Timekeepers - Capítulo 52
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52: Desesperación.
52: Desesperación.
Llevo un par de semanas cazando criminales.
Suelo salir por la noche y recorrer toda la ciudad en búsqueda de mutantes o humanos ordinarios que cometen actos despreciables contra la integridad de la sociedad.
Al principio todo comenzó con golpes y luego los entregaba a las autoridades; los dejaba amarrados con un cartel describiendo el motivo por el cual habían terminado así.
Pero eso cambió hasta ahora.
“¡Ayuda!”, exclama una mujer frente a mí.
Su cuerpo entero tiembla y sus lágrimas se derraman por sus mejillas.
La chica retrocede lentamente mientras yo me aproximo a ella en un callejón sin salida.
La noche es fría, el cielo está nublado y puedes ver algunos rayos de luz reflejados por la luna entre los cúmulos de nubes.
“No tienes a donde ir, perra” le digo mientras estiro mi mano hacia ella.
La chica cae al suelo de rodillas y su llanto se intensifica.
Puedo escuchar su respiración agitada, puedo sentir su miedo.
Ella es realmente hermosa; de piel blanca y cabello rubio, y además un cuerpo bien desarrollado.
Es una pena que mujeres así de hermosas se vuelvan criminales.
Pero eso no impedirá que la juzgue por lo que ha hecho.
“Por favor… no me… no me mates.
¡Por favor!”.
Ella levanta sus manos suplicándome perdón.
“¿Eh?
¿Quieres que te deje vivir luego de lo que hiciste?
¡No tienes vergüenza, maldita perra!” le respondo con ferocidad.
“¡Por favor!
¡Me obligaron a hacerlo!
¡Me obligaron!”.
Mi mirada se posa sobre su rostro y me coloco encuclillas para verla de cerca, “¿De veras?”.
Ella asiente con desesperación y limpia sus lágrimas.
“Ellos me obligaron.
Me dijeron que si no robaba esa joyería me matarían” la chica solloza y entre sus intentos forzados por calmarse logra decirme todo eso.
“De acuerdo.
Supongamos que es verdad, dime dónde viven esos putos.
Yo los mataré, y tú serás libre”, le digo.
Ella me mira con sorpresa y permanece inmóvil por un momento.
“¿De… de verdad?”, pregunta.
“Claro, pero si mientes… yo regresaré por ti y te atraparé.
Entonces, te mataré de una forma dolorosa”.
Ella mueve su cabeza de un lado a otro.
“¡No!
¡Te juro que no miento!
Ellos están en el viejo hotel abandonado del centro.
¡Allí puedes encontrarlos!”, exclama.
Le muestro una pequeña sonrisa y me doy la vuelta poniéndome de pie, “de acuerdo, hermosa.
Iré a verlos, tú aléjate del mundo criminal, o de lo contrario algún día regresaré por ti”.
Me preparo para irme, cuando de pronto, siento un ligero viento a mi espalda.
Usando mi velocidad me hago a un lado y puedo ver que la chica me ha arrojado una estaca de roca hecha con sus poderes elementales.
“Ay, mi amor.
¿Mentías?” le digo.
Ella comienza a temblar de nuevo y se arrastra en el suelo hacia su espalda.
“¡No!
¡No miento!
¡Por favor!
¡Perdóname, juro no hacerlo de nuevo!”, exclama con desesperación.
Mi rostro se apaga y siento una ira incesante en mi interior.
“Me traicionaste… ¡Me hiciste creer algo que no era!
¡Eres una puta criminal como todos!
Pensé que decías la verdad, pero eso se acabó… ya no mentirás más”.
Con mi velocidad, corro hacia ella y la tomo del cuello.
La chica forcejea intentando liberarse de mi agarre, pero le es inútil.
La ahorco con tanta fuerza hasta que ella comienza a patalear en todas direcciones.
Sin más, muevo mi mano velozmente de arriba hacia abajo como si fuera una sierra, y en ese momento atravieso su abdomen.
El sonido acuoso resuena en mi cabeza mientras revuelvo sus entrañas.
Ella libera un grito de dolor enmudecido al no tener aire suficiente.
Su sangre escurre a chorros y empapa mi brazo, mi ropa y se forma un gran charco en el suelo.
Puedo escuchar como su sangre escurre y cae al suelo, así como un burbujeo en su interior.
Ella poco a poco deja de moverse y finalmente la suelto, así, cae al suelo sobre su propia sangre y sus intestinos poco a poco salen por la fisura de su abdomen.
“Es una pena.
Una hermosa mujer como tú debe ser una pareja increíble, pero parece que te importó más mentir y tu crimen que tu propia vida”.
La chica yace inmóvil en el suelo mientras aún tiene pequeños espasmos en sus piernas y brazos.
Mis manos tiemblan un poco, así que las miro y veo que están completamente empapadas de sangre.
No lo sé… pero siento un poco de pena por ella, ¿realmente merecía morir?
¡NO!
No puedo sentir remordimiento por los malditos monstruos criminales.
¡Ellos acabaron con mi felicidad!
¡Ahora deben sufrir!
Le doy la espalda a la chica y desaparezco del lugar sin previo aviso mientras ella termina muriendo en el suelo helado de la noche sobre su propia sangre.
Punto de Vista de Diana.
El viento mueve mi cabello a través de la ventanilla del taxi donde voy.
Sandra está sentada a mi costado derecho.
Ella lleva una blusa negra escotada con unos jeans ajustados y rasgados.
Mientras que yo llevo una blusa blanca de tirantes y una falda negra tipo skate.
En el camino puedo observar las casas de los barrios en la ciudad.
Todo se ve un poco paralizado, como si no hubiera vida en la ciudad.
Me pregunto si algo habrá pasado mientras no estuvimos.
Estuvimos fuera más de un mes en una misión que se prolongó demasiado.
Todo por culpa de los insurrectos.
Pero ahora finalmente hemos vuelto, por fin podré estar con Rodrigo.
En mis piernas llevo una bolsa con frutas, carne fresca de res y vegetales; le haré algo delicioso de comer.
Lo que me preocupa es que no ha contestado mis mensajes desde ayer, espero que no haya pasado nada malo.
El taxista se detiene frente a la casa de Rodrigo y Sandra le paga mientras bajamos del vehículo.
Me doy la vuelta y camino hacia la puerta de la casa mientras el taxi arranca.
“¿No se ve la casa algo descuidada?”, pregunta Sandra viendo a todos lados.
“Sí… pareciera como si no hubiera alguien desde hace un tiempo” le respondo.
Toco la puerta con fuerza y nadie atiende.
Sandra me mira algo preocupada y saca su teléfono para llamarle a Rodrigo, sin embargo, nunca contesta.
Más de cinco minutos esperando y Rodrigo jamás salió.
“¿Habrá ido a comprar?” se pregunta Sandra.
“Eso espero…”.
No está, eso es seguro.
Lo sé porque no puedo leer su mente, creo que debemos entrar.
Meto la mano en mi bolsillo y tomo la llave que Rodrigo me entregó hace un tiempo luego del funeral.
En cuanto entramos a la casa, el aroma a tabaco inunda mis fosas nasales provocando que la cubra con mis manos.
Sandra incluso comienza a toser mientras observa todo alrededor.
“¿Qué demonios?” Sandra arremete contra la peste del lugar.
“No lo sé, ¿Rodrigo fuma?”, respondo.
Caminamos un poco más y en la mesa de centro de la sala hay un cenicero repleto de colillas y cenizas residuales de cigarros.
Las veladoras del altar de su madre y hermana están apagadas, ni siquiera se terminaron de derretir.
Hay mucho polvo en los muebles y telarañas en las esquinas de las paredes.
“¿Cuánto tiempo ha estado fuera?” digo, observando que todo indica que Rodrigo ha estado fuera de casa mucho tiempo.
“¿Crees que haya algo en su habitación?”, pregunta Sandra.
“¿Alguna pista?
Supongo, deberíamos subir” digo, mirando hacia la cocina, en donde no hay rastro alguno de comida.
Sandra y yo subimos a la habitación de Rodrigo y encontramos una habitación vacía.
Su cama está tendida y su guardarropa está cerrado.
Sin embargo, en su buró hallo su teléfono.
“¿Qué?” digo, tomándolo y encendiendo la pantalla.
En cuanto lo hago, veo mis mensajes y las llamadas perdidas de Sandra.
Sin embargo, no sé cuántos días lleva encendido, ya que la batería indica 3 por ciento de carga restante.
En cuanto intento desbloquearlo, el teléfono arroja una advertencia de apagado, por lo que lo conecto a cargar.
“¿No crees que eso es una mala señal?
¡Debe llevar días fuera!”, dice Sandra con miedo.
Ella tiene razón, Rodrigo tiene muchos días de casa.
“¿Qué es eso?” Sandra camina hacia la cama y toma una hoja de papel doblada por la mitad.
En cuanto la abrimos, puedo ver un texto escrito.
“Querida Diana.
Si estás leyendo esto entonces significa que me he marchado de la casa.
No tiene caso que siga solo aquí, la ausencia de todos es demasiado fuerte y ya no lo tolero más.
Los malditos criminales siguen con vida allá afuera, siguen matando gente inocente.
Es hora de que alguien haga algo.
No me busques si no planeas unirte a mí, evítame la pena de lastimarte.
Eres muy valiosa para mí y me dolería mucho tener que enfrentarte.
Gracias por todo, a ti y los chicos.
En cuanto haya terminado mi labor regresaré.
Cuídate mucho.” Es entonces que mi cuerpo entero comenzó a temblar y no pude parar.
Un vacío inmenso se formó en mi abdomen y mi estómago se revolvió tanto que sentía que iba a vomitar.
“¿Rodrigo… se fue?” Sandra me pregunta, mirándome con un rostro estupefacto.
“Sí… Rodrigo… Rodrigo se fue.
¡Hay que encontrarlo!”, exclamo con desesperación.
Miro a todos lados intentando hallar alguna pista, pero no encuentro nada.
Solo veo una habitación fría y solitaria.
¿Qué tanto sufrió él como para irse?
¡Lo dejé solo y no puedo perdonármelo!
¡No puedo!
Mi respiración se vuelve áspera y por algún motivo mis lágrimas se derraman.
No puedo dejar de temblar y siento una inmensa cantidad de insectos caminando sobre mi cuerpo.
Me froto intentando liberar la sensación de mi piel, pero es inútil; no desaparece.
Sandra me observa con preocupación y de pronto meto mis manos en mi cabello.
“Tengo que encontrarlo, tengo que hacerlo.
¡No puede irse!
¡No puede!
¡Es mi culpa!”, exclamo mientras alboroto mi cabello.
“Diana…”.
Sandra que está frente a mí cambia su rostro a uno deprimido y entonces sus lágrimas brotan.
“¡Es mi culpa!
¡Lo dejé solo!”.
En ese momento, Sandra me golpea en la mejilla con su mano extendida.
El dolor es tanto que me hace reaccionar.
“¿Qué?”.
Toco mi mejilla con mi mano izquierda y abro mis ojos con sorpresa mirándola.
“No digas eso… es culpa de todos.
Dejamos solo a nuestro amigo, no te cargues la culpa tú sola, Diana.
No tiene caso que caigas en desesperación y ansiedad, no sirve de nada.
Mejor vayamos con Noel, él sabrá qué hacer”, dice Sandra entre sollozos.
Ella tiene razón, enloquecí al saber que el chico que amo y abandoné huyó de casa.
“Debemos hallarlo antes de que haga algo malo”, dice Sandy.
Sin más, acudimos al instituto y buscamos al director Noel en el CIDFM.
“¿No lo sabían?”, pregunta Marco.
“¿Saber qué?”, respondo.
“Noel ya no es director, ascendió de rango.
Ahora está cargo de todas las misiones de la región; es el jefe regional”.
Mi mirada se llena de rabia y exploto de ira, “¡Estuvimos un puto mes fuera!
¿Cómo mierda vamos a saberlo?
¡Ahora quiero saber quién puede ayudarme!”, exclamo.
Marco se torna serio y elimina la sonrisa de su rostro.
“Yo no puedo hacerlo directamente, pero podemos forzar una reunión”.
¿Qué carajos dijo?
Marco tomó su teléfono y presiona un par de botones para luego llevar su teléfono a su oreja.
Tras unos segundos alguien le contesta.
“¿Noel?
Hola.
Ya que ascendiste de rango déjame decirte que pasaron cosas en tu ausencia.
Sí, lo sé.
No me importa si no puedes atenderme, es urgente.
Diana y Sandra están aquí.
Je, solo así dejas que hable, maldito.
Bueno, basta de rodeos.
Rodrigo huyó de casa y dejó una carta que seguramente quieres leer”.
Tras unos segundos, Marco nos mira.
“Sí, entiendo.
Vamos en camino”.
Marco cuelga el teléfono y lo mete en su bolsillo.
“Muy bien.
Vamos, chicas.
Tenemos una reunión en 10 minutos”.
Él se quita su nata y la deja sobre su asiento.
Caminamos con él, salimos del CIDFM y subimos una planta buscando la sala de juntas.
Marco abre dos puertas y entramos.
En la sala hay una gran mesa con quince asientos y una pantalla al fondo de la sala.
“Tomen asientos, chicas.
Relájense un momento mientras llegan todos”.
Sandra y yo nos sentamos en las sillas de oficina de cuero.
El aroma aquí es de madera fusionado con productos de limpieza.
Miro a todos lados y poco a poco comienzo a perder la paciencia.
Sin embargo, tras unos minutos, la gente comenzó a llegar; al menos cinco hombres de 40 o 50 años trajeados de forma elegante.
Noel fue el último en aparecer.
“Buenos días, tomen todos asiento, por favor”, dice Noel.
“Para quienes aún no lo saben, yo soy el nuevo jefe regional.
Y para ustedes, chicas, están ahora frente al consejo regional.
Todos estos hombres toman acciones y decisiones diplomáticas El poco ruido que había terminó y todos nos mantuvimos en silencio por un momento.
“Como ya saben, nos hemos reunido para hablar de la nueva problemática que nos ha envuelto” Noel se recarga sobre la mesa mientras yace sentado en su asiento.
“El ex estudiante del instituto, recién egresado, Rodrigo.
Ha sido declarado un mutante errante”, dice Noel.
“Diana y Sandra son testigos de la situación, afirman tener una carta escrita por el joven mutante”.
Noel nos cede la palabra y yo tomo la carta para leerla frente a todos.
Conforme avanzo en la lectura, todos se muestran preocupados y algunos mueven su cabeza de un lado a otro lentamente con molestia.
“Y eso es lo que escribió.
Su casa lucía abandonada, al menos un mes”, digo.
Todos murmuran entre ellos y Noel levanta su mano, así, todos se callan de nuevo.
“Es preocupante lo que dice la carta.
Pero aún más alarmante son los casos de asesinatos recientes durante el mes en la ciudad.
Al principio solo eran noqueados, decían que no veían de donde los atacaban.
Luego, comenzaron a ser asesinados de forma grotesca; el primer asesinato fue una rebelde”.
Mis ojos se abren de par en par y aprieto mis puños con fuerza; un sentimiento intenso de impotencia crece demasiado en mí, y no puedo detenerlo.
“La chica tenía 20 años, una hermosa jovencita.
Fue asesinada de una forma… similar a la que usan los asesinos de un ojo y sus secuaces, pero esta vez fue diferente.
No hubo un corazón ausente, sino, un abdomen perforado y vísceras expuestas”.
“Fue hecho por un mutante, de eso no hay duda.
Sin embargo, ese fue el primero, desde entonces cada día muere al menos un mutante criminal, e incluso humanos ordinarios sin poderes que han cometido delitos son asesinados”.
Un escalofrío recorre todo mi cuerpo, sé que se trata de él, pero me niego a aceptarlo, no puede ser posible.
“El hecho de que Rodrigo haya escapado es alarmante, pero lo es aún más con los casos de asesinato a sangre fría que crecen en la ciudad.
Por lo que encontrar a nuestro joven mutante es alta prioridad”.
Todos comienzan a murmurar de nuevo y un anciano levanta la mano entre los murmullos.
Noel le da la palabra y este se pone de pie.
“¿Qué pasará con la guerra con los insurrectos?”, pregunta.
“Si Rodrigo se vuelve un rebelde o un insurrecto estaremos perdidos.
Su sed de venganza es enorme, está frágil, no tiene fuerza mental en este momento.
Si los insurrectos lo convencen de volverse en nuestra contra entonces todo habrá terminado, un velocista más en la lista de enemigos sería fatal”, responde Noel dejándose caer en su asiento.
“A partir de este momento traer de vuelta a Rodrigo será una prioridad…” Noel dice esto para luego ponerse de pie.
“Se levanta la sesión.
Buscaremos un equipo que pueda convencerlo de regresar”.
Todos se levantan y comienzan a caminar fuera de la sala, mientras Noel se nos acerca.
“Chicas… lo lamento, pensé que todo estaba bien con Rodrigo”.
“Nunca dejamos de apoyarlo, pero su depresión era superior” Noel restriega lentamente su mano derecha en su rostro.
“Rodrigo no requería apoyo económico… eso podríamos haberlo hecho nosotros…” bajo mi rostro con una gran tristeza y dolor en mi interior.
“Él nos necesitaba, necesitaba apoyo emocional… ¡Y ustedes lo dejaron solo!”, exclamo, encarando a Noel mientras mis lágrimas escurren.
Él yace frente a mí con un rostro deprimente e impotente, “lo sé… y de verdad lo siento.
Por eso, ahora debemos traerlo a casa.
No puede seguir avanzando, es una coincidencia que esté pasando todo esto luego de que él escapó.
Hay que detenerlo antes de que…” Noel se detiene de último momento y aprieta sus puños, “¿antes de qué?”, pregunta Sandra.
“Antes de que caiga por completo en la oscuridad… en ese momento ya no habrá nada que hacer y habremos perdido a nuestro alumno y amigo”.
Justo allí sentí como si algo en mi interior me golpeara con una gran fuerza.
El chico que amo podría perderse por completo y convertirse en un criminal.
Me niego a eso.
Me niego a aceptarlo.
No importa qué tenga que hacer, pero te traeré de vuelta.
¡Rodrigo!
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Manu_Alva ¡Hola a todos!
Estamos de vuelta con el nuevo capítulo.
Espero que les agrade a todos.
Con gusto leeré sus opiniones y comentarios.
¡Nos vemos la próxima semana con el capítulo: Búsqueda!
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