Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 80

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 80 - 80 capitulo 80 parte dos un desafío
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

80: capitulo 80 parte dos un desafío 80: capitulo 80 parte dos un desafío Lucia y yo salimos de mi habitación.

Caminamos por el pasillo rumbo al salón de entrenamiento.

Su mirada estaba diferente… parecía feliz.

Quizá —pensé— tomé la decisión correcta.

—Bien, Lucía… demuéstrame qué tan fuerte eres —dije con una leve sonrisa.

—Oh, vamos, no te voy a defraudar —respondió, emocionada—.

Deja que esto suceda, Carlos.

—Está bien… lo que la princesa de hielo diga.

Lucia me miró de reojo, molesta.

—Algún día… te arrepentirás por haberme insultado… Tanaka Sánchez.

Llegamos al salón.

Todo estaba silencioso… preparado.

El aire se volvió frío.

La sensación de batalla comenzó a flotar entre nosotros.

Y sin darme cuenta… bajé la guardia.

—¡Tarde!

—Lucia apareció frente a mí y me golpeó con fuerza en cuanto cruzamos la puerta.

Logré reaccionar a tiempo.

Giré y retrocedí antes de caer.

—Debo decirlo… eres una tramposa berrinchuda… que solo sabe golpearme por la espalda.

—Solo quería saber si podrías esquivarlo —respondió con calma—.

Eres alguien que puede predecir cualquier movimiento… eso te convierte en alguien con experiencia.

—Bien… cuando tú digas —contesté.

Ambos nos colocamos en posición.

Y sin decir palabra… cerramos los ojos.

La energía empezó a fluir desde nuestros cuerpos… como dos corrientes de poder que chocaban en silencio.

La tensión era tan fuerte… que el aire alrededor comenzó a vibrar.

Abrimos los ojos al mismo tiempo.

Y desaparecimos.

Las armas chocaron con un estruendo metálico mientras una sonrisa se dibujaba en nuestros rostros.

Intercambiamos espadas.

Nuestros movimientos eran tan rápidos… que el suelo temblaba bajo nuestros pies.

Terminamos retrocediendo, respirando con emoción contenida.

—¡Rayo de oscuridad!

—gritó Lucía.

Una ráfaga de viento y sombras se desató alrededor del salón.

Cada ráfaga venía hacia mí desde ángulos diferentes.

No sabía cómo detenerla… …hasta que sonreí.

—Bloqueo innato.

Mis movimientos se volvieron inhumanos, interceptando cada uno de sus ataques oscuros.

Las ondas de choque provocaron una nube de humo gris… Perdí de vista a Lucia.

—…¿Dónde está?

—Aquí —susurró detrás de mí.

Su golpe fue destructivo.

Me estrelló contra el suelo con brutal fuerza.

Me levanté con dificultad.

Eres buena ocultando tus habilidades, Lucia… Pero hay un problema: cada vez que me golpeas… siento tu fuerza crecer.

¿Son tus deseos de pelear a mi lado?

Antes de que pudiera moverme… sentí algo extraño.

No podía moverme.

—¿Qué demonios…?

—Ya lo notaste —dijo Lucia, mirándome con calma—.

Te paralicé con oscuridad.

Lo hice cuando bloqueaste mis ataques.

Eres demasiado hábil, Carlos… no solo lo analizaste… también descubriste el momento exacto en que fuiste neutralizado.

Dio un paso hacia mí.

—Pero ya basta de calentamiento.

Un aura oscura comenzó a surgir de su cuerpo… como si una criatura estuviera despertando dentro de ella.

La presión… era incomparable a cualquier cosa que hubiera sentido.

Lucia desapareció.

—¡Demasiado tarde!

—su voz resonó como un eco.

Su puño impactó directo en mi estómago.

El aire salió de mis pulmones.

Grité por el dolor mientras salía disparado… estrellándome al otro lado del salón.

Ella avanzó despacio… con una mirada seria… …y una fuerza que jamás le había visto.

—Carlos… aún no has visto… mi verdadero poder.

—Ya veo… así que no me has mostrado tu poder —dijo Carlos con una sonrisa desafiante—.

En ese caso… yo también te lo mostraré.

La tensión cambió por completo.

Una aura nocturna comenzó a salir de mi cuerpo… mis ojos brillaban como si una galaxia viviera dentro de ellos.

Nuestros choques se cruzaron violentamente, y entonces lo comprendí: esto… será un buen entrenamiento para mí.

Pero sin parpadear… ya estaba detrás de mí.

—¡Diablos!

—me golpeó brutalmente.

Sentí el impacto recorrerme hasta la espalda.

No podía dejar que esto siguiera así.

Intercambiamos miradas.

Espadas listas.

Nuestros movimientos eran tan rápidos… que ninguno podía asestar un golpe directo.

Era algo nuevo para mí… podía verlo todo, bloqueaba, esquivaba… como jamás lo había hecho antes.

Pero el nivel aumentó demasiado… y mi cuerpo no soportó ese ritmo.

Los ataques de Carlos lograron cortarme cada parte… hasta que su último movimiento me dejó sin aliento.

—Magia de Fuego… Llamas Eternas Infernales.

Una explosión gigantesca sacudió el lugar.

El suelo tembló.

El aire ardió.

Entre el humo gris… apareció una silueta.

Lucia.

Había recibido mi ataque.

Su ropa estaba desgastada… su respiración agitada… yo pensé que ya había ganado.

Pero… ella aprendió algo de mí.

—Solo necesitaba saber una cosa… —dijo con calma—.

Sabía que estarías… allá arriba.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué…?— Lucia levantó su mano.

—Rayo de Fuego… GRAN ONDA DESTRUCTIVA.

El ataque cayó del cielo como un meteorito ardiente.

Una luz brillante surgió de la explosión… consumiendo todo a su paso.

El salón tembló.

El humo se elevó.

La luz lo cubrió todo… Y por un instante… solo quedó silencio.

Unos destellos de luz nocturna surgían entre el humo… no lograba verlos con claridad, pero pude esquivarlos todos.

Sin embargo… una presencia penetrante comenzó a sentirse desde abajo.

Los ojos que se revelaron… fueron lo único que me hizo estremecer.

Puros.

Fríos.

Inquebrantables.

—Te dije que algún día de estos… te haría temblar, Lucia —dijo su voz desde la oscuridad.

Cuando reaccioné… ya estaba detrás de mí.

¿En qué momento?

Intenté atacarlo con mi espada, pero él desaparecía en cada sitio donde debía estar… hasta que un golpe rozó mi rostro.

Salí disparada.

Caí al suelo.

Carlos caminaba hacia mí con pasos firmes… silenciosos… inevitables.

Por primera vez… lo vi de verdad.

Una mirada deprimida.

Una mirada que llevaba marcas de un pasado doloroso.

¿Acaso… nunca tuvo una vida normal?

Me pregunté a través de esos ojos que lo observaban.

Y entonces lo comprendí… La soledad.

Él estaba completamente… solo.

Me había equivocado con él.

Debí averiguar más… pero por mi egoísmo de ser la mejor… dejé que todo se mostrara por sí solo.

Me puse de pie una vez más.

No podía dejar que esto terminara así.

Tengo que ganar… este encuentro.

Respiré profundo.

Una energía azul oscura empezó a salir de mi cuerpo.

Mis manos se liberaron.

Mi magia fluyó libremente, formando varias esferas rojas en el aire.

Crearían una técnica… Flecha Destructiva: Destellos Explosivos.

—Así que… todo depende de nuestros ataques, ¿verdad?

—dije con una mirada seria—.

Está bien… con tu mirada, ya entendí cómo quieres esto.

Analicé mi mana.

Podría usar Pirámide de la Muerte, pero sabía que destruiría la casa por completo… así que no.

Desarrollé algo menos devastador… pero igual de peligroso.

Revolino de Luz del Mar.

Una técnica que había estudiado con extrema precisión: un solo error… podría dañar todo mi brazo izquierdo.

Debía tener control absoluto.

Precisión en cada movimiento.

La presión que salía de ambos… ya no podía detenerse.

Nuestras miradas… estaban decididas.

Y así, lanzamos nuestros ataques… al mismo tiempo.

Ambos gritamos, pero una luz nos envolvió antes de que la explosión estallara en todo el salón.

El eco del impacto quedó flotando en el aire… y solo entonces lo entendí: solo uno podía ganar.

Pero aun así… ambos terminamos en el suelo, exhaustos, nuestras espadas clavadas a centímetros de nuestros rostros.

—Parece… que esto es un empate —dije con voz débil.

—Así es —respondió Lucía, con una sonrisa satisfecha—.

Me divertí mucho contigo, Carlos.

Y cuando seamos más fuertes… —No tienes que decírmelo —la interrumpí con una sonrisa leve—.

Es una promesa, Lucía.

La próxima vez… yo ganaré.

—Eso no será posible, dramático.

Yo seré la ganadora.

—No… yo ganaré.

Ambos lo dijimos al mismo tiempo… pero antes de escuchar su respuesta, me desmayé por un momento.

Lucía corrió hacia mí y me sostuvo con cuidado, recostando mi cabeza en su regazo.

—Lo que hiciste fue increíble… en verdad, gracias, Carlos.

En su mirada vi algo… algo que dolía.

Ella había visto mi soledad.

Esa carga silenciosa que siempre he llevado conmigo.

Pero también vio algo más… vio mi determinación.

Mi fuerza.

Y eso… lo consideró hermoso.

Ese momento… quedó marcado como nuestro primer encuentro especial.

Desde ahora… hacia adelante.

La mirada de Lucía se volvió aún más hermosa.

Su sonrisa era el combustible que mantenía vivo su espíritu de lucha.

Deseaba enfrentarse a alguien que compartiera su mismo objetivo, su misma pasión… y por eso éramos valiosos el uno para el otro.

Con voz casi susurrada, murmuró: —Te prometo que te cuidaré de ahora en adelante, mi caballero nocturno.

Tú llevarás esto… más allá de lo que los humanos pueden hacer.

Me miró con sinceridad.

No como una herramienta.

Sino como alguien importante.

—Tus esfuerzos darán frutos… pero… ¿qué pasaría si algún día no regresaras?

—confesó—.

Es lo único que me causaría inquietud.

—Todo lo que eres… me lo demostraste hoy —continuó—.

No pienso rendirme.

Daré lo mejor de mí… porque tú eres una de mis razones para seguir adelante.

Y por eso… quiero hacerme más fuerte.

—¿Pero cómo lo haré?

—preguntó, mirando hacia el techo del salón.

Fue entonces cuando una voz resonó desde la entrada: —Esa es una excelente pregunta… porque tú serás entrenada por mí.

Princesa… roba corazones.

—¿Eh?

¡Espera!

¿Qué demonios está pasando aquí?

—Lucía abrió los ojos—.

¿La mamá de Carlos… me va a entrenar?

Yo también quedé con la boca abierta, sin saber cómo reaccionar.

—Hace un momento dijiste que querías proteger a mi hijo, ¿verdad?

—Sí… claro… pero… ¿a qué viene esa pregunta?

La mujer avanzó hacia nosotros con paso firme.

—Lo que viene… es que se acerca el festival anual.

¿No les ha dicho nada su profesor?

Ambos guardamos silencio.

—Todas las razas asistirán.

Todos los guerreros.

Y muchos… serán más fuertes que ustedes.

Por eso… debo entrenarte.

Las palabras quedaron flotando en el aire como un decreto.

—El evento empieza dentro de cinco meses.

El 15 de diciembre.

Debes estar preparada… junto a los demás.

Miré a Lucía.

Sus ojos ardían.

—¿Seré… discípula de la emperatriz de la oscuridad?

—preguntó, asombrada.

En su voz no había miedo.

Había determinación pura.

La mujer sonrió.

—Empezamos hoy.

Mañana.

Y todos los fines de semana.

No serás la única: Miguel tendrá su propio maestro… mi esposo.

—Él eligió a alguien con una naturaleza salvaje —añadió—.

Con nuestro método… te convertirás en una de las más fuertes de la academia.

Luego… se acercó a mí.

—Mi hijo sabe usar su poder… pero aún no sabe cómo dominarlo.

Nunca se lo enseñé correctamente.

Si logra soportarlo… él solo sería capaz de enfrentar a seis abismales… sin ayuda.

Silencio.

Incredulidad.

Expectativa.

El verdadero entrenamiento… acababa de comenzar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo