Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The Witch 3: The Reckoning - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The Witch 3: The Reckoning
  4. Capítulo 4 - 4 Escorpio en Ascendente
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: Escorpio en Ascendente 4: Escorpio en Ascendente La filmación de videovigilancia desde diferentes puntos de la ciudad a una joven delgada y con el cabello corto, de unos 20 años de edad, fueron bastante claras; lo que se pudo sacar el personal tras los monitores del sistema 110 de emergencias, empleados reales y no tanto, fue preocupante.

Al principio, nadie reparó realmente en su vagabundeo por calles residenciales en la periferia noreste de la jurisdicción urbana; fue para después que cayó el sol, que el primer vigilante tuvo el ángulo preciso, y miró en el momento adecuado que algo metálico le estuvo apresando los brazos.

Fue quien dio el primer aviso de alarma a su supervisor, lo que provocó que rápidamente se avisara a toda la sala que buscase en sus propias grabaciones rastros de aquella persona hasta que, mediante la IA del sistema, se logró seguir y triangular su ubicación desde el último avistamiento.

El vigilante de inmediato se comunicó con su superior: — Señor, no tenemos más video de ella.

Salió del anillo urbano.

— ¿Continuó en dirección sur?

— Sí, la última vista que tuvimos —mostró en pantalla— Fue saliendo por el paso elevado a la autopista.

Hemos recibido 36 llamadas de transeúntes—quejándose de verla caminar la autopista en los últimos 15 minutos.

— Preparen las cintas y traigan el metraje a mi oficina, debo hacer el reporte a la Jefatura.

Sabrán de qué se trata esto.

— Sé que no me pidió mi opinión, pero tras analizar los grilletes, y la marca en las imágenes, resultó que son esposas inhibidoras.

La chica debe ser una fugitiva metahumana—de algún tipo.

— No me digas —dijo el supervisor, con mueca sarcástica— Pues sí, claramente de eso se trata.

Dime, ¿lograron encontrar su perfil con reconocimiento facial?

El vigilante negó con la cabeza: — Aún nada.

Se compararon sus rasgos con todas las identidades en bases de datos criminales y civiles de 25 prefecturas, pero todavía no hallamos coincidencia.

El supervisor suspiró, dándole un par de palmadas fuertes en un hombro: — Será mejor que te mantengas en eso, y me informes lo antes posible, ¿está bien?

Ya me voy.

— ¿A qué unidad deberíamos llamar?

— Se encuentra anulada, así que por ahora, patrullas de policía regular.

Ya esperamos mucho.

El supervisor se fue por atrás, y el vigilante tomó el teléfono a su lado, marcando números.

(En la periferia) Ark-1 se halló hambrienta, con el cabello desgreñado, pero sobre todo, con los pies adoloridos por andar tanto tiempo por el cemento y el asfalto fríos.

Se detuvo por un momento y estornudó, limpiándose la nariz con la manga, levantando cabeza ya mareada, con la visión tornándosele borrosa.

Un pitido sorpresivo tras ella la hizo saltar a un lado, mientras que el conductor del auto le gritó una maldición.

Cuando se iba volviendo a levantar, apoyándose en el grillete, escuchó un nuevo sonido, que la hizo encogerse; no le fue familiar en un inicio, una especie de canto mecanizado, de ululaciones lentas, y luces de colores rojo y azul.

Esto se acompañó del frenado abrupto de neumáticos, y luces blancas, dejando claro que se trataba de vehículos; se volteó lentamente, con los hombros encogidos y la espalda encorvada hacia delante, su mirada preocupada acostumbrándose al brillo con expresión de ojos consternados.

Dilucidó los perfiles de varias personas, sólo discerniendo los detalles cuando dos de ellos ya la habían tomado por los brazos, haciéndola sobresaltarse antes de llevarla dentro de uno de aquellos vehículos.

Apenas la habían sentado, diciendo cosas que no comprendía del todo, una mano callosa sobre su cabeza, antes de que, de imprevisto, la farola de luz más cercana reventara, y los cables del poste eléctrico chispearan como si un proyectil los hubiese reventado al mismo tiempo.

Este hecho causó pánico momentáneo entre los gendarmes, que se agacharon con las manos sobre la cabeza, e inmediatamente, dejando a Ark-1 dentro de la patrulla, sacaron sus armas de dotación para apuntar a cualquiera fuese el peligro que llegó a rodearles.

Ninguno pudo ver nada raro, y los segundos pasaron en densa tensión, cañones aún fríos, gatillos entibiados por dedos índices impacientes, hasta el segundo estallido; se gritaron órdenes, y se formó un perímetro defensivo con los autos como barrera.

Lo primero que vieron fue una sombra moverse a gran velocidad, dando una zancada sobre una de las sirenas, destrozándola, antes de brincar sobre la otra, y la siguiente, dejando el sitio a oscuras.

La sombra reapareció, en medio de todos, y lo que siguió fue rápido, y brutal.

El primer oficial fue atravesado en el pecho desde atrás, antes de que los demás dispararan, seguido por uno que solamente alcanzó a gritar en su comunicador: — ¡Tenemos un código 1938, repito, código 193—!

El brazo que mantenía sobre el aparato le fue arrancado como si fuera de papel, y luego su cuerpo fue arrojado sobre el escaparate del patrullero.

Luego otro vehículo fue empujado, arrastrándose hasta arrollar a dos más, al tiempo que los cinco restantes esquivaron por muy poco: — ¡Oficiales caídos!

— ¡¿Dónde está?!

— ¡Sigan disparando!

Al lado de uno de ellos, se apareció la causa de aquel alboroto, con la mirada de un tiburón.

Ladeó la cabeza, con las manos en los bolsillos, y en el siguiente instante, lo tiró del desnivel para impactar contra la autopista de abajo, golpeado por un camión que pasó pitando.

Los otros dos cerca de él apuntaron, pero antes de disparar, aquella sombra difusa se puso entre ambos, y silbó, para decir con voz monótona: — Estoy aquí.

Se había apoyado a la baranda de cemento, y en respuesta los dos oficiales apuntaron.

La chica pasó entre ellos a gran velocidad, provocando que los dos acertaran el tiro en el cuerpo del otro, cayendo entre gritos ahogados.

Desde donde estaba, Ark-1 lo vio todo, alarmada por lo que había empezado a ocurrir, temiendo lo peor de todo; pensó que había tenido tiempo de sobra para alejarse de Ja-yoon, aunque.

Los otros dos policías, que habían permanecido bajo cobertura, se levantaron para disparar de nuevo, excepto que, para cuando reaccionaron, ya el atacante derribó a uno de una patada, antes de aplastarle el cráneo.

El último retrocedió con las manos, antes de que la sombra, ahora quieta, revelase su verdadera faz.

Una joven de nariz chata, y cabello corto, esponjado y puntas hacia afuera, pero lo que más destacaba de ella era el tatuaje de dragones chinos en el lado derecho de su cuello, que le bajaba al brazo.

Sacó su propia arma, una pistola EM, de debajo de su chompa de cuerina negra, y descargó tres tiros contra el miserable, que no pudo tomar su arma a tiempo para contraatacar.

De inmediato, la vista de esta extraña, y la de Ark-1, se encontraron, quedándose así unos instantes.

El rostro curioso y cauteloso encogimiento de la muchacha pálida fueron un punto que quebró el hechizo, haciendo que la otra cambiara rápidamente su vista despiadada por una sonrisa burlona, balanceándose un par de veces.

Se acercó, y arrancó la puerta de un tirón, tras notar que estaba inmovilizada; miró su propia pistola, el grillete de los antebrazos de su nueva conocida, reclinándose por el agujero que dejó hacia ella: — ¿Te gustó el espectáculo, amiga?

—preguntó, asintiendo— Huh, lo que uno debe hacer para fumar tranquilo…

En efecto, sacó a medias la cajetilla del bolsillo con una mano, tomó un cigarrillo, y con una fuerza invisible, levitó el encendedor hasta la punta y lo encendió.

Dio un pitido extenso, cerrando los ojos antes de soltarlo todo en la cara de Ark-1, quien sólo se apartó, agachando y apartando la cabeza.

— Oye, ya que me interrumpiste el descanso bajo el puente, dime, ¿cómo te llamas?

Su tono era atrevido, pícaro, y le sonrió de una forma que le pareció rara, un tanto incómoda.

En su cabeza no se le ocurrió nada bonito como respuesta: — No tengo nombre.

La chica miro afuera, y pareció bambolear con fastidio la cabeza, susurrando algo que, con sus poderes bloqueados, no pudo discernir.

