Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 9

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 9 - 9 capitulo 9 RECUERDO DE INFANCIA
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

9: capitulo 9 RECUERDO DE INFANCIA 9: capitulo 9 RECUERDO DE INFANCIA Hace tres años, cuando tenía solo siete años, no sabía qué estaba pasando.

Aquel día me dejó algo muy claro: la razón por la que los dioses comenzaron a moverse entré sí, pero mi pregunta es ¿qué están tramando estos dioses —o mejor dicho— los sacerdotes?

¿Por qué quieren revivir al dios antiguo?

Es algo que no sé con firmeza.

Al darme cuenta, en algún caso, ¿cómo fue que Kenzo se dejó manipular por ellos al despertar unos días después de lo ocurrido?

Me dirigí a la capital, donde tenían encarcelado a Kenzo por los actos que él mismo cometió.

Allí nos revelarían las cosas y cómo terminaron sucediendo.

Al llegar, vi que los guardias me esperaban.

—Bienvenido, Carlos Sánchez.

Hemos venido para escoltarlo.

—dijeron.

—Está bien, no se preocupen.

Por ahora, ¿me podrían llevar al calabozo?

Hay alguien a quien quiero visitar.

—respondí.

Al bajar al calabozo, bajé la mirada; sabía que iba a llegar tarde o temprano al lugar donde están los criminales más peligrosos del continente.

Nada ha cambiado, todo sigue igual desde la última vez que vine aquí, pero igual deberá interrogarlo por mi cuenta.

Al llegar al fondo de la celda, Kenzo y yo nos encontramos y nos miramos.

—Por un momento, ¿por qué estás aquí, mocoso?

—dijo él.

—¡Quiero hacer unas preguntas!

—le respondí.

—¿Y de qué quieres hablar?

—preguntó Kenzo—.

No es nada grave; solo quiero que me digas cómo conociste a ese dios antiguo, a dónde fue y cómo se conocieron.

Le pregunté fríamente, con curiosidad por saber exactamente cómo ocurrió todo.

—Fue en una mazmorra abandonada.

—comenzó—.

Vi a unas personas buscando un objeto perdido llamado los Ojos del Dios Caído.

—No sabía que existía esa reliquia —le interrumpí—.

¿Qué más viste?

¿Algo raro?

—Lo que vi fue un dios saliendo de esa mazmorra.

—dijo—.

En ese momento me di cuenta de que se trataba del dios de la lujuria.

¿Qué hacía ahí?

¿Cuál era su propósito u objetivo?

Lo que escuché fue que tenían miedo de que alguien arruinara sus planes.

Al darme cuenta de eso, escucharon un ruido.

Salí corriendo; no quería luchar con ellos.

No tuve más remedio que pelear, y duramos días y horas: una lucha sin fin.

Me sentía muy débil aquel día, me desmayé y, cuando desperté, vi que me llevaron a una iglesia abandonada.

Dijeron que me usarían como sacrificio.

—¿Qué fue lo que viste, Kenzo?

—pregunté.

—Un demonio parado frente a mí, mirándome horrible —respondió—.

Pensé que me matarían, pero la verdad es que me usaron para traer a un dios de regreso.

Por casualidad ese demonio tenía una espada negra brillante.

—La forma en que me lo dices, Carlos, es correcta —confirmó Kenzo—.

Ese tipo llevaba esa arma que tú describes.

No más preguntas.

—¿Qué está pasando, Carlos?

¿Acaso sabes quién es ese tipo?

—le respondí enojado—.

—Sí lo conozco —dije—.

Ese tipo que viste se llama Lucifer, el rey demonio.

Kenzo se quedó sorprendido al escuchar esto.

Con voz asustada, preguntó: —¿Qué va a pasar conmigo ahora?

—De eso no te preocupes por ahora —contesté—.

Ya has dicho lo que tenías que decir.

Puedo hacer esto: no quiero que nadie sepa lo que se habló aquí.

¿Entendido, Kenzo?

—¡Sí!

—contestó él—.

A cambio hablaré con mi padre.

Solo lo que tienes que hacer es disculparte por lo que sucedió; eso es lo que tienes que hacer.

¿Y qué harás ahora que ya sabes la verdad, Carlos?

—Él te ha dicho que alguien más vendrá y te matará.

—dijo Kenzo—.

¿Lo sabes?

¿Sabes lo que eso significa, Carlos?

Lo sé.

Es algo que yo debo hacer solo porque siempre he estado solo; sé cuál es mi deber: acabar con ellos.

Pero eso tardará años, incluso miles de años.

Aun así, debo pelear.

—No sé cómo haces para seguir caminando sin mirar atrás.

Dime, Carlos: ¿cómo te haces tan fuerte así?

—me preguntaron.

Al escuchar eso, recordé esa guerra en la que no logré salvar a nadie.

Incluso intenté acabar con el enemigo; era yo solo contra el mundo: un ejército enorme que superaba al millón.

Tuve que seguir adelante sin importar lo que pasara.

Recuerdo las palabras de las personas que estaban conmigo: —Lo siento, Carlos, no podré cumplir mi promesa —dijo uno, llorando—.

No quiero morir, Carlos, por favor, ayúdame.

Pero una lanza apareció frente a mí y aplastó la cabeza de alguien muy importante.

Al ver cómo su cabeza…

una pizca de sangre cayó en mi rostro, empapándome.

Todo a mi alrededor quedó lleno de sangre.

Para mí, al ver eso, fue ahí donde me di cuenta de que no podía hacer nada por salvarlo.

Me culpé por no salvar a nadie.

Al regresar al presente, aún no puedo decirle todo lo que tuve que pasar.

—Lo siento, Kenzo —le dije—, pero no puedo decirte exactamente todo.

Lo que sí te puedo decir es: no te rindas.

Sigue adelante soportando el dolor, sin importar lo que venga.

—Tú sigue en tu camino y cuando llegues a lo que más buscas, ahí encontrarás la respuesta que buscas.

—Le sonreí, pero por dentro estaba hecho un desastre.

Después del interrogatorio, me fui a distraer un rato por la capital.

Niños corriendo y jugando me tranquilizan un poco.

—¡Oye hermano, por qué no vamos a jugar juntos!

—gritó uno—.

Dame un segundo, hermana.

Al verlos, me sentí completamente feliz; supongo que aún hay personas que viven una vida tranquila.

Pero yo no puedo disfrutar nada; es tal como él dijo: todo lo que yo obtenga será arrebatado de forma más cruel.

Aun así, sé que puedo encontrar una forma de protegerlos.

Ya lo decidí: haré mi mejor esfuerzo.

Me levanté una vez más para dirigirme a mi casa.

Era de noche; la luna se ve hermosa.

A veces pienso que siempre la he mirado; siento que me están esperando.

Miro las estrellas cómo se iluminan.

Es realmente hermoso.

—Bueno, ya es momento de ir a la cama —pienso—.

Mañana será otro día.

Continuará….

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo