This Is Not On Paranormal - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 THIS IS NOT ON PARANORMAL El Rescate De Hana
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15: THIS IS NOT ON PARANORMAL: El Rescate De Hana 15: THIS IS NOT ON PARANORMAL: El Rescate De Hana Volumen 2 , Capítulo 15: El Ogro de Hielo y la Risa de la Niebla I.
El Muro de Escarcha Al cruzar el umbral, el grupo fue recibido por una horda de espíritus de segundo rango.
Sin embargo, con el nuevo entrenamiento de Kiri y la determinación de Kin, lograron abrirse paso rápidamente.
Pero el avance se detuvo en seco cuando el aire se congeló hasta el punto de doler.
Samui apareció, bloqueando el camino al castillo.
—No los dejaré pasar —sentenció Samui.
—¡Apártate!
—rugió Kiri mientras la energía de Hoissuru comenzaba a rodearlo.
Samui no esperó.
Desató su Forma Siniestra, mutando en una bestia de tres metros de altura con cuernos masivos y colmillos que sobresalían de su mandíbula.
Se había convertido en un Ogro de Hielo.
Kiri atacó con sus puños imbuidos en energía, pero el demonio era ahora mucho más ágil y resistente.
Kin lanzó sus estallidos, Hiroshi recreó guanteletes de combate y la Vigilante encadenó al ogro con sombras y creo un arma de luz, pero todo fue inútil.
Samui rugió, desatando una onda gélida que atrapó a todos en bloques de un hielo antinatural que absorbía las explosiones de Kin.
II.
El Despertar de Sumoggu Inmovilizado y debilitado por el frío extremo, Kiri perdió el conocimiento.
En el vacío de su mente, le suplicó a su demonio interno: “Sálvalos, Sumoggu”.
De repente, una carcajada maníaca y escalofriante rompió el silencio del campo de batalla.
El hielo que rodeaba a Kiri estalló en mil pedazos.
Sin embargo, quien se puso de pie no fue Kiri.
Con una sonrisa retorcida y la máscara rota rodeada de una niebla densa, Sumoggu había tomado el control.
—Vaya, Kiri…
eres demasiado débil y aun así pudiste usar la Transformación Siniestra —se burló el demonio, mirando sus propias manos.
Samui retrocedió, confundido.
—¿Cómo te liberaste?
¿Quién eres?
—Me presento, soy Sumoggu, el Demonio de la Niebla —dijo mientras invocaba la guadaña, que ahora vibraba con una sed de sangre nueva—.
Vamos a ver si ese cuerpo de ogro es tan duro como parece.
III.
Duelo de Entidades La batalla fue un caos de vapor y hielo.
Sumoggu se movía de forma errática, camuflándose en la niebla y lanzando tajos que buscaban las articulaciones de Samui.
Pero la piel del ogro era como metal.
—¿Cómo puede Kiri pelear con esta cosa?
—gruñó Sumoggu mientras esquivaba un mazo de hielo.
En un movimiento arriesgado, Sumoggu usó el filo de la guadaña para hacerse un corte a sí mismo, dejando que su esencia expandiera el sello de la hoja.
La guadaña creció hasta duplicar su tamaño original, brillando con una luz carmesí oscura.
—¡MEGA RED SLASH SCYTHE!
—bramó Sumoggu.
El tajo fue tan potente que partió a Samui por la mitad.
Sin embargo, la lealtad de Samui hacia Kuchiku-kan era absoluta; su cuerpo comenzó a regenerarse violentamente, volviéndose aún más grande y aterrador.
Sumoggu, agotado por el uso excesivo de energía, empezó a perder el control del cuerpo.
IV.
La Ejecución Siniestra Kiri recuperó el conocimiento justo cuando el pie masivo de Samui descendía para aplastarlo.
Por puro instinto, rodó hacia un lado y se puso en pie.
No había más opciones.
Canalizó cada gota de su energía espiritual y activó su Transformación Siniestra.
Con sus cuernos, el cabello blanco con puntas rojas y su armadura de garras, Kiri se convirtió en una ráfaga de destrucción.
Samui no podía ni seguirlo con la mirada.
Kiri descargó una lluvia de golpes imbuidos en energía sobre el ogro, mermando su regeneración hasta que Samui volvió a su forma normal, desplomándose en el suelo, derrotado y sin fuerzas.
Kiri se acercó, colocando la punta de su guadaña en el cuello del enemigo.
—Descansa en paz, Samui —dijo con solemnidad antes de dar el golpe final.
El cuarto esclavo se desvaneció en cenizas espirituales.
V.
Refugio en la Sombra Con la amenaza eliminada, Kiri se dirigió a sus compañeros.
Usando un movimiento de su guadaña, rompió el hielo que los mantenía prisioneros.
Todos estaban inconscientes debido al frío y al agotamiento.
Sabiendo que no podían avanzar más ese día, Kiri concentró su poder para crear una Habitación de Sombras.
Manifestó camas para cada uno y se dispuso a montar guardia, esperando a que el día siguiente les diera la fuerza necesaria para llegar al castillo de Kuchiku-kan.
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