Pronto volvió a ponerle atención, — Mira, mi hermanita me acaba de decir que decirte esto sería indecente, pero lo diré igual.

Ahora que te vi, ya sabes, por primera vez, me pareció que estabas muy bonita, y sé que no nos conocemos ni nada pero—si me aceptas una cita a un lugar que conozco, te liberaré de esa cosa.

Ark-1 parpadeó sin captar demasiado la idea de lo que acababan de decirle: — ¿Por qué—me dices eso?

Le mostró sus manos atrapadas, cuando comenzó a conectar puntos, y recordó, en un instante fugaz, a Dae-gil.

Tragando saliva, pidió.

— Por favor, ayúdame.

Me están picando.

— Mira, ¿sabes qué?

Tienes razón.

Haré esto por ti.

Esos malditos helicópteros ya vienen, y ni tu ni yo queremos más líos, ¿verdad?

La chica se concentró, y sólo con una mirada intensa, abrió el grillete, que cayó al suelo del asiento tras cambiar su luz roja a verde.

Rápidamente esta retrocedió cuando, como si una corriente infinita la golpeara, pudo sentir las energías empíreas que emergieron de Ark-1; tal fue su impresión que su expresión quedó marcada, y su piel casi tan pálida.

La miró de arriba a abajo, y por instinto tiró el cigarrillo antes de apuntarle con la pistola: — ¡Pero ¿tú quién demonios eres?!¡¿De dónde saliste?!

Ya estando libre, la muchacha pálida pudo sentir aquella aura en toda su magnitud; a comparación de la suya o la de Ja-yoon, no fue tan cercano, aunque sí, consideró, superior en poder a los Towoo.

Pero también pudo dilucidar otro detalle, y es que sintió cómo, entre la confianzuda de antes, y la precavida de ahora, había ocurrido un “clic” en que las corrientes emocionales cambiaron su huella.

Esto le dejó una pregunta que quiso que le respondiesen de inmediato: — ¿Cómo hiciste eso?

La chica mantuvo su puntería: — ¿Hacer qué?

— Tu campo de energía, alrededor de tu chispa de vida.

— ¿Chispa de qué?

— Es como si de repente te hubieses convertido en— Las hélices del helicóptero aparecieron tras un edificio, acercándose con una luz detectora: — ¿Otra persona?

—y susurró para sí— así que se fue atrás —dijo también, mirando la aeronave— No importa, te lo explico luego.

Hay que irnos.

Ark-1 asintió con apremio, y sintiendo que su cuerpo había sanado por completo, se preparó para dar un gran salto.

Al verla, la chica entendió lo que estaba por hacer, y la llamó: — ¡Espera!

Ella no la escuchó, pero tampoco reaccionó a tiempo como para evitar que la chica rara corriera a ella y se abrazara a su cuello y cadera antes de saltar lejos, dejando una onda de choque atrás.

Su indeseada jinete gritó de pánico, viendo cómo a un lado se tenía vista panorámica, con el espectáculo de luces, de edificios con pancartas digitales y luces de neón; el viento en sus rostros fue gélido, casi insoportable.

Por suerte para ambas, llegaron cual proyectiles a la terraza de una residencia de apartamentos; Ark-1 miró a su alrededor, quitándose a la chica de encima, quien asentó pie para no caerse.

Miró de donde vino, cerciorándose de que el helicóptero no logró verla.

Este siguió por donde estaba, buscando sospechosos donde ya no había sino cadáveres.

Se volvió a la chica, quien tenía la pistola a mano, y le inquirió: — En serio debes decírmelo.

¿Qué eres tú?

¿Cómo llegaste hasta mí?

— Soy lo mismo que tú.

Eres de la segunda generación, ¿no es así?

Esto la alarmó, y retrocedió otro paso, frunciendo el ceño: — ¿Sabes de eso?

¿Eres de los nuestros?

Dime tu número.

— Uno.

Mi número.

Ark-1.

Ella dio una risotada incrédula, llevándose una mano a la cabeza, y continuó diciendo: — Entonces los rumores eran verdad.

Datum Point de verdad escapó.

Ark-1 se hundió en recuerdos, en ejercicios forzados, en las peleas amarrada, y en la mujer que todo el tiempo repetía el nombre.

Aquel era el término para nombrar una cosa abstracta, un punto de inicio, importante, pero un mero punto hecho con lápiz en el mejor caso.

Una abstracción, una simple idea, y ella era real, tanto como su creadora, por lo que, la soberbia y frialdad con que la llamaba así despertó una chispa.

Un fuego, poco a poco.

Mientras tanto, la otra chica caminó un poco, y se puso a ponderar de brazos cruzados, antes de seguir: — Pero si eso es cierto—lo último que supe es que Ark-2 te buscaba, una que se hace llamar Ja-yoon.

— Me trajo aquí.

— Entonces también es cierto.

Y ¿ella te envió a buscarme?

— No.

Quería alejarme de ella.

— Ya veo.

—y tras un silenció, siguió, acercándose— ¿Sabes que la Alianza le puso precio a tu cabeza apenas se supo que escapaste de Jeju?

Era una suma grande.

— Si quieres entregarme, no podrás ganar.

No lo intentes.

Ark-1 estaba de pie, tensa, lista para activar su mente y atacar.

Su apremio por defenderse no le hizo notar las intenciones en el aura de la chica, quien pronto se encogió de hombros, guardando su arma y extendiendo la mano parada hacia ella.

Asintió en reafirmación: — Descuida.

Es tentador, pero—la cosa es que también me buscan a mí.

— ¿Quieren eliminarte también?

Se puso frente a frente: — Ajá.

Pero también quieren algo más.

Le mostró a Ark-1 su antebrazo, y en este se mostraron unas venas negras, serpenteando y pulsando por salírsele.

— Lo que tengo dentro de mí.

Les sería más fácil acabar conmigo antes de extraerlo.

— Jamás había visto algo—así.

— Ni nadie.

La chica se dirigió a la entrada de las escaleras, y rompió la aldaba con la mano, abriendo la puerta metálica.

— No se supone que nadie sepa de su existencia.

— ¿Y a dónde vas?

— Pues a un cibercafé.

Conozco bien la ciudad, así que llegaré en nada al más cercano.

Iba a desaparecer por las escaleras antes de llamar: — ¡Ey, Datum Point!

Sintió enojo al oírlo de nuevo, pero respondió de forma medio tranquila: — ¡No me llames así!¡Ese no es mi nombre!

— ¡Sí, claro, pero ¿ya vienes?!

Ark-1 se aclaró la garganta, antes de simplemente seguirla por las escaleras a oscuras hasta la planta baja, y la puerta trasera.

La chica se iba a acercar, pero ella le puso la mano al hombro, mirando el pesado candado y la gruesa cadena: — Déjamelo, haré menos ruido.

Se concentró, y la llave comenzó a vibrar a gran velocidad, antes de comenzar a desintegrarse de a poco, como polvo de una biblioteca o la arena llevada por los vientos.

La chica asintió levemente: — Hmh, que buen truco.

Salieron del edificio, y pusieron rumbo por el callejón contiguo.

Nuevamente, el estómago de Ark-1 gruñó, pero esta vez sus acordes fueron una súplica silenciosa.

La chica la miró de reojo mientras siguieron avanzando: — Mi hermano te invitó a una cita, ¿no?

— Tu—¿hermano?

— Trastorno disociativo de personalidad.

— ¿Y qué es—eso?

¿Estás enferma?

— No exactamente.

Es como nacimos.

Así somos, él y yo contra el mundo ahora.

— Ya veo.

— Si no me equivoco…

Sacó un teléfono, con una gruesa carcasa recubriéndolo, y miró en su GPS un minuto, mientras se mezclaron entre los pocos peatones de la calle secundaria.

— Sí, por aquí es.

Hacen un cerdo agridulce delicioso por esta zona.

Te va a encantar.

Se volteó, y viendo que Ark-1 miraba a su alrededor, observando cada detalle, regresó, extendiéndole una mano: — Ven conmigo, ¿está bien?

No muerdo.

Ella miró la mano, y recordó.

Pero esta vez, no tendría miedo, así que, tímidamente, levantó un poco su mano y se la dio.

La chica caminó despacio, llevándola casi cual niña de esos cuentos que le leían en el laboratorio; esas cosas, pasaban en realidad.

Mantuvo el ritmo, sin saber qué decir ni sentir, simplemente siguió lo nuevo.

— Vamos rápido, que en media hora cierran.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo