Transmigración Rápida: Diosa de mi Imaginación - Capítulo 3
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3: Como un juego 3: Como un juego Esa noche, Ali tuvo una pesadilla terrible; el período más oscuro de su vida se reproducía como si lo viera desde la perspectiva de un tercero.
Solo podía observarse a sí mismo siendo acosado en su juventud y sufriendo otras crueldades sin poder defenderse.
Se repitió sin piedad desde su juventud hasta su vida adulta.
En sus largos sueños, Ali era acosado, traicionado, marginado y explotado una y otra vez.
No podía cerrar los ojos ni apartar la mirada.
Pronto, su cuerpo se sintió frío…
Temblaba y tiritaba por el miedo arraigado que había estado reprimiendo todo ese tiempo.
Desde joven, había desarrollado un considerable nivel de autocontrol y un alto grado de autoconciencia, pero nada de eso pudo ayudarlo a reprimir la intensa reacción que estaba experimentando.
Nunca antes había tenido una pesadilla tan cruel.
Desde la traición de su asistente de confianza y después de que desechara cualquier pensamiento de suicidio, no había vuelto a tener pesadillas.
Ali ya no sabía cuánto tiempo había pasado.
Intentó convencerse de que solo era una pesadilla y trató de despertar lo antes posible para poder liberarse de ella.
Justo cuando empezaba a desmoronarse, un rayo de luz dorada resplandeció frente a él, como una luz de esperanza que venía a sacarlo de aquella pesadilla interminable.
De inmediato, extendió la mano hacia la luz y la sujetó con fuerza.
Como si esta se absorbiera en su interior, Ali se despertó de repente y abrió los ojos, tomando una bocanada de aire.
Sentía el cuerpo pesado y adolorido, pero lo primero que vio al despertar fueron unos árboles imponentes y, después, un cielo nocturno repleto de estrellas.
Era el mismo cielo que había visto antes de dormirse.
Sin embargo, no se trataba del techo de su habitación.
Ali empezó a pensar con rapidez, pues no era su habitación ni ningún lugar que conociera.
Intentó incorporarse de la posición en la que estaba «dormido» para inspeccionar los alrededores, a pesar de que solo con eso sintió una oleada de dolor repentino.
En una noche estrellada e iluminada por la luna, había multitud de cadáveres esparcidos a su alrededor, con sangre salpicada por todas partes.
Se podían ver espadas y otras armas tiradas por el suelo, y los destrozos en el entorno eran graves.
«¿Dónde estoy?
¿Por qué hay tantos cadáveres?
¿Hay una guerra aquí?».
Ali sufrió un ataque de pánico con la mente llena de preguntas, pero de inmediato intentó recobrar la compostura.
A diferencia de la pesadilla anterior, en la que no podía hacer nada, esta vez tenía el control total de su cuerpo.
«¡Ay!
Ugh…
Me duele el cuerpo…
Obviamente, esto no es un sueño…
¿Llegué aquí después de agarrar la luz dorada?».
Ali no necesitó pellizcarse la mejilla para asegurarse de que era real.
Sentía dolor por todo el cuerpo, lo que demostraba claramente que ya no estaba en un sueño.
Ali estaba a punto de inspeccionar los alrededores, pero cuando dio un pequeño paso, se tambaleó como si fuera a caerse.
«Uh…
Mi cuerpo no se sentía así antes.
¿Qué le pasa a mi equilibrio?».
Miró hacia abajo para examinar su cuerpo, que seguía adolorido y entumecido.
Temía que algo anduviera mal.
No era el cuerpo que recordaba y lo primero que vio fueron las dos cimas de su pecho.
Le impedían ver las puntas de sus pies.
Con razón no tenía equilibrio.
¡No era su cuerpo, sino el de una chica con curvas!
«¡Este no es mi cuerpo!
¡¿Dónde estoy?!
¡¿Quién soy ahora?!
¡¿Qué ha pasado?!».
Ali inspeccionó su cuerpo con sumo cuidado, a pesar de que todavía le dolía.
Su cuerpo atlético había desaparecido, reemplazado por un cuerpo delicado y voluptuoso.
El pijama informal que llevaba tampoco estaba; en su lugar, llevaba un vestido de aristócrata con tacones.
Su pelo corto y negro se había convertido en una larga y sedosa cabellera negra que le caía hasta los muslos.
Por no mencionar las dos cimas que le pesaban en el pecho.
«No, Ali…
¡Recobra la compostura cuanto antes!
Primero, presta atención a tu entorno.
Ya no estás usando un cuerpo que reconoces, así que adáptate rápido.
Sigues en un aprieto, ¿te das cuenta?
Ya podrás seguir con tu pánico cuando estés en un lugar seguro…».
Ali hizo todo lo posible por calmarse y luego miró a su alrededor, a izquierda y derecha.
Cuando giró la cabeza, sintió de repente un dolor agudo en el cuello.
Ali se llevó de inmediato la mano al cuello para comprobar su estado.
Escozor y dolor; en la palma de la mano le quedó sangre roja.
«¡Ay!
Ay, ay…
¡Estoy sangrando!».
Su cuello ya no sangraba, pero la herida lo dejó en shock.
Lo sabía…
De lo contrario, ¿cómo podría estar lidiando con sus propios pensamientos si tuviera una herida tan grave en el cuello?
No era un cadáver andante.
El resto de su cuerpo estaba ileso, solo tenía un corte profundo en el cuello.
La herida empezó a curarse lentamente, pero él no se dio cuenta.
«A esta chica la mataron de un corte profundo en el cuello.
Pensé que la sangre de este vestido era de otra persona, ¡pero es mi propia sangre!
¿Qué debo hacer?».
Ali meditó meticulosamente sobre lo que debía hacer en la situación actual.
Sus experiencias pasadas lo ayudaron a mantener la calma para pensar con claridad a pesar de las difíciles circunstancias.
Se adaptó rápidamente a su situación actual.
A grandes rasgos, lo habían enviado a un lugar desconocido, transferido al cuerpo de una chica, y no sabía absolutamente nada de nada.
El instinto de supervivencia le vino a la mente.
Ali cerró los ojos para escanear todo el entorno y asegurarse de que no quedaba nadie con vida.
Era algo similar al sexto sentido o al ojo mental.
Ya poseía esta habilidad gracias a su elevadísimo nivel de conciencia; una de las capacidades que utilizaba para contrarrestar su trauma.
«Hmm…
Mi capacidad para escanear los alrededores parece haber aumentado drásticamente.
Ahora puedo escanear hasta doscientos metros», murmuró Ali para sus adentros.
Había estado haciendo esto desde que despertó, preocupado de que su voz pudiera atraer el peligro.
Doscientos cadáveres yacían en el suelo.
Llevaban armaduras de caballero ligeramente dañadas y agrietadas.
Cerca, había un hombre y una mujer aristócratas, ambos de mediana edad.
Parecía que estas dos personas eran las más importantes de entre todos los cadáveres.
«Parecen ser los padres de esta chica…
Oh, joven dueña de este cuerpo, junto a tus padres, tu familia y tus caballeros…
Que vuestras almas descansen en paz en el más allá y seáis aceptados por lo Divino.
Amén».
Ali rezó por los cadáveres que lo rodeaban.
Luego, buscó un arma decente que pudiera usar más tarde para defenderse, teniendo en cuenta que estaba en un lugar que podría ser peligroso.
Nadie sabía qué peligros podrían acecharle.
Ya había participado antes en juegos de supervivencia en la selva.
Justo antes de volver a su ciudad natal y empezar su carrera, se fue al bosque con el equipo de supervivencia recomendado por los guardabosques y sin llevar provisiones.
Su intención deliberada era quedarse en el bosque y alimentarse solo de lo que encontrara durante una semana.
Lejos de otros humanos, para calmar su mente de los muchos pensamientos mundanos.
Ali supuso que las habilidades de supervivencia que había aprendido hacía mucho tiempo volverían a serle útiles.
Aun así, antes que nada, necesitaba encontrar equipamiento específico, como un arma.
Decidió registrar primero los cuerpos de los dos aristócratas y encontró una daga afilada que era tan exquisita que parecía un adorno y no un arma.
Cuando se concentró un poco en ella, apareció un pequeño cuadro transparente con información sobre la daga.
<| Nv.
50 | Grado Tierra | Daga de Herencia Reinhard | 100/100 |>
«¿Qué es esto?
¿Por qué aparece información cuando me concentro un poco en un objeto?», se preguntó Ali, sorprendido.
Lo intentó varias veces con otros objetos y obtuvo la misma respuesta.
Entonces, ¿podía extraer información de los objetos que observaba con mayor concentración?
«Qué raro…
Es como un juego…», murmuró Ali mientras intentaba concentrarse en un ser que una vez estuvo vivo, para ver si obtenía alguna información de los cadáveres.
<| Nv.
82 | Guerrero Avanzado | Orlando Reinhard | Varón (54) | 0 / 56,000 |>
Ali puso de inmediato una expresión extraña y confusa.
Entonces, ¿podía obtener información esencial de cualquier cosa que observara con mayor concentración?
«¿Y qué hay de mí…?».
Esta vez se concentró en sí mismo y un pequeño cuadro transparente apareció también justo delante de sus ojos.
<| Nv.
21 | Mago Aprendiz | N/A | Mujer (16) | 510 / 4,500 |>
(NA: Actualmente es una mujer, así que los pronombres para referirse a Ali pasarán a ser femeninos a partir de ahora)
«Efectivamente…
Ya ni siquiera tengo nombre.
En fin…».
Ali se lamentó por el hecho que ya conocía.
Suspiró suavemente, pues tenía que adaptarse rápidamente a su nuevo cuerpo.
«¿Es esto realmente un juego?
¿O son leyes naturales diferentes?
¿Un mundo diferente?».
Ali creía en la existencia de un Dios que podía hacer cualquier cosa que se considerara imposible.
De ahí que la idea de una ley natural diferente que imaginó viniera de eso.
Se dio cuenta de que estaba en medio de la nada, y que tampoco era la Tierra que conocía.
«Si esto ya no es la Tierra, y además tiene una ley natural diferente…
¿Podría ser…?».
Ali imaginó que estaba en un mundo con reglas parecidas a las de un juego.
Intentó varias cosas como volar, lanzar magia, etc., pero todo falló.
«Quizá todo ha fallado porque aún no soy lo bastante fuerte o quizá por mi estado actual…
Hmm…».
Esta vez intentó guardar la daga en su [Almacenamiento Espacial] para asegurarse de que se había convertido en un personaje de videojuego.
Este último recurso no la decepcionó; su conciencia pudo ver al instante una habitación vacía de 25 metros de largo, ancho y alto.
Simplemente metió la daga en el [Almacenamiento Espacial] y dejó de concentrarse en la sala.
La daga que sostenía había desaparecido, pero podía sentir que estaba en su [Almacenamiento Espacial].
«Bien, entonces, permítanme que los entierre como es debido…
Um, tengo que deshacerme de todas las pistas de la escena de este crimen».
Ali echó un vistazo a los cadáveres que la rodeaban y los guardó en su [Almacenamiento Espacial].
También recogió todos los objetos que pudieran ser pruebas o pistas, por pequeños que fueran.
Ali incluso creó huellas falsas en varias direcciones hasta cientos de metros con su propio método.
Para confundir a cualquiera que llegara a este lugar, sin importar si era enemigo o aliado del grupo masacrado.
Todo había sido guardado en el [Almacenamiento Espacial] y la operación de limpieza de la escena del crimen también había concluido.
Se apresuró a ir en una dirección distinta al destino original del grupo, pues recordaba que el lujoso carruaje destrozado se dirigía al norte.
La operación no duró ni una hora y solo quedaron los daños residuales en el entorno del bosque.
Lo que Ali hizo confundiría de verdad al equipo de investigación, pero ese no era su problema.
Ya tenía las herramientas para sobrevivir en el bosque y simplemente se alejó de la escena del crimen.
También tenía que encontrar un terreno adecuado para enterrar los cuerpos de las víctimas, aunque no supiera nada de aquella gente.
Era todo lo que podía hacer como tributo final a los que habían muerto.
Y también para honrar a la dueña original de su cuerpo, el cual había ocupado de alguna manera.