The Witch 3: The Reckoning - Capítulo 7
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7: Navegar a ciegas 7: Navegar a ciegas Las mellizas se habían detenido un momento sobre la terraza de un edificio, misma en la que, hasta hace unos instantes, había una barbacoa familiar.
Ahora tanto ellas como los civiles, capturados por la impresión de verlas descender a toda velocidad, se encontraron en absoluto cuando las palabras de un presentador de noticias se hicieron escuchar a través de las pantallas publicitarias en la plaza cercana.
Ark-1 usó su visión remota para comprobar que también en los televisores, teléfonos inteligentes, radios, y otros dispositivos, era transmitido el mismo reporte: “Información de última hora.
Dos sujetos superhumanos de sexo femenino y alrededor de 20 años de edad, han sido reportados por las autoridades locales del Ministerio de Salud como portadoras de una peligrosa enfermedad priónica.” En las pantallas de la gente aparecieron las fotografías o videos de vigilancia borrosos de ambas chicas, saltando por diferentes techos, o en medio del patio y destrozo circundantes de donde habían venido.
Estos últimos materiales claramente fueron editados para obscurecer ciertos detalles fuera del conocimiento público, pudo apreciar Ja-yoon.
Además, se mostró una foto del transporte estrellado de One Head Pharma, destruido por completo: “Se sospecha que este vehículo de la farmacéutica sufrió un atentado por parte de las dos mujeres, lo que provocó su estrellamiento contra una vivienda y daño indirecto en los cimientos de un edificio contiguo, ubicados en el barrio de—” Las personas cenando se removieron aterrorizadas al reconocer los rostros de las imágenes como los de las dos mellizas, que ahora estaban tan cerca de ellos.
Un par se tapó la nariz con paños o servilletas, levantándose frenéticamente de la mesa para entrar al edificio, mientras otro tomó su teléfono para tomarles fotos de espaldas.
Los niños lloraron asustados, y una mujer que debía ser su madre se los llevó de la mano de vuelta a donde fuese el piso en que vivieran.
“La Oficina de Seguridad Pública Metahumana ha declarado Alerta de Nivel 5, y un acordonamiento temporal de todos los distritos urbanos.
Personal sanitario se está moviendo para realizar labores de descontaminación en la zona del siniestro.” — Ya no falta mucho, hay que seguir.
—musitó Ja-yoon.
“Si cualquiera ve a estas mujeres, repórtelas de inmediato.
Su enfermedad las hace mentalmente inestables.
Se cree que están armadas, y son altamente peligrosas.” Ark-1 asintió, y continuaron su camino, al tiempo que varias personas subieron las escaleras en su dirección, casi todos hombres enfadados, con palos de escoba y rastrillos.
Estos vociferaron, reclamaron, y gritaron maldiciones, cada vez en forma más distante desde su perspectiva, levantando sus armas improvisadas al ver cómo se alejaron las dos.
En un punto, cuando los edificios comenzaron a ser solamente casas, o conjuntos con residencias de hasta dos pisos, es que bajaron nuevamente a nivel de la calle, y se apresuraron entre largas zancadas, dejando ondas en el aire como las que deja el guijarro contra un estanque: — Fue mala idea ir por arriba —dijo Ark-1.
— Lo sería en una situación normal, si no quisiera que me vean.
Ark-1 frunció el ceño: — ¿Y por qué querrías que nos vieran?
Ahora todos nos van a perseguir.
— Por eso de allí.
Señaló los postes bajos que delimitaban las aceras en varias calles; estas tenían una línea de luz verde rodeando el tope liso: — Esos son— — Nos habrían encontrado de inmediato.
En estas zonas siempre hay más seguridad.
Ark-1 entendió.
— De todos modos, tú nunca debiste desobedecerme.
— Yo no le debo obediencia a nadie, mucho menos a alguien como tú.
Ja-yoon pausó, sintiendo un peso incómodo en el vacío, cosa que su hermana pudo sentir dándole un tirón sutil a ella misma.
Se detuvieron un momento en una transversal, mientras delante de ellas pasaba una turba de gente indignada, protestando con palos y pancartas de cartulina.
Las hermanas se miraron a los ojos, con gran incomodidad, pero sabiendo que era buen momento: — Escucha, perdón por decir lo que dije.
Necesitaba que reaccionaras.
Los hombros de la joven se estremecieron apenas, por el reflejo de lo que recientemente había ocurrido, pero su melliza en respuesta se mostró con la mirada más bien resignada, o dispuesta a la resignación: — No importa, no tengo nada qué perdonarte.
—Ark-1 suspiró— Era verdad, y ya no puedo hacer más.
Ya dejemos de hablar de eso.
— Sí, como sea.
Las dos miraron a los últimos manifestantes desaparecer a su derecha, y sólo entonces decidieron moverse por un camino alterno en diagonal.
Se mantuvieron cerca de las paredes y ventanas de locales comerciales a oscuras, para que la gente en los pisos de más arriba no pudieran verlas.
Muchos estuvieron, de hecho, mirando los eventos de la noche, o escuchando los eslóganes llenos de rencor.
— ¿Qué es lo que vamos a hacer?
No tenemos donde ocultarnos.
— Este país tiene vigilancia por todos lados, incluso ahora podrían estar grabándonos.
Nunca vine para esconderme.
— ¿Y si no para qué?
— Hace dos años, este fue el primer lugar al que vine, y ni siquiera Baek lo supo.
— Ya has estado aquí.
Por eso te fuiste tan segura.
—se murmuró Ark-1.
Finalmente salieron del área habitada, cruzando con rapidez la avenida tras esperar que algunos autos y un par de tanquetas se alejasen en su recorrido.
— Esa aeronave que viste—similar a la de allá.
Ja-yoon señaló a izquierda de su posición, barriendo el aire, un cuadricóptero similar al que había sido destruido.
Podía observársele buscando con una luz escáner roja, pero todavía bastante lejos; las dos supieron usando cada una su visión remota, que como ese había varios más siguiéndoles el rastro.
Gracias a Ja-yoon, habían evadido lo mejor que habían podido las calles adoquinadas, flanqueadas con postes de escaneo de ADN, aunque eso no importaría si las tenían en vídeo.
— Pertenece a una empresa que hacía investigaciones genéticas, para los que ordenaron nuestra creación.
La Yongsadan.
Finalmente, tras recorrer cientos de metros, se detuvieron en un callejón pestilente, cerca del mar.
Entre ellas y las aguas oscuras y frías había una amplia explanada de concreto, muelles mal iluminados por postes de luz amarilla, y varios contenedores con otro material abandonado.
El lugar mismo se notaba descuidado, con moho y vegetación creciendo sin ningún límite; la puerta misma que tuvieron justo delante se había oxidado de lo vieja que era.
— ¿Yong—sadan?
— Quizá oíste mencionarlos, cuando estabas prisionera.
“La división” le suelen llamar los que trabajan para ellos, tal vez eso te suene de algo.
— Unos hombres de negro, ellos a veces hablaban con los científicos cuidándome.
Esa palabra la decían, junto a otras cosas.
— La científica que nos creó, ella hacía cosas a sus espaldas.
Una de ellas fue meter las narices en esto.
Ja-yoon le mostró el pequeño recipiente con la muestra Crocodile en su bolsillo, mientras se internaron en la penumbra de aquella bahía, caminando como si estuviesen de paseo por el parque: — ¿Más como nosotros?
— Copias inferiores en el mejor caso, un proyecto de imitación para el gobierno japonés.
Me metí a sus instalaciones en esta ciudad, para robar esto.
No lo necesitaba, lo hice para llamar la atención.
— ¿De quién?
— Los estadounidenses no estuvieron de acuerdo con la existencia de algo así, y vinieron a limpiar.
Cuando llegaron yo ya me había ido, dejándoles un regalo.
Sacó su teléfono, y con una sonrisa divertida, le mostró la foto en plano cercano de un cuarto de laboratorio, imbuido de fría neblina; la mayor parte de la imagen, sin embargo, era un contenedor abierto cual baúl, lleno de cabezas humanas.
— ¿Por qué los mataste?
— Leales a Baek, como era de esperarse.
Se las arregló para que los condicionaran así.
Pero descuida— Llegaron hasta uno de los muelles, el último a diestra, que no tenía ningún tipo de iluminación.
La muchacha pálida sintió que un grupo de auras se acercó de repente, tras haber estado todo aquel tiempo en aparente quietud, como si se hubiesen aparecido de la nada.
Tal vez fue ella quien no prestó atención; Ja-yoon podía decir cosas, y ella querer saber mucho más de lo que era pertinente.
Pronto, unas sombras en forma humana se hicieron visibles, rodeándolas a las dos.
— No me fui sin ganarme socios.
Uno de los hombres, de cabello corto y rasgos occidentales, se adelantó a los demás; sus ojos verdes observaron detenidamente a Ark-1, sonriendo con curiosa malicia.
Con brazos sueltos, y cual péndulo, lento, caminando de lado a lado, saludó diciendo: — Miren quién decidió regresar.
Creí que te escaparías por otro lugar, como aquella vez.
Se detuvo, y puso los pulgares tras los tirantes de su chaleco antibalas.
Ark-1 los revisó a todos con su visión remota girando sobre sus cuerpos; sin excepción bajo la nuca tenían tatuado un código de barras.
Ja-yoon, por su parte le respondería: — Dije que los ayudaría a escapar de la DIA, no que los llevaría a Australia.
Tengo cosas más importantes que hacer con mi tiempo.
El tipo puso una mueca de rabia, y sacó su cuchillo, apuntándoselo: — He estado viviendo en un maldito islote con mi gente durante dos putos años.
—dijo en tono carrasposo— Dame una razón para no cortarte la garganta aquí mismo.
Cambió el cuchillo de mano, sus compañeros, mal encarados, se adelantaron también un par de pasos, desenfundando sus propias armas, e igualmente Ark-1 se puso a la defensiva, dispuesta ya a combatir.
Ja-yoon, superando su reticencia instintiva, interpuso una mano delante de su hermana: — Me necesitas para camuflarte de los radares, ¿o no?
Y si me matas —dijo ella, y señaló a Ark-1— Ella te matará a ti, y no tendrás nada.
Bueno, ya es hora de cerrar nuestro trato.
¿Conseguiste lo que te pedí?
— Creí que eras una loca idiota cuando me lo pediste para hoy —rio por lo bajo— Pero sí, lo tengo allí atrás —señaló una forma apenas sobresaliendo del mar— Así que, ¿dónde están mi dinero y mis coordenadas?
Ja-yoon sacó un pendrive del bolsillo de su pantalón, levantándolo en una mano para que todos lo vieran: — Aquí está todo.
Al ver que el tipo se acercó a tomarlo, bajó el brazo e hizo puño, apretando el dispositivo dentro: — Mejor será que me muestres el interior, o lo destruiré.
Ark-1 de repente lo sintió, un helicóptero desactivando su campo insonorizador, y las esencias vitales de cuatro personas.
Observó con su visión remota detrás de sí misma, distinguiendo con facilidad de quiénes se trataba, y tensando los hombros.
Pronto el ruido de las aspas se hicieron distinguibles en la noche, y a la distancia, las ruedas de las tanquetas: — Ja-yoon, es ella.
—musitó con urgencia.
— Sí, lo sentí también.
Los sujetos de repente comenzaron a sonreír, mirándose entre sí; el jefe dijo entonces, a pecho henchido, con la pistola en la mano: — Parece que no eras tan lista después de todo.
Ja-yoon sonrió con desprecio: — Estúpido —risoteó— te has puesto una soga al cuello.
— Pero no te pongas así, no es personal.
El director de la Yongsadan me pagará más, por ustedes, —señaló el ruido en el aire— y la ingenua del helicóptero.
Ah, ¡dulce, dulce Ginebra, aquí voy!
El sujeto se abalanzó con su cuchillo y pistola, pero Ja-yoon usó su telequinesia para desviar las balas en instantes y devolvérselas.
Los proyectiles impactaron su cuerpo estando todavía en el aire, fue allí cuando Ark-1 se interpuso saltando hacia él, pegándole un manotazo que lo tiró rodando a un lado por el concreto, fracturándolo por todo el trayecto.
Cayendo al suelo de puntillas, los nerviosos compañeros del hombre comenzaron también a dispararle, y Ja-yoon se lanzó a su vez contra ellos, esquivando sus golpes con facilidad antes de que su hermana mandara a volar a uno de ellos al mar de un solo golpe.
Por cruzar en ese momento los puños, las mellizas se fracturaron las manos; pegaron un grito, cayendo en lados opuestos del muelle: — ¡¿Por qué hiciste eso?!
—reclamó Ja-yoon.
Estaba echada, y sus enemigos dispararon en su contra, apenas siendo capaz de parar las balas con su telequinesis debido al dolor; una de ellas le rozó la oreja, mientras aún sujetaba sus dedos rotos en curación.
Ark-1 fue quien más rápido se puso de pie, usando su mano buena para lanzar una caja podrida a otro atacante más, que esquivó, y se lanzó dándole una cuchillada en el vientre; este comenzó a intentar golpearla en la cara, pero ella lo esquivó cada vez.
La muchacha pálida lo paralizó, quitándoselo de encima al fracturar su brazo de un golpe al codo interno; este gritó, y esto lo aprovecho ella para desclavarse el cuchillo y rajarle el cuello de un solo movimiento.
Tal reguero no mancharía esta vez su ropa, para que no tuviese que comprar otra; en retrospectiva, salir ensangrentada a lugares públicos nunca había sido buena idea, así que con su mente la hizo girar a su alrededor, extrayéndola del cuerpo hasta formar una nube de polvo que lanzó contra otro de ellos.
Este tosió al ser expuesto a la sustancia, cosa que Ja-yoon aprovechó para romperle el cuello por detrás ya recuperada, antes de patearlo al mar; dos más saltaron generando ondas, y haciéndolas retroceder al medio de la explanada, al tiempo que varios más salieron para atacarlas al mismo tiempo, con saltos que resonaron explosivamente, dejando cráteres en el cemento.
Las dos, cada una viendo a los que tenían a su lado, se dispusieron a luchar.
Nunca esperaron que estos se cruzaran entre sí al dar zancadas, intercambiando lugares una, dos, y más veces; Ja-yoon paralizó a uno, pero este quitó el seguro de su cinturón de granadas, riéndose antes de estallarle frente a la cara en miles de pedazos.
La joven se cubrió con los brazos, esperando el impacto que la lanzó lejos, hacia la espalda su hermana, quien trastabilló sin caer; esta preparó una patada de cadera, pero al ver que era su melliza quien chocó, bloqueó un par de golpes, y soportó un par de puñaladas en su espalda y muslo, antes de ayudarla a pararse de un tirón.
Ja-yoon decidió entonces abrir el ojo de su mente para anticiparlos, mientras que Ark-1 le dio un pisotón en el pecho a otro, que también reventó en una explosión; esta, sin embargo, usó una barrera psíquica menos potente para evitar el daño.
El abrigo de Ja-yoon había quedado destrozado, su camisa, sus pantalones, quemados, en girones, y solamente su poder la salvó de morir, aunque tuviese decenas de pequeñas esquirlas de metal incrustadas en el cuerpo de todas formas.
Miró arriba, y allí las rodeó el helicóptero en vuelo de baja altura, del que dos bajaron en rappel, sus rifles en posición de descanso.
Llevaban cascos puestos, uniformes muertos, pero las auras rencorosa y bullente de Jo-hyun, o la estanca y enfocada de Tom, la joven las distinguió fácilmente.
— Lista.
— Sí.
Sí.
Ja-yoon pegó un salto largo, y cuando otros tres intentaron interceptarla, Ark-1 pensó rápido y les lanzó encima un contenedor oxidado cercano, que los arrolló cual tren volador.
La joven dio una pisada sobre el objeto en movimiento para evitar que se la llevara, aupándose antes de esquivar las rondas de rifle girando en el aire, y haciendo su descenso final con un puñetazo para el rubio, quien rodó a un lado.
Se puso de pie sobre el somero cráter que dejó: — ¡¿Cuándo dejarán de fastidiarme ustedes dos?!
Bloqueó el gancho derecho de Tom con el antebrazo, antes de tomar el puño de Jo-hyun con la otra mano: — Te atormentaré hasta que mueras, maldita.
— Ya veremos.
Le dio un cabezazo hacia atrás, antes de hacer tropezar a Tom con un barrido de pie, esquivando a su vez una patada.
Jo-hyun desenfundó su pistola para pegarle tiros a quemarropa, y sin embargo Ja-yoon saltó hacia atrás, agarrándose a los hombros de la capitana y rápidamente hacerle una llave con las piernas, haciéndola caer hacia atrás.
El rubio brincó para pisarle la cabeza a su oponente, y la joven rodó a un lado con Jo-hyun aún agarrada, perdiendo aire.
Ark-1 desató reventó una gran porción de concreto a su alrededor, desestabilizando de momento a los atacantes.
Estos, sin embargo, se recuperaron saltando entre los fragmentos, usando su propio poder mental para mantener los fragmentos en el aire, y volver tridimensional así el campo de batalla.
Uno a uno, reventó cada pedrusco, recibiendo el lanzamiento de uno que la tiró al suelo, y devolviendo otro al lanzador, que fue arrojado contra la puerta de un almacén cercano, abollándola en un impacto que lo desnucó.
Los campos psíquicos de estos hombres, al trabajar juntos, mantenían su encerrona intacta; titilaron invisibles en varios puntos de su percepción, cambiando posiciones, confundiéndola.
La capitana alcanzó al fin, y desenfundó su cuchillo; apuñaló el muslo de Ja-yoon repetidas veces, obligándola a aflojar su llave.
Tom aprovechó para hallar a la joven, tirándola a un lado como un costal, pero esta se acomodó de cuclillas, apretándole la muñeca al tiempo que hizo su brazo hacia arriba.
Lo acuchilló en todas partes, haciéndolo caer, pero este le dio un puntapié en la pierna herida que la hizo caerse también; el rubio atrajo de vuelta su arma blanca, e intentó clavarle el cráneo contra el piso.
Ja-yoon se deslizó hacia atrás antes de pararse y tomar con su telequinesia las pistolas de ambos, recargándolas en misma manera, sin tocar los cargadores siquiera, que cayeron y se pusieron dentro.
Disparos duales, y como ella guió las balas con la mente, estas casi siempre acertaron, obligando a Jo-hyun a lanzarle un pequeño montacargas, que chirrió en su triste trayecto final.
Ja-yoon hizo un gesto con la mano, simplemente desintegrando el vehículo; para cuando tuvo de nuevo visibilidad directa, el par se había cubierto entre las sombras, los tereques del lugar.
Está miró a un lado, mientras su melliza, atrapada, bloqueó golpes, y fue alcanzada por cortes, al tiempo que detuvo tiros en su contra; sintió el vacío, el peso, pero esos dos seguían vivos; no podía ser.
“Deberías poder con ellos sola, hermana.” Y mientras se lanzó a la oscuridad, tras detectarlos con su visión remota, Ark-1 se halló en desespero; de rodillas, puso las manos en el suelo, cosa que sus enemigos tomaron por una rendición.
Los cortes siguientes fueron mucho más profundos, incluso al punto de casi mutilar uno de sus brazos, y rajarle un flanco de abajo a arriba de su costado derecho; en medio de ese dolor, los destellos llegaron.
Primero un agua fría que no estuvo jamás tocando su cuerpo, y a continuación la visión de azul en su imaginación, o tal vez no; pensándolo bien, esto lo vio antes.
Igual que esos dos ojos abiertos, intermitentes: “Míralos.
Míralos.
Ven a mí.” Al abrir los ojos, sintió al siguiente sujeto lanzarse con su cuchillo, apuntando a su nuca.
Ark-1 lo agarró de la cabeza antes de lanzárselo a otro; no dejó que salieran de su alcance, sino que los aplastó hacia abajo.
Pudo sentir sus auras ansiosas, y ello se confirmó por el hecho de que los fragmentos flotantes a su alrededor comenzaron a tomar direcciones erráticas, chocando entre sí en cámara lenta.
Con un solo pensamiento, lanzó toda la estructura hacia fuera, quebrándolas en forma de estalactitas afiladas; los últimos dos intactos explotaron lejos de ella, sin llegar a dañarla.
El jefe de ellos, recién retomando la consciencia, fue golpeado no por sensaciones más allá de sus sentidos, sino por la ausencia de ellos.
Entendió perfectamente, y su mirada se tornó sombría hacia Ark-1, a lo lejos; ella también volvió el rostro hacia él, mirándolo de reojo con determinación letal.
— ¿Cómo es posible?
—miró, tembloroso— Desgraciada—¡Voy a quitarte esa cara!
Fue hacia ella a toda velocidad, y paró en seco a medio camino.
En un instante, la joven pálida se halló allí delante de su cara, para de inmediato clavarle sus propios dedos en el cuello.
Un tirón más arrancó todo y cervicales como si nada, sin expresión ninguna, más que la pesadez.
Ja-yoon enfrentó a aquellos dos, disparándole desde posiciones cubiertas, moviéndose rápida y constantemente.
Ella siguió acechando, lanzando objetos mentalmente contra los lugares de donde venían los destellos eléctricos.
Jo-hyun hizo su apuesta; trató de rajar su cuellos, y en respuesta, la joven le golpeó el pecho, con expresión molesta, recibiendo el ataque en el hombro.
No tuvo tiempo de encogerse por la herida, pues Tom le acertó tres rondas de rifle.
La joven no perdió tiempo, y se lo quitó de entre las manos, antes de aporrearlo en la cabeza dos veces, tan fuerte que se hizo pedazos.
