Transmigrado en el Villano [BL] - Capítulo 52
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- Capítulo 52 - Capítulo 52: Capítulo 49.
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Capítulo 52: Capítulo 49.
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En la suite privada, el mundo exterior se desvanecía de olvido porque ahora. solo existían ellos dos, el calor de sus cuerpos y el pulso acelerado que latía entre ellos era intenso, y a la vez muy intimido.
Liam aún temblaba por el beso anterior, su piel erizada, feromonas Omega liberándose muy tentadoras que llenaban la habitación, era como una forma de invitar al alfa a estar con el y más cuando dijo esas palabras que dejaron a Alek apretando los dientes.
Aquellos colmillos enormes estaba fuertemente apretados y las venas de su cuello ya se notaban.
— No tienes idea de lo que acabas de decir, amor mío.
Liam trago saliva al verlo así, era tan excitante. Alek tanto en la novela como en la vida real era extremadamente atractivo, su aura era sexy y oscura haciéndolo ver muy exquisito.
— Se lo que acabo de decir.
Alek lo observaba con lujuria contenida porque esto no era lo que tenía planeado principalmente. Su autocontrol Alfa estaba al límite porque quería esperar a que Liam estuviera seguro, a que el caos del vídeo y las amenazas se calmara pero Liam tenía otros planes.
Siempre quiso hacer de este momento algo especial Pero con aquella expresión sexy de su Omega era completamente imposible.
Liam tenía sus ojos brillando con esa osadía que lo definía, aquel brillo exquisito que dejó al pelirrojo sin aire por unos segundos, podía sentir desde ahí el aroma de Liam, podía saber con eso que estaba completamente empapado y listo para él. Liam caminó unos cuantos pasos hacia Alek desabotonando su camisa lentamente dejando que la tela se abriera para revelar la piel suave y pálida de su pecho.
— No quiero esperar más. — Murmuró con su voz ronca por el deseo.
Alek tragó saliva fuertemente con sus ojos oscureciéndose. — Liam… No tenemos que apresurarnos. Puedo controlarme y…
Pero Liam no escuchaba nada, se paró frente a él empujandolo contra la cama para luego subirse a horcadas sobre sus piernas presionando su trasero contra el enorme bulto que tenía Alek.
— Quiero esto. Te quiero a ti, ahora. — Jadeó, sus caderas se movieron en un roce sensual frotándose contra la erección aún más creciente de Alek, tentándolo sin piedad.
Alek gruñó, sus manos se aferraron a las caderas de Liam en un intento de detenerlo pero el aroma de las feromonas de Liam lo nublaba todo.
— Carajo… ¿Por qué me haces esto? No podré soportarlo…
Liam se inclinó besándolo con fuerza, mordiendo su labio inferior y luego su expresión fue de una sonrisa desafiante.
— No me hagas suplicar, Alek. Fóllame.
Eso fue el punto de quiebre. Alek cedió con un rugido lanzandolo bruscamente sobre la cama e inmovilizándolo con su peso.
— Maldita sea, Liam… Si lo quieres así, lo tendrás. — Lo miro fijamente. — Pero por más que me llores y ruegues, no me voy a detener.
La ropa voló de manera violenta y rápida, Alek no perdió el tiempo y rasgó la camisa de Liam con un tirón seco exponiendo mejor su torso desnudo, y sus pezones endurecidos por la excitación. Liam jadeó arqueándose hacia él con sus manos arañando la espalda de Alek mientras este le quitaba los pantalones de un jalón dejando al Omega expuesto.
Alek chupo y mordió sus pezones mientras acariaba el cuerpo suave del Omega quien gemia. Los pezones estaban duros, rojos y maltratados por los colmillos de aquel alfa quien estaba más excitado que de costumbre aún cuando no estaba en celo.
— Uhhggg…. A-Alek…
Como cualquier Omega dominante, Liam ya estaba empapado completamente, su lubricante natural salía abundantemente entre sus muslos mojando las sábanas y haciendo que el aroma se intensificara en la habitación como una invitación irresistible.
— ¿Tan desesperado estás cariño? — Alek lo miró coqueto mientras pellizcaba uno de sus pezones.
El Omega mordió su labio. — Si… Mira lo que me haces, es tu culpa. — Siseó Liam, guiando la mano de Alek hacia su entrada donde el lubricante estaba caliente y resbaladizo.
El alfa gruñó introduciendo dos dedos de golpe sintiendo cómo Liam se contraía alrededor de ellos, empapado y listo para él.
— Mierda, estás tan mojado.
Alek se desvistió con rapidez no queriendo esperar más revelando su cuerpo fuerte y anchos, Liam sabía que el alfa hacia ejercicio pero los abdominales que tenía eran de otro mundo. Aún así lo que dejó a Liam sin aliento fue su miembro, aquel pene enorme, grueso, venoso y que palpitaba deseoso. Liam lo miró con ojos abiertos lamiéndose los labios.
—Eres… Enorme. — Liam no sabía si sentirse asustado o impresionado.
Alek sonrió orgulloso y sacó un condón de su billetera bajo la atenta mirada del Omega. — No quiero riesgos. No hasta que estés listo para todo.
Lo deslizó sobre su longitud con manos temblorosas porque está también era su primera vez Pero quería mostrarle a Liam una imagen de alguien experimentado, aún así se le notaba y Liam se dió cuenta debido al temblor Pero él estaba desesperado.
El rubio no esperó más, lo empujó sobre la espalda y se montó encima posicionándose sobre la erección de Alek.
— Rápido… — Gruñó metiendo el pene dentro de él y bajando de golpe empalándose con un movimiento violento que los hizo gritar a ambos.
El estiramiento fue brutal debido a que Alek era demasiado grande, llenándolo hasta el límite, rozando cada nervio sensible dentro de Liam.
— Uh… Ah… Si…
Por su parte, el pelirrojo sintió que se iba a correr en cualquier momento, sus dientes estaban fuertemente apretados y sus manos agarraban la cintura fina del Omega.
El rubio se mordió el labio hasta que sintió dolor pero esto se mezcló con un placer inimaginable, su lubricante estaba facilitando el camino mientras cabalgaba con fuerza y torpeza, sus caderas chocando contra las de Alek en un ritmo duro que el propio alfa llevaba.
Alek lo tomó con más fuerza de las caderas, sus dedos se hundieron en su piel blanca hasta dejar moretones guiándolo en embestidas profundas. Veía la expresión del Omega y enloqueció, desde que maduro en su adolescencia supo que quería ver a Liam de esta forma alguna vez pero no pensó que fuera tan pronto.
Y estaba volviéndose loco.
Creía que ambos llegarían castos al matrimonio Pero parece que las cosas se le adelantaron. Igualmente estaba feliz por ello.
— Liam… — Gruño volteándolo de nuevo para dominar el momento.
Lo penetró con fuerza que no sabe de dónde salió, cada embestida sacudiendo la cama contra la pared y Liam arañando su espalda mientras gemia de placer.
— ¡Si!¡Si!¡Más fuerte! — Chillo y Alek obedeció embistiéndolo con violencia, su enorme pene golpeando ese punto sensible dentro de Liam una y otra vez haciendo que el Omega se mojara aún más goteando por sus muslos y empapando las sábanas junto con los fluidos de Alek.
Para Liam, esto era el cielo. Por primera vez en su vida (en esta y en la anterior) sentía algo como esto, nunca había tenido parejas y mucho menos sexo, era un virgen que solo se la pasaba trabajando cada día para sobrevivir Pero esto era lo mejor. Cada embestida lo llevaba a lo más alto, su cuerpo temblando, sus feromonas dulces que volvían loco a Alek.
Quería más, mucho más. ¿Por qué no habían hecho esto antes?
Ah cierto, era menor de edad pero ya no.
Ya era mayor.
Y ahora podía hacerlo cuántas veces quiera.
— Alek… — Murmuró sobre los labios del alfa quien jadeaba excitado.
El Omega podía sentir un orgasmo que lo atravesaba por todo el cuerpo, su entrada contrayéndose alrededor del pene del mayor y sus gemidos más fuertes. Se volvió adicto en ese instante a lo que pasaba, la forma en que Alek lo follaba, en qué la punta de su pene tocaba sutilmente la entrada de su útero, el dolor mezclado con placer, a la forma en que Alek lo llenaba por completo como si fueran uno solo.
Quería más, siempre más. No podía dejarlo ir.
Alek quien estaba perdido en el placer lo folló con más fuerza, volteándolo de lado para penetrarlo desde atrás con una mano en su garganta agarrándolo de forma posesiva pero no tan fuerte y con la otra masturbándolo con suavemente.
— Eres mío… Solo mío. — Le susurro en el oído haciendo que una corriente eléctrica pasara por todo el cuerpo del menor.
Alek sonrio y siguió embistiendo hasta el fondo sintiendo cómo Liam se deshacía bajo él. Otro orgasmo sacudió al Omega haciendo que brotara a chorros mojando todo, Chillo corriendose sobre la sabana mientras su cuerpo temblaba de éxtasis. Alek alcanzó el orgasmo también con un rugido derramándose dentro del condón, su pene palpitando dentro de Liam mientras lo mantenía inmovilizado.
Se derrumbaron juntos, sudorosos, jadeantes, con arañazos marcando su cuerpo. Liam, aún temblando, se acurrucó contra Alek, su mano rozando el enorme pene del Alfa.
— Quiero más.
Alek respiró hondo tratando de calmarse y lo besó con ternura. — Lo tendrás. Todo lo que quieras.
Abajo, la fiesta continuaba ajena Pero todos ajenos a lo que pasaba en aquella habitación.
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Primera vez que hago esto, creo que salió bien.
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