzaban con el viento… el aroma traía paz… y por un breve instante… sentí alegría.

—Al final sí viniste, Miguel.

—susurré.

La carta que le envié a Carlos… valió la pena.

Ahora solo espero… que estos dos días sean suficientes… para que él supere su prueba.

Y… su obstáculo.

Miguel volteó a verme.

Se puso rojo inmediatamente.

¿Por qué será?

Claro… fue por el abrazo que le di.

Solo lo hice porque… me nació del corazón.

Me recordó a mí… y a Josué.

Mi esposo lo perdió todo.

Fue un fracasado.

Todos se burlaban de él.

Su propio padre lo ignoró… lo tacharon de inútil.

Pero él siguió adelante.

Entrenó… una y otra vez.

Sin rendirse.

Hasta que finalmente… fue elegido como el Santo de la Espada.

Ese día… todos los que lo criticaban… callaron.

Y desde ese momento… comenzaron a mirarlo… con respeto.

—Y tú, Miguel… —pensé mientras lo observaba— tal vez seas igual de fuerte que mi esposo.

Élla sonrió.

Una sonrisa divertida.

Eso… me dio más curiosidad.

Me dieron ganas de verlos entrenar.

Pero bueno… ya es hora de regresar al salón.

Debo encontrar a Lucia… y llevarla conmigo.

Antes de irme… dejé caer mi amenaza.

—Espero que no me decepciones… porque si mi hijo llega a morir en tus manos… yo haré de tu vida… un verdadero infierno.

La mirada de Hina se volvió perversa… siniestra… con una presión tan destructiva… que nadie… absolutamente nadie… saldría vivo de ella.

Caminaba por el pasillo cuando las vi… Karen y mi nieta Yue, jugando juntas a las escondidas.

Una sonrisa cruzó mi rostro.

Esa muchacha me llena de orgullo… debería ser como mi hija Karen pasar más tiempo de calidad como su madre… vivir, reír, jugar… como una niña debería hacerlo.

Pero… cuando la observé con más atención… sentí algo extraño.

Su mirada estaba caída.

Vacía.

Como si hubiera presenciado… una muerte de la que apenas logró escapar.

Me pregunté en silencio: ¿Qué le habrá pasado?

Su expresión… era la de alguien que acaba de mirar a la muerte a los ojos.

No podía dejarla así.

No podía permitir que viva con ese dolor… sola.

De pronto, Karen le gritó con una sonrisa: —¡Yue, cuidado!

La pequeña se giró… sus ojos se encontraron con los míos… y sin decir una palabra… corrió hacia mí.

Un abrazo fuerte, desesperado.

Sus lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas.

Me quedé en shock… pero la abracé.

Le acaricié la nuca y le susurré —Todo estará bien, Karen… sé que fue duro.

Fue difícil de superar… pero debes ser fuerte y firme.

Porque tarde o temprano, llegará otra tragedia… y tienes que estar preparada para lo que viene.

Suspiré.

La miré a los ojos.

—Aprovecha lo que tienes ahora.

Una madre siempre debe aconsejar a sus hijos… sin importar la situación.

Pase lo que pase… tienes que sobrevivir.

Karen bajó la mirada.

Algo en sus ojos… me decía lo contrario.

Pero entonces… movió sus labios… y habló.

—Sé que las cosas no me van bien… —dijo con voz débil— pero cuando experimenté mi muerte más cercana… no sabía qué hacer.

Todo lo que estaba frente a mí… se venía abajo.

Mis recuerdos contigo… con mi hermano… papá… y todos a quienes conocí.

Tenía miedo… mucho miedo de morir.

Pero gracias a las súplicas… mi hermano logró salvarme.

Detuvo a Lucifer… solo por unos segundos… dentro de su mente.

La escuché con atención.

Yo también estaba sorprendida por lo que me contaron.

Todos ustedes se enfrentaron a un abismal.

—No quiero ser dura contigo… ni con tu hermano —le dije— pero cuando te enfrentas a un demonio abismal… ellos no pelean en serio.

