This Is Not On Paranormal - Capítulo 30
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Capítulo 30: THIS IS NOT ON PARANORMAL
Volumen 1, Capítulo 30: El Despertar del Depredador y la Luz de la MatriarcaI. La Cacería de Sombras
El miedo en los rostros de Tekunorojī y Totsuzenshi era absoluto; ya no veían a un híbrido herido, sino a una fuerza de la naturaleza envuelta en una calavera de hueso. Kiri dio un solo paso y desapareció de la vista de todos. Moviéndose a una velocidad que desafiaba cualquier percepción, apareció frente a Tekunorojī.
Aunque el demonio de la tecnología había intentado curarse, no fue rival para la ferocidad de Kiri. Con un movimiento seco y cargado de una risa malévola, Kiri le arrancó ambos brazos con sus propias garras. Totsuzenshi, temblando de pies a cabeza, intentó defenderse con su cuchillo, pero Kiri se materializó frente a él en un parpadeo. Lo sujetó por la cabeza y lo estampó contra el suelo con una fuerza que hizo crujir el pavimento. El parque estaba a punto de presenciar una masacre total.
II. El Poder de Himari
Justo cuando Kiri se preparaba para asestar el golpe final, una presencia cálida pero imponente inundó el lugar.
—Ya cálmate, Kiri —sentenció Himari, apareciendo repentinamente al lado de su hijo.
Con solo su presencia, la transformación de calavera se dispersó y Kiri cayó inconsciente al suelo. Los dos demonios, en un último intento desesperado por sobrevivir, se lanzaron contra ella. Himari no se inmutó; creó una espada de luz pura y, con un movimiento fluido, los exorcizó a ambos en un instante. Sin mediar palabra, desplegó unas alas de luz y cargó a Kiri y a Hana, llevándolos por el aire hasta la seguridad de su hogar.
III. Un Gesto en la Madrugada
Kiri despertó cuando el reloj marcaba la madrugada. El silencio en su cuarto era total, pero al mirar al suelo, vio a Hana durmiendo profundamente en un futón a su lado. El corazón de Kiri se aceleró; sentía una emoción inmensa por tener a la persona que siempre lo había apoyado tan cerca, pero sabía que cualquier ruido despertaría a su madre y le traería un castigo seguro.
Al verla en el suelo, Kiri no pudo evitar sentir que ella merecía estar más cómoda. Usando sus sombras con extrema delicadeza, levantó el cuerpo de Hana y la colocó suavemente en su cama, mientras él se acomodaba en el futón. Hana, en medio de su sueño, se dio cuenta del gesto y se sonrojó profundamente, arropándose mientras Kiri finalmente lograba conciliar el sueño.
IV. Desayuno en los Omoisetsu
A la mañana siguiente, Himari entró a despertarlos. Al tocar a Hana, la matriarca se detuvo un segundo: sintió una esencia espiritual masiva bullendo en el interior de la chica. Minutos después, todos estaban en el comedor: Hikari, Kin, Kenji e Himari. El ambiente era tenso mientras se sentaban a desayunar.
—A ver… ¿por qué estaban en sitios diferentes? —preguntó Himari con una sonrisa pícara—. Hana estaba en el futón y tú en la cama cuando los traje, pero al despertar estaban al revés. ¿Acaso hicieron algo que no debían?
Kiri y Hana se pusieron rojos como tomates. —¡No! —tartamudeó Kiri—. Es que… no me gustó verla en el suelo y usé mis poderes para que estuviera más cómoda en la cama, eso es todo.
V. El Misterio de la Calavera
Tras el desayuno, Hana se despidió para volver a su casa, dejando a Kiri solo con sus pensamientos. El joven se encerró en su cuarto, intentando procesar lo que había sentido. Ese poder que surgió cuando su cuerpo fue partido a la mitad no se parecía a nada que hubiera usado antes.
Sentía la necesidad urgente de descubrir la verdad: ¿es Sumoggu simplemente un espíritu maligno de nacimiento, o hay algo mucho más oscuro y antiguo oculto en esa forma de calavera que estuvo a punto de consumirlo?
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