Timekeepers - Capítulo 50
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- Capítulo 50 - 50 Una Vida Ordinaria y Un Sufrimiento Incesante
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50: Una Vida Ordinaria y Un Sufrimiento Incesante.
50: Una Vida Ordinaria y Un Sufrimiento Incesante.
Me levanto por la mañana tranquilamente cuando suena mi alarma.
Aunque me siento cansado me levanto con emoción y entro a la ducha.
Mientras el sonido de la regadera ensordece mis oídos y siento el agua escurrir por cada centímetro de mi piel recuerdo aquella discusión con Rodrigo, no he podido dejar de pensar en él y las chicas.
Tras bañarme busco una camisa blanca de mangas largas en mi guardarropa y un pantalón de mezclilla, sumado a un par de botas industriales.
Preparo mi mochila con un kit de herramientas y mi laptop, así como un kit de bolígrafos.
Tomo mi mochila y bajo al comedor con mi familia, donde me encuentro con mi padre y mi madre que ya están desayunando.
“Buenos días, hijo.
¿Listo para tu primer día de trabajo?”, pregunta mi padre.
“Sí, la verdad es que me siento algo nervioso”, respondo, mientras tomo asiento en la mesa.
“Descuida.
En realidad, me dio mucho orgullo que prefirieras iniciar desde cero en el área de Ao y no en el departamento ejecutivo conmigo.
Me da gusto que tendremos dos ingenieros como principales accionistas de la empresa”, dice mi padre, mirándome por encima de su periódico.
“Sí, es que, quiero ganarme todo por cuenta propia”.
A partir de hoy trabajaré con mi padre en la empresa.
Tomé el puesto como ingeniero, por lo que Ao será mi jefe directo.
Estoy algo nervioso, no sé nada de ingeniería.
¿No es eso nepotismo?
Ni siquiera tengo la universidad… debería comenzar a estudiar.
Tras desayunar mi padre y yo subimos al vehículo, le escribo a Emily para avisarle que ya me voy al trabajo.
Ella me desea un buen día y me dice que irá a verme para almorzar.
La vida no pinta nada mal.
Han pasado unas semanas desde que abandoné el instituto y la vida mutante.
He ignorado toda información que tenga que ver con ello, no he hablado con los chicos.
Solo Sandra me escribe constantemente, dice que algún día nos visitará.
Por el momento todo parece tomar un buen rumbo.
Mi nuevo empleo abarca de lunes a viernes con horario de 9 a 18 horas y una hora de comida fuera de la empresa.
Mi salario inicial es de 15,000 pesos netos, seguro, vacaciones y prima vacacional, reparto de utilidades, y demás prestaciones de ley.
Aunque seamos sinceros, soy el hijo del dueño, todo eso no significa nada.
Cuando llegamos a la empresa me topo con un edificio de unos cinco pisos, pareciera una pequeña plaza comercial.
Hay un gran estacionamiento en la intemperie y también subterráneo, mi padre busca el subterráneo, pasa su gafete en el lector de la entrada al estacionamiento y así, entramos.
“Bien, hijo.
Llegamos, hora de trabajar”.
Ambos bajamos del auto, mi padre activa la alarma y toma su maletín.
Ambos caminamos rumbo al ascensor y él selecciona la planta 2.
El ascensor es grande, como para diez personas.
Hay algo de música sonando y el aroma es agradable; un aroma a pino y flores.
Cuando salimos del ascensor veo un pasillo alfombrado y paredes blancas y elegantes.
Hay algunas personas caminando por allí con carpetas y documentos en sus manos.
“Bien, hijo.
Bienvenido a tu área de trabajo.
Te llevaré a tu departamento”, dice, caminando frente a mí.
Los pasillos tienen letreros que indican ubicaciones como departamento de soporte técnico o taller de mantenimiento general.
Mi padre me lleva hasta el laboratorio de robótica y electrónica.
En cuanto entramos, mi mirada se mueve velozmente al notar al menos cinco personas allí.
Dos mujeres y tres hombres, todos con pantalón de mezclilla y botas industriales, pero además llevaban una bata blanca larga y gafas protectoras.
“Ah, señor Jaeger.
Qué sorpresa verlo”, dice una de las chicas.
Ella tiene piel clara, ojos marrones y cabello negro con un peinado levantado.
“Hola, Nancy.
Solo he traído a un nuevo integrante.
Él es mi hijo, Eric.
Seguramente lo conocen.
Bueno, se integrará con ustedes, sean pacientes con él.
¿Saben dónde está Ao?” mi padre mira a todos lados intentando hallar a mi primo.
“Aquí estoy, tío”, responde Ao, apareciendo detrás de nosotros.
“¡Ah!
¡Ao!
Mira, aquí tienes a Eric.
Es todo tuyo, te encargo que lo vuelvas un excelente elemento” mi padre guiña el ojo y coloca sus manos en mis hombros por la espalda.
“No se preocupe, tío.
Haré lo mejor, él se convertirá en el segundo mejor elemento de la empresa”.
“¿Quién es el primero?”, pregunto.
Mi primo se ríe y se señala a sí mismo, “lo estás viendo”.
Maldito engreído, te eliminaré esa sonrisa modesta.
¡Te superaré!
Mi padre se da la vuelta y me mira sobre el hombro con una sonrisa dibujada, “suerte, hijo.
¡Quiero ver tu potencial!”.
Así, papá se marcha del laboratorio y me deja con mi primo.
“Bien, Eric.
Pues, ellos son Nancy, Julio, Aurora, Alexandro y Santiago.
Hay más ingenieros aquí, pero por el momento andan de comisión, o sea, de viaje.
Tu lugar de trabajo será en esa mesa de por allá”, dice, señalando una mesa inclinada, algo similar a una de las que usan los arquitectos.
“Nosotros solemos realizar diseños 3D de piezas y dispositivos, así como sus prototipos y circuitería.
El laboratorio de impresión se encuentra justo a un lado, ellos son informáticos y expertos en diseño y uso de las impresoras.
Nosotros nos encargamos del trabajo rudo”.
“Yo estoy aquí, pero realmente todo el departamento de Investigación y Desarrollo está a mi cargo.
Así que, si un día me ves ocupado y no puedo ayudarte en algo, es por eso”.
Vaya, Ao.
No sabía que tenías tanta responsabilidad en tus hombros.
Asiento, y voy a mi lugar para colocar mis cosas.
“En la parte de atrás hay batas, puedes probarte alguna que te quede.
Y no olvides que, dependiendo el trabajo que hagas, será el equipo que ocuparás.
Al menos en donde trabajarás la mayor parte del tiempo requerirás esa bata por mera seguridad”.
“¿Por qué la bata?”, pregunto.
“Es buena pregunta.
Pues…”, dice, mirando a todos en el lugar, y luego mostrando una sonrisa burlona, “la bata es puro algodón, lo que la hace perfecta para evitar incendios con tu ropa.
En este laboratorio al menos tres veces por semana hay chispazos, así que no querrás quemar tu ropa, ¿verdad?”.
Me río ligeramente y muevo mi cabeza de un lado a otro, “para nada.
Entonces, lo haré como dices”.
Ao sonríe y se sienta en un escritorio al frente de nosotros.
“Actualmente estamos trabajando en la seguridad privada.
Se nos ha encargado un sistema de vigilancia y defensa para una empresa.
¿Por qué?
No sabemos, pero es un banco prestigioso”.
“¿Qué tipo de sistema es?”.
Ao presiona un par de teclas en su ordenador y luego, apaga las luces, baja las cortinas y desde un proyector una imagen se ilumina en un muro.
“Un sistema super eficiente.
Consiste en vigilancia en tiempo real con una IA de detección de rostros.
Si esta no detecta a la persona, entonces, atacará”.
Las imágenes que proyecta mi primo me dejan impresionado, un sistema autónomo que es capaz de lanzar proyectiles eléctricos para inmovilizar a delincuentes.
“La empresa se llama ‘Union Of Peace’, dudo que hayas escuchado de ella.
Pero es un banco prestigioso en todo el mundo, es nuevo.
Pero sus acciones son billonarias, así que, un sistema de defensa de este tipo es sencillamente necesario”, dice, regresando todo a su estado original.
“En el departamento de IA tenemos a otro elemento, el cual colabora con nosotros, ya que es amigo mío.
Se llama Adrián, y hemos patentado su invento.
Un algoritmo de drones autónomos con evasión de obstáculos”.
Mis ojos se abren de par en par y lo miro de forma incrédula, “eso no puede ser posible, ¿o sí?”.
Ao suelta una pequeña carcajada y entonces, un dron entra por la puerta, “pues aquí lo tienes.
Nadie lo está controlando, estamos en pruebas iniciales.
Su IA le permite moverse libremente por todo el departamento únicamente para entrenamiento.
El objetivo es hacer algo similar a lo que usaron en la pandemia aquellas tiendas en línea”.
“Pero, en su lugar, esto será completamente autónomo.
Sin embargo, es un peligro latente” Ao muestra un rostro serio de la nada.
“¿Por qué lo dices?”.
“Una patente se tiene que hacer de dominio público, y este proyecto puede ser usado con fines bélicos.
Es genial, pero imagina un misil capaz de esquivar objetos por mero razonamiento en tiempo real sin usar tantos sensores de calor o proximidad”.
Él tiene razón, no lo había visto de esta forma.
Si algo así llega a manos de aquellos criminales en países bélicamente activos, podría ser el inicio del holocausto.
“En fin, no tiene caso hablar de ello.
Eric, te enviaré a tu correo algunos planos, por favor, analízalos.
Cuando acabes me dices para dialogar y enseñarte qué onda con cada uno, ¿va?”.
“Sí”.
Abro la computadora y reviso mi correo donde ya tengo los planos que Ao mencionó.
“Descarga esos programas, por favor.
Los planos que te acabo de enviar están en PDF, pero los próximos irán en CAD”, dice, bebiendo de una taza de café.
“De acuerdo”.
Comienzo a instalar los programas que mencionó, y mientras espero, le echo un ojo a los diagramas.
¿Qué coño es esto?
Sé que son diagramas eléctricos, pero no entiendo nada.
¿C129?
¿R23?
¿L45?
¿Qué significan?
¡¿Y qué hay con esos chips?!
Mi cabeza me empieza a doler con todo lo que veo.
Son diagramas con cientos de componentes.
Mis ojos se mueven de un lado a otro y no entiendo nada.
Solo veo ciertos nodos de conexión entre algunos componentes.
Mis piernas se mueven de un lado a otro con ferocidad.
Siento demasiado calor, ¿no había aire acondicionado?
¡Siento que moriré!
Ao me nota nervioso y se levanta de su lugar, luego, se me acerca y me observa con detalle.
“Debes relajarte, viejo.
Solo son dos diagramas electrónicos, no estás desarmando una bomba”, dice con un tono burlón.
“Mira ambos diagramas y analízalos, con calma, no te presiones”.
Tiene razón, me suelo presionar demasiado.
Siempre me exijo más de lo que puedo, ya no estoy en el instituto… Es verdad, ahora que lo recuerdo, la primera vez que llegué al instituto, Marco me dijo que desperté mis poderes gracias a que suelo estar bajo mucho estrés.
Dijo que suelo autoexigirme demasiado.
Esta es la vida ordinaria, es cierto, solo son planos.
¿Por qué me altero tanto?
¡No es una misión de vida o muerte!
Con eso en mente, poco a poco comienzo a relajarme y pensar con claridad.
Tomo una bocanada de aire y miro a detalle los diagramas.
Usando el cursor, comienzo a seguir las líneas de conexión y me doy cuenta de que las piezas están interconectadas y colocadas en las mismas posiciones en ambos planos, solo que, uno es un diagrama simbólico, y el otro parece ser diagrama físico.
Continúo un rato más hasta comprobar mi teoría, son los mismos.
Ao se me acerca y me mira fijamente, “¿listo?”.
“Sí, he podido ver que son los mismos diagramas”.
Ao sonríe y revuelve mi cabello, “así es, primito.
Bien hecho.
De acuerdo, ahora vamos a darte una capacitación en los programas que usamos, ¿vale?”.
Ao pasó todo el día enseñándome sobre el diseño de circuitos y normativa.
Las reglas que hay que seguir al momento de diseñar un circuito, así como de los programas.
Me enseñó los componentes electrónicos existentes y variantes de cada uno.
Tras esas explicaciones comprendí que C es Capacitor, R es Resistor y L es Inductor.
Y el número que tiene junto, es el número de esa pieza en el diagrama, que si los buscas en la simbología verás toda la información a detalle de este.
Mientras Ao me explica algunas cosas me pierdo en mis recuerdos; mis amigos y las misiones.
No puedo evitar recordar a Rodrigo destrozado por su familia.
¿Habré hecho lo correcto?
¿Alejarme de él en un momento crucial?
Espero no arrepentirme luego… de verdad lo espero.
Incluso intento evitar recordar mi pasado; no soy un humano ordinario, tengo poderes.
Puede que parezca tonto, pero no he dejado de entrenar.
Uno nunca sabe si los seguirás ocupando.
El tiempo pasó volando y sin darme cuenta, llegó la hora de comida.
Ao miró su reloj y puso su mano en su frente.
“Ay, qué idiota.
¡Voy tarde a comer con Amy!
¡Eric, nos vemos mañana!
¡No olvides estudiar todo lo que te enseñé hoy, los chicos te capacitarán por la tarde!” Ao corre del lugar y se marcha.
En ese momento, recibo un mensaje de Emily.
“Hola, mi amor.
¿Ya estás listo?
Estoy esperando en la recepción”.
Tomo mis cosas y las dejo en orden, luego, rápidamente le contesto.
“Voy saliendo, te veo allí”.
Camino por los pasillos, donde veo mucha gente que va agrupada para ir a comer entre ellos.
Todo esto me resulta familiar, esos grupos, las amistades… Creo que extraño un poco el instituto… Unos momentos después, logro llegar a la recepción donde Emily está sentada con un gran bolso en sus piernas.
En cuanto me ve, ella se pone de pie y deja que la vea en un vestido amarillo precioso de holanes en el pecho y parte baja.
Ella sonríe y se acomoda el vestido, tomando el bolso y caminando hacia mí con emoción.
“¿Cómo te fue en tu primer día, mi hombre trabajador?”, pregunta con euforia mientras me da un beso en los labios.
“Estuvo bien, mi amor.
Pero, algo aburrido.
Me pregunto si así será siempre”, respondo.
Ella me mira con una expresión apenada, “no te preocupes.
Es tu primer día, no te van a dejar un proyecto enorme de la nada.
Poco a poco, mi vida.
Ahora, ¿tienes hambre?
¡Yo te guisé!”.
Flexiono mi brazo y Emily enrolla sus brazos en él.
Así mismo, tomo el bolso y lo cargo con la mano que llevo libre.
Mientras caminamos, ella me cuenta su día.
Despertó por la mañana y salió a correr, fue de compras con su madre y regresó para preparar mi almuerzo.
Yo le cuento todo lo que pasó en la mañana y ella me mira con emoción.
Cuando llegamos al comedor de la empresa, colocamos todo en una mesa y ella lo destapa con cuidado y luego coloca sus codos en la mesa y recarga su cabeza en sus manos.
“Espero que te guste, lo hice con todo mi amor” sus ojos brillan como nunca y sus mejillas se ruborizan con intensidad.
¡Mierda!
¡¿Por qué tiene que ser tan hermosa?!
¡Olviden lo que dije!
¡Amo esta rutina!
¡Amo esto!
¡Si así será la vida de casados, entonces dejen que ya me case!
¡Tengo a la mejor novia del mundo!
No sé a dónde mirar, por cualquier lado hay comida deliciosa.
Hay galletas con chispas de chocolate, sopa de pasta, filete de res, espagueti, y ensalada.
Además de una deliciosa gelatina.
“Todo lo hice yo”, dice, sacando dos juegos de cubiertos y servilletas.
“¿Incluso los postres?”, pregunto con asombro.
Ella asiente, toma una cuchara y me da a probar la gelatina.
“Te dije que quiero estudiar repostería, ya sé un poco, pero quiero mejorar”.
En cuanto lo pruebo mi paladar se llena de placer.
La textura es ideal, y el dulzor no es empalagoso, es perfecto, justo como ella.
Es deliciosa, la gelatina sin duda alguna fue hecha por sus propias manos.
“Dios, está delicioso.
¡Gracias!”, exclamo, dándole un beso en los labios.
“De nada, mi vida.
Ahora, vamos a comer”, responde.
Comemos juntos mientras platicamos más sobre la empresa y mi nuevo trabajo.
Pensé que sentiría más la falta de mis amigos, pero veo que no.
Creo que por ahora todo marcha bien, al parecer lo mejor que hice fue abandonar el instituto y el mundo mutante.
Sin embargo, aunque los ignoro, puedo sentir a mis poderes deseando ser liberados, desando luchar.
Pero esos días ya pasaron, no volveré jamás, solo una amenaza a lo que amo me haría volver.
Pero por ahora, quiero disfrutar esto, aquello que me fue arrebatado hace años.
Mi vida ordinaria, mi humanidad.
Quiero disfrutar ser un humano normal.
Punto de Vista de Rodrigo.
Me encuentro alistándome para la graduación.
Miro en el espejo que mis piernas están muy tonificadas, se ven realmente increíbles con mi traje.
Alguien toca a mi puerta y veo a mi madre allí de pie; una mujer ligeramente rolliza, de piel morena, cabello negro y ojos marrones, entrando con un elegante vestido de color rojo.
Mi familia nunca ha sido de recursos exagerados; los suficientes para ir al margen al día desde el fallecimiento de mi padre cuando era un niño.
Mi madre ha visto por mi hermana y por mí.
Cuando yo enfermé y tuve que ir al instituto ella enloqueció, pues sabía que sería un gasto enorme.
Por fortuna, el instituto no le cobró prácticamente ni un peso por mi estancia allí, el único requisito en las letras pequeñas del contrato era que yo sería usado en misiones como mutante.
Ella se ha sacrificado demasiado por nosotros dos, verla el día de hoy me hace querer llorar.
“Hijo, ¿puedes ir a comprar estas cosas?”, dice mi madre, dándome una lista.
“Claro, ma’.
Yo me encargo”, respondo.
Dejo mi saco en el gancho y bajo de mi habitación, en la sala está mi familia; mis tías, tíos, mis primos y mi hermana.
Mi pequeña hermanita en cuanto me ve corre hacia mí.
Alicia lleva un vestido con falda en forma de campana, de color púrpura.
Ella tiene el cabello recogido y sus uñas pintadas de blanco.
“¡Te ves tan guapo, Rodrigo!”, exclama, dándome un abrazo con mucha fuerza.
“¡Y tú como una princesa!” la tomo en brazos, cargándola y dándole vueltas en el aire.
Luego, la bajo al suelo y tomo una bolsa reciclable.
“Ya vengo, voy a comprar.
Cuando venga los quiero ver listos a todos”.
Salgo de mi casa y me voy corriendo, usando mi super velocidad.
Llego a la tienda en un segundo y tomo todo rápidamente en el bolso y me acerco a la caja.
Sin embargo, hay demasiada gente.
¡Carajo!
¡No llegaré a tiempo!
Mierda, apúrense.
Soy el octavo en la fila y una anciana en el frente está realizando un depósito de dinero.
¡No lo puedo creer!
¡Hay un maldito cajero a tres cuadras!
¡Carajo!
Mi paciencia es mínima, pero tras casi diez minutos al fin salgo de la tienda.
Llevo bebidas gaseosas, por lo que si me atrevo a realizar mucho movimiento se agitarán.
Así que me voy caminando rápidamente a mi casa.
Mi madre me envió a comprar cosas para la fiesta que haremos regresando de la graduación.
Pudimos comprar las cosas antes, pero bueno… Poco a poco me acerco a mi casa y cuando llego veo la puerta abierta.
¿Eh?
Ya deben estar ansiosos por irse.
En cuanto pongo un pie dentro de mi casa mis ojos se abren de par en par, me quedo congelado y en mi estómago se forma un vacío enorme.
¿Qué?
¿Qué significa esto?
Un enorme mar de sangre crece en el suelo y toca mis pies, por lo que retrocedo y miro el suelo.
Los cuerpos de mi familia yacen allí completamente inertes.
¡No!
¡¿Qué rayos es esto?!
¡Qué mierda!
Suelto la bolsa y cae al suelo, las bebidas se rompen y se derraman mientras mi cuerpo entero tiembla.
No tengo voz para decir nada, solo puedo balbucear.
Las paredes e incluso el techo están manchadas de sangre.
Mis tías tienen el cráneo destrozado, mis tíos ni siquiera tienen los brazos completos; sus huesos sobresalen de la carne.
Sus intestinos están expuestos, no puedo comprender qué mierda pasó.
“¡AHHHH!” grito con desesperación hasta quedarme afónico.
En medio de los cuerpos puedo ver el vestido de mi hermana, quien aún se mueve.
Así, corro hacia ella y la sostengo en mis brazos.
“¡Alicia!
¡Alicia!
¡Por favor, dime algo!”, exclamo, dándole la vuelta.
Ella tiene los ojos perdidos en el vacío, su nariz escurre sangre y tiene un ojo destrozado.
“Ro… Rodrigo… me duele… me duele, hermanito… me duele… ayúdame” ella intenta hablar entre quejidos y balbuceos.
“¡Resiste, Alicia!
¡Resiste!”, exclamo, tomándola en brazos.
La levanto y camino velozmente hacia la calle, sin embargo, en ese momento veo al cuerpo de mi madre sobre las escaleras; su mirada yace sin vida, sus intestinos expuestos y su cráneo destrozado mostrando su cerebro.
Las náuseas me invaden por completo, las lágrimas se derraman por mi rostro y siento una inmensa impotencia en todo mi ser.
¡No puede ser!
¡No!
¡ES UNA PUTA PESADILLA!
Justo en ese momento, mis ojos se abren y observo mi techo.
Aún puedo escuchar mis gritos haciendo eco en mi mente.
Mi habitación yace monótona, completamente gris y sin vida.
Aún puedo sentir el dolor en mi alma y el asco, pero solo era un sueño recordando todo lo que pasó.
Me siento en mi colchón y miro en mi buró una foto con mi hermana que me tomaron cuando ella tenía cinco años.
Puede que ya haya llorado demasiado, o tal vez que todas las noches sueño lo mismo desde entonces.
Pero al ver las fotos ya no siento alguna tristeza.
En realidad… todo el tiempo me siento mal.
Me levanto de la cama y bajo a la sala, en donde puedo ver a mi hermana viendo televisión.
“¡Hermanito!
¡Mira!”, exclama, mostrándome las caricaturas.
Yo sonrío al verla, pero esa felicidad se esfuma repentinamente al ver que ni hay nadie allí; solo un mueble destruido.
¿Cuándo fue el último día que me duché?
No lo recuerdo.
Miro mi cocina, pero ni siquiera tengo apetito.
¿Tengo siquiera motivación alguna para levantarme de la cama?
Que molesto esto.
“¿Quieres algo de desayunar?”, escucho la voz de mi madre repentinamente.
Mis ojos se abren por completo y la puedo ver en la cocina sonriéndome, mientras prepara el desayuno.
“Ma-mamá…” mi voz se enmudece y estiro un brazo hacia ella, pero en ese momento ella desaparece de mi vista.
Creo que me estoy volviendo loco… Alguien ayúdeme… Salgo de mi casa y veo el recibo de los servicios de agua y luz debajo de la puerta.
Los recojo y veo que la cuenta está en cero.
¿El instituto se estará haciendo cargo?
Puede que sí… Mi mirada se dirige al cielo; azul como dos bellos zafiros y nubes hermosas por todos lados fluyendo hacia el norte con intensidad.
El cielo está hermoso porque ustedes están allá… mamá… Alicia… Una pequeña sonrisa se forma en mi rostro, pero inmediatamente se borra cuando recuerdo que ellas fueron asesinadas de forma monstruosa.
No puedo borrar la imagen de mi mente, la vivo a cada momento.
¡Mierda!
Me doy la vuelta y subo a mi habitación de nuevo.
Diana ha venido muy seguido a verme.
Pero últimamente no lo ha hecho, parece que se ha ocupado con las misiones.
¿Debería ir con ellos?
Serviría de distracción.
Solamente así podría sacar este odio, esta tristeza.
“Somos hermanos, ¿no?” puedo escuchar la voz de Eric viniendo de un muro.
Rápidamente me giro hacia él y lo miro con rabia.
“¡Tú!
¡Hijo de puta!”, exclamo con ferocidad.
“¡Me diste la espalda!
¡Maldito traidor!”.
Eric muestra un rostro serio hacia mí.
“Lo que pides es imposible.
No puedo hacer tal atrocidad.
No soy como tú, Rodrigo”.
“¡Sí puedes!
¡Solo debes estar conmigo!
¡Debes ayudarme!
¡Con tu electricidad y mi velocidad seremos invencibles!”, exclamo con impotencia.
Eric me mira con decepción y niega con su cabeza, “hablas como un monstruo.
No te reconozco… ¿Eso es lo que tu familia querría?
¿Es lo que Alicia querría?” “¡Cállate!” le grito mientras le arrojo mi reloj y este se impacta con un espejo, destrozando la imagen que veía de Eric.
Él realmente no estaba aquí.
¡Mierda!
¡Maldito Eric!
Juro que voy a matarlo, juro que me vengaré.
Me vengaré de él y todos los que le hicieron daño a mi familia.
¡No voy a dejar a nadie con vida!
¡Lo juro!
¡Van a pagar por todo lo que me han hecho!
¡Hijos de perra!
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Manu_Alva ¡Hola a todos!
¡Esta semana sí que está siendo agitada!
Me bombardean de actividades, exámenes y proyectos.
Pero veamos el lado bueno.
¡Fue mi cumpleaños este viernes 24 de Octubre!
¡Y créanme que lo disfruté!
Este capítulo solo nos muestra una separación entre Eric y Rodrigo; una amistad rota.
Lo que preparé para este volumen será genial.
¡Nos vemos la próxima semana con el capítulo 4: Paciencia Agotada!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com