Timekeepers - Capítulo 46
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46: Confrontamiento.
46: Confrontamiento.
Durante el primer día de la misión no hemos hallado nada.
Rodrigo durmió todo el día mientras que Sandra hizo guardia.
Emily se preparó para su turno así que durmió por unas horas para tener energías suficientes durante la madrugada.
Cuando ella relevó a Sandra, todos tomamos un baño y nos preparamos para descansar.
“Aún es temprano”, digo, mirando mi reloj y observando que son las 19 horas.
“Iré a dar una vuelta, ¿alguien quiere venir?”, pregunto.
Sandra asiente y toma su pistola, colocándola en su espalda baja entre su pants.
“Tengan cuidado, cualquier cosa no duden en avisarnos”, dice Emily.
“Descuida, solo pónganselos” me coloco el intercomunicador y les arrojo a Diana y ella los suyos.
Sin más, Sandra y yo salimos del hotel y caminamos hasta el edificio de en frente.
Como era de esperarse, no hay nadie, retiramos algunas láminas que estorbaban para entrar y luego pasamos.
Con nuestras linternas, colocamos las armas por encima de estas para ir observando el camino.
Ella y yo avanzamos en silencio y con mucho cuidado todo el camino; subimos piso por piso revisando hasta el más pequeño rincón, sin embargo, jamás hallamos nada.
“¿Cómo van?”, pregunta Emily desde el intercom.
“No hay nada, ni una pista de que hayan estado aquí.
Solo grafitis, y cosas como botellas de alcohol”, respondo.
Sandra parece nerviosa, mira a todos lados con movimientos toscos, la entiendo, saber que somos los únicos aquí y que encontrar a esos sujetos nos pondría en grave peligro.
“Sandy, tranquila, todo estará bien”, digo, poniendo una mano en su hombro.
“Sí… lo sé, gracias”.
Ella sonríe y parece que se relaja un poco.
“¿Por qué quisiste investigar a esta hora?”.
“Sencillo, esos sujetos no se mueven durante el día, es posible que alguien los vea y, por ende, lo hacen de noche”.
Sandra permanece callada, analizando lo que he dicho.
Es así como llegamos hasta el último piso, hay papel periódico por muchos lados, cajas de cartón, botellas de alcohol y gaseosas, así como basura de snacks.
“No hallamos nada, esto seguramente es de los trabajadores”, digo.
“Regresemos”.
En cuanto nos damos la vuelta, el estruendo de una lata cayendo al suelo sin previo aviso nos hace brincar del susto.
Sandra inmediatamente se da la vuelta, apunta y dispara hacia donde cayó la lata.
“¿Qué rayos?”.
Miro a todos lados y con la linterna me doy cuenta de que la lata fue arrojada por una rata.
“¡Ja!
Una estúpida rata.
Ten cuidado Sandy, no queremos agotar munición antes de tiempo”, digo, con una sonrisa nerviosa, ya que me he llevado un buen susto.
“Sí, lo siento”.
Sin tanto retardo, regresamos al hotel y nos acostamos, preparándonos para dormir.
“¿Estás segura de que tú quieres hacer la guardia?” le pregunto a Emily.
“Sí, yo me encargo.
Por favor, ustedes descansen”.
“Si necesitas un relevo entonces yo te puedo relevar, solo háblame”.
En cuanto apagamos las luces, los relámpagos se hacen presentes de nuevo.
“¿Está lloviendo?”, pregunto.
“Sí, es un aguacero.
Hay muchos rayos”, responde ella.
“Bueno, cualquier cosa despiértanos”.
Los rayos no ceden, la lluvia parece que disminuyó su intensidad.
Sin embargo, la habitación se ilumina desde el exterior por la tormenta.
Miro a las chicas en la cama de a lado y veo que ya se han dormido.
Mientras que Emily vigila todo el edificio con los binoculares.
Lentamente cierro mis ojos y cedo ante el cansancio, aunque dentro no se escucha la tormenta puedes sentir la vibración provocada por el estruendo de los rayos.
Me quedo dormido por completo y no soy consciente de lo que pasa en el exterior.
De pronto puedo escuchar a mi electricidad fluyendo en todas direcciones, como si quisiera decirme algo.
Es como si gritara que despertara.
Así, abro mis ojos de golpe y puedo sentir mi cuerpo vibrando.
Mi corazón late con fuerza y me levanto de la cama sin previo aviso.
“¡Emily!”.
Ella da un pequeño salto en el sofá y me mira con miedo, “¿Qué ocurre?
¡Me asustaste!”.
Corro hasta la ventana y la vibración de mi electricidad se incrementa.
Miro hacia la cima del edificio y puedo ver unos cuantos destellos púrpuras dentro de este, “¡Mira!”.
Ella rápidamente usa los binoculares y mira hacia donde le señalo, su boca se abre lentamente y los suelta, dejando que caigan al suelo.
“Son… son ellos”, dice ella con una voz enmudecida.
Sin más, enciendo las luces y las chicas despiertan.
“¡Qué rayos!”.
“Prepárense, llegaron, tenemos que cumplir la misión”.
Diana y Sandra con su somnolencia se levantan de la cama, pero al escuchar lo que dije su rostro se reafirma y el más mínimo grado de sueño que tenían se desvaneció por completo.
“Bien”, dice Diana.
Salgo del dormitorio y azoto la puerta de Rodrigo quien la abre rápidamente, él aunque tiene un rostro adormecido me mira de forma arrogante, “¿llego la hora?”.
“Sí”, respondo, con una voz seria.
Él simplemente suspira y se da la vuelta, “bien, te veo en dos”.
Tomamos nuestras armas, nos colocamos los intercomunicadores y tomamos unas bebidas energizantes para recuperar la energía que no logramos conseguir durmiendo.
Así, todos terminamos listos y salimos al lobby.
Los trabajadores nos miran con miedo al notar las armas y simplemente le muestro una placa de servicio activo para que sepan que no somos criminales.
La lluvia no es tan intensa, pero nos empapa.
“Crucemos rápido”.
En cuanto llegamos al edificio mis poderes vibran con mayor intensidad, como acudiendo al llamado.
“De acuerdo, hagamos esto.
Hay dos escaleras, unas llegan por el frente y las otras por detrás.
Rodrigo, ve con Emily y Diana.
Sandra, tú conmigo”.
“De acuerdo”.
Así, Sandra y yo tomamos una escalera mientras Rodrigo las chicas toman la otra.
Subimos lentamente mirando con precaución en todas direcciones.
Los rayos de la tormenta iluminan nuestro trayecto.
Con cada escalón que subo la vibración en mi cuerpo se incrementa, es como si me estuviera llamando hacia la punta del edificio.
Mi corazón se acelera cada vez más al igual que mis pasos, Sandra me mira con preocupación, estirando su brazo para intentar tomarme del mío, pero es inútil.
Sandra no pudo detenerme así que sigo avanzando en un estado de transe.
¡Esto se acaba hoy!
¡Voy a derrotarlos a todos!
¡Obtendré respuestas y finalmente obtendré una vida normal!
¡Malditos asesinos, juro que dejarán de ser una amenaza para el futuro de mis seres queridos!
Cuando llegamos al penúltimo piso libero dos centellas y las mantengo alrededor del lugar para usarlas en caso de emergencias.
Hasta el otro lado del piso podemos ver a los chicos subiendo al mismo tiempo que nosotros.
Es así como nos miramos y tomamos un breve respiro.
Parece que mi corazón está a punto de salirse de mi pecho.
Emily me mira preocupada, tanto como para bajar su arma y caminar un par de pasos hacia el frente.
No obstante, levanto mi puño indicando que se detenga y no siga.
Levanto mi mirada hacia el techo y señalo con mi dedo índice el objetivo, ellos están justo encima de nosotros.
Así, retomamos el camino y subimos lentamente.
Sandra y yo cortamos cartucho y liberamos el seguro, listos para abrir fuego en cualquier momento esto comienza a tornarse realmente escalofriante.
Sandra comienza a temblar un poco, así que pongo mi mano en su hombro para intentar relajarla.
Ella me mira con un par de ojos llenos de miedo, unas lágrimas a punto de brotar y escurrirse en sus mejillas.
Es evidente que el pánico la está consumiendo.
Me gustaría decir que no me siento así, pero no puedo.
Lamentablemente debo mantenerme firme, si yo me muestro temeroso entonces el equipo podría verse afectado.
Sandra toma un respiro y entonces asiente, indicando que ya está lista para seguir.
Sin más, subimos los últimos escalones y cuando llegamos a la cima, podemos ver un grupo de sujetos en la oscuridad sentados justo en el centro del último piso mientras tienen una lámpara en el suelo que los ilumina ligeramente.
Parece que están comiendo, no puedo verlos claramente, pero mi electricidad ha dejado de vibrar.
Y con ello, un rayo cae al fondo de la ciudad sobre las montañas e ilumina el cielo junto con un estruendo inmenso.
Es así como la luz del rayo ilumina todo y podemos ver que son ellos.
Un miedo inmenso se apodera de mi mente, sé que algo puede salir mal, sé que todo esto depende de mí.
Si uno de mis amigos sale lastimado será por mi culpa.
Pero no es momento de titubeos, sé que soy más fuerte que antes y ahora podré hacerles frente, si este es el día que los enfrentaré significa que es porque soy más fuerte que ellos.
Los chicos aparecen al otro lado y puedo ver como Emily muestra un rostro pálido y asombrado mientras que Diana se deja ver aterrada al verlos.
¡Mierda!
¡No cedan al miedo!
¡Por favor!
Aun con el ruido de la lluvia puedo escuchar el tambaleo del arma de Sandra en sus manos.
“Por favor… trata de relajarte”, le digo en un susurro.
Ella asiente y avanzamos lentamente hacia ellos.
“¡Demonio o Asesino de un Ojo y aliados, quedan detenidos por cargos como homicidios a sangre fría, privación de libertad a civiles inocentes y relación con el grupo delictivo insurrecto!”, exclamo mientras les apunto con mi rifle.
Rodrigo y las chicas hacen lo mismo y los rodeamos por completo.
Sin embargo, esos sujetos se muestran indiferentes y continúan comiendo.
“¡Dije que levanten sus manos!
¡De lo contrario tengo permitido usar armas contra ustedes!”, exclamo y entonces coloco mi dedo en gatillo.
Es así como el sujeto de espaldas a mí se coloca una máscara y en la oscuridad únicamente puedo ver como un pequeño led rojo se enciende y mira hacia mí.
Con ello, mi cuerpo se paraliza por el miedo, solo con su silueta en la oscuridad impone poder.
“Es de mala educación interrumpir a alguien en su comida.
Deberían saberlo”, dice, con una voz distorsionada por la máscara.
“Entréguense y no usaremos la fuerza contra ustedes” le advierto.
El sujeto agacha su cabeza y la menea de un lado a otro, “¿Qué te hace pensar que pueden detenernos?
¿No es ridículo?”.
Tras es frase todo su equipo se levanta y puedo ver como las tres máscaras encienden un par de leds verdes mirando hacia mí.
“Si no se marchan ahora, los que usaremos fuerza seremos nosotros”.
“Tomaré eso como amenaza”, le digo.
“Eric, Sandra, Diana, Rodrigo… y Emily.
Todos ustedes deben irse, no queremos herirlos”, dice el líder.
Sabe el nombre de todos.
El mío siempre o supo… ¡Estos sujetos realmente vienen del futuro!
No me sorprende tanto, pero los chicos se quedaron paralizados al escuchar sus nombres.
¡El miedo no debe vencerlos!
“¡No nos iremos sin luchar!”, exclama Emily.
Por otro lado, Diana sujeta a Rodrigo del brazo.
“Ro-Rodrigo”.
“¿Qué pasa?”, responde él con desconcierto.
“No puedo… n-no puedo leer sus mentes, hay algo que me lo impide”, dice Diana con una voz temblorosa llena de desesperación.
“No te preocupes, ahora eso no importa debemos esperar la indicación de Eric”.
La silueta de la chica se da la vuelta y mira a Diana fijamente mientras inclina su cabeza de forma antinatural, como un depredador analizando a su presa.
Luego, asiente como si admitiera que ella está causando que Diana no pueda leer las mentes.
Con una carcajada burlesca, la chica se voltea nuevamente hacia mí.
“Eric… como un líder debes de saber que no puedes tener miedo, si lo haces entonces todo tu equipo se viene abajo” el asesino de un ojo suspira seguido de su discurso.
“Puedo ver el miedo en todos, es placentero.
Pero ustedes no son mi objetivo, así que por favor váyanse ahora”.
“¡No lo haremos!”, exclamo.
Sin más, comienzo a disparar.
Las chicas y Rodrigo abren fuego tras el primer disparo.
El lugar se ilumina con cada disparo y el estruendo de cada detonación retumba en mi cabeza aturdiendo mis sentidos.
Sin embargo, con cada bala que disparamos puedo ver pequeños rayos púrpura fluyendo en todas direcciones desde la ubicación de esos sujetos.
Cuando nuestras balas se agotan, el asesino de un ojo me mira fijamente y extiende su brazo hacia mí con el puño mientras está envuelto en pequeños destellos púrpura de electricidad.
“Interesante… el miedo provoca que los seres vivos busquen cualquier medio para sobrevivir.
Al final, el miedo no es más que el instinto de supervivencia en su representación real”.
Así, el asesino de un ojo abre su mano y las balas caen de su puño.
Todos nos quedamos perplejos al ver su poder, él realmente ha usado la electricidad como yo.
Los chicos no pueden recuperarse de lo que han visto, aunque ya sabíamos que podía hacer eso, verlo en persona es realmente sorprendente.
“Puedo ver el interior de todos; un corazón latiendo de forma intensa, sus oídos aturdidos, en su mente un pensamiento: quiero vivir.
Y en tu mente, Eric… ese pensamiento de total responsabilidad.
Si tú caes ellos lo harán; eso piensas”.
Abro mis ojos de par en par y presiono mis dientes con fuerza, sabiendo que este maldito sujeto está diciendo la verdad.
“¡Tú no sabes nada de mí!”.
“Oh… claro que lo sé”.
Mierda, esto no pinta bien.
Sé que si nos quisieran matar ya lo habrían hecho desde que llegamos.
No me queda nada que hacer, solo las centellas.
Me concentro para atraer a las centellas hacia nosotros de forma discreta y que ninguno pueda reaccionar esto.
“¿Creíste que no sabría que vendrías?
En el momento que llegaste a la ciudad pude sentirte.
¿No lo sentiste igual?
Cuando me detectaste aquí.
Esa vibración, Eric.
Esa bestial vibración que te lleva a la muerte segura, yo igual la sentí cuando pisaste esta ciudad.
Pero déjame decirte que a mí únicamente me dijo que habías llegado, y nunca me llevó a ti.
Porque mis presas siempre llegan a mí, siempre.
Y tú no fuiste la excepción”.
Mi cuerpo entero comienza a temblar un poco, pero tiene razón.
Este maldito tiene razón.
Mierda… ¡Las centellas son lo único que me queda para detenerlos!
“Lo diré una última vez, Eric.
Si se van ahora no les haremos daño, así que háganlo y digan que lucharon contra nosotros.
Que escapamos, es tan fácil.
Denles la información que obtuvieron; nuestra ubicación y poderes.
Eso no servirá de nada, porque somos una caja de pandora”.
En ese momento, las centellas aparecen en el lugar y sin previo aviso las arrojo contra ellos.
Todo fue tan rápido que únicamente pude mirar a Rodrigo y asentirle, en cuanto él vio que tomé a Sandra y la protegí, él tomó a Diana y Emily llevándolos a unos cuantos metros más lejos.
Las centellas tocaron al asesino de un ojo y sus aliados, y con ello, pudimos presenciar una especie de corto eléctrico.
Rayos brotando en direcciones aleatorias, el chillido de la electricidad es intenso y los destellos púrpuras nos iluminan.
No hay forma de que sobrevivan a ese ataque.
Las centellas tenían una carga masiva, la suficiente como para alimentar a toda una ciudad por dos horas.
Tras unos segundos todo termina.
La oscuridad regresa y puedo ver una nube de humo intensa.
Solo huele a azufre, pero no percibo nada más.
¿Habrá funcionado?
Los chicos cambian el cargador de sus armas mientras tanto.
“¿Centellas?
Eso es interesante.
No cabe duda, esta línea temporal ha sido manipulada de una forma diferente.
En fin… no hicieron caso, ahora enfréntense a las consecuencias”.
Con ello, en medio del humo puedo ver algunos destellos púrpuras y sin previo aviso el asesino de un ojo aparece justo frente a mí, ligeramente agachado, dándome un golpe en el estómago con tal fuerza y que me hace escupir saliva con un quejido enmudecido, “¡Gagh!”.
Con el golpe caigo al suelo de rodillos intentando respirar.
“¡Eric!”, exclama Sandra.
Ella rápidamente prepara su arma y apunta contra el asesino, sin embargo, con un rayo, aquella chica que trabaja con el asesino de un ojo sale del humo y se interpone, “lo siento, Sandy.
Me temo que no puedo dejarte atacar a mi jefecito.
Si lo quieres hacer tendrás que enfrentarte a mí primero”.
Sandra enfurece y le dispara a la chica en diferentes ocasiones, pero ella las esquiva y las toma con una sola mano.
“Entiéndelo, hermosa.
Nada de eso funciona con nosotros”.
Tras un momento logro recuperar el aliento y puedo ver una batalla campal en este piso.
“Maldito…”.
“Se los advertí.
Ahora deben recibir una lección.
Estás jugando con fuego, Eric… y te vas a quemar”.
Sin más, doy una vuelta en el piso dándole una patada en las piernas y el cae de espaldas, pero justo antes de tocar el suelo él nuevamente aparece de pie tras un destello púrpura.
“Ese método de lucha, lo conozco a la perfección.
Eres inteligente, pero eres demasiado predecible, Eric Jaeger”.
“¡Ya deja de hablar como si me conocieras!”, exclamo, poniéndome de pie y atacándolo con una navaja que tomo de mi pantalón.
El asesino evade todos mis ataques sin problema, con tal facilidad, que pareciera estar jugando conmigo.
Sin algún quejido, sin esfuerzo alguno, él simplemente se desliza de un lado a otro y toma mis ataques como un experto en artes marciales.
El estruendo de un impacto en el suelo me aturde y capta mi atención.
Una nube de polvo se forma y puedo ver que las chicas están aquí luchando, pero no veo a Rodrigo por ningún lado.
Mierda, esto ya se salió de control.
Al haberme distraído, el demonio me golpea en la cara, “¡No te distraigas nunca en un combate!
¡Aunque lo que más ames esté por morir debes pensar en acabar con tu enemigo antes!
¡De lo contrario no solo morirá lo que amas sino también tú lo harás!”.
El demonio impacta su puño en mis mejillas, en mi quijada, en mi nariz, en todo mi rostro.
Con cada golpe que me da puedo sentir como mi piel se abre.
Entonces, puedo sentir un líquido caliente escurriendo de mi nariz y mi boca se llena de un sabor metálico.
Para terminar su tormenta de golpes, el asesino me da una patada en la cara y caigo al suelo de repente.
“¡Gugh!
Ah… mierda…” intento ponerme de pie, pero estoy demasiado aturdido por los golpes.
“¿Creías que podías hacerme frente?
Mírate, ni siquiera acertaste un golpe.
Debiste tomar la advertencia e irte”.
El asesino de un ojo me toma del cabello y me levanta del suelo, “eres una puta decepción.
¡Así jamás podrás proteger a nadie!
¡Debes mejorar y aprender!
¡Debes entrenar más!
¡De lo contrario todo nuestro sacrificio será en vano!”.
Esas malditas palabras… ¡Me hacen enfurecer!
¡Este maldito está hablando como si todo lo que han estado haciendo este tiempo fuera por una buena causa!
Sin dejarlo terminar de hablar, le escupo mi sangre en la máscara.
El demonio enfurece y hunde su puño con todas sus fuerzas en el abdomen de nuevo.
Así, desparece de la nada y reaparece solo para golpearme una y otra vez.
Una ráfaga de ataques incesantes.
Como si estuviera recibiendo impactos de rayos en todo mi cuerpo.
“¡Ah!
Gugh”.
Cuando parecía que me desmayaría, el asesino de un ojo deja de golpearme y se para frente a mí.
Con lo último que me queda de fuerzas caigo al suelo de rodillas me sostengo con las manos para evitar tocarlo por completo.
“El líder de escuadrón ha sido derrotado, ¿qué puedo esperar del resto del escuadrón?”.
De la nada, el tiempo se detiene, pero el asesino de un ojo sigue moviéndose.
Él únicamente mira hacia su espalda y observa el escenario.
“Emily ya debe haberse dado cuenta con esto… sus poderes de timekeeper no sirven con nosotros.
Y tú igual, por eso no has intentado usar tu electricidad.
Esas centellas fueron increíbles, hubieran reducido a cenizas a cualquiera”.
Con una ligera carcajada el asesino cruza sus brazos, “pero eso no funciona con todos.
Fue tu primera lección al descubrir tus poderes eléctricos.
¿Ya la olvidaste?
Si un usuario eléctrico ataca a otro y son del mismo tipo de carga, esto generará una repulsión.
Por lo que no recibirá daño.
Mis chicos y yo tenemos la misma carga que tú, Eric”.
Intento respirar, pero no puedo, él me ha golpeado demasiado fuerte en al abdomen, no puedo ver bien porque la sangre se ha metido en mis ojos.
Mi cuerpo entero tiembla por la adrenalina, me duele cada centímetro de este.
Estoy al borde, no lo soporto.
“¡Mierda!”.
¡No puede ser!
¡Mierda!
¡No puedo hacerle frente con mis poderes!
¡Maldición!
¡Mierda!
¡¡Mierda!!
Tengo que recuperarme, y sé cómo hacerlo.
“Si eres un timekeeper, entonces no debería funcionar”, digo, uniendo mis manos y retrocediendo el tiempo justo antes de ser golpeado por él.
“Así es, no funcionó.
Recuerdo todo lo que ya pasó en estos minutos que acabas de retroceder, al igual que mis aliados”.
“Entonces luchemos sin poderes, sin poderes ni armas” le digo, soltando todas mis armas.
El asesino asiente y toma posición de pelea.
“Eso tampoco servirá, pero si eso quieres, será un placer”.
Nos miramos por un momento, mis sentidos se agudizan.
Puedo sentir todavía el dolor, aunque mis heridas ya no están, de verdad esta sensación es extraña.
El cerebro es muy raro sin duda alguna.
Ni él ni yo nos atrevemos a comenzar el ataque.
Sin usar poderes él sabe que se vuelve más vulnerable, eso podría darme una ventaja.
Es justo allí cuando un rayo cae cerca de ahí y el estruendo nos hace atacar.
Ambos lanzamos golpes con puño, uno tras otro, pero logro evadirlos.
Los empujo hacia el exterior para desviarlos.
Él hace lo mismo.
Con cada golpe que lanzo me doy cuenta de que esto se está convirtiendo en una batalla incesante.
Esto es un combate de resistencia, y espero que ese sujeto sea más viejo que yo para que su resistencia sea inferior a la mía.
De la nada, él me lanza una patada la cual logro esquivar dando un mortal hacia atrás, sin embargo, en cuanto toco el suelo él ya se había lanzado contra mí con una patada en el aire.
Su ataque logra darme en el abdomen y me lanza por los aires provocando que me impacte contra un pilar de la construcción.
Cuando caigo al suelo él se lanza contra mí, por fortuna, logro rodar en el suelo y él impacta el suelo provocando un temblor en la estructura.
Mierda, si me hubiera dado con ese pisotón seguramente habría roto mis costillas.
“Al menos eres ágil para huir”, dice, dándose la vuelta hacia mí.
“No me enorgullezco de eso”, digo, tomando una bocanada de aire y posicionándome para seguir luchando.
Miro a mi alrededor y veo un agujero en el suelo, polvo por todos lados y puedo escuchar ataques eléctricos por doquier fusionados con la lluvia del exterior.
Gritos de dolor y golpes contra el suelo y muros.
Esto no creo que termine bien, aun así, debo darlo todo.
Tengo una oportunidad, sé que puedo hacerle frente a este monstruo.
No me rendiré, acabaré con esto ahora.
No dejaré que se escapen, ¡no lo permitiré!
Sin más, nos envolvemos en una batalla bestial e incesante.
Golpe tras golpe, patada tras patada.
El dolor de cada impacto de sus ataques en mi cuerpo es incontrolable.
No puedo evitar expresar mi dolor, pero él parece una máquina, no se queja, no grita.
Así, comienzo a enfurecerme con su personalidad, un ser sin emociones.
¡Maldito!
Con un ataque bestial, logro hundir mi puño en su abdomen y entonces por fin lo escucho liberar un quejido.
“¡Gagh!”.
Eso es imbécil.
“¡¡¡Jah!!!” dejo salir un grito bestial y le doy una patada en el rostro que lo avienta a unos cuantos metros y cae al suelo.
Me pongo de pie y respiro ásperamente, estoy agotado, ha sido el combate más intenso que he tenido.
Mis entrenamientos no son suficientes, necesito practicar más.
Poner en práctica todo lo que sé no es lo mismo que solo entrenar, eso puedo verlo ahora.
Me inclino un poco y pongo mis manos sobre mis piernas mientras respiro con fuerza.
“¿Ya te cansaste?
No me digas que esos dos últimos ataques fueron todo lo que tienes porque entonces estoy decepcionado”.
Miro hacia el asesino y lo veo de pie completamente intacto, “¡Qué!”.
“Me dolió un poco, eso es todo.
Pero espero que no hayas pensado que eso era suficiente como para derrotarme”.
Él envuelve su mano en un rayo y la sacude, como si se limpiara.
Después desvanece la electricidad, “si eso es todo lo que tienes… entonces prepárate, porque estás por recibir una paliza por segunda ocasión en la misma noche”.
En un parpadeo, el sujeto ya está frente a mí y comienza a atacarme sin piedad.
Mi rostro, mis costillas, mi abdomen, todo está siendo embestido por una trituradora de huesos.
No puedo meter mis manos, es asfixiante.
Es humillante.
¡No!
¡Mierda!
¡No puedo hacer nada más!
¿Es en serio?
¿Eso es todo lo que puedo hacer?
¡Sabía que este maldito era duro, pero no tanto!
¡Mierda!
¡No puedo morir así!
Ahora entiendo por qué todos los que son enviados a detenerlos mueren… El asesino hunde su rodilla en mi abdomen con tal fuerza que me hace caer de rodillas al suelo.
“La sangre en todo tu rostro está fluyendo como un río, creo que ya aprendiste la lección.
Me pregunto si tus amigos lo habrán hecho de la misma forma que tú”, dice, con una voz seria.
El dolor en todo mi cuerpo es inmenso, creo que voy a desmayarme.
No puedo pensar en nada más.
“Me temo que eres fuerte, pero aún no lo suficiente.
No estás listo para la verdad.
Sigue entrenando, y un día nos volveremos a ver.
Ese día llegará y te aseguro que tú vendrás a mí, como hoy”.
No… no… ¡No!
¡Ya basta!
¡No dejaré que te vayas!
Me pongo de pie con una ira inmensa en mi interior, entonces, corro a gran velocidad contra él.
La sangre se escurre por mi rostro y entra a mis ojos, mi boca está repleta de la misma.
Pero nada me detiene, sigo avanzando contra él.
Entonces, lanzo un ataque a su cuello con mi mano envuelta en electricidad.
¡Lo mataré ahora!
“¡¡¡Muere!!!”, exclamo, impactando su cuello con mi electricidad.
Sin embargo, no pasa nada, fue como un simple golpe.
No lo entiendo… corté la hoja, ¿por qué no funciona?
Esto es así, ¿no?
Retrocedo lentamente mientras mi cuerpo entero tiembla de miedo, si eso no funcionó, ¿entonces qué diablos haré para derrotarlo?
El asesino se queda de pie, como congelado y entonces lleva su mano a su cuello.
“Oye… si hubieras sabido el secreto tras esa habilidad ya me habrías matado.
No sabía que podías envolver tu cuerpo en electricidad, aún es demasiado pronto… Maldición, ¿qué rayos le hicieron a esta línea temporal?”.
“Me temo que la mera electricidad a mí no me puede hacer nada, somos de la misma carga, ¿lo olvidas?
Hay otro secreto detrás”.
El demonio envuelve su mano derecha en electricidad y puedo ver como dentro de ese punto de electricidad púrpura su mano se mueve como una especie de cuchilla.
“Tenías intenciones asesinas, me temo que tendré que acabar contigo.
No te quería matar aún, pero no me dejas más opción… como todos los que se topan conmigo”.
Él se envuelve en electricidad por completo, el aroma a azufre invade mi nariz, y tras un parpadeo su rostro está frente a mí.
Un ardor invade mi pecho, y el sonido del exterior desaparece, no escucho nada, solo un chorro de algún líquido cayendo al suelo y con ello, una sensación cálida sobre mi pectoral izquierdo.
Se acabó… es mi fin.
No pude hacer nada más.
Soy un ser débil… mierda… Emily… chicos… mamá, papá… yo… lo sien— Un rayo estruendoso ilumina el lugar.
Mi sangre corre en el suelo y, sin fuerzas para mantenerme de pie, caigo sobre el asesino de un ojo.
La oscuridad me envuelve.
Este es el final.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Manu_Alva ¡Hola a todos!
¡Caray!
Esta semana fue más difícil incluso.
Pero más vale tarde que nunca.
Les agradezco la paciencia, la universidad está siendo algo pesada.
Espero que el capítutlo haya sido de su agrado.
¡Nos vemos en unos días con el último capítulo!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com