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Transmigrado en el Villano [BL] - Capítulo 51

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Capítulo 51: Capítulo 48.

Jael salió al patio trasero del hotel casi tambaleándose. El aire fresco de la noche le golpeó el rostro pero no lograba calmar el caos en su cabeza después de ver a Liam bailando en la oscuridad con Alek, antes de seguir prefirió tomar varios tragos e irse de allí porque no quería presenciar nada de eso.

No quería venir a esta fiesta pero Kieran lo había tenido del brazo una parte de la velada susurrándole al oído, tocándolo “accidentalmente”, alimentando su confusión con frases dulces envenenadas sobre Liam pero el alfa ya no estaba seguro de nada de eso. Estaba agotado mentalmente y ya no sabía qué creer, qué sentir, qué hacer.

— Ah… ¿Por qué me pasa esto?

Se apoyó en la barandilla de mármol mirando los jardines iluminados. No sabía si era alcohol o algo mas pero se sentía mal y quería vomitar. De repente sintió una presencia pesada que se acercó por detrás.

— No deberías estar solo aquí. — Dijo Frederick con voz baja y firme deteniéndose a unos pasos.

Jael se tensó Pero sin girarse a verlo. ¿Cómo es que estaba aquí?¿Por qué estaba en la fiesta? Se supone que Frederick no venía a estás fiestas nunca.

— ¿Que haces aquí?

Frederick avanzó hasta quedar a su espalda, sin tocarlo pero lo suficientemente cerca para que Jael sintiera el calor de su cuerpo y el peso de sus feromonas frías.

— Porque quería. ¿Hay una razón para no venir? — Susurró cerca de él. — Supe que vendrías y no pude evitarlo.

Jael apretó las manos y siguió sin mirarlo porque si lo hacía, sabía que algo malo pasaría. Pero Frederick siguió hablando.

— Sabes que Kieran te miente, Jael. Desde el principio, te usa como escudo, como arma, como trofeo para sus objetivos. — Mencionó oliendo el rico aroma de su cuerpo. — Todo lo que te ha dicho sobre Liam es falso. El vídeo, las “amenazas”, todo. Solo quiere mantenerte atado para que sigas protegiéndolo mientras él hace lo suyo.

Jael apretó la barandilla hasta que los nudillos se le pusieron blancos. — No sabes de qué hablas. Kieran ha sido la única persona que…

— ¿Que, qué? — Frederick dio un paso más acorralándolo contra la barandilla sin usar las manos. — ¿La única que te ha hecho sentir deseado?¿Necesario? Eso es manipulación. Te ha llenado la cabeza de veneno.

Jael giró la cabeza con sus ojos brillando con rabia y confusión. — ¿Y tú qué sabes de lo que siento? Tu no sabes nada.

Frederick lo miró fijamente, la voz bajando a un susurro cerca de su rostro que hizo al otro alfa sorprenderse. — Sé que cuando estás cerca de él, estás cansado. Sé que cuando miras a Liam, algo en ti todavía lucha por decirle algo. Y sé… — Hizo una pausa, los ojos oscureciéndose. — …que mereces a alguien que te quiera de verdad.

Las palabras cayeron pesadas y Jael sintió un nudo en la garganta. ¿Por qué Frederick lo miraba así?¿Por qué su voz sonaba tan profunda?¿Por qué le decía todo eso? No tenía sentido. ¡Un alfa diciéndole esto a otro alfa no tenía sentido!

Antes de que pudiera responder, Frederick se acercó más, sus manos a cada lado del cuerpo del pelicastaño.

— Y se que soy el único capaz de hacerte sentir bien. — Murmuró en su oreja.

Jael se puso tan rojo como un tomate de la vergüenza tratando de alejarlo. — ¿Q-Que dices…?

El pelinegro se alejó y le sonrió suavemente. — Al final, estarás conmigo. — Su mirada era oscura y sensual. — Piénsalo. Cuando estés listo para ver la verdad, estaré ahí.

Y se fue dejando a Jael solo bajo las estrellas más confundido que nunca y con un sentimiento que jamás había tenido antes. Su corazón latiendo demasiado rápido y el alcohol ya desaparecido de su cuerpo.

¿Que mierda había pasado?

…..

Mientras la fiesta continuaba abajo, Alek tomó la mano de Liam y lo guió por un pasillo lateral hasta una suite reservada en el piso superior. La puerta se cerró con un clic suave, aislando el ruido de inmediato.

La habitación era amplia, con grandes ventanales que daban a los jardines y a la ciudad iluminada. Liam se acercó a la ventana maravillado de la vista, las luces de la capital se extendían como un mar de estrellas, el cielo nocturno reflejándose en el cristal y en el dulce cuerpo del Omega.

— Es hermoso. — Susurró apoyando las manos en el vidrio frío.

Alek se colocó detrás de él, rodeándole la cintura con los brazos haciendo que su cuerpo grande y cálido se pegara a la espalda de Liam, los labios rozando la piel sensible del cuello haciendo que Liam se sonrojara.

— Tú eres hermoso. — Murmuró contra su piel dejando un camino de besos lentos desde la oreja hasta el hombro.

Liam cerró los ojos, un escalofrío recorriéndole la espalda, el calor de Alek lo envolvía, las feromonas Alfa mezclándose con las suyas haciendo el ambiente más intimido. Sus caderas se movieron instintivamente hacia atrás buscando más contacto.

— Liam. — Advirtió el pelirrojo suspirando.

El Omega se rió tímido y se giro entre sus brazos mirando el collar en el cuello del alfa, aquel que le había dado hace mucho tiempo antes de irse al internado.

— No puedo creer que aún lo tengas.

El alfa miro el collar y sonrió. — Porque me lo diste tu, esto demuestra que yo soy tuyo.

Luego, Alek saco un pequeño recipiente de terciopelo, lo abrió mostrándole al Omega un hermoso collar. Liam estaba completamente sorprendido.

— ¿De dónde…?

— Lo hice especialmente para ti. — Dijo Alek con voz ronca por la emoción, luego se lo puso en el cuello y beso los nudillos de la mano del Omega. — Porque te amo, Liam. Te amo desde mucho, desde hace años, tanto que a veces me duele respirar cuando no estás cerca y odio cuando otros te miran.

Liam sintió que el corazón le estallaba de la emoción que sentía, nunca pensó recibir una confesión de esas Pero no se podía esperar menos de Alek.

—Yo… Alek, es la primera vez que me pasa esto. No he pasado nada parecido así que por eso me pongo nervioso. — Murmuró acariciando la mejilla del alfa. — No sé cómo hacer esto bien pero yo también te amo, estoy enamorado de ti.

Alek sonrió con ternura tomando su rostro entre las manos.

— No sabes cuánto esperé para este momento.

Liam de repente se lanzó a besarlo, el beso empezó desesperado con sus labios chocando con urgencia aún cuando se besaban cada vez que se veían. Liam rodeó el cuello de Alek con los brazos y Alek lo levantó sin esfuerzo pegándolo contra la ventana, sus cuerpos alineándose perfectamente mientras seguían con el feroz beso.

Las lenguas se encontraron como si estuvieran peleando, Alek lamió el labio inferior de Liam, lo mordió suavemente tirando hasta arrancarle un gemido bajo. Pero Liam no se quedó atrás, respondió abriendo más la boca succionando la lengua de Alek con una necesidad que lo sorprendía incluso a él mismo.

Se supone que siempre fue virgen con todo esto Pero agradecía tener algo de conocimiento.

Las manos de Alek bajaron por la espalda de Liam apretando sus caderas, subiendo luego para deslizarse bajo la camisa y tocar piel desnuda. Aquella caricia hizo que Liam sintiera un escalofrío por todo el cuerpo sacándole un gemido suave. Liam jadeó contra su boca arqueándose, sus propias manos enredándose en el cabello de Alek, tirando para profundizar el beso.

— A-Alek…

Alek gruñó al escucharlo gemido, sus caderas se presionaron más contra el Omega haciendo que la evidencia dura de su excitación rozara la de Liam a través de la tela. Liam soltó otro gemido ahogado con las piernas temblándole y su entrada mojandose.

El beso se volvió más sucio e intenso con las respiraciones entrecortadas. Alek chupó el labio inferior de Liam, lo liberó con un sonido húmedo para luego bajar a su cuello y morder suavemente la piel sensible justo debajo de la oreja.

— Te amo. — Repitió contra su piel. — Tanto que me vuelves loco. Joder.

Liam solo pudo responder con otro beso feroz sintiendo los latidos acelerados bajo la camisa del alfa.

— Pero debemos parar. — Murmuró el pelirrojo sobre los labios del menor. — O no podré contenerme.

Lo bajo al piso y removió sus cabellos, la erección era notoria y Liam no quería esperar más, estaba completamente excitado.

— No tienes que contenerte. — Liam lo miró con aquellos hermosos ojos azules como el cielo que brillaban con gran intensidad. — Cogeme, alfa.

Y eso fue suficiente para que Alek perdiera el control.

…..

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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