Solo juegan con sus oponentes… los hacen sufrir.

Te lo digo por experiencia… yo misma peleé contra Astaroth… y no pude vencerlo.

Pero alguien sí lo hizo.

Una humana.

Una simple chica… que solo aspiraba a ser una de los 10 Legendarios Héroes.

Ella derrotó al demonio… y se convirtió en la Heroína de la Esperanza.

Una leve sonrisa cruzó mi rostro.

—Me siento orgullosa de ella… fue mi mejor amiga.

Me pregunté a mí misma si podría ser como ella… pero no.

Solo era una teoría en mi mente.

Aun así… entrené durante años.

Hasta que al fin… estuve a su altura.

Ahora… solo deseo descansar… y disfrutar… del tiempo con mis hijos.

Porque ustedes son mi mayor felicidad.

Karen ya estaba más tranquila.

Su corazón volvió a tener ritmo.

Pero lo que no esperaba… fue que Yue me abrazara por sorpresa.

La sentí contra mi pecho… y en ese momento… no necesité nada más.

—Ojalá sigamos juntos —pensé— aunque ellos dos aún no se hablen frente a mí y a Josué… aún somos una familia.

Una familia… con cicatrices.

Pero con vida… y eso… es lo más importante.

Bueno… ahora que estás mucho mejor, ¿podrías contarme sobre mi nieta?

Ha pasado un tiempo desde la última vez que la vi, pero cuando me abrazó con esa sonrisa… fue como ver a Carlos de pequeño.

Tan adorable.

—Es verdad, hasta tiene el mismo carácter de mi hermano —dijo Karen con una mirada cálida y simpática—.

Aún me pregunto cómo fue que su ADN logró mezclarse con el de Yue.

—Eso sucede cuando cuidas un huevo… o cualquier especie.

El calor y el mana que fluyen en su interior hacen que ambos se fusionen con cautela —respondí mientras observaba el cielo a través de la ventana—.

Pero lo que pasó con Yue y Carlos fue… distinto.

Algo increíble.

Ella salió igualita a él.

Una leve risa escapó de mi rostro… luego una carcajada.

No podía detenerme, pero era la verdad.

—Aunque… es hermosa.

Mucho más hermosa que yo —agregué entre risas mientras Karen solo me miraba con asombro—.

¿De quién habrá heredado esa belleza?

Todo tiene su tiempo.

Y gracias a eso pude ver cómo ha crecido… aunque lo que más me inquieta es su magia.

Su poder.

Cada día se hace más grande… más intenso.

Es lo mismo que le está ocurriendo a mi hijo.

Según me dijo Willian, mientras más avanza el tiempo… más agresivo se vuelve su poder.

Una mirada de preocupación se formó en mi rostro.

Debo ayudar a Yue… antes de que sea demasiado tarde.

Al menos… enseñarle a controlar una fracción de su poder.

Y así… investigar lo que realmente está despertando dentro de ella.

¿En qué estaba…?

Presiento que algo se me olvida.

Me quedé mirando al vacío, pensando… pero no sabía qué era.

Ahhh… ya me acordé.

Iba a buscar a esa mocosa.

O tal vez debería llamarla… roba corazones.

No estaría nada mal ese apodo.

La princesa roba corazones.

Una sonrisa maliciosa se dibujó en mi rostro.

—Karen, me tengo que ir —dije mientras me levantaba, cargando a Yue en brazos—.

Y tú, Yue… quiero que vengas conmigo.

—Me la llevaré un rato —añadí con firmeza—.

Por ahora, ve a buscar a tu hermano Abrán, y a los invitados.

Supongo que hablar con nuevas personas te ayudaría… a distraerte.

—Está bien, madre.

Me tengo que ir.

Pórtate bien, Yue.

—¡Siii, no te preocupes!

Yo jugaré un rato con mi abuela Hina.

Y entonces… sentí unas flechas atravesarme el pecho.

Esa nieta… me llamó por mi nombre.

Qué felicidad.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo