Timekeepers - Capítulo 57
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57: Reencuentro.
57: Reencuentro.
Finalmente he regresado al sur del estado.
Miro a todos lados y me encuentro con un fenómeno inusual.
Hay más gente que de costumbre en este aeropuerto.
¿Será temporada alta?
Salgo del aeropuerto y veo a Estrella frente a mí.
“Hola, Eric.
Hacía un tiempo que no te veía”, dice.
“Sí, ha pasado algún tiempo ya”.
Ella sonríe y abre la puerta de un auto sencillo.
“Su padre insiste en tener algún vehículo disponible en la zona”, ella sonríe con un poco de nostalgia en su rostro.
“Sí, es un hombre precavido.
Dice que nunca se sabe qué puede pasar”, respondo.
Así, subo al auto y coloco mi valija en el asiento al lado de mí.
Ella enciende el vehículo y nos marchamos del aeropuerto.
“Siendo honesta me sorprendió que me pidieras que viniera por ti.
¿Hay alguna reunión?”.
Mis ojos se posan en el exterior repleto de un ambiente verde.
Árboles por todos lados y un cielo despejado, pintado de un azul celeste hermoso.
“Algo así…” digo, dejando un suspiro en el camino.
Estrella se mantiene atenta del camino, es una excelente conductora.
Miro por la ventana observando los vehículos pasar y entonces recuerdo algo importante.
“Oye, Estrella.
¿Cómo ha estado la situación acá?”, pregunto.
Ella sonríe y niega con su cabeza.
“Las cosas han estado muy mal y al mismo tiempo, bien.
Es difícil”.
Tiene sentido, sabiendo que hay un sujeto asesinando personas a sangre fría cualquiera podría temer.
“Han sabido muchos asesinatos, enfrentamientos armados incluso.
Pero últimamente todo ha ido bien, el sector está mucho más seguro.
Sigue habiendo criminales, pero no como hace meses”.
Je.
Así que Rodrigo al final está cumpliendo su objetivo.
¿Es bueno o malo?
Ni siquiera lo sé.
Quisiera saber si todo está bien con los chicos… Estrella me cuenta durante el camino que los últimos meses se ha incrementado el patrullaje militar en la ciudad.
Supongo que todo esto se relaciona con lo que ocurre con Rodrigo.
¿Por qué no ha salido nada en televisión?
Son noticias demasiado relevantes como para poderlas ocultar del sistema.
El gobierno realmente censura aquello que le conviene.
Tras una hora de camino finalmente entramos en la ciudad.
Hay demasiados vehículos militares por doquier, no recuerdo todo así.
Ella me lleva hasta el instituto donde los guardias ahora son dos soldados con un par de rifles de alto calibre en sus manos.
“Listo, Eric.
Cuando gustes puedo recogerte”, dice, bajando y abriendo la puerta.
“Sí, gracias”.
Bajo del vehículo y tomo mi equipaje.
“Cuídate, estaré pendiente”.
Así, ella se marcha y me quedo nuevamente frente al instituto.
Había olvidado como era.
Los muros ahora tienen cercado eléctrico.
Los soldados no me dejan entrar completamente y uno sale de la caseta de vigilancia.
¿Qué rayos?
“Identifíquese”, dice uno de ellos, con una voz imponente.
“Soy Eric Jaeger, fui alumno del instituto”, respondo.
El soldado regresa a la caseta y dialoga un momento con su compañero, luego regresa y me indica con su mano que me acerque.
Camino hasta ellos y me analiza de pies a cabeza, luego observa el monitor y asiente.
“Adelante”.
“¿Por qué vienes?”.
“Quiero reactivar mi servicio mutante”, respondo.
El soldado asiente y abre la puerta.
Así, entro de nuevo al instituto.
Todo luce demasiado tranquilo, cuando las aguas del océano están quietas quiere decir que se avecina una tormenta.
Dejo mi equipaje en la recepción y camino hasta la enfermería.
Espera.
Esos nombres… no los reconozco.
Mi mirada se posa en la placa de los médicos de la enfermería, ¿Marco y Fabiola ya no trabajan aquí?
¡¿Qué rayos pasó?!
Toco la puerta y a los pocos segundos una mujer me abre, “¿Sí?”.
“Mucho gusto, eh, soy Eric Jaeger”.
Ella sonríe y muestra un rostro lleno de emoción, “¡Claro!
Te recuerdo.
Tú no me conoces, llegué aquí hace un mes, pero supe mucho de ti en los informes.
Soy Patricia, la nueva doctora.
¿Qué haces aquí?”.
“Eh, quiero reactivar mi servicio.
¿Dónde están Noel y Marco?”.
Patricia niega con su cabeza y me toma del hombro, “Marco fue ascendido junto a Noel, ahora ambos forman parte del consejo regional.
Te has perdido de mucho”.
¿Qué?
¿Y ahora qué hago?
“Disculpe, pero ¿dónde puedo encontrar el consejo?”.
“Sencillo, ve a esta ubicación”, ella toma un papel y escribe la dirección.
Luego me la entrega y la guardo en mi bolsillo.
“Bien, muchas gracias”.
De haber sabido ni vengo aquí… está algo lejos, ¿debería pagar un taxi?
¿O tal vez Estrella pueda venir por mí?
Creo que le llamaré.
Tras llamarle a Estrella, ella viene por mí y me recoge de nuevo.
Luego me lleva a la ubicación y me deja.
Es un edificio casi en las afueras de la ciudad al lado este, es enorme, pareciera un centro deportivo por la forma del domo y estacionamiento.
“¿Qué es aquí, Eric?”, pregunta.
“Bueno, es otro centro de… ¿especialidades?
Solo déjame aquí, y muchas gracias, de verdad”.
Ella me mira con evidente confusión, pero no protesta.
Bajo mis cosas de nuevo y camino hasta la entrada del edificio.
En cuanto intento empujar la puerte noto que está sellada, encima de mí hay dos cámaras de vigilancia observándome fijamente y a mi lado izquierdo tengo un escáner.
“Parece que es un lector de código de barras.
¿Será para la identificación mutante?
Ni siquiera sé dónde demonios quedó”.
Miro hacia las cámaras y sacudo mis brazos para intentar llamar la atención de quien se encuentre vigilando.
“¡Hey!”, alzo la voz, sabiendo que probablemente alguien me escucha.
“¿Hay alguien ahí?” Las cámaras no responden, pero siento ese cosquilleo incómodo de estar siendo vigilado.
Genial, Eric.
Vuelves dispuesto a salvar a medio mundo y te detiene una puerta.
Doy un paso atrás y respiro hondo.
El edificio impone demasiado.
Su domo metálico refleja el cielo como un espejo opaco, y el silencio alrededor es demasiado pulcro, demasiado controlado.
Esto realmente luce demasiado tranquilo como para albergar mutantes.
Durante unos segundos no ocurre nada.
Luego, un chasquido seco rompe el silencio.
La puerta zumba y la empujo, así, puedo entrar.
Lo primero que veo es un largo pasillo con muros grises y un suelo pulido de madera.
“Interesante…
¿hay letreros o algo así?”.
Exhalo el aire que no sabía que estaba conteniendo y entro.
Levanto la mirada y veo letreros colgantes del techo.
Las oficinas de jefatura se encuentran en el tercer piso, pero si sigo derecho en este pasillo encontraré el gimnasio.
Tal vez si voy directo…
pueda encontrar a los chicos.
Camino sin prisa.
Ya no soy el chico que miraba el suelo con miedo a equivocarse.
Mis pasos son firmes, mi espalda recta.
Me dirijo hacia el gimnasio, miro por la pequeña ventana y puedo ver a una enorme cantidad de personas con poderes especiales allí.
Mi cuerpo vibra, debe haber electroquinésicos allí dentro.
Mis manos se posan en las puertas y justo antes de empujarlas, una voz me interrumpe.
“Eric”.
Me detengo en seco.
Al girar, lo veo.
Noel está de pie a unos metros, con el mismo traje de siempre, pero su rostro… su rostro está cansado.
No es la severidad habitual, es algo más pesado.
Culpa, tal vez.
Algo en él es diferente, no pinta nada bien.
“Director”, digo, y por un momento no sé qué más añadir.
Se acerca despacio y me observa como si necesitara asegurarse de que soy real.
Luego baja la mirada y niega con la cabeza.
“No pensé que volvería a verte aquí”, murmura “Y no de esta forma.” “Yo tampoco quería regresar”, respondo con sinceridad.
“Pero no me dejaron muchas opciones, director.” Él asiente, tensa la mandíbula y suspira.
“Ya no soy tu director, Eric… y…
siento no haber podido detener a Rodrigo” Esas palabras me golpean más fuerte de lo que esperaba.
“No es tu culpa”, digo casi de inmediato, “Rodrigo tomó sus decisiones”.
“Y aun así”, me interrumpe, “era mi responsabilidad.
Nuestra responsabilidad.
El instituto… falló”.
Caminamos juntos por el pasillo.
El eco de nuestros pasos se mezcla con el ruido “Debes saber algo”, continúa.
“El instituto ya no organiza las misiones como antes.
Nosotros entrenamos aprendices, nada más.
Y este consejo se encarga de regir todas las misiones.
Las cosas se están poniendo feas.
La Organización Mundial de Fuerza Mutante está a punto de declarar la guerra contra los rebeldes…
Rodrigo creó un desastre” “Los graduados son enviados directamente a la Agencia Nacional.
Somos, básicamente, una escuela de reclutamiento.” “Lo imaginaba” respondo.
“Todo esto se siente distinto, ¿qué es este lugar?”.
“Aquí es donde los mutantes son enviados al graduarse si deciden seguir trabajando con el gobierno”.
Noel se detiene frente a una sala amplia con enormes monitores.
Dentro, varios mapas digitales muestran puntos rojos concentrados en el norte del país.
“La calidad de los guerreros aumentó demasiado”, dice.
“Eso cambió las reglas.
Ya no hablamos de contención, Eric.
Hablamos de operaciones de alto impacto”.
Trago saliva.
“¿Emily está ahí?”, pregunto, sin rodeos.
Noel me mira, serio.
“Sí.
Ella… y los demás.
Fueron desplegados hace días”.
El nudo en mi pecho se aprieta, pero no retrocedo.
“Entonces no hay tiempo que perder”.
Una puerta lateral se abre y Marco aparece.
Más serio, más endurecido que antes, pero con esa mirada directa que siempre tuvo.
En cuanto me ve, lanza una expresión burlona.
“Así que al final volviste”, dice.
“Supongo que ya tomaste tu decisión.” Asiento.
“No pienso quedarme mirando esta vez.” Marco intercambia una mirada con Noel y luego me entrega una tableta con información clasificada.
“El equipo está en el norte.
Te reunirás con ellos en cuanto estés listo.” Aprieto la tableta entre mis manos.
Siento el peso de todo lo que dejé atrás… y de todo lo que me espera.
En la pantalla puedo ver la información de la misión, las últimas ubicaciones de los chicos y el avistamiento de Rodrigo.
Miro una última vez el pasillo, tan parecido al del primer día.
Recuerdo la primera vez que toqué el instituto, tenía miedo, estaba confundido y todo era nuevo.
La diferencia es que ahora sé exactamente por qué estoy aquí.
Y mientras avanzo hacia la salida, una sola idea resuena con claridad absoluta en mi mente: Esta vez no regreso como estudiante… regreso para traer a mi amigo de vuelta, y para terminar esta guerra incesante.
Voy por todos ustedes, ¡espérenme!
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Manu_Alva ¡Hola a todos!
Vaya que me retrasé con los capítulos.
¡Pido una enorme disculpa por desaparecer sin decir nada!
La universidad me estaba matando.
¡Pero oficialmente estoy en el último semestre!
¡No me queda nada más que decir que muchas gracias por su paciencia y apoyo!
Aquí está el capítulo.
¡También informo que habrá una pausa por fiestas decembrinas!
El siguiente capítulo se publicará en Enero.
¿Qué fecha?
¡Aún no sé!
¡Pero muy seguramente a mediados de mes!
¡Hasta entonces, felices fiestas!
¡Feliz navidad y próspero año nuevo!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com