This Is Not On Paranormal - Capítulo 33
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Capítulo 33: THIS IS NOT ON PARANORMAL
Volumen 1, Capítulo 33: El Ritual de las Sombras y el Despertar de la Manía
I. El Temblor del Rey
Eran las dos de la mañana y el bosque era un laberinto de silencio. La familia Omoisetsu, junto a Hana e Hiroshi, estaban al borde del colapso físico y mental. No había rastro espiritual de Kiri; su domo de ocultación era perfecto.
Justo cuando el grupo se disponía a reagruparse, el suelo comenzó a vibrar con una violencia tectónica. Una presión espiritual tan densa que dificultaba el habla descendió sobre ellos. No era una simple incursión; era la entrada de un espíritu de Rango Cerbero al mundo terrestre.
Desde las grietas del asfalto y la tierra, surgió una silueta metálica y aterradora: Kuchiku-kan. Sus ojos brillaban con un deseo de sangre que ya no distinguía entre guerreros y civiles. —”Empezaré borrando cada rastro de Kiri de este mundo… empezando por ustedes” —sentenció el Rey.
II. Guerra Mental: Kiri vs. Sumoggu
Dentro del domo, la verdadera batalla ocurría en el plano de la consciencia. Kiri, con la mirada nublada, se encontró frente a la forma humana de Sumoggu. El entorno era un reflejo de su mente: oscuro, frío y fragmentado.
—Déjame salir, Kiri. Entrégame el control y dejarás de sentir este dolor —dijo Sumoggu con una sonrisa gélida. —¿Por qué haces esto? —preguntó Kiri, luchando por mantener su forma mental—. ¿Por qué tanto odio? —Quiero verte sufrir como yo sufrí antes de morir. Quiero que sientas la impotencia de ser un humano común en un mundo de monstruos.
La pelea comenzó. Kiri intentó invocar el poder de Hoissuru, pero su aliado seguía encadenado por la niebla de Sumoggu. Sin el apoyo de su espíritu guardián, Kiri fue superado rápidamente. Cada golpe de Sumoggu no solo dañaba su espíritu, sino que quebraba su voluntad de seguir viviendo.
III. El Sacrificio de Hiroshi y el Ritual de Hikari
En el bosque, la realidad era una carnicería. Kuchiku-kan se movía como una fuerza imparable. Todos tenían cicatrices y heridas abiertas; sus técnicas apenas lograban rasguñar la armadura del Rey.
En medio del caos, Hikari vio una oportunidad. Susurrándole a Hana, le explicó que, debido a que sus poderes provienen de la misma sangre, ella podía realizar un ritual para rastrear la sombra de Kiri, sin importar qué tan bien estuviera escondida. Hana se interpuso entre Hikari y el Rey, sirviendo de escudo humano.
Kuchiku-kan, harto de los estorbos, lanzó un ataque de energía concentrada. Hiroshi saltó para interceptarlo, recibiendo el impacto directo. El golpe lo mandó al suelo, inconsciente y con heridas críticas.
IV. La Sonrisa Maniaca
Hana vio caer a Hiroshi. El sonido de su cuerpo golpeando la tierra fue el detonante final. El aire alrededor de ella comenzó a chisporrotear con una energía púrpura inestable.
Un grito, que no parecía salir de cuerdas vocales humanas, rompió el silencio del bosque. La máscara de espíritu de Hana se materializó, pero inmediatamente se agrietó de nuevo, revelando un ojo cargado de locura. La Katana Púrpura apareció en su mano, vibrando con tal intensidad que la tierra bajo sus pies se desintegraba.
Hana levantó la vista hacia Kuchiku-kan. Ya no había miedo ni dolor en ella, solo una sonrisa maniaca que prometía devolverle al Rey cada gramo de sufrimiento que les había causado.
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