This Is Not On Paranormal - Capítulo 19
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- Capítulo 19 - 19 THIS IS NOT ON PARANORMAL El Rescate De Hana
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19: THIS IS NOT ON PARANORMAL: El Rescate De Hana 19: THIS IS NOT ON PARANORMAL: El Rescate De Hana Volumen 2, Capítulo 19: El Legado de los Reyes y la Llama Eterna I.
El Despertar del Azul Celeste El sonido de la mano de Kuchiku-kan atravesando el pecho de Kiri fue seco, un eco de muerte que recorrió todo el salón.
La máscara de porcelana de Kiri se hizo añicos, cayendo al suelo como pétalos marchitos, y su poder pareció desvanecerse en un suspiro.
Sin embargo, en ese borde entre la vida y la nada, Kiri alzó la vista y vio el rostro de Hana.
En ese instante, algo ancestral y dormido en su sangre estalló.
Las voces de mil portadores anteriores resonaron en su mente como un coro de truenos: —Este poder te lo otorgamos, heredero de Cross.
Protege a tus amigos y no dejes que el vacío los consuma—.
El aura de Kiri, que antes era una mezcla caótica de rojo y negro, se transmutó en un azul claro brillante envuelto en sombras azabache.
Kiri ya no se sentía como un híbrido; se sentía como un dios de la guerra.
Con un movimiento imperceptible, se liberó de Kuchiku-kan, moviéndose a una velocidad que lo hacía invisible ante los ojos del Rey Demonio.
II.
La Forma Siniestra del Rey Kuchiku-kan quedó absorto, sintiendo por primera vez una punzada de duda.
Intentó atacar a los amigos de Kiri para recuperar el control, pero sus golpes rebotaban contra una barrera de energía azul que Kiri había erigido por puro instinto.
El Rey Demonio, frustrado y al borde de la locura, soltó un grito que hizo temblar los cimientos de la Tierra Espiritual.
Su cuerpo comenzó a consumirse en una combustión espontánea hasta que una llama púrpura lo cubrió todo.
De las llamas emergió una figura aterradora: la Forma Siniestra de Kuchiku-kan.
Ya no era un joven de traje; ahora era un esqueleto llameante rodeado de un fuego que no solo quemaba la carne, sino el alma.
El Rey soltó un alarido sónico que casi deja sordo a Kiri, seguido de una ráfaga de fuego púrpura tan intensa que impedía cualquier acercamiento.
Kiri se vio obligado a retroceder y sostener la barrera con ambas manos.
Sus palmas empezaron a ampollarse y arder por el calor extremo, pero su mirada no flaqueó.
III.
El Sacrificio de los Amigos Kin e Hiroshi, viendo a Kiri al borde del colapso, se lanzaron a ayudarlo.
Kin intentó usar sus propias flamas para desviar el fuego púrpura, pero se dio cuenta con horror de que sus llamas eran como velas ante un incendio forestal.
La Vigilante mantenía a Hana a salvo, pero la presión era demasiada.
Justo cuando Kiri sentía que sus rodillas iban a ceder, la voz de Hana cortó el caos.
—¡No te rindas, Kiri!
¡Todos estamos contigo!
—gritó Hana, poniéndose de pie con un esfuerzo sobrehumano.
Esas palabras fueron el catalizador final.
Hana y la Vigilante sumaron sus fuerzas a la barrera, estabilizándola.
En ese momento de unión total, Kiri tuvo una visión: frente a él aparecieron los Primeros Reyes Demonio, con Cross a la cabeza.
Los antiguos soberanos miraban a Kiri con un orgullo solemne, extendiendo sus manos para otorgarle el poder acumulado de milenios.
IV.
La Extinción del Fuego Con el respaldo de los reyes y el amor de sus amigos, Kiri soltó un rugido que acalló el de Kuchiku-kan.
Una onda expansiva de energía azul celeste estalló desde su cuerpo, barriendo las llamas púrpuras como si fueran simple humo.
El salón quedó sumido en un silencio gélido mientras el fuego de Kuchiku-kan se extinguía por completo.
Sin embargo, entre el humo y las cenizas, el Rey Demonio permanecía de pie, rodeado de pequeñas chispas remanentes, con la misma expresión de superioridad de siempre.
—¿De verdad creíste que ese pequeño truco me dañaría?
—dijo Kuchiku-kan con una voz burlona y distorsionada que heló la sangre de todos los presentes—.
Solo me has demostrado que vales la pena como sacrificio.
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