Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 90

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 90 - 90 capitulo 90 confecciones en la noche
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

90: capitulo 90 confecciones en la noche 90: capitulo 90 confecciones en la noche Carlos se había dormido toda la noche en la habitación de Alefa.

Sin embargo, ella no podía dormir tranquila: era la primera vez que un chico dormía en su cuarto.

Y aun así… verlo ahí, respirando suavemente sobre su almohada, le hacía sentir algo que no había sentido en mucho tiempo: paz.

Quiso abrazarlo.

Quiso decirle que se quedara.

Pero algo dentro de ella, una voz débil pero firme, le dijo que no lo hiciera.

Calladamente se sentó junto a la cama.

La luna entraba por la ventana, iluminando el rostro de Carlos.

Puedo estar tranquila… mientras él duerma.

La noche siguió su curso, pero Alefa… apenas pudo cerrar los ojos.

Mientras tanto, en otro sitio de la casa… —Oye, Yue —preguntó Natsu con preocupación—, ¿has visto a tu padre?

No lo he visto en todo el día… y de verdad estoy empezando a preocuparme.

—Mm… no te preocupes, mamá —respondió Yue con calma—.

Seguro tuvo un contratiempo para regresar.

—¿A qué te refieres con regresar?

—¿Eh…?

¿No lo sabes?

Papá se fue con las personas que él había traído aquí.

Ayer dijo que los llevaría de vuelta a su casa.

Natsu quedó en silencio.

Yue bajó la mirada y, con una expresión seria, añadió: —No tienes por qué angustiarte.

Confía en él.

Y al decirlo, le regaló una pequeña sonrisa.

—Tienes razón, Yue… debo confiar en tu padre.

Aunque lo dijo, Natsu se preguntaba si realmente confiaba en él… Siempre lo veía en la academia acompañado de Gojo o de Shirou, haciendo bromas pesadas.

A veces Miguel discutía con ellos, pero al final siempre se entendían.

Hace unos días conocí a ese chico llamado Farid —pensó—.

Tiene mucho más talento de lo que imaginaba.

Es tan inteligente que ni siquiera puedo competir con él.

Tiene un don… uno que lo lleva más allá.

Ama los libros, la tecnología, reparar cosas; es apasionado en lo que hace.

Y por eso… es capaz de resolver cualquier problema.

Me recuerda a un libro que leí una vez, sobre un héroe que venció solo con su ciencia e inteligencia.

Su nombre era Nicolás Tesla, uno de los 10 Legendarios Héroes.

En su última batalla, se enfrentó al demonio abismal más antiguo… y lo derrotó completamente solo.

Demostró que la fuerza no lo es todo: la ciencia y la estrategia también pueden ser armas poderosas.

Fue respetado por todos por su valentía y esfuerzo.

Un científico apasionado por sus inventos… y gracias a él hoy conocemos tantas cosas.

Pero… al mirar a Farid, siento que son diferentes.

Ninguno puede compararse con el otro.

Entonces pensé… ¿Será que él, Kimberly y los otros lograrán alcanzar algo que nadie ha hecho antes?

Kimberly… esa mujer me hace temblar.

Su presencia es fría, tranquila… pero su mirada es como una amenaza silenciosa.

Su presión es tan grande que me da miedo.

Su poder y su magia… están en otro nivel.

Tengo entendido que esos tres son los generales de la academia, un título reservado para los vigilantes más poderosos.

Poder solar… algo nuevo para esta era.

Investigando en los libros antiguos, no encontré nada sobre eso.

Es como si nunca hubiera existido antes… y solo hoy, en esta época, hubiera nacido alguien con un poder tan abrumador.

Hay más secretos en este lugar, lo sé… —pensé mientras observaba las estrellas en la terraza, junto a Yue—.

Es momento de irnos a dormir, hija.

—¡Siiiii, mamá!

¿Me vas a leer un cuento?

—preguntó Yue, con sus ojos brillando bajo la noche.

No pude negarme.

Ante alguien tan tierna, adorable y llena de vida… —Por supuesto —respondí con una sonrisa—.

Vamos.

La noche estaba en silencio.

Yue descansaba en la cama, mientras yo le leía un cuento con voz calmada.

Aun así… mi mente no podía relajarse.

Las dudas sobre Carlos regresaban una y otra vez.

¿Habrá llegado bien?

¿Estará en peligro?

Mañana debemos volver a la academia… y si él no regresa… ¿qué haré?

El miedo de que algo le suceda allá afuera me consume mientras yo estoy aquí… solo esperando.

Han pasado años desde que lo conocí.

Mi padre me habló de él y de cómo despertó su magia a los cinco años… siempre dijo que Carlos tenía un aura diferente.

Mi padre y el suyo eran cercanos.

Solía contarme historias de cuando ambos eran jóvenes… pero… ¿Qué tiene eso que ver con mi problema?

Mi verdadero problema es mi maldición.

Aquella que ese mago oscuro me lanzó sin razón aparente… sin explicación… sin piedad.

Durante años he intentado buscar ayuda… “Lo lamentamos, princesa… no podemos hacer nada por usted.

La maldición es mucho más fuerte de lo que imaginábamos…” Mi esperanza se derrumbó ese día.

Sentí que todo se oscurecía… como si mi corazón hubiese caído en un pozo sin fondo.

Esta maldición… se encuentra en mi abdomen.

A veces siento como si algo… o alguien… viviera dentro de mí.

Un monstruo.

Una mirada constante.

Un dolor que no puedo describir.

Me duele… Me consume… Miré a Yue.

Se había quedado dormida tranquilamente.

La acaricié con suavidad y, antes de irme, le di un beso en la frente.

—Que tengas una hermosa noche… mi niña linda.

Salí de la habitación con cuidado.

Entonces vi a Melissa.

Estaba sola en el pasillo, perdida… su mirada no estaba aquí.

Como si su mente estuviera en otro lugar.

—¿Te encuentras bien?

—pregunté.

—…Sí, estoy bien.

—respondió con un tono débil.

—No me mientas, Melissa —me acerqué a ella con seriedad—.

Estás sufriendo.

Puedes contarme lo que te ocurre… somos compañeras.

Estoy aquí para ti.

Ella dudó… pero finalmente habló: —Está bien, Natsu.

Ven conmigo.

Al patio… hay algo que necesito decirte.

La seguí.

Ambas caminamos por el jardín silencioso.

La luna nos observaba desde lo alto.

—Hay sueños —dijo con un hilo de voz—… sueños en los que veo a mi padre tirado en el suelo… cubierto de sangre.

Y frente a él… una persona sosteniendo la espada de mi padre.

Me miró… y me dijo: “Niña, no deberías estar viendo esto.” Fue como si esa persona… me conociera.

Como si supiera mi nombre.

Me quedé helada.

Tragando saliva, pregunté con cuidado: —Melissa… ¿tu padre murió?

Ella bajó la mirada.

Su voz tembló… como si estuviera a punto de romperse.

—Sí… murió.

Me dijeron que se enfrentó a alguien muy fuerte… pero nunca me dijeron quién fue.

Y yo… necesito saberlo, Natsu.

Sus ojos se llenaron de oscuridad.

De rabia contenida.

—Quiero vengarme.

Nadie hizo justicia por él.

Y si el odio me consume… no me importa.

No sabes por lo que estoy pasando… Natsuki.

El viento sopló en ese instante.

Frío.

Como si la noche misma escuchara su dolor.

Natsu la miró con tristeza.

Esa noche… algo cambió dentro de ambas.

Continuará

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo