Trabajos - Capítulo 68
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
68: Crazy people 68: Crazy people Ni Hércules ni yo habíamos esperado que esas personas nos hayan seguido desde New York hasta Baltimore.
Ofelia y Hamlet no demostraban que estaban molestos por la invasión de esa gente, cuando examine sus rostros.
Suspiré y me fui a un rincón alejado de ellos y de sus miradas.
Hércules me siguió y él se apoyó contra la pared y luego me agarró para que me apoyará en su cuerpo.
Lo hice y él luego me rodea con sus brazos alrededor de mi cintura.
Apoyé mis manos en las suyas y nos quedamos así por un buen rato.
— Tenemos que admitir que nuestra manera de proseguir con ustedes no fue exactamente lo que esperábamos– dice el hombre y hace una mueca.
— Menudas excusas– repuso Hércules–.
Gracias a eso, mi Becca recupero un recuerdo traumático.
— Lo lamentamos, no fue nuestra intención– anuncia la mujer y ella se giró para vernos–.
Nuestro trabajo consta de exterminar seres sobrenaturales.
— Por qué?– fue la única pregunta que hice.
Se quedaron callados y no supieron que responder ante mi duda.
Los miré con desprecio, no eran de mi más absoluto fervor, pero esperaba que pudieran diferenciar.
Claro que era mucho pedir eso a un grupo de personas que se dedicaban a matar.
En eso se diferenciaban con la familia Stoker.
El olor nauseabundo se hizo presente y no me provocaba el hambre voraz que casi siempre entraba un aroma característico por mis fosas nasales.
Este olor me produjo asco y supe enseguida que algo malo iba a pasar.
Estos tipos habían traído los problemas consigo y nos tendieron a todos una trampa.
— Nos engañan– musite y ellos abrieron los ojos como platos y se quedaron momentáneamente paralizados–.
Nos trajeron problemas.
Dicho esto, unas sombras negras se encargaron de cerrar todo, hasta las ventanas para evitar pudiéramos escapar de esta.
Luego prendieron fuego y el lugar se llenó de humo.
Con los puños empecé a golpear el piso y a romperlo cada vez que chocaban mis manos contra el cerámico.
Hércules y Sherlock empezaron a hacer lo mismo que yo.
Hasta que el agujero se hizo cada vez más hondo y profundo para que todos pudiéramos escapar.
Miré a esa pareja a los ojos.
— Ustedes pueden escapar por sus propios medios, después de todo esto fue provocado por la trampa que nos pusieron– y salté al agujero reuniéndome con los demás.
Seguimos los túneles y al llegar a lo que parecía ser la salida, salimos.
Agarré la mano de Hércules y la entrelace con la mía.
— Está vez, debemos ir a ver al viejo– anuncia deprisa Sherlock.
— Eso parece– y supe que no quería ir a ver a ese viejo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com