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Timekeepers - Capítulo 45

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45: Asedio.

45: Asedio.

El día de la misión ha llegado.

Por la mañana acudo al comedor a desayunar con mis amigos, la verdad es que ni siquiera tenemos hambre.

Por fortuna hay panqueques con un batido de plátano, pero ni así se nos abre el apetito.

Todos estamos callados, mirando nuestros platos de comida si poder probarla.

Rodrigo nos mira a todos impaciente, mueve sus piernas de un lado a otro y la mesa se tambalea ligeramente.

Su respiración se agita cada vez más hasta que finalmente azota sus puños contra la mesa.

“¡Ya basta!

¡Esto no es el final, carajo!”, exclama con una voz furiosa.

Todos damos un salto en nuestros asientos por la sorpresa de su grito.

“No vamos a morir, ¡debemos ir fuertes!

¡Si vamos con esta actitud nos matarán en un solo segundo!

¡El director tiene razón!

¡No han matado a Eric, si eso quisieran entonces ya hace tiempo que tendría una tumba con su nombre!”.

Rodrigo regresa a su lugar y devora rápidamente sus panqueques, “¡Asqueroso!

Si la comida se enfría pierde su sabor”.

Espabilo en ese momento y asiento, así que pruebo mi comida la cual ciertamente ya se ha enfriado.

“Tienes razón, hay que comer, y cambiar nuestra actitud, solo atraemos la mala suerte”, dice Emily.

Poco a poco todos comemos nuestro desayuno hasta que lo terminamos.

La conversación cambia de tema y platicamos sobre la próxima sesión de fotos de graduación, por la cual todos estamos emocionados.

La cena será increíble, música en vivo, una ceremonia de graduación y vals con nuestros padres.

Apuesto que será genial.

Las risas no tardan en llegar y nos olvidamos por completo del tema principal de hoy, pues, saber que seguramente morirás al día siguiente te puede perturbar toda la existencia.

Si voy a morir prefiero llevarme un buen recuerdo con mis amigos.

Al menos por un momento consigo eliminar de mi mente los pensamientos agobiantes.

Tras el desayuno preparo mi equipaje; ropa interior y cepillo bucal con pasta.

Iremos solo un par de días como máximo, esperando conseguir información y de ser posible, detenerlos.

Tras dejar mi equipaje listo, salgo a caminar por el instituto y llego hasta la cancha de fútbol.

He intentado averiguar como hacen esos sujetos para moverse a esas velocidades tan sorprendentes, sin embargo, no he conseguido nada.

Concentro mi mente y siento mis poderes fluir por mi cuerpo, puedo sentir el tiempo como un río fluyendo con calma, mientras que mi electricidad es un feroz caudal por todos lados.

El chillido de los rayos dentro de mi cuerpo llega a mi mente, siento que he alcanzado la maestría de mi control eléctrico.

Es curioso, ya que, mi poder principal es el retroceso temporal, pero no lo he entrenado ya como el control eléctrico.

Parece ser que me he enfocado en el ataque más que en soporte.

Tiene sentido, y más con el equipo que irá a esta misión.

Solo Rodrigo y yo somos de ataque, las chicas funcionan como soporte, ni siquiera hay algún defensor.

“Vamos, electricidad… dime cómo conseguir dominar esa velocidad”.

Mientras cierro mis ojos, siento como la electricidad fluye hacia mi mano derecha y la concentro por completo en ese punto.

Ellos forman una cuchilla con su mano, pero la electricidad no corta, solo quema, ¿cómo consiguen atravesar el cuerpo entonces?

En ese momento, mi mano se envuelve en una gran esfera de electricidad emanando rayos en todas direcciones.

Abro mis ojos con sorpresa y veo que lo he logrado.

“¡Genial!”, exclamo con emoción.

Esto no debería cortar como tal.

¿Solo debería quemar?

Para comenzar, recuerdo que dijeron que cuando mi electricidad es del mismo tipo de carga que la de otro usuario eléctrico no puedo electrocutarlo.

¿Pero podré quemarlo al menos?

Solo podré descubrirlo después.

Ahora, lo importante es ver como hacen ellos.

Recuerdo que no se ve como una esfera, sino como un punto destellante.

Significa que tal vez concentran una gran cantidad de electricidad.

Así, reúno más electricidad en mi mano, pero solo se forma una esfera más grande.

“No sirvió… bueno, tal vez es porque está concentrada en un solo punto”.

Es así como disminuyo la cantidad de energía en mi mano, pero ahora hago que se mueva como una esfera en todas direcciones.

La electricidad fluye y puedo sentir como se mueve de un lado a otro, es increíble.

Es entonces que veo esa forma, un destello en mi mano, de color púrpura.

“Si la hago moverse más rápido… debería funcionar”.

Finalmente, mi mano está envuelta en un destello púrpura que se mueve a una velocidad increíblemente alta.

“¡Sí, maldición!

¡Sí!”.

Tomo una hoja servilleta que tenía en mi pantalón y la extiendo, la arrojo al aire y luego paso mi mano a gran velocidad a través de ella.

La servilleta entonces cae al suelo partida en dos y veo que justo donde fue cortada se ha quemado mientras el fuego se extiende hacia el resto de esta.

“¡Así que de esa forma funciona su mano!

¡Es increíble!” brinco con felicidad al haber descubierto cómo funciona al menos una de sus habilidades.

Con ello, dejo de emanar energía por mi mano y regresa a la normalidad, sin embargo, puedo sentir un ardor inmenso en toda mi mano y noto que se ha enrojecido, lo cual tiene sentido.

La electricidad fluía a una frecuencia increíblemente alta.

Esto es fascinante, sin embargo, si esto quema significa que cauteriza heridas.

¿Por qué rayos esos sujetos matan a personas y en muchas sino es que en la mayoría de sus víctimas hay sangre en la escena?

Supongo que es un buen punto para investigar.

Por ahora estoy bien… espera, ¿y si la velocidad funciona de la misma forma?

Miro mis manos y entonces expulso electricidad por todo mi cuerpo formando una capa eléctrica uniforme.

“Sí, puedo sentirlo, la electricidad fluyendo por todo mi cuerpo”.

Miro a todos lados, no quiero lastimar a nadie.

Por fortuna mi control eléctrico es demasiado bueno, ya no me fatigo tan fácil y dosifico a la perfección la electricidad liberada.

“Un paso y otro después” comienzo caminando hacia el otro lado del campo y conforma más avanzo incremento la velocidad.

Así, termino corriendo a gran velocidad, pero noto que no me muevo más allá de mi velocidad real.

“¿Cómo rayos lo hacen entonces?

¿Cómo funciona?”, digo con desesperación.

“Debería incrementar la velocidad de la electricidad fluyendo alrededor de mí”.

Nuevamente genero ese campo eléctrico y hago que se mueva en todas direcciones a gran velocidad.

Mi cuerpo entero comienza a arder, es doloroso, no creo resistirlo tanto.

“¿Eh?” justo allí, noto algo interesante.

Todo a mi alrededor se está tornando gris.

Es como si… como si Emily hubiera detenido el tiempo.

¿Estará entrenando?

Sin más, corro de vuelta a mi punto de origen, a la misma velocidad, y me doy cuenta de que conforme avanzo no me agito, no me canso, es extraño.

“¿Qué ocurre?

El dolor se incrementa, pero no me agito en absoluto” me causa intriga lo que ocurre.

El dolor se ha vuelto insoportable, debo parar ya.

Sin pensarlo tanto, dejo de expulsar electricidad y me siento en el suelo un poco agitado.

El mundo regresó a la normalidad, todo se he teñido a colores de nuevo.

“Un momento… ¿fue casualidad o en cuanto detuve la electricidad todo volvió a la normalidad?”.

Miro a todos lados, entonces, tomo mi teléfono y le escribo a Emily un mensaje, “¿Estás entrenando tus poderes?”.

A los pocos segundos ella responde, “no, mi amor.

¿Por qué?”.

Con un asombro increíble suelto mi teléfono al suelo al quedarme congelado, entonces lo he logrado.

Debería realizar una prueba más.

Expulso otra vez la electricidad por todo mi cuerpo y el mundo se torna gris de nuevo.

Detengo mis poderes y todo vuelve a la normalidad.

La emoción en mi alma crece tanto que casi me pongo a bailar.

“¡Sí!

¡Significa que lo he logrado!”, exclamo.

En ese momento, un ave cruza volando el campo, así, nuevamente activo mis poderes y el ave se queda estática en el aire.

Mis ojos se abren de par en par y observo que en realidad no está estática, se sigue moviendo, pero lo hace demasiado lento.

“Significa que mi teoría era cierta, no se mueven a la velocidad de la luz porque no se puede, pero si manipulan el campo eléctrico pueden envolverse en el mismo y alcanzar la velocidad de la electricidad como si fuera corriente en un cable… ¡Es increíble!”, exclamo.

Tomo mi teléfono sin previo aviso y salgo corriendo del campo, pero, en cuanto lo sujeto noto algo curioso, funciona como si nada.

Por lo que hago un experimento, presiono el cronómetro y los segundos fluyen de forma normal, pero si suelto el teléfono y este sale de mi campo eléctrico el tiempo comienza a fluir demasiado lento.

Puedo contar los milisegundos incluso más lento que un segundo, es fascinante.

Mi piel se eriza y no puedo evitar brincar y festejar lo que he logrado, pero, en cuanto salto, mi cuerpo se lanza por los aires sin parar.

“¡Ah!

¡No, no!”, exclamo con miedo al ver que alcanzo alturas increíbles.

Mi cuerpo tiembla, mi corazón acelerado me dice que la emoción es increíblemente grande, así, dejo de usar mis poderes y con la gravedad caigo rápidamente al suelo, pero justo antes de impactar activo de nuevo la electricidad, consiguiendo ajustarme al suelo de nuevo.

Sin más, tomo mi teléfono y corro hasta el edificio de Emily.

Veo que tiene su ventana abierta y me cruza algo por la mente.

“¿Podré subir corriendo la pared?”.

“Debería poder, si la velocidad es constante y con ayuda de la electricidad la fricción debería ser la suficiente como para adherirme…

es física, ¿no?”.

Así, tomo impulso y corro hasta el muro, y corro sobre él como si fuera el suelo ordinario, “¡Es increíble, maldición!”.

Entre risas y alegría escalo el muro y finalmente llego a la ventana de Emily, entro a su habitación y la puedo ver en su cama preparando su equipaje.

Justo en ese momento, dejo de usar mis poderes y todo regresa a la normalidad.

Emily brinca aterrada y grita desesperadamente, entonces, se da cuenta de que soy yo.

“¡Mierda!

¡Me diste un susto de muerte!”.

“¡Perdón!

Pero tienes que verme, mírame”, digo con demasiada euforia.

Ella me mira de forma extraña, entonces, sus ojos se abren con sorpresa, “apareciste de la nada… Eric… incluso llegué a pensar que eras uno de ellos… ¿qué está pasando?”.

Sin previo aviso, activo mis poderes y me muevo de un lado a otro, en cuanto llego a un punto los desactivo.

Y es justo como ellos lo hacen, cada vez que lo hago una gran cantidad de rayos son liberados en direcciones al azar.

“Eric, ¿conseguiste sus poderes?”, me pregunta Emily con miedo.

“Son mis poderes, ellos tienen mis poderes, ¡ahora descubrí como usarlos!”.

“Eric ¡Eso es genial!

¡Mírate!”, ella sonría y me abraza con emoción.

“Pero ¿no es peligroso?

¿Cuánto te has esforzado usándolo?”.

Miro al techo y llevo mi mano a mi quijada, “la verdad no lo sé, pero.

¡Auch!” en cuanto me toco la piel siento un gran ardor en mi mano y en mi quijada.

“Eric… te estás poniendo rojo” Emily se levanta y me toca con cuidado.

Solo con un pequeño roce mi piel arde demasiado.

“¡Ay!

¡Espera, duele!”, exclamo de dolor.

Emily me retira la playera y ambos vemos como comienzan a brotarme ampollas por todos lados, “¡Ay, carajo!”, exclama.

“¡Es herida física reciente, Sandra puede curarme!”.

Tras hablarle, ella llega rápidamente.

Sandra azota la puerta de Emily hasta que abrimos, “¿Qué pasó?”.

En cuanto ella me mira sus ojos se abren por completo al igual que su boca.

“¡Qué diablos te pasó!”.

“Solo cúralo, luego te contamos”, dice Emily.

Sandra asiente y mientras estira sus manos hacia mí y me envuelve en un destello verde, le cuento lo que ha ocurrido.

Ella nos mira de forma incrédula, pero al ver mis heridas ella se lo toma en serio.

“Tiene sentido que usar tu electricidad te deje estas heridas, creo que lo mejor es no usar ese deslizamiento que dices, solo en emergencias”.

“Sí, eso haré.

Muchas gracias, Sandy”.

Ella termina de curarme y me entrega mi playera, “prepárense para partir pronto”.

Así, Sandra se marcha y me quedo solo con Emily.

“Debes tener más cuidado, mi amor.

No te debes dejar llevar por tus emociones, tus poderes pueden matarte, siempre recuerda eso.

Fue la primera lección en las clases”.

“Sí, lo sé”, digo, poniéndome la playera.

“Bien, me voy.

Nos vemos dentro de un rato”.

Al llegar a mi dormitorio tomo las últimas cosas que me faltan y espero la hora de la reunión.

Tomo mi teléfono y llamo a mis padres, ellos tardan un poco en contestar, pero tras unos segundos finalmente atienden la llamada.

“¿Bueno?”.

“Hola, má’.

¿Cómo estás?”.

“Cielo, hola.

Bien, vida.

Qué bueno que nos llamaste, tenías tiempo sin hacerlo”.

“Sí, he estado algo ocupado.

Solo quería platicar con ustedes”.

“Ay, que bueno, cielo.

Tu padre no está, pero él quería platicar contigo”.

“Ya veo, bueno.

Dile que sigo pensando en lo de la empresa, cuando nos veamos quiero platicar con él”.

“De acuerdo, corazón”.

“Mamá… iré a un viaje de la escuela, será una prueba de rutina de mi corazón… así que seguramente no estaré al pendiente de las llamadas ni del teléfono”.

“Bien, cielo.

Entiendo, ¿a dónde irás?”, pregunta mi madre.

“Al norte… solo quiero que sepas que te amo, a ti y a mi papá.

A Ao, a Amelia, a mi sobrino… a todos”, digo con una voz que con cada palabra que digo se rompe a pedazos.

“¿Eric?

¿Estás bien, corazón?

¿Ocurre algo?” mi madre se preocupa por la forma en la que estoy hablando.

“Sí, mamá.

Solo quería decirte eso, en fin.

Me tengo que ir, nos vemos”.

Sin más, cuelgo la llamada y limpio mis ojos con las pequeñas lágrimas que se han formado en ellos.

Así, mi alarma suena en mi pulsera, por lo que tomo mis cosas y salgo de mi dormitorio.

Camino con firmeza, sabiendo que me dirijo a un destino que posiblemente termine con mi vida, pero no puedo temer ahora.

No puedo, si lo hago entonces seguramente fracasaré, y si eso ocurre todos morirán.

En el camino me encuentro a Rodrigo y Diana.

Todos nos reunimos en el CIDFM y tomamos nuestro armamento y herramientas, así como uniformes tácticos.

Recibimos los boletos de avión y los permisos para portar armas.

“Suerte, chicos.

Recuerden, solo es vigilarlos y conseguir información… y si se puede, arrestarlos, no luchen con ellos, traten de evitarlo tanto como puedan”.

“Entendido”, digo.

Todos salimos en silencio del CIDFM y subimos a la camioneta que nos llevará al aeropuerto.

Tras arrojar el equipaje en el maletero nos sentamos en los asientos y el chófer arranca.

Emily toma mi mano con fuerza sin decir una sola palabra, ni siquiera me mira.

Su cabeza está apuntando hacia el exterior.

Sé que tienes miedo.

Haré lo que sea para que todos regresemos en una pieza.

El camino fue agobiante, con cada minuto que pasaba mi corazón comenzaba a acelerarse más y más, es demasiado duro.

Los chicos pusieron música en el vehículo para relajarnos, pero siendo sincero no sirvió de nada.

Tras una hora de camino que parecía volverse eterna, finalmente llegamos al aeropuerto.

El chófer ayudó a bajar nuestro equipaje y caminamos hasta el registro para luego llegar a la sala de espera.

No hay mucha gente, podría decirse que somos los únicos aquí.

Aunque alrededor hay demasiado ruido por el ambiente y los anuncios, a mí me parece que el silencio es absoluto.

La sensación es extraña, como si no estuviera vivo en este momento.

Tal vez es un presagio de lo que se avecina para mí.

Tras una hora y media de espera, el vuelo finalmente fue anunciado, así que acudimos a la puerta de abordaje.

Cuando pasamos buscamos nuestros asientos y nos sentamos sin hacer mucho ruido.

Las miradas sobre nosotros definitivamente eran extrañas, ver a cinco chicos con ropa táctica en un vuelo seguro que a cualquiera le sacaría un susto.

Emily nuevamente sujeta mi mano con demasiada fuerza, esta vez la envuelvo con las mías y le doy un beso en la mejilla, “todo estará bien, corazón”.

Ella me da una sonrisa y recarga su cabeza en mi hombro.

Los preparativos del despegue comenzaron y tras un rato finalmente despegamos.

El viaje sería un poco corto, así que aproveché el tiempo para dormir.

Una siesta que definitivamente me ayudó.

