Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 79

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 79 - 79 capitulo 79 esto debería tener sentido
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

79: capitulo 79 esto debería tener sentido 79: capitulo 79 esto debería tener sentido Dejé a Yue al cuidado de mi madre.

Solté un suspiro de preocupación.

Estaba buscando a mi hermano… pero no sabía a dónde había ido.

Caminé por el pasillo… y choqué con algo.

Caí al suelo.

Al levantar la mirada… vi a un vampiro.

Espera… ¿un vampiro?

Iba a gritar asustada —¡ahhh!— pero sin darme cuenta… terminé golpeándolo.

—De todos modos… me lo merezco por asustar a la gente —dijo él, tocándose el rostro—.

Te pido mis sinceras disculpas.

¿Tú debes ser la hermana de nuestro salvador?

Me quedé completamente confundida.

¿Salvador?

Sí, es mi hermano… pero… ¿por qué lo llaman así?

—Es verdad, nadie te lo ha dicho, ¿verdad?

—agregó el vampiro—.

Tu hermano… fue quien nos rescató de ser esclavizados.

Entonces… entendí.

Comprendí por qué todos estaban aquí.

Porque no tenían adónde ir… Porque él… mi hermano… siempre dio un paso adelante.

Y yo… yo me estoy quedando atrás.

Una voz habló en mi mente.

—Niña, no tienes por qué desanimarte.

¿Dios de la espada…?

¿Ese milagro que decide hablarme?

—Ejem —respondió—.

Te estoy llamando por algo que debes saber sobre tus hermanos.

Ha llegado… tu hermano mayor.

Me congelé.

—¿Te refieres a…?

—Así es.

Kronos… ha llegado.

Vaya, vaya.

Cuánto tiempo sin ver mi casa.

Escuché que mis hermanos están aquí… pero no tenía previsto que vinieran sus amigos.

Una sonrisa retorcida se formó en mi rostro.

Sería magnífico hacerle la vida imposible a Carlos.

—No toques a mi hermano.

Una voz resonó en su mente.

Vaya, aún te quedan fuerzas para levantarte.

—Verdadero Kronos Tanaka Sánchez… solo sé que tú moriste.

Así que no deberías estar tu alma aquí.

—¡Cállate!

—rugió el verdadero Kronos—.

Maldito miserable… —Deberías saber cuál es tu lugar —dijo el impostor con frialdad—.

Si no quieres que mate… a la persona que una vez amaste.

El verdadero Kronos apretó los labios… irritado.

Pero no quería que ninguna de las personas importantes para él… sufrieran.

¿Qué pasaría si mi familia se entera… que dentro de mi cuerpo está otra persona?

Ellos no saben aún… que estoy muerto.

Ni siquiera Dani.

Morimos cuando visitamos el Reino Imperial… en una misión especial.

Caímos en una trampa.

Fuimos torturados.

Nos mataron a sangre fría.

Intentamos luchar… pero fue imposible.

Yo solo… quería demostrar a mis padres… mis logros.

Que estuvieran orgullosos de tener un hijo talentoso… e inteligente.

Pero caí.

Les fallé.

No pude hacer nada.

Y por eso… estoy atrapado en lo más profundo de la oscuridad… esperando que alguien… algún día… acabe con mi cuerpo.

Que me dejen… descansar en paz.

No quiero mirar… cómo alguien usando mi cuerpo mata a personas inocentes.

Soy demasiado débil… hice lo que pude… pero la suerte… no estuvo de mi lado.

—¿Ya acabaste de pensar?

—se burló el falso Kronos—.

Hagas lo que hagas… jamás saldrás de aquí.

El impostor río… con una crueldad que no era humana.

—Solo mira… cómo todas las personas que deseabas proteger… caen en tus propias manos.

Todos creerán… que eres más que un asesino.

El verdadero Kronos se desvaneció… dejando que la culpa… y el silencio… lo consumieran por completo.

Regresando con Karen… Caminaba junto al vampiro cuando recordé algo.

—Cierto… ¿cómo es que te llamabas?

Él volteó con elegancia.

—Mi nombre es Rai.

—Encantada de conocerte, Rai.

Mi nombre es Karen Tanaka, soy la hermana menor de mi tontito hermanito… pero espero que nos llevemos bien de ahora en adelante.

—Lo mismo digo, señorita Karen.

Karen se sonrojó.

Este chico es demasiado educado… y demasiado formal.

¿Por qué me pone así?

¿Será mi imaginación?

Me apreté los cachetes.

Lo que vi no es real… no es real.

Rai me observó con curiosidad… luego sonrió.

—Si buscas a tu hermano… sé dónde está.

¿Qué tal si te acompaño?

Escuché que él es bueno leyendo libros… y que posee una magia interesante.

Lo oí de tus sirvientes.

—Es verdad… mi hermano Abrán siempre ha sido tranquilo y atento.

Es amable con todos.

—Lo adoras mucho, ¿verdad?

—preguntó Rai con una sonrisa leve.

—Así es… él es importante para mí.

Siempre me regaña cuando hago algo mal… trata de educarme aunque no sea mi padre.

Lo hace para que las personas no me miren de forma extraña.

Por eso… siempre lo admiro.

Siempre me ayuda… incluso cuando yo no hago nada.

Rai rio suavemente.

—Sí que eres una floja… Karen frunció los labios, fingiendo enojo.

—Solo haz las cosas bien —continuó Rai—.

Los días pueden cambiar de un momento a otro… pero si necesitas algo, no dudes en pedírmelo.

Bien… vamos a buscar a tu hermano.

Karen sonrió.

—Entendido… y gracias, Rai.

Ambos caminaron juntos por el pasillo… uno con calma.

La otra… con el corazón latiendo más rápido de lo que quería admitir.

Biblioteca del Castillo – Punto de vista de Abrán Estaba rodeado de torres de libros.

Páginas amarillas.

Tintas antiguas.

El silencio era tan denso… que podía escuchar mi propia respiración.

No he dormido en días… Desde que Kimberly, Farid y Kevin empezaron a investigar conmigo, apenas probamos el descanso.

Tal vez estamos locos… pero nos encanta esto: la cultura, la historia… los momentos que marcaron a la humanidad.

Sin embargo… hay algo que no puedo ignorar.

—¿Qué debo hacer…?

—susurré.

Leo, estudio magia… pero hay recuerdos que no pertenecen a este mundo.

Recuerdos que no son míos.

Recuerdos que me aterran.

La guerra… Las llamas… Gente muriendo frente a mis ojos… Cuatro de ellos… cayeron ante un ser imposible de identificar.

El recuerdo está borroso.

Como si alguien lo hubiera borrado de mi memoria a propósito.

Pasé la página… con lentitud.

¿Quién fue ese ser?

¿Por qué no puedo verlo con claridad?

Entonces… escuché una voz.

Huye.

Una persona gritaba desesperada: —¡Pase lo que pase… tienes que salvar a los demás!

—¿Pero qué hay de ti?

—respondió otra voz, débil… Una voz desconocida… —No tienes por qué preocuparte por mí.

Solo huye… no esperes ganar esto tú solo… Intenté aferrarme a ese recuerdo.

Quise escuchar su nombre… pero el sonido se perdió en la nada.

Él siguió hablando: Todos estuvimos preparados para este momento… solo te pido… que cuando renazcas… cuides de los demás… en mi lugar… Sentí un puñetazo en el corazón.

Las lágrimas salieron sin permiso.

Ese guerrero… ese héroe… luchó hasta el final.

Sufrió heridas imposibles de curar… incluso perdió un brazo en esa batalla… y aun así… no se detuvo.

Murió allí… dándolo todo… en una batalla… que jamás pudo ganar.

¿Quién era?

¿Y por qué… siento que lo conocí?

¿O acaso… fui yo?

La puerta se abrió.

Secué mis lágrimas rápidamente.

—Hermano… ¿estás aquí?

Era Karen.

Y no venía sola.

A su lado… estaba un vampiro.

Un vampiro real.

Me congelé.

Mi corazón latía con fuerza.

Nunca había visto uno… pero ahora lo tenía frente a mí.

Karen sonrió.

—Él es Rai.

Pensé que querías conocerlo.

Me acerqué con cautela.

—Hola… un gusto.

Soy Abrán… y tú eres?

—Mi nombre es Rai —se inclinó con elegancia—.

Es un honor conocerlo, señor Abrán.

Me sorprendí.

—Eres demasiado educado… ¿de qué familia provienes?

—Soy de la familia… Brown.

—¿Brown…?

Espera… ¿no eres de la realeza?

—No lo soy —respondió con tranquilidad—, pero veo que eres bueno leyendo a las personas.

Lo miré con atención… Y al hacerlo… sentí algo oscuro detrás de sus ojos.

Algo oculto.

Algo doloroso.

—Provengo del reino Dreamspire —dijo con voz baja.

El aire de la biblioteca perdió su calma.

Me animé a preguntarle… y él… me contó todo.

Cuando terminó… solo pude responder: —Ya veo… así fue que terminaste aquí.

Rai sonrió débilmente.

—Así es.

Si no fuera por tu hermano… yo y mi gente ya estaríamos… Karen me miró con seriedad.

—Abrán… gracias a él todos estamos sanos y a salvo.

Bajé los ojos… y cerré el libro.

Él salvó vidas… Mientras yo sólo leía sobre ellas.

Sentí un nuevo peso en mi pecho.

¿Será… que debo hacer algo más?

¿O acaso… ese recuerdo… no fue un sueño?

Tal vez… fue un aviso.

Por un lado, Lucía estaba dentro de la habitación de Carlos.

Entró caminando lentamente, observando cada detalle como si analizara un lugar sagrado.

—Así que… ¿esta es tu habitación?

—dijo con una voz suave pero curiosa—.

Es la primera vez que veo algo tan ordenado y limpio.

Se nota que eres alguien especial.

Lucía me miró con una expresión agradable; sus ojos recorrían cada rincón como si quisiera asegurarse de que nadie más estuviera escuchando.

—Te noto algo inquieta… ¿ocurre algo, Lucía?

—No es nada, Carlos —respondió mientras se acercaba—.

Solo miraba tu habitación.

Se sentó en mi cama con elegancia, cruzando una pierna sobre la otra.

Su brazo izquierdo cayó lentamente mientras me miraba fijamente, sin pestañear.

—Hay cosas que debemos hablar… ya que eres mi caballero leal.

Estamos vinculados por nuestra sangre y por la promesa que debemos cumplir.

—Lo sé —respondí—.

Para que eso pase, debemos pensar bien en el futuro.

Si alguien te está molestando, debiste decírmelo antes.

Tal vez ya habría resuelto ese problema.

La mirada de Lucía cambió.

Tristeza, rabia y cansancio se mezclaron en sus ojos.

—¡Es que no se trata de eso, Carlos!

—gritó, desanimada—.

No puedo dejar de pensar en los problemas de mi padre… Debes saber una cosa: esa persona lleva años acosándome.

¡No tienes idea de lo que estoy viviendo!

Guardé silencio.

Bajé la mirada.

Tenía razón… ¿en qué estaba pensando?

Ese tipo… quien la esté acosando, lo investigaré cuando viaje a su ciudad.

—Es mejor cambiar el tema… niña rabiosa.

Lucía frunció el ceño.

Ese gesto bastó.

Sin que yo lo notara, un misterioso círculo rojo apareció bajo mis pies… y en un segundo, ¡un rayo de fuego estalló hacia arriba, quemándome por completo!

—¡Oye!

¿¡Por qué hiciste eso!?

—le reclamé con el ceño fruncido.

—Porque me llamaste niña rabiosa —respondió con una calma fría—.

Obvio que debo castigarte cada vez que me hables así.

¿O acaso ya olvidaste cuál es tu lugar… niño mediocre?

—Oh, vaya… ¿y tú sí puedes hablarme de esa forma?

Lucía sonrió… una sonrisa peligrosa, casi diabólica.

—¿Acaso quieres pelear?

Vamos… chico bonito.

Acércate… acércate.

Su mirada ardía.

Su sonrisa… era un reto.

Ambos nos miramos molestos… pero detrás de ese enojo, yo sabía la verdad.

Desde que nos conocimos en la academia, siempre se esfuerza demasiado.

Es buena en todo… pero esa perfección no es natural.

Esa perfección es una máscara.

Eso refleja lo que vive por dentro.

Y verla llorar… por primera vez… me dolió más de lo que pensé.

Con razón es así conmigo… No es que me odie.

Es que necesita a alguien a su lado.

No quiere sentirse sola.

Ella quiere ser feliz… vivir con sus padres, pasar el tiempo con su gente.

En verdad, Lucía… tienes un lado maravilloso.

Y eso… lo respeto.

—¿Por qué me miras tanto, idiota?

—dijo Lucía, pero esta vez su voz fue tímida… casi frágil.

La miré de nuevo.

Y lo comprendí.

Ambos sentíamos lo mismo… Esa necesidad de proteger algo valioso.

Esa sensación que es tan fuerte… que da miedo.

Los recuerdos me golpearon de repente.

Esos recuerdos que acabaron conmigo… Eso duele… ¿verdad?

Todo se volvió silencioso.

Un silencio oscuro y solitario que me envolvió por completo.

No podía pensar.

Todo lo que me ha pasado… Todo lo que he cargado… Por mucho que me esfuerce… no sé si podré seguir guardando este sentimiento.

Lo que todos temen en la vida… Perderlo todo de nuevo.

Pero no voy a rendirme.

Todo lo que haga… debe cambiar algo.

Lo haré por mí mismo.

Quiero demostrar al mundo lo que soy y por qué mi propósito… tiene sentido.

Muchos me criticarán, lo sé.

Pero uno puede ignorar esas críticas… o convertirlas en fuerza.

Solo así podemos ser más fuertes que los demás.

Porque cada uno de nosotros… porta un deseo.

Y ese deseo… debe cumplirse.

Nadie debe rendirse.

Nunca.

Debemos demostrar quiénes somos… en realidad.

Lucía (pensamiento) Al ver a Carlos… me siento segura.

Pero la forma en que le hablé… no fue correcta.

No quería que él se decepcionara de mí.

No quiero que él… No debo perder mis esperanzas… Debería hablar con él… pero… ¿qué tema podría sacar?

—Oye, Lucía —dije finalmente—.

¿Quieres ir al salón de entrenamiento?

Tal vez… te ayude a desquitar todo ese estrés que estás cargando.

Ella se sorprendió.

—¿Eso quiere decir que tú y yo…?

—En efecto.

Será nuestro primer duelo de entrenamiento.

Su mirada cambió.

Algo despertó dentro de ella.

Por primera vez… Lucía sonrió de verdad.

—Nunca me había sentido así… —susurró—.

Por primera vez… me siento… feliz.

Me emocioné por lo que dijiste… Carlos.

Se levantó lentamente de la cama, con una nueva determinación en los ojos.

—Esto será increíble.

Al fin sabré… quién de nosotros dos es el más fuerte.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo