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Transmigrado en el Villano [BL] - Capítulo 56

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Capítulo 56: Capítulo 53.

James había esperado el momento perfecto para cumplir su plan sin errores o problemas.

Durante días vigiló las rutinas de Liam con paciencia, coordinando con mercenarios pagados por el dinero que Saúl le había adelantado, tenía gente vigilando al Omega en todo momento y pudo notar que el chico no estaba solo a donde iba, ni siquiera en casa. Habían guardaespaldas cuidandolo a lo lejos, estaba seguro que eran hombres de la propiedad de Alek quien obviamente no permitiría que algo malo le pasará a Liam.

Eso frustraba sus planes.

Lo cuidaban muy bien, era una seguridad extrema y exagerada Pero sabía que no todo el tiempo sería así. Tenían puntos ciegos.

Siempre había un momento de distracción en dónde no pudieran vigilarlo por privacidad, quizás en su baño o en una habitación. Era ahí donde tenía que actuar.

James sabía que debía actuar rápido y sin pensarlo mucho así que lo hizo días después.

— Háganlo, así tengan que matar a los demás pero que Liam esté vivo. — Dio la orden en su teléfono.

La otra persona confirmo la orden y luego el alfa colgó mirando por las cámaras como se daba todo. Había un riesgo pero era un precio que estaba dispuesto a pagar con tal de hacerle pagar a Liam todo lo que le ha hecho a Kieran.

— Pronto… Solo espera, Liam.

Una tarde cuando Liam salía de la universidad, decidió esperar en una parte solitaria y tranquila a Teo con quién se iba a reunir para hablar de unos trabajos pendientes. Todo había estado extrañamente tranquilo lo que lo tenía con mal sabor en la boca pero decidió seguir esperando junto con Alek para saber que pasaba.

Vio a Teo a lo lejos, el Omega le sonrió y caminó rápido hacia Liam hasta que de repente algo sucedió. Una furgoneta negra lo interceptó de la nada entrando por la parte trasera del campus de la universidad. Todo fue tan rápido que Liam no pudo reaccionar y entonces lo tomaron con fuerza diferentes hombres a la vez.

Escuchó disparos, los gritos de Teo y gente saliendo de todos lados (guardaespaldas). Liam luchó con ferocidad lanzando puñetazos, patadas y arañazos que hicieron retroceder a uno de los secuaces pero eran demasiados, no fue suficiente. Un golpe en la nuca lo aturdió y lo arrastraron dentro aún en medio de una pelea, y balacera.

— ¡LIAM!

Todo fue gritos, peleas, disparos y una escapada rápida. Los hombres de Alek habían tenido un momento de distracción porque estaba cambiando de turno, todos salieron detrás de la furgoneta disparando a su vez Pero fue imposible, el auto era muy rápido y lo perdieron en una parte.

Liam había desaparecido por completo.

.

Horas después…

El Omega despertó atado a una silla en una bodega abandonada en las afueras de la ciudad. Tenía las paredes oxidadas, suelo de cemento sucio, el aire cargado de humedad y olor a metal, sin duda un ambiente no muy óptimo y agradable.

Liam parpadeo mirando a todos lados empezando a recordar lo que pasó.

— Mierda…

Obviamente estaba secuestrado y esto no le gustaba, hace años paso lo mismo y casi no sale de esa pero está vez parecía peor. Las cosas podían salir muy mal sino hacia las cosas bien Pero estaba seguro de que su familia ya sabía de esto e incluído el propio Alek quien sin duda no se quedaría con los brazos cruzados.

Pero el Omega tenía que aguantar hasta que pudiera hacer un plan de escapar.

De repente la puerta de metal se abrió y llegó James con aquella expresión orgullosa, y descarada. Tenía ese gran presentimiento de que James actuaría pero no pensó que sería tan pronto, definitivamente alguien astuto y loco por Kieran.

— La bella durmiente ha despertado por fin. Pensé que estabas ya muerto y eso me hacía sentir mal. — Comentó sentándose frente a él y con una jeringuilla en la mano.

Liam forcejeó contra las cuerdas, su mente activándose al instante pese al dolor de cabeza buscando la manera de salir de allí.

— Estás muerto, James. — Gruño el rubio mirándolo con ferocidad. — Alek te encontrará, mis hermanos te destrozarán y nadie quedará vivo. Esto no se quedará así. ¡Estás en problemas graves!

James rio acercándose con la jeringuilla brillando bajo la luz tenue del lugar. — ¿Problemas? Esto es tu culpa, Liam. Todo, tu mismo te lo buscaste. Por dañar a Kieran todos estos años, lo humillaste, lo manipulaste, le quitaste lo que era suyo. Él sufre por ti y ahora tú sufrirás por él.

— ¿Mi culpa? Ja. ¡Kieran es quien se ha metido en mi vida! Yo no tengo que ver con nada más.

— Deja de estar mintiendo. ¿Crees que todos van a creerte? — James tenía la voz más dura y fría. — Ya no permitiré más esto, si me deshago de ti, Kieran lo tendrá todo.

Liam está vez fue quien se soltó a reír con los ojos brillando con desafío. — Pense que eras más inteligente James. Kieran te usa, idiota. Siempre lo ha hecho. Y cuando termines en el fondo de un río, él ni llorará.

James palideció un segundo pero no le importó después.

— Cállate, Kieran jamás me dejará.

— Lo hará, porque Kieran solo le importa su propio bienestar.

— ¡Cállate!

Sin pensarlo mucho, inyectó la droga directamente en el cuello de Liam, era un inductor de celo forzado, sintético y fuerte mezclado con supresores de voluntad que nublaban la mente pero amplificaban el deseo Omega hasta el dolor. Una droga manejada por Kieran quien se la había dado para cumplir el plan.

— Con esto, ya no serás tan valiente al hablar.

Liam jadeó cuando el calor explotó en su cuerpo, sus feromonas dulces se liberaron incontrolables, el lubricante empezando a brotar entre sus muslos empapando sus pantalones mientras James sonreía, el tenía un protector por lo que esas feromonas no le molestaban. El celo lo golpeó con violencia, sentía la piel ardiendo, su entrada palpitando con necesidad y su mente nublada por instintos primitivos.

— Hijo de… Puta… — Gruñó forcejeando pero el cuerpo lo traicionaba arqueándose contra las cuerdas. Era horrible, era un celo que jamás había sentido, ni siquiera sentía tanto placer sino más bien dolor en general, se sentía muy mal.

James sonrió aún más satisfecho sacando su teléfono. — Di todo lo que quieras Pero ahora viene lo bueno. — Rápidamente marcó un número en su teléfono. — Traelos, a todos, el grupo entero. Alfas hombres y mujeres como acordamos.

Al poco tiempo, la puerta de la bodega se abrió con un chirrido y sombras de figuras altas empezaron a entrar, Liam vio al grupo de Alfas con ojos brillando con lujuria ante el aroma del celo forzado que inundaba el lugar y la belleza de Omega que había en medio de todo. James se apartó observando con placer.

James estaba feliz por lo que ocurría, su plan era perfecto, una trampa para Liam, drogarlo y entregarlo a un grupo de Alfas pagados para que lo violaran colectivamente grabándolo todo. Lo difundiría en redes anónimas etiquetando a todos, la ciudad entera sabría de esto y Liam se rompería, se suicidaría por la humillación y Alek estaría destrozado como Saúl quería.

Era perfecto.

Miró a Liam jadeante y empapado peor aunque estaba en celo tenía los ojos desafiantes pensando en que hacer.

¿Cómo mierda iba a salir de esto?

.

Teo al ver cómo aquellos hombres se llevaban a Liam intentó inútilmente como Omega salvarlo Pero un golpe seco en la cabeza lo dejó inconsciente en el suelo.

Despertó una hora después, muy aturdido y confuso con sangre en la frente. El pánico rápidamente se apoderó de él y no sabía que hacer pero si sabía que Liam estaba en peligro. Corrió hasta el único lugar y la única persona que conocía que sabía que podría salvar a Liam. Alek.

Llegó a la oficina central irrumpiendo en la oficina de Alek sin aliento y con lágrimas en los ojos. Varios hombres también venían detras de él para decirle lo mismo a Alek después de haber quedado todos mal heridos e inconscientes.

— ¡Joven Alek!¡Liam… Lo secuestraron!

— ¿Que? — Alek lo miró de la nada dejando los papales a un lado.

— Nos íbamos a reunir cuando una furgoneta negra… Intenté detenerlos pero me noquearon, yo… — Lloró sin poder hablar bien. — Eran muchos… Fuertes…

Alek se levantó de la silla como un resorte, rápidamente sus feromonas Alfa explotaron en una onda que hizo temblar los vidrios de la oficina y a todos los presentes. Sus ojos se inyectaron en sangre mientras golpeó la mesa.

— ¡¿No les dije que lo protegieran!?

Uno de los hombres que venía golpeado, bajo la cabeza. — Nos tomaron desprevenidos, joven Alek. Lo sabían todo, nos vigilaban.

Alek removió sus cabellos enojado. — ¿Quién? — Gruñó con voz grave y con poca paciencia.

Teo jadeó temblando pero habló como pudo. — No vi caras claras pero reconocí la voz de alguien con quién hablaban por teléfono. James.

Alek perdió el control, golpeó la mesa de nuevo con el puño astillándola. — ¡James!¡Lo mataré!

Se volvió loco pero sabía que no debía perder el tiempo, detrás de James estaba Saúl así que llamó a su red inmediata.

— Moviliza todo, encuentren a Liam, llama a Frederick y a los demás para ayudar. Ahora. Y a James… Tráiganmelo vivo. Quiero matarlo yo.

Teo lo siguió mientras Alek salía furioso con un arma en la cintura. Teo tenía miedo pero quería ayudar en lo que podía así que siguió a Alek, no podía dejar que Liam sufriera.

La mente de Alek era un torbellino, sabía que Liam estaba en peligro, secuestrado por ese loco… Si le tocaban un pelo, el país entero ardería.

La búsqueda comenzó pero el tiempo corría en contra.

.

En la bodega abandonada, el aire se sentía muy espeso con el aroma sobrecargado del celo forzado de Liam el cuál estaba tratando de calmarse y no caer en la tentación pero su cuerpo temblaba incontrolablemente, la droga amplificando cada sensación hasta el punto del dolor. Jadeaba forcejeando contra las cuerdas que le apretaban las muñecas, sus ojos tenían una mezcla de rabia y deseo inducido mirando al grupo, tenía rabia pero tenía aún más miedo.

No quería esto. No. No podría soportarlo su llegaran a tocarlo.

¿Cómo vería a Alek de esta forma?

No… No podría. Le dolería tanto a él como a Alek.

No.

Los Alfas ya se habían acercado con más manos ansiosas extendiéndose hacia él. Lo tocaron con fascinación aún sin quitarle las cuerdas.

— Es una belleza.

— No te preocupes cariño, pronto te daremos lo que quieres.

Liam apretó los dientes. — Pudranse.

Una mujer alfa rubia le sonrió tomándolo de la mandíbula. — Pronto estarás gritando de placer, estoy ansiosa por saber de quién te vas a embarazar.

Liam palideció al escuchar esto mientras James reía.

— Eso sería excelente, estoy seguro de que alguno logrará implantar su semilla dentro. — Otro alfa moreno sonrió.

Uno de cabello negro soltó una risa. — No sería malo tener un bebé de una belleza como tú. Quizás tenga más.

Liam pateó tratando de moverse Pero las manos de todos esos alfas empezaron a moverse por todo su cuerpo tratando de quitarle la ropa. El rubio sintió las lágrimas en sus mejillas Pero se negaba a esto, pateó, grito, mordió y se movió por todos lados Pero era imposible.

Hasta que la puerta de la bodega se abrió con un golpe seco y todos se congelaron pensando que era la policía Pero no.

Saúl Valverde entró con sus hombres y mujeres guardaespaldas, su figura alta y tenebrosa contrastaba con la de los demás. Cabello negro impecable, ojos verdes como esmeraldas, traje oscuro elegante abrazando su fuerte cuerpo. Tenía un aura digna de un Alfa dominante que opacaba las feromonas de los demás Alfas presentes quienes se sintieron intimidados.

Los alfas retrocedieron instintivamente gruñendo pero sin atreverse a avanzar. James, que estaba a un lado con el teléfono aún en la mano apareció mirándolo frunciendo el ceño.

— ¿Qué haces aquí? — Preguntó. — Pensé que no vendrías hasta que Liam ya estuviera destruido, aún no ha pasado lo mejor.

Saúl ni siquiera lo miró, sus ojos se clavaron directamente en Liam quien estaba atado y jadeante, él levantó la cabeza con desafío. El celo lo tenía ruborizado, labios entreabiertos, sudor pasando por su frente, su cabello rubio estaba desordenado pegado a la piel dejando a Saúl encantado con la imágen que tenía al frente.

Liam era hermosísimo.

Tenía esa belleza desafiante, esa fuerza que no se doblegaba ni siquiera en un estado tan vulnerable, un Omega diferente a todos los demás. La forma en que sus ojos brillaban con odio, la curva de su cuello expuesto, el lubricante que brillaba entre sus piernas, todo lo cautivó más de lo que esperaba.

¿Cómo es que no había encontrado a este Omega antes?¿Por qué Alek lo tuvo antes?

Siempre pasaba eso, Alek tenía todo lo que debía ser suyo.

— Solo vengo a probarlo.

James hizo una mueca. — Ese no era el trato. Dijiste que podía hacer lo que quiera con Liam y él tiene que sufrir.

Saúl giró la cabeza lentamente. Una sola mirada fue suficiente, era fría, letal, sin palabras. En ese instante, sus guardaespaldas se desplegaron alrededor de la bodega, rodeando a los alfas y a James. El aire se llenó de feromonas Alfa opresivas, un fuerte olor que hizo que todos bajaran la mirada.

James retrocedió un paso. — …

— No me cuestiones, se lo que hago.

Saúl se acercó a Liam agachándose frente a la silla para mirarlo a los ojos mientras el Omega lo miraba con ira aún jadeando. Saúl podía sentir el aroma de sus dulces feromonas Pero gracias al supresor que siempre tenía, eso no le afectaba.

— ¿T-Tu quien eres? — Jadeó con rabia.

Claro que sabía quién era o algo así, Alek en algún momento le había dicho sobre este tal Saúl pero no pensó que estaría aquí.

— Sabes quién soy, cariño.

Esa sonrisa asquerosa y atractiva hizo que Liam sintiera más odio.

— No te atrevas a hacerme algo o te mataré yo mismo.

Saúl sonrió, lento y peligroso extendiendo una mano para rozar con el dorso de los dedos la mejilla caliente de Liam.

— Esta vez nadie vendrá a salvarte, precioso. Alek está ocupado buscándote pero yo te encontré primero. — Murmuró riendo.

Liam forcejeó con más fuerza pero el calor del celo lo hacía gemir involuntariamente cuando el toque de Saúl rozó su piel sensible.

— Eres un hijo de puta, maldito.

Saúl rio bajito encantado por la resistencia del Omega y su forma de hablar. Realmente era una cosita linda.

— Tal vez. Pero tú eres algo especial. — Dijo con seriedad. — Alek no merecía atraparte. Yo sí lo haré o al menos una vez, mientras Alek te encuentra.

Se levantó mirando a James. — Cambio de planes, yo me ocuparé del Omega primero, lo destruiré a mi manera pero te llamaré cuando termine para que veas el resultado y hagas lo que quieras después. Por ahora, quiero disfrutarlo solo.

James apretó los puños porque esto no era lo que quería pero no tenía el poder suficiente para enfrentarse a ese Alfa, además, era bueno, Liam sufriría más.

— Bien, avísame de inmediato, no quiero esperar más tiempo de lo necesario.

Saúl asintió sin emoción. — Te llamaré.

James salió furioso aún pero con el plan en su mente todavía seguido por sus propios mercenarios que ahora temían más a Saúl que a él. Saúl se giró hacia Liam sacando una pequeña jeringuilla de su bolsillo interno.

— No quiero que luches demasiado o aún no. — Le dijo como una forma de burla. — Después lo harás.

Liam gruñó forcejeando Pero era inútil, no tenía fuerzas. — No te saldrás con la tuya, Saúl.

El pelinegro inyectó la droga en su cuello, era un sedante rápido mezclado con un amplificador. La vista de Liam se nubló en segundos, el celo aún estaba ardiendo pero su cuerpo volviéndose más pesado e incapaz de moverse, luego cayó inconsciente. Saúl lo desató con facilidad, lo levantó en hombro como si no pesara nada y salió de la bodega sin mirar atrás dejando todo como estaba porque sabía que alguien vendría pronto.

— Tranquilo Alek, está cosita será mía primero. — Susurró mirando al rubio de hermoso rostro y sonrió caminando hacia su auto.

Los guardaespaldas lo siguieron y la bodega quedó vacía al poco tiempo.

.

15 minutos después…

Alek irrumpió en la bodega con un equipo armado y hombres de su familia cubriendo cada salida Pero no había nada.

El lugar estaba desierto.

Solo quedaban las cuerdas sueltas en el suelo, un charco de lubricante seco, el olor residual de Liam mezclado con el de múltiples Alfas y un aroma nuevo, uno dominante y tenebroso: el de Saúl.

Alek olió el aire y su rostro se transformó en pura furia.

— Saúl… — Gruñó con los puños cerrados hasta que los nudillos crujieron. — Ese hijo de puta se lo llevó.

Apareció entonces Frederick con una expresión seria mirando todo. Cuando se enteró de lo que le pasó a su hermanito, supo que la situación era peor que antes. Sus padres seguían por fuera así que prefirió no decirles nada porque sabía que sería aún más complejo.

— ¿Aquel tipo que mencionaste?¿Saúl Valverde? — Preguntó escaneando el lugar. No había pasado mucho tiempo desde que se habían ido.

— Así es.

— ¿Por qué demonios tienes problemas con ese tipo?

— Es una historia compleja pero básicamente es por poder. — El pelirrojo suspiro y saco su teléfono mandando mensajes a lo loco. — Debemos encontrar a Liam, ese tipo no esta bien de la cabeza.

El otro alfa apretó las manos y miro a los hombres que estaban detrás de él. — Sigan buscando, como sea. — Luego miro su propio teléfono. — Llamaré a los demás, tenemos que pensar bien que hacer.

— Bien.

Alek quería matarlo, ese tipo siempre había Sido así, queriendo quitarle todo lo que era suyo. Podía hacerlo, quitarle su poder, dinero, influencia, herencia Pero Liam no… Liam era suyo, su única esperanza en este mundo, su amor, su todo, no iba a permitir que ese tipo se quedará con él y le hiciera daño.

— Lo mataré, lo encontraré y cuando lo haga, le arrancaré la garganta con mis propias manos. — Pateó un objeto cercano casi rompiéndola.

Sus ojos brillaban de ira porque Liam estaba en manos de Saúl.

Y Alek sabía exactamente qué significaba eso.

La caza había comenzado y no tendría piedad.

.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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