Esperaba soñar algo, pero no fue así, estaba tan agotado que al dormir caí como una roca.

Sin darme cuenta, llegamos al norte del país, estábamos por aterrizar y podía ver todo el estado desde la ventanilla.

Las luces nocturnas en las ciudades eran hermosas.

Entre bostezos me giro hacia Emily y la despierto.

Asimismo, noto que los chicos ya están listos.

Tras el aterrizaje, bajamos rápidamente y esperamos en la banda de equipaje nuestras pertenencias por unos minutos.

Poco a poco comenzaron a llegar, y cuando finalmente las teníamos todas, nos marchamos.

Salimos del aeropuerto y tomamos dos taxis ya que no cabíamos en uno solo.

El hotel se encontraba a casi una hora de nuestra locación, por fortuna el tráfico era nulo así que los taxistas lograron ir sobre el límite, por lo que llegamos antes de lo esperado.

Al bajarnos de los vehículos pudimos sentir el frío intenso de la región.

“Es demasiado frío”, dice Emily, abrazándome.

“Tranquila, mira, chicas, ¿por qué no se adelantan a pedir las llaves?

Mientras Rodri y yo bajamos el equipaje”.

Las chicas asienten y se meten al hotel mientras Rodrigo y yo verificamos el equipaje y le pagamos a los taxistas.

Sin embargo, mientras esperamos el cambio de la paga, miro el cielo y veo que los relámpagos abordan toda la ciudad.

Un escalofrío recorre mi cuerpo, como si la muerte me abrazara por la espalda.

Así, arrastramos las maletas dentro del hotel, donde la temperatura era agradable.

“Genial, no es un hotel increíble, pero sirve”, dice Rodrigo.

Las chicas se nos aproximan mientras caminamos a los asientos del lobby, “listo, vamos”, dice Diana.

Sin más, tomamos el elevador y llegamos al punto máximo del hotel con las habitaciones disponibles.

Entramos a nuestros cuartos y colocamos la ropa en los guardarropas y el equipamiento táctico sobre las mesas.

“De acuerdo, una habitación es doble para cuatro personas y la otra para una”, digo mirando las camas.

“Es evidente que uno de los hombres tendrá que irse para allá”.

Rodrigo asiente y lleva su ropa a la otra habitación, “descuida.

Es mejor que sea yo, no puedes confiarme a estas bellezas en la noche”.

“Pero qué imbécil”, dice Sandra arrojándole una almohada.

Rodrigo sale de la habitación y Emily abre las cortinas, permitiendo ver el edificio en construcción que había dicho el director.

“Así que ese es… pásame los binoculares, Diana”.

Ella me los arroja y los atrapo, así, me acerco a la ventana y miro en la punta del edificio.

“Son demasiados pisos, este hotel es de diez plantas y este edificio es el doble de alto como mínimo.

Subir hasta allá no será tan fácil”.

“De cualquier manera, tenemos que organizarnos.

Debemos estar en constante vigilancia, la misión no debe durar más de dos días sin contar el día de llegada.

Así que, solo por hoy, ustedes descansen.

Mañana a las 6 me relevará alguien más, ¿de acuerdo?”.

“Enteradas”, responden las chicas.

Tras ponerse prendas cómodas, y cepillarse los dientes, las chicas se acuestan en las camas y se cubren con las sábanas.

“Apagaré luces”.

Emily me mira con ansias, como si quisiera que fuera a dormir con ella, sin embargo, este es mi trabajo.

No puedo hacerlo, al menos no hoy.

Debo admitir que me siento demasiado cansado.

Aunque dormí en el camino no fue suficiente, no ingería ninguna bebida energética o algo que me ayudara a recuperar toda la energía que perdí usando mi electricidad.

Da igual, solo debo resistir un poco más, son las dos de la mañana, tiene sentido que esté tan cansado.

Las chicas se duermen instantáneamente y mi mirada se posa en el edificio a través de los binoculares.

Miro desde los cimientos hasta la cima.

Las nubes reflejan la luz de la ciudad, es un cielo nocturno demasiado nublado.

Incluso veo relámpagos, por fortuna son blancos y esos sujetos usan electricidad púrpura como yo.

Tras la primera hora comienzo a sentir un increíble ardor en mis ojos, tan grande que tengo que cerrarlos y pasar mis manos por mis párpados para aligerar la carga.

Así, mi teléfono vibra y lo tomo para ver un mensaje de Rodrigo, “si estás despierto duérmete, imbécil.

Yo llevo despierto todo el rato con mis binoculares.

Sandy me contó lo que pasó con tus poderes así que mejor enfócate en descansar, no queremos que el equipo esté en malas condiciones por tu culpa”.

Dejo salir una sonrisa y le contesto, “gracias, pero creo que quien debe dormir eres tú.

Ahora yo soy más veloz que tú, así que soy tu jefe”.

“Quisieras, perro”.

Rodrigo deja de contestar.

Creo que lo mejor es tomarle la palabra, sin embargo, ¿y si él es quien se duerme?

No, creo que debo quedarme, más vale prevenir.

Aunque sería demasiado bueno que halláramos algo solo en la primera noche.

Miro a Emily dormida y su respiración tan pacífica es relajante, luce como un ángel.

Las chicas tienen mucho miedo, yo igual, no lo niego.

Pero creo que les ayudó el simple hecho de que yo me quedara con ellas vigilando esta noche.

Las entiendo.

Conforme avanza el tiempo comienzo a perder la conciencia, no hay nada en el edificio, ni una sola pista.

Y sin darme cuenta cierro los ojos.

Caigo en un sueño tan profundo que pierdo la noción de la realidad; ¿estoy dormido o despierto?

Pero no es hasta la mañana que despierto cuando noto que estoy acostado en la cama con Emily.

Ella me abraza sobre el pecho y recarga su cabeza bajo mi hombro.

¿Cómo llegué a aquí?

¿Fue Rodrigo?

Esto ya me asustó, debo admitir.

Lentamente me levanto de la cama y veo que no hay un solo indicio de que Rodrigo haya entrado.

Incluso con su velocidad ese imbécil debió hacer demasiado ruido.

No pudo ser él, ¿habré sido yo mismo?

Cuando me levanto por completo de la cama, Emily me toma de la mano.

“¿A dónde vas?”, dice en un susurro.

“No quería despertarte.

Es solo que alguien me pasó a la cama”, respondo con voz baja.

Ella sonríe y se señala a sí misma, “desperté en la madrugada y te vi dormido, así que te tomé con cuidado y te pasé conmigo”.

Eso hace que me sienta tan bien, ella es una diosa.

Es encantadora, pudo haberme dejado allí, pero simplemente no pudo.

“No debiste, mi amor.

Pero muchas gracias”.

“De nada, espero que hayas descansado”.

“Créeme que mucho”.

Así, me asomo nuevamente en la ventana y veo que el cielo es azul con grandes nubes grises por doquier.

“Parece que lloverá en cualquier momento”.

El edificio sigue intacto, no hay pistas de algo.

Lo que me lleva a pensar que tendré que dar una vuelta para ver la zona.

Las chicas poco a poco se despiertan y nos alistamos para cambiar de centinela, mientras que Emily pide el desayuno.

Pocos minutos después Rodrigo entra y se lanza sobre una cama con un enorme par de ojeras bajo sus ojos, “no vuelvo a hacer esto.

Estoy hambriento, ¿ya casi llega el desayuno?”.

“Lo acabo de pedir”, dice Emily.

“Por favor, alguien deme algo de comer, lo que sea” Rodrigo se revuelca en la cama mientras sufre por hambre y sueño.

Es entonces que Diana saca una barra de chocolate y se la entrega.

“Espero te sirva… por favor cómela”.

Rodrigo se queda congelado, estira su mano lentamente y la toma con cautela.

“Muchas gracias”, dice él, evitando verla.

Sandra, Emily y yo nos miramos, sabiendo que entre ambos la relación es inminente.

No pueden negar lo que sienten, es evidente, y estar demasiado juntos en esta misión seguro hará su magia.

Por otro lado, Sandra se sienta en el sofá frente a la ventana para vigilar por el día.

Me temo que no veremos nada mientras el sol esté arriba, tengo un presentimiento y estoy seguro de que veremos algo durante la noche.

Cuando los relámpagos se tornen púrpuras sabremos que habrá llegado el momento, y esa será nuestra señal de alarma.

No nos iremos de aquí sin obtener al menos una pista de que estuvieron aquí.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Manu_Alva ¡Hola a todos!

Vaya que ha sido una semana pesada, pero finalmente traigo el capítulo 13 del volumen 3.

¡Espero que sea de su agrado!

¡La tensión escala!

¡Y ahora se viene el clímax del volumen!

¡Nos vemos en los próximos días con el capítulo 14: Confrontamiento!

¡Deseenme suerte que la universidad está siendo cruel!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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