Le dio un rodillazo en el mentón al rubio que lanzó ondas expansivas, y este cayó tieso al suelo.
Sintió un calor en la espalda alta, y cayó de rodillas, vomitando sangre, luchando de repente por tomar aire, sin que sus pulmones respondiesen.
La capitana, reincorporándose con u a pierna rota, se aproximó a Ja-yoon, apuntando su rifle con una mano, y encañonándola tras la coronilla: — Esto termina aquí, Koo Ja-yoon.
Sonrió e intentó halar el gatillo, siendo inmediatamente paralizada: — No eres como los Towoo.
Fue Ark-1 quien dijo esas palabras.
— Tu amigo sigue vivo.
Lo siento aún, pero tardará en despertar Luchando por moverse, entre quejidos, Jo-hyun respondió: — Dime algo—que no sepa.
— Creí que había sido un sueño.
Pero nuestra madre lo vio, me ayudó a verlos.
Te vio a ti.
— Suél—tame ya.
Deja que—la mate.
Es por ella—que gente inocente—murió.
Ark-1 negó con la cabeza: — No puedo.
Sólo ella me puede ayudar ahora.
Aunque no quiera, tengo que seguirla.
— Esa mujer—Kyung-hee, y—el chico.
— No eres mala.
Trataste de salvarlos.
Muchas gracias por eso, Choi Jo-hyun.
Por eso te dejaré vivir.
Esta sonrió burlona: — No necesito la piedad—de errores como tú.
— Favor con favor se paga, eso decía ella.
Ja-yoon me salvó, y tú me ayudaste.
Ark-1, con expresión reticente, provocó que la columna de Jo-hyun se partiese por dentro entre dorsal y cervical.
Esta pegó un alarido como nunca, cayendo casi sin sentido de la realidad al suelo, entre espasmos fuertes, y gruñidos casi animales.
— Quiero saber lo que es vivir como una persona.
Es lo que me habrían deseado.
Fue con Ja-yoon, quien se estaba regenerando, pero su timo reventado, pudo detectar, tardaría en regenerarse más tiempo, al ser un nodo de células inmunes, dejando a su hermana vulnerable a infecciones, y ella lo sabía, por propia experiencia.
Desterró los flashbacks, las vivisecciones, recogiéndola del suelo para llevarla por el muelle.
Las tanquetas habían llegado a la avenida, más transportes aéreos acercándose, así que primero partió la cola del helicóptero con la mirada.
Este cayó, bloqueando el callejón de acceso principal a las unidades en traje de combate azul.
Corrió, y paso seguido, con su mente levantó el minisubmarino, cuya forma confirmó rápidamente.
Abrió la escotilla superior sin tocarla, y poniéndose a Ja-yoon a la espalda, bajó las escaleras a la cabina y luego a la consola.
Ella jamás había manejado siquiera un automóvil, mucho menos un submarino, pero tras sellar todo, dejo que este arrancase casi por cuenta propia.
La artillería de los transportes aéreos escaneando el área atravesó el agua en tanto el vehículo iba sumergiéndose de nariz al fondo.
Hizo pruebas y errores, lanzando un torpedo artesanal al lecho, antes de enderezar su dirección; recordó el pendrive, y vio un puerto USB.
Lo hizo venir a ella desde el cuerpo recostado de su hermana, conectándolo, golpeado y manchado de hollín, pero aún funcionó.
Buscó con el monitor de PC conectado al mando las tales coordenadas.
Era algo señalado específicamente en el mapa, y vio las imágenes del lugar al que debería llegar.
Aguas someras de color jade, fondo fangoso, y árboles de mangle ocultando un rústico muelle de madera.
La cabina cimbró por una explosión cercana; por suerte, no afectó la integridad de donde estaba encerrada.
— Déjame te ayudo—con eso.
Era Ja-yoon, quien mareada, se sentó débilmente, y reposando la espalda, cerró los ojos para concentrarse.
En cuestión de segundos, los disparos de las naves de arriba cesaron abruptamente, lo que permitió a la muchacha pálida tomar la ruta por mar, que deseaba, en dirección suroeste.
Ark-1 no tardó en sentirlo.
La fiebre que comenzó a afectar a Ja-yoon.
De su nariz salió sangre, por lo que buscó con la mente el vial de suero que guardaba pada dárselo.
Para su angustia, descubrió que este se había destruido en la pelea.
Sólo aquel pendrive, y su información, podría salvarlas allá a donde irían; si no, Ja-yoon podría morir.
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