Transmigrado en el Villano [BL] - Capítulo 54
- Inicio
- Todas las novelas
- Transmigrado en el Villano [BL]
- Capítulo 54 - Capítulo 54: Capítulo 51.
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 54: Capítulo 51.
Días después…
James fue rápidamente a ver a Kieran en un apartamento vacío que usaban ambos como un escondite prohibido para sus encuentros. El lugar olía a tabaco, alcohol y feromonas fuertes de ambos.
James no pudo contenerse más para poder llegar a contarle al Omega. Quería ver su cara de felicidad y orgullo cuando viera que él estaba haciendo todo por él Omega.
— Entonces… Esa persona es un alfa muy extraño que llegó a decirte que te ayudaría a deshacerte de Liam pero él te dará todo. — Comentó confuso. — Y además, es enemigo de Alek.
Tenía un mal presentimiento de esto pero no por Alek sino por James. Aún si, era un buen plan.
— Si, al principio no me convenció pero ese hombre tiene mucho poder. — El alfa se sentó al lado de Kieran quien miraba a una esquina. — Definitivamente lograremos deshacernos de Liam.
Kieran lo miró. — No está mal, quedará en ridículo.
— Así es, Liam se romperá, quizás se suicide de la vergüenza o quien sabe. — Mencionó riendo. — Y Alek caerá con él. Nadie sobrevive a ver a su Omega destruido así.
El Omega no quería que Alek cayera pero estaba seguro que así sería mejor. Si Liam queda destruido, Alek quizás no lo soporte o se aleje de él, le de asco y lo abandone, entonces allí Kieran tomaría el control, lo haría suyo, lo manipularia como siempre ha hecho con todos y Alek sería suyo.
Estaba realmente interesado en ese Alfa que era enemigo de Alek, estaba seguro de que sería un buen aliado Pero quería esperar a ver qué salía de este plan. Si todo salía bien, entonces seguiría su plan pensado Pero si fuera lo contrario, entonces lo haría a su modo.
Kieran escuchó en silencio sentado en el sofá con las piernas cruzadas, una sonrisa suave y falsa apareció en sus labios.
— Eres brillante, James. — Susurró al final acercándose para acariciar su mejilla. — Nadie más habría pensado en algo tan bueno. Hazlo. Yo te apoyaré en todo.
James tembló de emoción bajo el toque, creyendo que por fin Kieran lo veía como algo más. Sabía que esto le ayudará, sabía que Kieran no dejaría pasar esto y no podía evitar estar más feliz que nunca.
Pero en la mente de Kieran, había otra clase de pensamientos.
Si sale bien, perfecto. Si James termina mal, lo abandono de inmediato. No dejaré que eso me salpique. Nunca.
— Lo se, te prometo que todo saldrá bien. — Dijo tomándolo de la cintura y acercando su rostro. — Liam caerá por fin y tú podrás tomar todo de él.
Kieran sonrió convencido de eso. Luego se besaron, un beso que para James era muy excitante y lleno de emocion Pero para Kieran solo una herramienta más para mantenerlo atado.
Estúpido imbécil.
Sonrió complacido, sabía que todos harían lo que él quisiera pero otro no y por eso debía ganar más, debía deshacerse de ese tipo que estaba obstaculizando su futuro.
Ya verás Liam, no te dejaré hacer lo que quieras.
.
En la torre central de la empresa que controlaba la familia de Alek, se celebraba una reunión de alto nivel con socios internacionales quienes hablaban de negocios. Alek como el nuevo presidente de la empresa familar tenía muchos conocidos en esta área y muchos lo conocían, su padre ya estaba más tranquilo dejándole la carga y siempre se va de viaje disfrutando su vejez.
Y esperando un nieto.
Alek ya estaba hasta la coronilla de las quejas de su padre.
¡Cásate con el pequeño Liam!¡Quiero tener nietos!
Claro que Alek quería hijos y muchos pero no podía dejarle esa carga solo a su Omega, quería primero darle lo mejor y después pensaría en su futuro.
Alek estaba en todo el centro de la mesa con un traje negro impecable, expresión fría explicando cifras y rutas. Todo iba según lo planeado y su poder estaba creciendo más. Hasta que las puertas dobles del salón se abrieron sin aviso llamando la atención de todos.
El hombre que entró no necesitaba presentación para Alek quien apretó los dientes.
Saúl Valverde y un Alfa dominante como él.
Cabello negro azabache perfectamente peinado hacia atrás, ojos verdes intensos y tan alto como Alek (pero no tanto) con un cuerpo esculpido bajo un traje gris hecho a medida.
Su aura era tenebrosa, densa y violenta, sus feromonas eran potentes y frías haciendo que incluso los Alfas presentes bajaran la mirada instintivamente. Saúl no era nadie tranquilo, su sonrisa orgullosa siempre fue molesta para Alek quien se cruzó de piernas.
Los guardias de Alek se tensaron pero él levantó una mano para detenerlos. Saúl sonrió con lentitud caminando hasta el extremo opuesto de la mesa como si el lugar ya le perteneciera.
Las feromonas de esos dos alfas eran realmente fuertes.
— Alek. — Saludó con voz grave. — Cuánto tiempo sin vernos. Sigues jugando en la mesa de los adultos siendo aún un bebé.
Alek no se movió pero sus feromonas se liberaron de manera desafiante.
— Saúl. No recuerdo haberte invitado.
Miró de reojo las cámaras de su teléfono, al parecer había venido muy bien preparado para entrar como si nada a su edificio.
— No hace falta invitación cuando uno viene a reclamar lo que pronto será suyo. — Respondió Saúl sentándose sin permiso en la cabecera opuesta, justo frente a Alek. — Este país es demasiado grande para que dos Alfas como nosotros lo compartamos. Uno tiene que ceder o ser eliminado.
Los socios internacionales palidecieron porque algunos conocían los rumores dos jóvenes titanes Alfa que habían crecido en mundos paralelos de poder, rivales desde adolescentes, cada uno construyendo su imperio esperando gobernar el país dentro de unos alos. Ambos querían lo mismo: control absoluto del país, la economía, política, calles, todo.
Pero solo uno podría obtenerlo.
Y el otro, ceder.
Alek sonrió sin humor. — ¿Y vienes a declararlo en mi propio territorio?
— Vengo a advertirte. — Saúl levantó los hombros pero sus ojos verdes clavados en los de Alek. — He esperado suficiente. Tu familia ha tenido su tiempo, ahora es el mío.
— Ja. ¿Y crees que simplemente lo dejaré pasar? Estás fuera de esto porque siempre fuiste más débil que yo. — El pelirrojo lo miró con asco.
Saúl no apartó la mirada. — Ahora no, lo sabes. Sabes perfectamente cómo soy yo y como hago las cosas. — Murmuró levantándose. — Y todo lo que valoras… — hizo una pausa con la sonrisa ensanchándose. — Tu posición, tu influencia, poder, dinero y estatus será mío.
Alek ni siquiera se inmutó, no hasta que Saúl abrió nuevamente más la boca.
— Incluyendo ese precioso Omega que llevas siempre. — Se lamió los labios excitado. — También será mío.
El nombre de Liam no salió de sus labios pero la amenaza estaba clara. Todos sabían claramente a quien iba dirigido esa confesión porque conocían la importancia que tenía ese Omega en la vida de Alek.
Alek se levantó lentamente, sus feromonas Alfa expandiéndose hasta que los demás presentes sintieron terror.
— Acércate a él y no habrá país lo bastante grande para esconder tu cadáver. — Apretó las manos haciendo que sus nudillos se pusieran blancos de la rabia.
Ambos Alfas frente a frente, feromonas chocando que hizo retroceder a todos los presentes y sus miradas afiladas como cuchillos.
— No podrás protegerlo por mucho tiempo. — Saul se le burló en la cara. — Pronto, todo lo que has hecho estará en mis manos. Cómo siempre debió ser.
— Eso lo veremos.
— Entonces que empiece el juego. — Saúl aplaudió orgulloso. — Veremos quién queda en pie y quién ve cómo todo lo que ama arde.
Se dio la vuelta y salió tan silenciosamente como había entrado dejando a más de uno completamente asustado, y aturdido por lo que pasó.
Alek permaneció inmóvil varios segundos y sus dientes apretados, realmente estaba enojado Pero no iba a permitir que ese tipo le hiciera daño a Liam.
En su mente había una sola imagen: Liam.
Nadie, ni Saúl, ni James, ni Kieran, lo tocarían jamás.
— Busquen todo de ese hijo de puta y… — Ordenó mirando la gran foto que había de Liam en su teléfono. — Protejan a Liam.
— Si señor.
Alek tenía un mal presentimiento.
.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com